“ARGENTINA Y LA BALCANIZACIÓN”

A medida que empeora la situación institucional económico y social del país, a modo de colchón el gobierno de Macri profundiza sus relaciones con Washington y Tel Aviv ¿Preludio del colapso?

 

Que puede usted deducir si le digo la palabra Balcanización. Tal vez lo retrotraiga a los primeros años de la década de los noventas en una región europea, extraña para su conocimiento en un país que ya no existe y que sucumbió producto de las grietas étnicas que lo surcaban. Su denominación surgió del término Balcanes que es la región donde alguna vez existió Yugoslavia y que por una guerra civil fratricida, dejó de existir en 1991.

Pero seguramente usted se estará preguntando ¿Por qué aparece Argentina asociada a este término en el titulo de este artículo? Pues bien, la respuesta es muy clara. Porque se está desarrollando un proceso similar de disgregación político-social que además de estar siendo promovido desde ciertos sectores externos a los que el gobierno de Macri considera “amigos, podría desembocar en una crisis de mayores complicaciones que implicaría el uso de las armas.

Seguramente piense que “por qué nada de esto se ha dicho o analizado” en las tribunas mediáticas de la televisión abierta y de los medios oficiales; pues la respuesta es muy simple (y como lo hemos dicho hasta el hartazgo) ellos son pagados por la corporación de medios que responde a los mismos intereses que fomentan la nueva dinámica política del país. Y no se trata de una idea conspiranoica, de una fantasía ni mucho menos, hay detrás de todo ello, vastos intereses que más que nunca necesitan de hacerse con el control de una Argentina desmantelada, absolutamente indefensa y dispuesta a ser controlada. Un buen padre adoctrina y enseña a su hijo para que crezca con una cultura de esfuerzo y de preparación para el futuro para lo cual, le provee del alimento y educación  para que tenga fortaleza física y psíquica y el sustento necesario para que salga avante ¿Qué clase de padre sería Macri con su hija “Argentina” a la cual además de mantenerla en la ignorancia con las manipulaciones mediáticas, sacarle la comida a  una amplia mayoría de la población, baja sus defensas a lo más mínimo a riesgo de dejarla desprotegida?

El primer paso ya se ha dado. Impunidad para lo que realmente sucedió con el “ARA San Juan” y el ingreso de tropas extranjeras al país para “proteger” el próximo evento del G-20 son solo el comienzo. Y para rematar, la colaboración política que Macri está dando a los esfuerzos de los mismos enemigos de la Argentina que bregan por derrocar al gobierno de Venezuela atenta sin dudas contra el respeto a la soberanía política de aquella nación.

Nadie con un poco de sentido común puede dejarse de cuestionar esta situación y mucho más cuando el país está siendo cooptado por aquellas mismas fuerzas extranjeras que traen su propio teatro de acciones para llevar adelante sus objetivos geoestratégicos dentro del cono sur. Hay en esto, una clara irresponsabilidad del actual gobierno argentino no solo con su propio pueblo sino con todos los países de la región ya que la llegada e instalación de bases militares (y de inteligencia) operativas de EEUU e Israel, pone en el escenario, la prueba acabada del obsceno desarrollo de planes foráneos a costa de los propios intereses y seguridad de los argentinos.

En ese sentido y para justificar estos movimientos, desde los medios han hecho correr rumores (archi ridículos) sobre la supuesta presencia en el país de “ISIS” y del odiado por los sionistas “Hesbola” libanes (Partido de Dios), asociándolos convenientemente al narcotráfico. Son estos los fundamentos que usa el Ministerio de seguridad para explicar la estrecha colaboración que ha establecido con estos elementos extranjeros (muchos de ellos) con nefastos antecedentes por crímenes de guerra y lesa humanidad.

La política de seguridad de la ministra Patricia Bullrich es una hoja de ruta entregada por Tel Aviv y secundada por el Pentágono y ello no podría haberse implementado sin una directiva clara del poder ejecutivo al que representa y en especial de los círculos que lo rodean. Consecuencias de ello son la reasignación de nuevas funciones a las Fuerzas Armadas para operar en el interior junto a las “Task Force” que los norteamericanos y sus colegas israelíes dirigen  en el norte (Misiones y la Quiaca) y el sur del país (Ushuaia y Neuquén). Se puede decir con seguridad a no errar de que las cúpulas de las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia argentinos han sido totalmente cooptadas por estos componentes foráneos y no discutirán ningún punto de vista que aquellos pretendan aplicar. La visita que hizo el Secretario de Defensa norteamericano General James “Mad Dog” Mattis lo dejo bien claro. Como cualquier argentino consciente de estas circunstancias y de lo que ellas pueden deparar de aquí en adelante podría decir sin error a equivocarse… “estamos fritos”. Y no es una exageración; hay suficientes fundamentos de peso para concluir de esta manera.

