“NO HAY RELACIONES CARNALES, PERO…¿?

Ante las declaraciones del canciller argentino que en breve visitará Moscú muchos se preguntan ¿Cómo se puede disimular lo evidente?

Por Pepe Beru

 

Asi lo aseguró el embajador argentino ante los EEUU Jorge Faurie antes de emprender su viaje a Moscú para entrevistarse con el presidente Vladimir Putin, tratando de apagar los rumores que campan sobre el regreso de las relaciones de subordinación del gobierno argentino que habían existido especialmente en las épocas del gobierno de Carlos Menem.

Pero el intento de Faurie choca contra una realidad cruda y dura que no puede esconder y aquella que ata al país, a los designios políticos y económicos que se digitan desde Londres. Un momento, ¿Quieren decir que Argentina carece de independencia política? Y la respuesta sería “algo así”. El país solo tiene una relativa independencia para manejar sus asuntos domésticos y nada más,  pero en lo concerniente a los temas geopolíticos que puedan afectar a la influencia británica y de la OTAN en la región, se encuentra absolutamente subordinada a lo que el Ministerio de Defensa británico y la Oficina de asuntos externos –Foreign Office- dispongan en sus claustros fuera de la vista y conocimiento de los ciudadanos y de los gobernantes argentinos. Simplemente los argentinos han sido y siguen siendo un rebaño de ovejas manipulado por administraciones arregladas bajo estos condicionamientos externos.

Esta situación que muchos creen de hecho y que viene desde el final de la guerra de Malvinas en Junio de 1982, lamentablemente es una situación jurídica que fue finalmente materializada y consentida por el entonces gobierno de Carlos S. Menem con la firma de los Tratados de Madrid entre 1989 y 1990 por medio de los cuales, Argentina renunciaba a cualquier tipo de acción o medidas que hicieran a temas de su política económica, de defensa y de exteriores (mov-condor.com.ar. “Tratado de 1990 entre Argentina y Gran Bretaña”. http://www.mov-condor.com.ar/documentos/Tratado.htm )

 

Con este marco, la Argentina poco puede negociar o incluso proponer ideas que puedan ser beneficiosas para el país sin que previamente puedan ser evaluadas por los británicos. Se trata ni más ni menos que de una simple relación de dominación nada más que en este caso, no han necesitado del garrote para disciplinar a los gobernantes pasajeros de la Casa Rosada quienes aceptan de buen agrado el marco en el que desempeñan su administración. Como suelen decir los británicos “todos tienen un precio, solo es cuestión de ofrecer y comprarlos”, algo que con los políticos argentinos y los empresarios de las comunicaciones el dicho ha funcionado a la perfección.

No caben dudas de que este marco tan detestable para muchos de los argentinos que no renuncian a la lucha por la plena soberanía sobre las islas Malvinas, Sandwiches y Georgias y el fin de este control invisible, es a su vez un clima maravilloso y de muchas ventajas para los anglófilos admiradores de las políticas de aquellos lugares, que hoy día gozan de grandes privilegios por el notable estrechamiento de relaciones con el dúo Washington-Londres que ha dado como consecuencia colateral, el peligroso acercamiento a Tel Aviv que se nota en las áreas de las fuerzas de seguridad y de inteligencia.

Aunque las declaraciones del embajador tratan de impresionar a sus pares rusos, lo cierto es que en Moscú están bastante bien al tanto de tan fea realidad en la que el país se halla que ha quedado  especialmente visibilizada tras el incidente del submarino “ARA San Juan”, una tragedia de la cual el gobierno de Macri no sabe cómo resolver para no involucrar a los autores de dicha agresión. A la vista de esto, se sabe que Buenos Aires está seriamente condicionada para maniobrar con libertad en las negociaciones que vaya a emprender con Moscú  no solo porque a Washington no le agrada la idea de que se permita una mayor injerencia rusa en la región sino por más bien, porque Gran Bretaña es un socio y aliado indeclinable en los intereses que acaparan en el Atlántico sur.

 

Precisamente, lo ocurrido a los cuarenta y cuatro marinos que fueron sacrificados por el gobierno y por la desidia todos aquellos que previamente habían ocupado la Casa Rosada, recuerdan a los argentinos que sus mares no son sus mares y que ha sido muy fácil para los agresores (hasta el momento) salirse con la suya.

La misma tragedia en sí, ha sido una oportunidad de oro para reflotar ante los ojos de la opinión pública nacional el grado de subalternización política en la que se halla el país. También y por los indicios que se vienen acumulando desde aquella “desaparición”, ha quedo bien en claro que Buenos Aires carece de cualquier forma de respuesta o de ejecutar una retaliación a lo que no cabe dudas, fue un ataque por parte de navíos hostiles con base en Mount Pleasant.

De este modo, un país sin Fuerzas Armadas (que vienen a descubrir recientemente) sin una comunidad de inteligencia propia y con objetivos al servicio de un estado foráneo y con un sistema político completamente decorativo y corrupto, con una lastimera capacidad de administrar una economía de un país africano, hay pocas chances de creer que no existan las relaciones carnales que la cancillería niega con vehemencia.

 

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“ACCIONES PELIGROSAS”

Mientras Ucrania adquiere más equipo militar de occidente, la OTAN aprovecha para tratar de recolectar más información sobre la península de Crimea con posibles consecuencias ante las nuevas medidas de Moscú.

Por Charles H. Slim

 

Mientras el mundo se encuentra distraído por las informaciones de los medios occidentales que fijan sus editoriales sobre el teleteatro de “Russia-Gate” y las hilarantes historias de la intervención rusa en las elecciones de EEUU y de países de la región, la OTAN continua maniobrando en el Mar Báltico y en el Mar Negro tratando al mismo tiempo de ampliar el mapa de adherentes con la posible inserción de Suecia dentro de la Alianza Atlántica.