Por supuesto que tanto Washington, Londres como Tel Aviv no desean la desarticulación violenta del país como si lo han propiciado en los estados árabes del Medio Oriente (y como lo intentan en Irán) ya que, es imprescindible para ellos que el territorio permanezca como el vergel del cono sur de donde obtendrán magnificas ganancias a costa de una clase política, empresarial y periodística obsecuentemente traidora a los verdaderos intereses nacionales. Para ello han estado profundizando mediante trascendidos lanzados por la CIA y el Mossad israelí de que “Hesbollah y el ISIS operan en la Triple Frontera”, un argumento a todas luces inverosímil y antinatural (por las razones que muchas veces hemos explicado), pero útil para sembrar el miedo en una sociedad acostumbradamente timorata y pusilánime.  

Con aquel argumento y esgrimiendo el miedo al “terrorismo islamista” –una farsa monumental creada por dichas agencias de inteligencia-pretenden profundizar sus actividades en la seguridad interior del país y la región, agregando como condimento extra “el peligro del régimen de Maduro”. Será mediante estos embustes como intentaran llevar a la esclavitud voluntaria de sus habitantes.

El proceso ha comenzado hace muchos años y pese al sistemático ocultamiento ejercitado por los medios y la colaboración de todos los gobiernos argentinos, hoy se sabe que soldados israelíes exploran la Patagonia argentina en misión de topografíar y documentar las mejores tierras pudiendo incluso moverse muy cómodamente, en las tierras del sionista británico Joe Lewis. Como esto se masifico, Tel Aviv por intermedio de su embajada en Buenos Aires y mediante las agrupaciones  sionistas locales (DAIA y la OSA) enmascararon estas incursiones mediante la creación de una ONG que a forma de máscara de cartón denominada “Mochileros sin fronteras”, haría más discretas y menos controversiales las exploraciones de estos soldados israelíes.

A esta de por sí anómala situación se agrega la imperante realidad en la que Macri ha sumido a su país. Gracias a su alineamiento, la 4º Flota de los EEUU y los cuerpos de “Marines” tienen su apoyatura tanto en Malvinas como en el propio continente cerrando así un importante dedal estratégico en el Atlántico sur. Y si eso no bastara, la llegada de tropas estadounidenses a la Patagonia camufladas como gendarmes argentinos, dan indicios graves de lo que se está cocinando. Sobre esto último, la imponente y muy bien situada pista de la estancia de Lewis a pocos kilómetros de Sierra Grande, sirve como puerta de entrada del equipo aerotransportado en el cual han llegado equipo y casi un centenar de norteamericanos disfrazados de oficiales argentinos.

Con todos estos elementos en danza y la inestabilidad en la que actualmente se sacude el país, muchos olfatean que algo grande puede suceder y por supuesto, nada bueno para Argentina.

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“ACUERDOS ESTRATEGICOS”

Hoy más que nunca queda en evidencia el error histórico de la Argentina por no trabajar con seriedad su política exterior ¿Qué margen le queda a Macri para realizar acuerdos estratégicos?

Hoy más que nunca la Argentina requiere de una visión estratégica integral ante un mundo cerrado y mezquino especialmente propiciado por la conflictividad permanente que desde hace diecisiete años hasta esta parte lo han convertido en un lugar inestable y de iniquidades jamás vistas. Es en este escenario en el cual el gobierno de Mauricio Macri debe moverse para tratar de sacar del fango en que se halla atascada la Argentina, que tiene todo para resolver ese problema pero que aparentemente no está dispuesta a realizar grandes sacrificios para ello.

Sin duda que en todo esto, hay una gran responsabilidad del carácter colectivo argentino, históricamente autista y hasta negador de la realidad más allá de sus fronteras que como lo hemos señalado varias veces asemeja al avestruz metiendo la cabeza bajo la tierra. En este sentido desde su punto de vista cosmogónico el país es un planeta dentro del mismo plantea tierra y todo lo que pase fuera de la realidad argenta no puede llegar jamás; sin dudas hay un enfoque infantil que si o si deberán cambiar si pretenden sobrevivir como un estado soberano.