Tal cual alguien me comento no hace mucho, “el negocio de la guerra fría nunca terminó”, solo tuvo un impás hasta que las fichas en el tablero internacional se volvieron a reacomodar.  Pero para ello se hacía necesario reeditar las viejas intrigas entre occidente y oriente ayornadas a las nuevas circunstancias y por supuesto, a las nuevas tecnologías que posibilitan que cualquier persona en casi cualquier lugar alrededor del globo, pueda comunicar una información instantáneamente. Como lo hemos dicho antes, EEUU necesita un némesis (PEyP. “La nueva guerra fría”.https://pensamientoestraegico.blogspot.com.ar/search?updated-max=2016-12-18T07:24:00-08:00&max-results=7) para poder desviar las aberraciones de su política doméstica y justificar los presupuestos negros que sostienen esa monumental red global de “defensa e inteligencia”  que tras la caída de la URSS en 1991 había perdido sentido de existir.

A pesar de que Donald Trump había criticado la funcionalidad y la necesidad de la OTAN, hoy Washington es el principal impulsor de una renovada carrera armamentística en toda la región euroasiática demostrando las reacciones a las políticas exitosas de Moscú en varios frentes internacionales, especialmente en Siria. A medida que Rusia vino logrando éxitos militares y políticos, Washington agudizaba sus acusaciones contra la persona de Vladimir Putin endilgándole la supuesta interferencia en los actos electorales norteamericanos.

A estas diatribas, se fueron agregando varias acciones militares que mínimamente podrían ser calificadas de irresponsables y hasta provocativas, que han estado a poco de causar desastres sin excusas para que ello pasara, No fueron pocas las ocasiones en que la Armada de los EEUU realizo acciones de intrusión sobre las aguas y el espacio aéreo de la Federación rusa que terminó hasta el momento, en advertencias.

Por su parte, el Ministerio de defensa ruso ha tomado medidas para limitar este tipo de acciones que parecen buscar el incidente que le dé a Washington la excusa para movilizar mayores recursos militares a la región. En ese sentido varios analistas han visto un lado positivo en estos juegos de “toca y corre” que le han servido a Rusia para ajustar sus defensas de relojería que tiene montado en rededor de su extenso territorio. El resultado de ese trabajo se ve reflejado en las respuestas de la defensa antiaérea y naval rusa que en no pocos casos, sin disparar un solo tiro, dejó inoperantes a sus costosas fragatas.

 

 

Desde ese momento Washington no ha perdonado a Putin y ha incrementado su actividad naval en la zona sin importarle las potenciales consecuencias que podrían devenir de un mal cálculo. En ese sentido la armada estadounidense se ha visto continuamente involucrada en actos de espionaje y de intrusión no autorizada sobre los cielos de la península que fueron inmediatamente repelidos por la fuerza de interceptación rusa. Hasta ahora las advertencias de los cazas aproximándose han sido suficientes para que los P-38 “Orión” y los “AWACS” de inteligencia electrónica que han merodeado las aguas del Mar Negro, giren en 180 grado para huir a sus bases en Rumania o incluso, en Incirilik, Turquía.Actualmente las actividades de la OTAN se ven focalizadas en el Mar Negro en rededor de la península de Crimea que fue ingresada a la Federación rusa en marzo de 2014, en momentos que revueltas y manifestaciones instigadas por grupos de agitadores “importados” pretendían emular el golpe de estado que fue orquestado en Ucrania y que coloco en el poder a un régimen títere de occidente. Ante la dinámica que claramente indicaba un plan para apoderarse de la península y con las evidencias de la implicancia en las agitaciones de funcionarios estadounidenses de alto rango como Victoria Nuland y el embajador estadounidense en Kiev,  Vladimir Putin tomo la decisión inmediata de entrar en Crimea y tomar el control de la situación que, seguramente estaba direccionada a ser una nueva revolución de color como la ucraniana.

Últimamente y por clara influencia de la OTAN, las fuerzas ucranianas han venido realizando operativos aéreos y navales mediante el lanzamientos de misiles en zonas adyacentes como Jerzón y Odesa. Precisamente en Jerzón la OTAN desde julio del 2017 ha comenzado a construir un centro de mando que en realidad está destinado para la Armada de los EEUU.

Las últimas medidas ordenadas por el Kremlin se han visto materializadas con los movimientos desplegados por las fuerzas aeroespaciales de Rusia en torno a la península. De este modo el Ministerio de Defensa ruso hizo público el despliegue de varias unidades de misiles balísticos “S-400” para incrementar el cerco defensivo contra las amenazas que pudieran provenir desde el oeste. El despliegue ha consistido en 12 lanzadores móviles coordinados por un radar polivalente y una antena portátil capaz de anular las interferencias y señuelos de guerra electrónica utilizados por la OTAN.

 

 


La red de defensa que se halla montada en la península puede interceptar desde aviones cazas, de espionaje electrónico hasta los modernos “Drones” RQ-4-Global Hawk destinados a la actividad de inteligencia.

Este despliegue viene a reforzar a un sistema defensivo preexistente compuesto por sistemas de defensa “S-300-PMU”, sistemas de misiles de corto alcance “Panztsir”  y sistemas de baterías antiaérea multitubo de alto calibre. A esto se halla el respaldo de interceptores aéreos con los caza “SU-27” y “SU-30” que combinados con los sistemas de vigilancia aérea y marítima de la flota del Mar negro, aseguran una buena cobertura contra posibles acciones de intrusión sobre el territorio.

“NO ENCUENTREN AL ARA SAN JUAN”

Reveladoras implicancias en la búsqueda del submarino argentino apuntarían a un encubrimiento de lo que pudo haber sido un ataque británico

Por Dany 

 

Mientras el drama de la desaparición el submarino “ARA San Juan” entra en sus cuarenta días” sin novedades, hay varios hechos que están dándole muchos argumentos a las sospechas de varios sectores del país que señalan como los responsables de ese hecho a un ataque por parte de Gran Bretaña con la complicidad de la marina chilena. Para los cándidos que se han visto engañados por la aparente “solidaridad” de la Marina Real y de la 4º Flota de los EEUU, deben entender que esto es una cuestión geopolítica y nada más. No es ni la primera ni será la última vez que los implicados en la concreción de un delito, se alleguen a ofrecer su ayuda simulando solidaridad. Como dice una máxima en la criminología “el delincuente suele volver a la escena” y en éste caso, la necesidad de ello se vuelve vital para saber si los restos y las evidencias que pudieron haber quedado ponen en riesgo de que sean descubiertos en un plazo inmediato y si ello puede esclarecer lo que sucedió.