Macri no ha innovado en esta situación. Por el contrario ha profundizado la receta pro-colonialista de los gobiernos conservadores previos al nacimiento de movimientos nacionalistas como el Peronismo, llevando a la Argentina a estar bajo la más absoluta dependencia de Londres. Pero eso fue en el comienzo del siglo XX y para peor, no beneficio al estado argentino. Macri ha revivido esta política adaptada a la actual situación mundial y una prueba clara de ello se ve en la entrega de su soberanía en todos los aspectos, incluyendo la monetaria.

En el mundo actual la crisis es la abanderada y los conflictos se multiplican en forma preocupante siendo el conflicto bélico (como forma de enfrentamiento entre los estados) un factor más de esta inestabilidad global. La aislacionista administración de Trump tiene parte importante en la actual situación no solo por el peso específico geopolítico de EEUU sino por las propias políticas que impulsa éste presidente y que están enfocadas a establecer un cerramiento de la economía propia y la de todos los países causando descalabros financieros en países aliados como Turquía. Si bien sabemos que desde hace casi veinte años EEUU no para de abrir conflictos y desatar guerras alrededor del globo, hasta la llegada de Trump a la Casa Blanca ese nivel de conflictividad no iba más allá de las armas. Con su ascenso y la implementación de un proteccionismo económico a ultranza y la resucitación de la doctrina Monroe dio rienda a suelta a una nueva guerra, de carácter comercial y global.

Algo similar hizo Gran Bretaña con el “Brexit” despegándose de las políticas de bloque de la UE (en especial las comerciales y financieras) intentando revivir las viejas épocas del “Imperio Británico” que entre otras, tiene su influencia de facto en las islas Malvinas, Sandwiches y Georgias del sur.

Actualmente el mundo se halla inmerso en una guerra de carácter comercial en la cual los EEUU trata de imponer su hegemonía mediante acuerdos trasnacionales con clausulas leoninas que tratan de destruir la competitividad en el mercado internacional, implantando condiciones extorsivas que en algunos casos son el complemento de sus conflictos políticos existentes con países como Irán, Siria o la misma Rusia. Quizá el choque más estruendoso sea el que se ha producido últimamente con China, que representa uno de los mercados más grandes de Asia y que a su vez, compite con sus productos contra las políticas de mercado de EEUU que intenta recudir la importación de otros países acudiendo a los arancelamientos abusivos y chantajes diplomáticos.

El frustrado intento de condicionar a Pekín para que comercie con quien le agrada a la Casa Blanca y no lo haga con ciertos países fue el prolegómeno del arancelamiento de más de 800 productos que ha caído en oídos sordos dejando en claro que la república Popular no se dejaran chantajear.  De esta manera Donald Trump y a su modo está diciendo “o nos compras a nuestro modo o te arancelo tus productos” en una remozada versión de la frase extorsiva del entonces presidente George W. Bush cuando tras los ataques del 11 S a las Torres Gemelas y tras las críticas por las mentiras sobre Iraq, emplazo a los gobiernos del mundo a no criticar sus métodos de combate al terrorismo.

Por su parte Brasil está sintiendo el rigor de estas políticas norteamericanas, especialmente aquellas que están vinculadas a las sanciones que se están aplicando contra la república Islámica de Irán, que no solo afectan las exportaciones de productos agrícolas sino que condicionan la actividad financiera del mismo país sudamericano que representan desde el punto de vista legislativo, una ilegalidad absoluta. Si la Casa Blanca pretende influir en la competitividad del mercado internacional a base de “Twits intimidatorios” eso no puede llamarse mejor que lisa y llanamente una simple extorsión.

No olvidemos que la UE ha rechazado doblarse ante esto y como respuesta ha encontrado las acostumbradas bravuconadas y exabruptos de un Trump que cada día gana más enemigos, incluso dentro su propio gobierno.  Pero siguiendo con la postura de la Unión Europea, ha quedado claro que si logra imponerse y resistir las presiones de Washington por condicionar la actividad mercantil y financiera a gusto de lo que quiere el proteccionismoMade in USA habrá chances de que el impacto negativo sobre la economía del Brasil sea menor a lo pronosticado en las actuales circunstancias.