Esto a colación de la aparente y desinteresada ayuda brindada por los equipos británicos y norteamericanos que llegaron prestos para participar en la búsqueda y rescate. A pesar de la magnitud de la búsqueda y del equipamiento utilizado los resultados fueron negativos lo que sin lugar a dudas hizo perder mucho tiempo para que se pudieran hallar señales y rastros en las aguas que indicaran que había habido un siniestro. Ahora bien ¿Por qué no se halló nada del submarino si habían tantos recursos navales en la búsqueda? Al parecer, las operaciones de búsqueda fueron realizadas en el sector equivocado del mar, entonces ¿Acaso se trato de un error operacional involuntario o una maniobra de encubrimiento?

Para poder razonar la respuesta que a continuación ofreceremos, hay que desgajarse de preconceptos y juicios morales ya que, más allá de los cuarenta y cuatro seres humanos que han sido sacrificados por una combinación de negligencias políticas internas, indefensión estructural del país y el ineludible papel de las fuerzas ocupantes del sur argentino, solo es una cuestión de interés geopolítico y nada más.

A las primeras pistas aportadas por los artefactos de escucha oceánica que son monitoreados desde Austria y que señalaron sin otras interferencias, tres detonaciones a las cuales se las describió como, “explosiones no nucleares de gran intensidad” (anomalías hidroacusticas) que además, eran inusuales para el espectro de los sonidos que dichas estaciones captan en los océanos del mundo (PEyP. “La hora de las respuestas”. En ese momento la Armada Argentina no supo cómo explicar esto y al verse presionado por la opinión pública y las frenéticas preguntas de los familiares, no les quedo otra cosa que dar algún tipo de explicación que desviara a toda costa la posibilidad de confirmar el ataque de dos torpedos. Fue allí que dejaron entrever el posible colapso de la nave por una supuesta explosión de las baterías, un argumento que a muchos expertos no convence.

Con el paso de los días y las semanas, la falta de resultados puso en evidencia que algo no estaba andando bien. Por más que la tesis del colapso interno que el gobierno argentino pretendía instalar en la opinión pública era factible, no aparecía un solo rastro de ese evento y por más que se hable de una supuesta implosión que habría comprimido la estructura del submarino enviándolo al fondo como si fuera un yunque, ello no habría evitado que muchos de sus elementos internos flotantes, incluyendo a los tripulantes o sus uniformes, aparecieran flotando en la superficie.

Pero eso no sería todo. En las últimas semanas, la hermana de uno de los miembros de la tripulación dio a conocer una serie de mensajes de “WhatsApp” de unos días antes de que se produjera la desaparición en donde aquel marino brevemente le comenta que había mucha actividad en la zona y que un helicóptero inglés y luego un buque chileno los estaban buscando. Sobre esto, el gobierno argentino no hizo ningún tipo de comentario y menos aún la Armada, salvo por las explicaciones del entonces vocero Capitán Balbi, quien normalizó dichos movimientos alegando que ese tipo de tráfico, era común.

Pero si estos elementos no alcanzaban para desarrollar la tesis de un ataque, otros hechos muy curiosos que están aconteciendo en estos mismos momentos, cierran el dedal de esas sospechas y no dejan lugar a dudas de que Londres y en especial la guarnición militar de “Mount Pleasant” (OTAN) en Malvinas,  tratan de encubrir algo. Hace algunas horas, el equipo de búsqueda ruso del buque “Yantar” que tras analizar las posibles zonas donde pudo haberse hundido el submarino, parece haber encontrado la explicación a la infructuosa búsqueda y ella sería de que se ha estado buscando donde no debían. Ante esto podríamos preguntarnos ¿Quiénes dirigieron esa búsqueda; los norteamericanos, los ingleses o la Armada Argentina?

Las capacidades técnicas del buque ruso dan chances ciertas de encontrar al submarino y de colectar en el fondo del océano, muestras, fotografías de alta resolución, filmaciones y escaneos de estructuras que podrían identificar marcas que explicaran el supuesto colapso estructural del casco o impactos de objetos externos como pudo ser un torpedo, una mina o un misil aire-superficie.

Tras sacar conclusiones, los expertos rusos han determinado que se les ha hecho buscar demasiado al norte y para ellos el lugar de probable hundimiento estaría a 2000 kilómetros al suroeste para lo cual y ante la necesidad de reaprovisionamiento, llegaron a Puerto Nuevo y para su sorpresa tras comunicar al gobierno la posible localización del siniestro, el gobierno argentino ha bloqueado la salida y búsqueda del “Yantar”, lo que además del malestar a la tripulación rusa, despierta muchas sospechas en quienes creen que con todo este ir y venir en círculos, ha estado dirigido a encubrir el hallazgo del submarino. Esto coincide con las conclusiones de un perito y consultor, el ingeniero en electrónica Ariel Garbarz quien aseguró que la “Armada sabía el lugar exacto” donde se encontraba el submarino acusando de “escandaloso” el extenso radio de búsqueda sugerido (Pájaro rojo. “ARA San Juan. Experto en Telecomunicaciones insiste en la hipótesis del torpedeamiento”. 

Esto se viene a sumar a las negativas del gobierno a la iniciativa planteada por uno de los familiares de los tripulantes, que solicito la colaboración de buques particulares como pesqueros y buques comerciales, para que realicen una búsqueda por sus propios medios. Muy raro ¿no?

 

Por lo pronto, son los familiares quienes tienen el deber de exigir explicaciones de lo que está ocurriendo ya que, no tienen más aliados que ellos mismos.

“LA OLA PERSA”

El desarrollo de manifestaciones populares en Irán fueron degenerando en episodios de violencia inusitada que los medios occidentales tratan de inflar deliberadamente, mostrando una dinámica conocida y ensayada antes en el norte de África

Por Charles H. Slim

 

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La situación económica y social no es la mejor, llevando a una continua alza de los precios y un desempleo que llega a un 12% de la población económicamente activa, pero ello no explica varios de los sucesos que se han producido en el marco de las protestas que recuerdan casi en forma calcada la mecánica utilizada en Libia en 2010 y los intentos por hacer lo mismo en Siria en 2011.Cuando el jueves 28 de diciembre comenzaron las protestas en Mashhad  al noroeste de Teherán, todo marchaba en paz y con relativo orden hasta que de pronto comenzaron los destrozos, las roturas y los incendios contra automóviles estacionados en la vía pública. Turbas de supuestos manifestantes trataron de asaltar comisarías de la policía para hacerse con sus armas y en otros episodios, sujetos aislados y grupos de hombres armados con armas de caza, dispararon contra la policía. 

El descontento en una importante franja de la población es notoria y aunque su base se halle en la situación económica que pese a todo había mejorado desde la firma del acuerdo nuclear que saco algunas sanciones comerciales (pudiendo Irán vender su petróleo), no puede eludirse la importante y sensible posición geopolítica en la que Irán se halla actualmente.

Sería muy fácil reducir los hechos a una conspiración externa que desgajara de cualquier responsabilidad al gobierno de Teherán, sin dudas que así sería. 

Pero, también sería muy fácil y conveniente para los intereses externos, especialmente Tel Aviv, alegar que todo esto es un proceso popular sin la menor injerencia de elementos foráneos potenciadores de la crisis. Para no caer en los engaños del pasado ni en las deliberadas manipulaciones que se tratan de orquestar desde los conglomerados mediáticos anglosajones, se hace vital la observación paciente y desapasionada de los eventos que se están produciendo.

Desde el gobierno y en especial por parte del líder espiritual el Ayatolá  Jameneí no se dudo un instante en señalar a los instigadores detrás de los disturbios acusándolos  de proveer armas, dinero y apoyo político para que grupos de saboteadores se encarguen de agitar y subvertir la realidad del país. 

Lo cierto es que hasta el momento unas 20 personas resultaron muertas en diversos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y en diferentes circunstancias.  Así como un hombre con una escopeta mato a un policía e hirió a oro tres en Najafabad, otros murieron intentando tomar estaciones de policía o entrar a bases militares.

Pero si los que dudan de las posibles implicancias de actores como Tel Aviv o Washington en todo lo que está sucediendo, solo basta escuchar a algunos de sus representantes  para intuir de que con seguridad, hay un proceso de desintegración subterráneamente promovido desde el exterior. El caso de Trump es claro. El presidente norteamericano en su cuenta de Twitter el pasado martes escribió “El pueblo Irán finalmente está actuando contra el régimen brutal y corrupto”, consideraciones de manual de la Casa Blanca que no agregan nada nuevo a lo que piensa el establishment que controla los destinos de la Unión.  Washington viene con décadas de decepciones y la última de ellas fue en 2009 con el fracaso de obtener un golpe blando mediante una de sus “revolución de color”.

Al mismo tiempo la injerencia del mandatario estadounidense demuestra la clara inconsecuencia y la falta de realismo al tratar de dar lecciones de moral al mundo sobre la “represión en Irán”, cuando dentro de EEUU las violaciones a los derechos humanos por las brutalidades  policiacas y las muertes injustificadas, causan pavor dentro de la comunidad internacional. Al parecer Trump se olvida lo que fue la “barrida” de las manifestaciones de los “Ocupa Wall Street” en 2011 o “Ferguson” en 2014 donde fuerzas especiales de la policía dotados entre otros particulares adminículos, golpeaban brutalmente a hombres y mujeres con esos guantes negros de latex o simplemente los golpeaban con sus municiones de posta de goma y choques eléctricos. 

Ciertamente, todo muy democrático.

Incluso los calificativos de Trump a la altura de las circunstancias y de todo lo ocurrido con la gran estafa del “Daesh” montada en Iraq  y la “guerra contra el terrorismo” con la que se metió en Siria, además de tendenciosos son anodinamente intrascendentes ya que como dice el dicho “el muerto se asusta del degollado”. Además hay un pequeño problema en el panfleto de Trump y es que, en las calles de Teherán y de las principales ciudades iraníes hay a la vez marchas multitudinarias en apoyo al gobierno, algo que no se sabe si ocurriría para apoyar al desequilibrado magnate avenido en mandatario. 

Otro e ineludible involucrado en este asunto es, Israel. Desde hace varios años ha venido agitando las aguas contra Teherán en diversos niveles de la política internacional, tratando de establecer los argumentos que justifiquen una remoción del gobierno iraní para, obviamente, colocar un títere que responda a la sus aspiraciones.  Y no solo eso. Los sabotajes, los actos de espionaje y los asesinatos de varios de los científicos iraníes involucrados en el desarrollo nuclear, han terminado siendo develados como operaciones apoyadas por Tel Aviv que, pese a la calidad de agresión que dichas acciones representan para la inteligencia de la Carta de Naciones Unidas, se ha hecho muy poco –o mejor dicho nada- por aplicar las consecuencias por dicho accionar.

Por otra parte, las manifestaciones populares por descontento y la corrupción también se producen en Israel desde hace meses pero los medios internacionales no han reflejado del mismo modo esta situación. En el corazón de Tel Aviv miles de personas se han movilizado durante el año que se ha ido, clamando por terminar con las políticas colonialistas de  Apartheid  contra la población palestina y la salida del gobierno corrupto de un Benjamín Netanyahu procesado por delitos financieros. Con esto a la vista, está claro que, como dice el dicho “quién esté libre de pecado tire la primera piedra”.

“FINAL DE EPOCA”

La derrota desastrosa del Peronismo dirigido por Cristina Fernández ha marcado un punto de no retorno en su posición como en las expectativas de aquel proyecto para la Argentina ¿Habrá un nuevo comienzo o solo es el comienzo del fin?

Por Javier B. Dal

El 22 de octubre último, la población argentina tomo una determinación crucial para su futuro tras las elecciones parlamentarias. Fue sin dudas un momento culmine en la dirección que iba a tomar el país, en todos los aspectos, sea en lo interno como en lo externo pero especialmente, en el camino que puede llegar a desandar de ahora en más en el ámbito de la geopolítica.