Ello ha causado un impacto sumamente negativo en la economía de Sudamérica pero especialmente en la Argentina que está sometida a una escalada de suba del dólar por efecto (en parte) de una cultura de la desconfianza en su propia moneda que hace que muchos argentinos con capacidad de compra, estén invirtiendo en la compra de divisa americana volcando la economía de su país hacia la dolarización y con ello a un desastre social que no sabe aún cuál será el impacto que causara en la sociedad y cuál será el precio que pagara la clase política de ese país.

Por lo que se ha podido ver, Argentina y su gobierno vuelven a ir contra la corriente de los acontecimientos del mundo y no porque sea una pionera o elegida por algún motivo mesiánico, sino por el hecho de no haberse interesado seriamente  –a nivel de estado- de sus intereses geoestratégicos y políticos. Si el país hoy se halla a la deriva no es algo casual. Macri como sus predecesores ha relegado las alternativas de profundizar relaciones con otros actores importantes como Rusia y China y todo por una obsecuencia histórica hacia los intereses anglosajones que practica toda la clase política y que se ve cuando hacen ese “besa manos” en las embajadas de EEUU y Gran Bretaña en Buenos Aires.

A la vista de esto uno se preguntaría, es que acaso los argentinos ya olvidaron algunas de las conclusiones de algunos de sus más ilustres líderes políticos como el ex presidente Eduardo Duhalde quien en algún momento dijo por el conflicto de los “Hielos Continentales” con Chile “para que tanto problema por unos hielos si lo podemos tener de la heladera”. O a pensamientos más recientes de uno de los más conspicuos funcionarios del gobierno de Macri que dijo muy suelto de cuerpo que consideraba muy seriamente la eliminación de las FFAA ya que el país carece de hipótesis de conflicto, cuando los británicos tienen en Malvinas una base con un poderío militar amenazante.

 

Con estos ejemplos se puede entender porque Argentina no ha hallado una senda propia y menos aún, fructífera para salir del atolladero en el que se encuentra ¿Cuándo decidirá salir de la zona de confort para cambiar esta situación?    

“LENGUAJE ESTRATEGICO”

Qué puede interpretarse del viaje de Macri a Sudáfrica?

El lenguaje es la forma en que nos comunicamos. Decirlo parecer una obviedad, pero es que en el mundo de la política y máxime de la internacional, sus formas pueden decir mucho dependiendo de cómo se lo exprese. Sabemos que puede hablado, con señas, con la forma de vestir o de comportarnos en ciertos momentos se trasmiten mensajes que pueden llegar a ser confusos. El viaje realizado por Macri a la cumbre BRICS es una señal que expresa un lenguaje para sus interlocutores de este bloque pero también, para la administración aislacionista de Washington de la cual parece querer tomar distancia.

En lo que va del año se puede decir que ha ocurrido mucho en lo que hace a los asuntos geopolíticos. Los continuos cambios en las relaciones internacionales y las constantes fluctuaciones de poder que se registran entre los grandes actores han llevado a una mayor interrelación política, acercando como nunca a los supuestos bandos antagónicos. En este contexto vemos a la Argentina como el paradigma de una reconfiguración de su estructura como país que para algunos es la consecuencia de una profunda modernización de cara a relacionarse más abiertamente con los polos de poder, mientras que para otros es el prefacio de la definitiva desintegración de su soberanía.

La Argentina venía en bajada desde mucho antes de que Macri se hiciera con el gobierno en 2015, incluso desde antes de los doce años del falso progresismo nacional del gobierno del FPV. No se puede tapar el sol con el dedo y pretender explicar la actual situación sin tener una visión completa del panorama para responder a la pregunta ¿Por qué el país sudamericano llego a tan bajo?

Visto desde la superficie todo esto ocurre por una cuestión de choque de intereses en una Argentina fuertemente corporativa que se acostumbro durante décadas a sacarle algo al estado. Recordemos sino lo que significo para la corporación de abogados los juicios de millones de pesos contra Ferrocarriles Argentinos (empresa del estado) allá por la década de los ochentas, las precauciones legislativas para que reformas al código civil no invirtieran la carga de la prueba en los casos de mala praxis médica; los maestros y sus chantajes para aumentar sus salarios; el gremio piquetero como fuerza de choque alquilable para protestas sociales  y así podríamos seguir horas.    

El descalabro interior del país radica en su progresiva anomia política social y económica, puesta a rodar por la misma clase política que se enquista y aún subsiste en las viejas y anquilosadas estructuras partidarias que defintivamente carecen de ideologías y no representan a nadie. Esta situación se traslada y refleja en sus relaciones con otros estados. Tras décadas de una desintegración progresiva de la vida política doméstica, Argentina no pudo articular mejores esfuerzos para llevar adelante políticas regionales de bloque como ser el caso del MERCOSUR, que hoy por hoy es una entelequia que ha quedado más bien en los deseos de buena voluntad que en algún grado de operatividad real.

En las épocas de Menem pedir mayores retos o ideas imaginativas para insertar al país en el concierto mundial más allá de lo permitido por Washington y Londres, habría sido motivo de risas y nada más. La prostibularia relación carnal establecida con Washington además de humillante resulto ser nada lucrativa para el país. Por aquel entonces la sola idea de establecer puentes diplomáticos para trabajar una cooperación comercial, político y cultural con Asia habría encontrado reparos surgidos de argumentos rancios devenidos de una idiosincrasia europeísta y sajona que infectaba (y aun se mantiene) a los círculos de funcionarios de carrera de aquel entonces.  Mucho menos se le ocurriera a alguien plantear un acercamiento a China y a Rusia si no quería ser vilipendiado y tildado de “comunista”.

 

Ni hablemos de establecer relaciones fluidas y de intercambio con el mundo árabe islámico, al cual siempre se lo mantuvo como un actor sospechoso y hasta peligroso gracias a las influencias que embajadas y sectores políticos de comunidades locales que han ayudado a establecer con la cooperación de los medios, una imagen negativa. Como se puede ver la estupidez y la obsecuencia han regido por mucho tiempo en las cabezas de quienes deberían haber conducido al país a objetivos beneficiosos.

La corrupción llevó a la ineficacia y todo ello termino agrietando las bases y puntos estratégicos del estado para que allí se enquistaran mafias fuera de la ley que solo responden al dinero sin importar la bandera de donde provenga.  Lejos de hacer algo, la partidocracia miro para otro lado. El fruto de ello puede verse trágicamente en las más catastróficas situaciones que sufrió el país producto de esta improvisación y obsecuencia manifiesta. Desde el golpe de 1976 instigado por Washington y bendecido por la clase política argentina, pasando por el alineamiento automático de Menem con EEUU en 1990 (Guerra del Golfo), los irresueltos atentados en Buenos Aires, el atentado de Río Tercero en 1995, la corrupción inmanente que se multiplico durante doce años K en todos los estamentos del estado, no son buenos precedentes que indiquen una buena salud republicana.

Llegado el nuevo milenio, los cambios fueron más bien cosméticos y los gobiernos que se sucedieron en solo tres años, poco o nada demostraron su voluntad por establecer cambios profundos en la visión del mundo, en las políticas de estado dentro del revulsionado contexto regional e internacional que estaba dando comienzo. El gobierno de Néstor Kirchner no paso del panfleto y la arenga populista que se desteñía inmediatamente cuando seguía oficialmente, cada punto y señalamiento de Washington y Londres. Cuando su esposa Cristina Fernández llego al poder el circo continuó solo que mayor color y más estridencia, pero nada más. Pese a que pretendía a jugar de “revolucionaria” no hizo ningún cambio de ese carácter cuando pudo bien haber gestionado acercamientos inteligentes con Rusia y China llevando a que Argentina –entre algunos de tantas áreas-ingresara al BRICS. Igual que su anterior jefe político Carlos Menem y su marido, se mantuvo caminando derecho y sin salirse de la línea que se trazaba desde Washington.

 

Con todo esto, pedirle a Macri no reincidir en semejantes errores es pedirle peras al olmo, mucho más cuando a éste gobierno le fascina interrelacionarse con EEUU en algunas de sus políticas, aunque las mismas hundan al país en una ciénaga sin fondo[1]. Igualmente hay que rescatar ciertos aspectos de su política que últimamente  parecen haberse reconducido y alejándose del modelo neoliberal obsecuente de Menem y Cia de los noventas, pareciera demostrar un pragmatismo más inteligente al momento de evaluar los continuos cambios en las relaciones internacionales. El viaje a Sudáfrica del presidente argentino para reunirse con los miembros del BRICS, en especial con Vladimir Putin, Xi Jinping y Narenda Modi pareciera dar muestra de ello ¿Cómo será interpretada esta señal por los miembros del grupo?