Argentina venía desde 1983 en una continua cuesta abajo y que, más allá de glorificar al entonces presidente Raúl Alfonsín por ser el presunto artífice de las bondades de la incipiente “democracia” como un sistema de gobierno, en realidad la misma –además de haber sido impulsada por Washington tras el cambio de sus intereses- solo ha servido como argumento recurrente para encubrir la ineptitud, los abusos de derecho, el latrocinio y por supuesto, la corrupción político-estructural de la clase política.

En esos momentos el negocio de la “guerra fría” entre Oriente y Occidente estaba tocando fondo y las necesidades de la Casa Blanca ya no pasaban por eliminar a la subversión comunista de Latinoamérica; ya no hacían falta los regímenes militares para mantener a raya esa amenaza. Los objetivos geoestratégicos de EEUU estaban cambiando rápidamente y debía tomar medidas. Como de costumbre y de un plumazo le bajo el pulgar a los gobiernos militares y permitió que las elecciones de gobiernos civiles volvieran al poder obviamente, siguiendo las directivas del Departamento de Estado. En la Argentina, quienes ocuparían ese sitial serían los mismos que entre cuatro paredes aplaudieron a la Junta militar durante los años de plomo y que luego, tras la venida abajo de aquel estado de cosas, se presentaron como los salvadores y los adalides de la “Democracia”.

Pero lo que nos referimos aquí es a la caída de Argentina en lo que hace a su posicionamiento internacional e incluso regional. Como parte de una comunidad de estados, Argentina perdió progresivamente su peso político y con ello, afecto sus relaciones económico-comerciales a niveles impensados. 

Con una clase política abúlica y autista, el país perdió el norte creyendo que todo podía arreglarse dentro de sus propias fronteras abandonando los grandes temas de estado, improvisando en áreas que no aceptan ligerezas (como inteligencia, área de Defensa y política exterior) o a la sumo, realizando algunas alianzas con sus vecinos más allegados pero nada más.

Esto además de ser una demostración de obtusidad política y falta de previsión ante el mundo globalizado y hostil que se aproximaba, evidenció la pasmosa mediocridad del por entonces proyecto social-demócrata de Alfonsín y Cía que solo se centro en purgas internas de tinte político revanchista para el impacto partidista y el desguace sistemático de las Fuerzas Armadas, brazo imprescindible para darle sustancia a la política exterior. Con ello se debilito la estructura orgánica del estado como un actor saludable y confiable en el contexto internacional convirtiéndolo en lo que metafóricamente podríamos ilustrar como  un mero hablador con brazos escuálidos, tratando de esconder bajo la alfombra de discursos baladíes, los enemigos externos que gravitaban y siguen gravitando sobre los intereses nacionales.

Es que como dijo alguien, “es más fácil destruir que reformar o construir algo nuevo”; y solo a eso se dedicaron durante los últimos 34 años los politiquillos advenedizos que se arremolinaron alrededor del estado para convertirlo en la caja registradora de la cual cobrarse para simplemente no hacer nada trascendental por el común dejando de lado los temas macro-políticos de  la agenda geoestratégica que actualmente son de relevancia ineludible para los intereses de todos los habitantes de la nación.

En apariencias eso fue entendido por Menem en la década de los noventa pero, al poco tiempo revelo que la forma de insertar al país dentro del concierto internacional no era ni la mejor ni la más inteligente. Su alineamiento automático pareció ser la fórmula mágica. Si era la más rápida y hasta se podría decir incluso espectacular, pero con consecuencias que nunca pudo prever y menos aún conjurar. Sin una estructura renovada de sus áreas de inteligencia ( SIDE) que venían desmoronándose tras el gobierno de Alfonsín y con unas Fuerzas Armadas desarticuladas, su gobierno quiso jugar en las grandes ligas de la geopolítica internacional sin haber previsto que se estaba prestando a que ese juego siniestro llegara a su país y causara las consecuencias que todos conocen.

Fue demasiado tarde para cuando Carlos Menem y sus ministros reaccionaron y se dieron cuenta que el país en la situación que se hallaba, estaba desprotegido y vulnerable. Esa negligencia además del daño que causó fue la clara demostración –además del amateurismo- del desguarnecimiento en que el estado nacional se hallaba para mínimamente atender o a lo sumo, detectar  la existencia de planes en curso para realizar atentados como los perpetrados entre 1992 y 1994, ni que hablar de perpetrar la muerte de su hijo y la voladura de “Río Tercero”.

Menem dejo pasar la oportunidad de dar el puntapié para reformar la infraestructura global del estado nacional. Y bien decimos, “dar el puntapié” ya que sus dos gobiernos no habrían alcanzado para que hubiera podido disfrutar de los frutos de un proyecto de largo plazo como ese. Quizá fue por ello, que como le sucede a todos los políticos argentinos, poco le intereso comenzar una obra de la cual no podían disfrutar y menos aún usufructuar; Menem hizo como dijo Luis XV, “Después de mi, el diluvio”. Para ellos el poder es la oportunidad para sacar ventajas partidistas y obtener ganancias personales, nada más.

Para 1999 Menem y su gente eran historia y la Argentina caminaba sobre la cornisa  a punto de caer al abismo. Tras la llegada al poder del gobierno de la Alianza-FREPASO liderada por el presidente Fernando de la Rúa el país esperaba mejoras en la economía y un cambio en los manejos de la política doméstica que tenía la resaca de las fiestas neoliberales con “pizza y champagne”. Eso no ocurrió y ello terminaría con la crisis del 2001 con la huida en helicóptero del presidente De La Rúa.

Tras la acefalia y resuelto el problema de la sucesión, Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz se hace cargo de la presidencia y tímidamente fue escalando en sus ambiciones. Las circunstancias internacionales no podían ser mejores, los mercados internacionales sonreían al mercado exportador y EEUU se hallaba subyugada en guerras lejanas sin darle importancia a la dinámica política que se gestaba en la región y que Hugo César Chávez lideraba en Venezuela. Precisamente y con estas circunstancias, Kirchner comenzó a vislumbrar que podría colgarse del carro de éste populismo “Bolivariano” pero usando a la imagen de Perón para referirse al “proyecto”. 

Pero lejos estuvo de consagrar la “tercera posición” o algo superador, sino que pronto dejo en evidencia que se apoyaría en los sectores de la izquierda “setentista” para sostener su programa mutante e indefinido políticamente que fracturaría a la sociedad.

 

Luego de  su extraña muerte, Cristina Fernández tomo el mando y como sucede en las venalidades, toda la familia tomo algún sitial en la nueva gestión.  Para ella, las reformas además de partidocráticas y sectoriales fueron meramente cosméticas que ahondaron la “grieta”. Sin saberlo fue el comienzo del fin, tanto para ella como para el PJ (sin distinción entre nacional y provincial) que se plegó a sus desopilantes políticas desintegradoras. Mucho más a la izquierda que su pragmático marido, CFK creyó que con algunos discursos altisonantes y emulando posiciones revolucionarias, reinaría por siempre pero el tiempo demostró que lo que construyo, estaba sustentado en pies de barro y para peor, lo hizo sobre un pantano que ya se ha tragado a la mayor parte de eso llamado “La Campora” . El final de ese “proyecto” ha llegado y con él, el de una época. 

“CONDUCIENDO A LA GUERRA”

Según se viene sabiendo Benjamín Netanyahu y su gabinete vienen presionando con persistencia y firmeza a La Casa Blanca para que Trump ordene una intervención militar contra Irán y para ello Tel Aviv está apoyándose en las organizaciones sionistas estadounidenses y sus lobbies en el Congreso ¿Cederá Trump a los caprichos políticos del sionismo a costa de los intereses de su propio país?

Por Charles H. Slim

El martes pasado sonaba frenéticamente el teléfono en el despacho del presidente en la Casa Blanca y más tarde se sabría que la llamada era de larga distancia. Tan pronto como Trump fue informado de que había alguien estaba al teléfono que urgía por su atención, dejó sus asuntos en el jardín y fue raudo a atenderlo. Del otro lado de la bocina sonó la voz grave y con el acento de un inglés como el que suelen expresar los israelíes, pudo escuchar el saludo de su homologo benjamín Netanyahu quien demostraba ansiedad en hablar con él.

Lo que se hablo en esa llamada solo quedo para Trump y su interlocutor, pero no se hizo necesario interpretes para descubrir lo que en ella se trato y eso era “qué hacer con Irán”. Las últimas medidas que ha tomado la Casa Blanca poco tienen que ver con la política exterior estadounidense y más bien, están orientadas –como ha sido la costumbre desde 1948- a impulsar planes que solo buscan satisfacer los intereses del estado de Israel. La aplicación de sanciones contra Irán y la búsqueda por deshacer el acuerdo nuclear son solo algunos de los hechos de la administración Trump que han despertado la algarabía del sionismo internacional.

La búsqueda por arrinconar a la república Islámica de Irán viene impulsándose desde todos los puntos del globo donde el sionismo opera bajo sus diversas modalidades.  Esta determinación también se viene viendo en Argentina, especialmente desde ciertos funcionarios del gobierno de Mauricio Macri que bajo el pretexto de la supuesta ilegalidad del Memorando de entendimiento firmado durante el gobierno anterior entre Buenos Aires y Teherán y que los medios nacionales califican como un “Pacto de impunidad”, tratan de culpar a funcionarios iraníes de los atentados cometidos en Buenos Aires.  Esto también ha servido como un elemento más para fabricar un Casus Belli contra Irán y claro, contra el odiado “Partido de Dios” (Hesbollah) que argumente una posible operación militar contra el Líbano.

Durante todos estos meses de presidencia, Trump ha estado sometido a una fuerte presión de los poderosos lobbies judío-estadounidenses que lo venían emplazando como principal objetivo, de cortar todos los nexos con Irán y facilitar el camino a un ataque que degrade su capacidad tecnológica y reduzca al país a una situación similar a ala de Iraq. En apariencias Trump no ha mostrado ningún reparo a estos planes y ello ha sido motivo de congratulación de las 52 principales organizaciones pro-israelíes del país.

Según estamos viendo, Tel Aviv y en especial los sectores sionistas recalcitrantes que apoyan una guerra a niveles impensados contra Irán, no escatiman en recursos para crear situaciones controversiales que les dé el pie para argumentar una agresión a la cual “se vieron obligados a responder”. Lo hemos visto en Siria, con sus bombardeos sobre las fuerzas árabes del ejército e incluso asesinando a generales iraníes y algún que otro comandante de Hesbollah que se hallaban combatiendo a los grupos “wahabíes” y mercenarios entrenados por la CIA. Incluso en momentos que Vladimir Putin visitaba Tel Aviv, la aviación israelí lanzaba ataques contra las tropas sirias como pretendiendo decirle a Damasco “Rusia en realidad no les apoya”. También con tretas mucho más discretas y basadas en el engaño con sangrientos atentados y falsificación de informes realizados por sus servicios de inteligencia civiles y militares sobre uso de armas por parte de Al Assad.  

A nivel político y diplomático lo vimos con la salida de EEUU de la UNESCO en claro apoyo al disgusto de Israel por haberse aceptado en esta organización internacional a Palestina como un miembro con carácter de estado. Pero lo que más molesta a Tel Aviv y su círculo de intelectuales es que esta organización ha elaborado un meticuloso informe sobre los crímenes israelíes contra la población palestina que enfureció a todo el arco político y religioso del sionismo tanto en Israel como alrededor del mundo (Globalresearch.ca. “El primer Ministro israelí…”

Para la mayoría de la opinión pública estadounidense, no es una noticia que los intereses israelíes se hallen posicionados por encima de los estadounidenses e incluso que muchos funcionarios de sus carteras más sensibles, han sido escogidos y colocados por sugerencias directas de Tel Aviv y que se retrasmiten por medio de sus organización sionistas estadounidenses. 

El caso de David Friedman un conocido abogado judío estadounidense, especialista en quiebras, es ilustrativo de esto. A pesar de las incompatibilidades que presentaba para tener un cargo público, fue nombrado embajador de EEUU en Tel Aviv.

Pero el hecho más grave que La Casa Blanca que demuestra seguir las directivas de Tel Aviv en lo referente a las ansiadas intensiones de lanza una “guerra preventiva contra Irán” se da por las presiones de Benjamín Netanyahu para que Trump no solo desconozca el acuerdo nuclear firmado por Barak Obama  sino que, además de denunciarlo, siente un precedente bochornoso y peligroso por violar el cumplimiento de un acuerdo internacional. Ello ha desatado un revuelo interno especialmente dentro del Pentágono, donde los generales y asesores estratégicos opinan todo lo contrario a lo que Netanyahu quiere.