“(IN) SEGURIDAD INTERIOR”

Quién planifico el plan de seguridad de Macri y para qué?

Por Pepe Beru

El plato para el desastre está servido, diría alguien que mira de cerca los acontecimientos que se vienen dando en Argentina. Mientras la mayor parte de la gente solo se preocupa por la situación de su moneda y la inflación que les resta el valor de sus ingresos, al mismo tiempo otros acontecimientos se desarrollan a sus espaldas los cuales  tienen objetivos mucho más sensibles y peligrosos que una crisis económico financiera.  Igualmente hay que señalar que dicha crisis es funcional a lo que se planifica y se halla acorde con lo que se está instalando en la región.

Para ponernos en contexto, solo hagamos algunos señalamientos muy sugestivos. Desde hace una semana, se han estado escuchando rumores de que pronto comenzaran acciones de desestabilización contra Bolivia tal como sucede hoy en Nicaragua y Venezuela.  Ello no llama la atención si consideramos la coherente y frontal política exterior que ha venido llevando Evo Morales contra el imperialismo estadounidense y el sionismo, motores detrás de aquellos eventos.

En aquel sentido, las supuestas manifestaciones espontaneas que se comenzaron a generar desde 2016 en Venezuela y las que se comenzaron a producir en abril de este año en Nicaragua (propiciadas por una injustificable corrupción gubernamental), llevan ínsita la dinámica y la metodología de aquella Primavera Árabe que azoto el norte de África entre 2010 y 2011 y que resulto ser un verdadero embuste tejido entre la corporación de medios occidentales y las agencias de inteligencia de la OTAN y de los reinos petroleros del Golfo. El resultado de aquello fue el actual caos en los países intervenidos y la miseria de sus pueblos.

La presente situación geopolítica en Latinoamérica demuestra casualmente que aquellos gobiernos que habían desafiado a Washington, están bajo una fuerte presión política, económica y comercial que ha comenzado a escalar a situaciones insurreccionales con la generación de caos social. 

Nada de ello es una casualidad y en todo esto hay que vincular el desembarco de la OTAN en el continente.  El acuerdo firmado por fines de mayo entre Colombia (quien pasa a ser Socio Global) y Bruselas pone a la región en el caliente escenario de la geopolítica de las superpotencias.   Y aunque algunos expertos colombianos como el profesor Rafael Piñeros de la Universidad Externado de Bogotá afirmen que ello no significara la participación de Colombia en operaciones militares de la OTAN, ello no es creíble.

Casualmente, a la par de este desembarco, la agitación insurreccional y la violencia disfrazada de revueltas populares se han multiplicado y con ello –a la par-, los negocios de seguridad y contratos para equipar, asesorar y proveer de instrucción a las fuerzas policiales de la región. ¿Y quiénes son los principales proveedores gubernamentales de esto? EEUU e Israel.

Argentina también se ha convertido en parte de esta participación externa (tras la firma de los Convenios entre el Ministerio de Seguridad y Tel Aviv) y con los últimos anuncios del gobierno, el país ha entrado en la misma fase. La repentina medida de redespliegue de las FFAA para tareas de seguridad interior ha desatado una catarata de críticas pero en su mayoría, completamente inexactas en cuanto a los argumentos que se sindican como relevantes. Por medio del Decreto 683/18, el poder ejecutivo argentino reformo levemente la ley de Defensa Nacional para una posible intervención de las FFAA en la custodia de los objetivos estratégicos ante amenazas externas estatales y no estatales. La mayoría de los críticos solo se basan en sus observaciones parciales claramente intoxicadas por sus posiciones políticas e ideológicas Demode y que no tienen nada que ver con las amenazas que actualmente se ciernen sobre el país y toda la región.

En ese sentido las arengas de la izquierda y los llamados “kirchneristas” de que se usaran para la represión interior solo son argumentos esquizofrénicos que carecen de total realidad. Incluso muchos creen que algunos de sus más importantes dirigentes están al tanto de quiénes y de dónde proviene este redespliegue de las Fuerzas Armadas. El verdadero peligro para estos cambios radica en que ellos denotan objetivos ajenos a las hipótesis del país, que han sido diseñadas por cerebros y manos foráneas que son quienes realmente conducen la seguridad interior argentina. A tono con esto, vemos como la inseguridad urbana va creciendo de la mano de un lobbies periodístico catastrofista que sesgadamente alienta a la profundización de las relaciones militares y de inteligencia con el Pentágono y Tel Aviv.