Para los generales norteamericanos, lanzar un ataque contra Irán podría tener consecuencias inesperadas. Además no habría motivo para realizarlo ya que el acuerdo funciona.  Otro punto es que, si EEUU violara la firma de dicho acuerdo, estaría arrastrando a los otros seis países que en el marco de Naciones Unidas, firmaron también el acuerdo llevando a Washington a un escándalo político internacional que mellaría aún más la baja imagen que ya tiene. Otra cuestión que plantean los estrategas norteamericanos es que, si se viola el acuerdo, los iraníes restablecerían la producción de modernos sistemas defensivos que dificultaría acciones futuras en la región.  A la par de esto, les daría mayores argumentos a Corea del Norte para seguir con sus programas de misiles nucleares. Otro punto, es la situación geográfica y topográfica de Irán que según varios expertos representaría una pesadilla similar a la de Afganistán y por último, la desconfianza que les ha ganado la interferencia de Israel en las pasadas guerras que tras empujar a sus militares a invasiones impopulares y desastrosas, terminan siendo pagadas con la sangre de soldados estadounidenses.

A la par de todo esto, también esos lobbies han venido presionando para que el gobierno tome medidas contra los “disidentes” internos y cualquier otro ciudadano común que apoye el boicot político y económico contra la economía de Israel que impulsa el llamado BDS y que ha representado una seria molestia para las inversiones en Israel. 

 

Aunque para ellos sería mucho mejor eliminarlos físicamente, ello es imposible por lo que la metodología está orientada a imponer multas y arrestos por  el tan usado argumento del “antisemitismo”. Los funcionarios clave para que esto pueda pasar, son el yerno de Trump Jared Kushner, el empresario de bienes raíces Jason Greenblatt y la empresaria y actual vocera en Naciones Unidas Nikki Haley, elementos centrales para influir en la alocada cabeza de Trump quien tal vez, en algún momento puede llegar a meter a la Unión en una guerra tan o más desastrosa que las heredadas del Clan Bush.

“EL FRACASO DEL NWO”

 

Como EEUU a lo largo de éstos últimos 25 años ha ido perdiendo en forma progresiva su poder hegemónico con el cual pretendía instaurar el llamado “New World Order” que supuestamente beneficiaría al mundo

Por Charles H. Slim

 

Aunque solo algunos de estos bloques actualmente están plenamente operativos, otros  han quedado en el camino y otros parecieran estar zozobrando ante continuos referéndums de separación, un fenómeno que en el caso de la Unión Europea hemos visto con el “Brexit” por el cual, Gran Bretaña tomo la decisión de abandonar el bloque lo que a su vez ha desatado los ánimos independentistas de Escocia e Irlanda que le han quitado el sueño a Londres.En los últimos 25 años a la actualidad, tras el derrumbamiento de la URSS y con ello, el fin de la bipolaridad este-oeste, el mundo ha venido experimentando la implementación de una política globalista que encabezada por EEUU se enmarcaba en la llamada Globalización, una supuesta fuerza espontánea dentro de las relaciones internacionales que achicaba las distancias entre los estados nación y que fomento, entre otras consecuencias,  el nacimiento de grandes bloques regionales como ser el NAFTA, MERCOSUR, UE, GCC, CAN, CEI y el BRIC para nombrar algunos, con objetivos económicos, comerciales, financieros y políticos que en teoría traerían beneficios reciproco para los países adherentes.

Volviendo a lo que significó la proclamación de ese New World Order (NWO), EEUU trazó una agenda y los medios con los cuales lo llevaría adelante pasándose por encima incluso, a la misma ley internacional a la cual pretendió reemplazar con creaciones legislativas de su propia cosecha  (USA, Patrotic Act. https://www.gpo.gov/fdsys/pkg/PLAW-107publ56/pdf/PLAW-107publ56.pdf )

El proyecto estadounidense que fue diseñado en la década de los setentas se enmarcaba en una propuesta basada en la ideología  liberal (detrás de la cual se cubrían sectores sionistas y necon) secundada por una agresiva política exterior que no por casualidad, de ese tiempo hasta hoy, ha llevado a crear muchas más incertidumbres que los supuestos beneficios que ese “New World Order” anunciado el 11 de setiembre de 1991 por el entonces presidente norteamericano George H. Bush supuestamente traería.

Y es que como muchos especialistas señalan, entre ellos estadounidenses, EEUU pretendió ser la voz cantante, el único conductor que  con un garrote en la mano, instauraría un sistema a gusto de sus conveniencias. En este sentido no debemos olvidar desde donde comienza todo esto. Fue necesario que su rival soviético colapsara y de ese modo, sin un adversario político y militar que le contuviera, Washington puso en marcha los primeros capítulos del plan elaborado por el sector necon que se denominó “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” para convertir a los EEUU en una hegemonía política mundial usando –erróneamente- para lograrlo, su poderío militar.

 
No hay que olvidar que el momento puntual que dio comienzo al despliegue intervencionista en el exterior fue en 1990, secundado por  los inagotables recursos de la Alianza Atlántica y una pléyade de gobiernos alrededor del mundo –entre ellos los de Europa del este- que querían engancharse al tren de la única superpotencia que quedaba en pie.

Porque es necesario recordar que el despliegue militar que llevó adelante los EEUU en la guerra del Golfo Pérsico en 1991 y que desde allí continuaría desplegando en su carrera expansionista, no fue en solitario ya que para ello se valió de otra organización trasnacional como es la OTAN, con la cual pretendió establecer un sistema de “integración” que tenía como objetivos principales engullir a China y a Rusia.  Pero para ello debía ir por fases y fue así que el primer objetivo fue hacer pie en el Medio Oriente. Para ello creo el CENTCOM, con base en Arabia Saudita desde donde se coordinarían las operaciones militares y tareas de inteligencia contra Iraq en 1991 que se extendían (ya aún se extienden) a Irán. Dejar mal herido a Iraq durante una larga agonía de trece años de embargo sirvió para preparar el terreno  de la invasión en 2003 que además de arrebatarle el control del petróleo, le daría a EEUU un emplazamiento estratégico  para comenzar a desarrollar y extender sus actividades por medio del Comando Central en las puertas de Asia central con miras a coordinar las operaciones con las fuerzas ISAF que en 2001 entrarían en Afganistán con el objetivo de mapear las actividades de Irán, Rusia y China.