Hilado con esto último hay un fenómeno que no tiene nada de fenomenológico y ese es el terrorismo, que los medios deliberadamente lo pintan como “islámico” pero que en realidad es un mote discriminatorio con el fin de justificar algo que ya se sabe que es una farsa: La lucha contra el terrorismo. Precisamente tras haberse desalojado a “ISIS” (un activo de la CIA) de la mayor parte de Siria y de Iraq, pudo comprobarse que dicha organización –además del ingente apoyo con armas y equipos occidentales- las evidencias halladas sobre el terreno dan cuenta que poco tenía de árabe y mucho menos de islámica. Ese espantajo elaborado sobre la base de un discurso basado en el “Choque de civilizaciones” de Huntington,  sirvió convenientemente para argumentar la necesidad de EEUU para intervenir en la región, algo que se vio entorpecido por la inesperada intervención rusa en noviembre de 2015.

Sin “ISIS”, ya no hubo necesidad de asesores, equipos y armas vendidas por EEUU y todo ello gracias a la eficacia de la aviación rusa.  Muy sugestivamente tan solo hace unos días, han comenzado a ocurrir hechos muy sospechosos tanto en Siria como en Iraq, con la perpetración sangrientos atentados en serie y secuestros masivos semejantes a los ejecutados por ésta franquicia de la inteligencia estadounidense.

Estos datos sirven para comprender, a dónde apuntan las versiones que últimamente han estado corriendo por los medios argentinos referidos a la posibilidad de que “ISIS” actué en el país. Aunque ello suene muy exótico lo que sí hay en la Patagonia es una situación conflictiva con una agrupación seudo indígena manejada por la organización “Resistencia Ancestral Mapuche” R.A.M. que con su base de operaciones en Chile, tiene sus oficinas de propaganda y difusión en Bristol, Gran Bretaña, algo que huele desde lejos como un programa del “MI-6” británico que sin lugar a dudas cuenta con el apoyo de otras agencias de inteligencia.

Al parecer el gobierno argentino ha sido compelido a entregarse al juego siniestro de la “lucha contra el terrorismo”, que no es más que una estrategia de “guerra hibrida” ajena a los intereses nacionales y lo peor de todo es que, seguramente (Macri, Bullrich y su gabinete) no tienen la menor idea de cómo evolucionara ¿Cuál será el modo de activarlo y cuánto le costara al país jugarlo?

“ENCUENTRO EN HELSINSKI”

Qué es lo que se ha consensuado entre Trump y Putin tras la cumbre bilateral más importante de la década

Putin-Trump

En los saunas de Finlandia se llevaron a cabo uno de los encuentros clave del 2018 entre Vladimir Putin y Donald Trump. Ambos debían tratar temas que hacen a la seguridad internacional y en los que se hallan en un virtual impase por situaciones clave para la paz como ser Siria, Ucrania y Venezuela, éste último con un gran impacto sobre toda región latinoamericana.

Coincidiendo con otros análisis, dicho encuentro viene a darse en un nuevo marco de la realidad internacional en la que ambos actores, los más importantes e influyentes de la geopolítica, trataron de resolver los asuntos fuera de los lineamientos que se trazaron a mitad del siglo pasado en la hoy caduca Cumbre de Yalta.

Como no podía ser de otro modo, la reunión estuvo marcada por la ansiedad y la expectación del resto de los gobiernos que se arremolinan en torno a cada uno de estos grandes actores internacionales. Pero si había una parte que tenía grandes preocupaciones por el resultado de ese encuentro ese era el Departamento de estado y los halcones neocon que anidan en los sectores de la inteligencia y el Pentágono.

Y es que no es un secreto que para estos sectores recalcitrantes del ala del partido de la guerra y el caos, tienen conceptuado al primer mandatario estadounidense como “un inútil inevitable” dado que se halla investido como presidente de todos los estadounidenses y mientras se encuentre en la Casa Blanca habrá que tolerar sus estridencias y estupideces siempre que no pongan en riesgo a la Unión.