En todo ello solo hemos podido ver un despliegue de fuerza brutal y el establecimiento de relaciones meramente coercitivas y policiales para impulsar doctrinas basadas en el miedo y la desconfianza que nada tienen que ver con el progreso y menos aún el bienestar que supuestamente el nuevo orden debería haber traído. La única propuesta comercial para un mercado común en Latinoamérica lanzado por  George W. Bush en 2004 denominado ALCA, fracaso en forma rutilante ante la inaceptable pretensión de que el mismo fuera manejado por y desde Washington. Ante esto, los norteamericanos sin mayor interés, dictaminaron que la región podía esperar y se concentraron en objetivos fuera del continente. Como ha dicho alguien en algún momento “EEUU ha obrado como un gángster que a mano armada a saqueado las casas ajenas”.

En estos últimos treinta años, EEUU se ha dedicado irrumpir en las soberanías de otros países para desbaratar sistemas de gobierno que a su juicio –y de su aliado Israel- no eran aceptables; y eso no es lo peor. En ese proceso ha causado y sigue causando la muerte de centenares de miles de personas tratando de justificarlas con palabras muy sonantes como son la “democracia”, la “libertad” y los “derechos humanos”, que a la vista de sus acciones, no representan nada. Todo esto no para impulsar el progreso económico-comercial devenido de relaciones bilaterales o multilaterales con otros países sino más bien, para tapar el desarrollo y progreso de sus propios proyectos geoestratégicos y geopolíticos que a su vez, involucran fabulosos negocios relacionados únicamente con el armamentismo, el control de rutas estratégicas para el comercio legal e ilegal, la destrucción y la muerte.

Es por ello que el concepto de “Nuevo Orden” se baso en una política exterior agresiva en la cual EEUU saldría a tomar lo que considerara estratégicamente vital, dirigida a destruir estados nación para volver a edificar en su lugar, gobiernos a medida, calculando que la empresa sería rápida y sin oposición, algo que ha quedado claro nunca fue así. Desde 1991 no hay país invadido por EEUU o sus aliados que haya sido reconstruido y menos aún, que hubieran mejorado en su calidad de vida. Por el contrario, solo han dejado sociedades fragmentadas por la anomia administradas por mafias criminales, miles de familias obligadas a migrar, miles más mutiladas por la pérdida de parientes y la ausencia de la esperanza en un futuro mejor.

Tropas estadounidenses en Iraq

Los únicos que se beneficiaron con todo esto fueron las empresas y las corporaciones privadas estadounidenses que, por ocasión de las invasiones, cerraron contratos millonarios con el gobierno para supuestamente trabajar en la reconstrucción de países como Iraq, Afganistán y Libia.  En el caso de Iraq, el saqueo ha sido tan evidente como escandaloso. La apropiación del Ministerio del Petróleo en momentos que los norteamericanos entraron a Bagdad, fue uno de los objetivos primordiales de la “liberación iraquí” demostrando cual era la verdadera intensión de su presencia. O que decir del supuesto combate al “terrorismo en Siria” con bombardeos no sobre las bandas armadas de “Al Nusra” y el “Daesh” sino, contra la infraestructura petrolera del estado sirio e incluso contra sus fuerzas regulares y de sus aliados chiitas.

También los hechos han demostrado que además de que en Iraq no se reconstruyo nada, se hubieron desfalcado miles de millones de dólares (800 mil millones de dólares) invertidos solamente para costear la invasión de Iraq en 2003 que fueron a los bolsillos de militares estadounidenses y de altos funcionarios colaboracionistas de Bagdad. A todo esto, según el informe presentado al Congreso estadounidense por el inspector para la Reconstrucción de Iraq Stuart Bowen, más de 70 mil millones de dólares destinados a la supuesta reconstrucción de la infraestructura, contratos de personal local (comprar funcionarios) y restablecimiento de los servicios básicos, se habían evaporado.

Otros de los beneficiados con todo esto fue el área de la defensa y de la inteligencia, los cuales además de haber crecido enormemente en sus estructuras,  han expandido sus operaciones alrededor del mundo con nuevos comandos de operaciones que no llevan en lo más mínimo un mensaje de paz. Precisamente en las actuales circunstancias de crisis en torno a Corea del Norte, Washington está invirtiendo grandes flujos de recursos financieros para sustentar las maniobras militares que buscar amilanar a Pyongyang.

Actualmente el comando de operaciones de Asia Pacifico (USPACOM) se halla en una intensa actividad, justificada en parte por las pruebas misilisticas de Corea del Norte pero que en realidad siempre apuntaron a China que más que un rival militar, es un temible cuco económico-comercial ( https://www.globalresearch.ca/the-strategies-of-global-warfare-war-with-china-and-russia-washingtons-military-design-in-the-asia-pacific/5541976  )

En el programa norteamericano para éste NWO no existieron planificaciones de asociación para la inversión y el trabajo común con otros países e incluso con otros bloques regionales; todo lo contrario. El concepto del Nuevo orden mundial solo contemplaba su liderazgo unilateral y al resto de países y regiones del globo, como meros surtidores de servicios y bienes –entre ellos los de carácter estratégico-  a los que la Unión  sin miramientos  podía arrebatar.

Pero el error de estos últimos 25 años ha radicado en que EEUU solo uso las argucias discursivas, los engaños y la fuerza bruta para imponerse en el concierto internacional  y eso ya está cobrando sus consecuencias. Carente de imaginación política y con el vulgar uso del puño, Washington trató de instaurar un Status Quo mundial que subordinara al resto de las naciones a sus agendas políticas unilaterales pero está claro que los que se oponen a estas pretensiones aumentan día con día y cada vez se escucha más alto el clamor de todas partes del mundo que le dicen “No, Así no!, Así no!