El encuentro con Vladimir Putin se dio en el marco de tensas relaciones bilaterales especialmente basadas en las bravuconadas de Trump quien ya venía decepcionando la seriedad de sus posturas con las acciones de cobertura a los grupos mercenarios en Siria y la aplicación de más sanciones contra Rusia como respaldo político a las acusaciones de Londres sobre el supuesto involucramiento en los ataques químicos en Salsbury y Amesbury. Pero lo que más temía el Stablishment estadounidense era que Trump se reuniría sin la asistencia de sus asesores por lo cual, habría que rogar al cielo que no hiciera alguna concesión o declaración que le diera a Putin argumentos para reclamaciones posteriores.

Desde este sector del poder estadounidense se sigue tratando de desbancar a Trump argumentando historias en base a sus supuestas conexiones con Rusia que le ayudaron a ganar las elecciones presidenciales con una operación de jaqueo de la inteligencia rusa al sistema informático del Comité Nacional Demócrata. En este sentido los medios del Conglomerado que responde a los intereses del “estado profundo” mantienen desde el primer día de gobierno de Trump la difusión de una historia novelesca sobre una “Trama rusa” que ha sido artífice de colocar a un títere de Moscú nada menos que dentro de la Casa Blanca.  Según las investigaciones del anterior jefe del FBI James Comey, doce agentes rusos estuvieron involucrados en la operación de infiltración y robo de información al sistema informático electoral que comprobaba las acusaciones del partido demócrata. La respuesta de Trump a esto fue el despido de Comey y la acusación de que todo era un embuste armado por la misma Hillary Clinton.  

Además y con esta situación, los opositores demócratas no dejaron pasar esto para sugerir que sin estos recaudos, Trump sería fácilmente manipulable por Putin quien lograría obtener del “incauto” Donald Trump, más concesiones que se visualizaran en mayor repliegue estratégico de los temas centrales de la geopolítica estadounidense. Prueba de ello ya lo vienen viendo con horror los neoconservadores incrustados en el Congreso quienes han tenido que aguantar la rabia al escuchar a Trump vociferar en público estridencias como “Obama creó al ISIS”, “nosotros hemos asesinado a miles” y últimamente cuando declaro que la UE era un enemigo más de los EEUU.

Igualmente y aunque Trump haya charlado muy amistosamente con Putin, las cosas no cambiaron en los frentes conflictivos y aún se puede ver cómo tanto EEUU y la OTAN continúan con sus operaciones para tratar de desestabilizar Siria, la Península de Crimea y Venezuela. Sobre esto Vladimir Putin en estas últimas horas ha declarado que dará una respuesta simétrica y contundente a las provocaciones que viene desarrollando la OTAN en torno a las fronteras de la Federación rusa. Estas declaraciones se dan en el marco de las continuas gestiones de Bruselas y de Washington por tratar de incluir dentro de la estructura militar de la Alianza a países en el área de influencia de la Federación como Georgia y Ucrania

Al mismo tiempo Rusia ha demostrado ser un socio confiable en la construcción de una verdadera seguridad global, sin tonos grises y zonas más bien oscuras como los que –desde comienzos de siglo- presenta la política exterior de los EEUU y de cada uno de sus aliados en cada región en la que intervienen. Al mismo tiempo Putin reconoce que la UE es uno de sus más importantes socios en el comercio y especialmente en lo referente al mercado energético del gas. Tal vez uno de los temas abordados haya estado la situación de la UE y su crisis energética de la cual solo Rusia puede asistirla.

“ARGENTINA: ¿EL BARCO SE HUNDE?

La crisis económico financiera en el país parece incontrolable y el mismo gobierno reconoce que las cosas se pondrán peor ¿Hay contramedidas para evitar el colapso?

 

Según algunas versiones que circulan en los estamentos financieros nacionales y de Wall Street, el gobierno argentino de Mauricio Macri no garantizaría el cumplimiento de las obligaciones a las que se comprometió al momento de tomar deuda del FMI.

Ello habría determinado que se deben tomar medidas urgentes para reconducir la situación del país. Sin más rodeos, es muy posible el “adelantamiento de las elecciones” para una salida consensuada del gobierno de Cambiemos.

Hay una situación muy compleja en la que se mesclan ingredientes políticos, económicos, sociales y de tensiones geopolíticas que arrastran –por efecto de su poderosa gravedad- al gobierno de Mauricio Macri por una pendiente resbaladiza. Sin dudas que la principal cuestión que impulsa esta crisis se centra en lo económico financiero que termino con el pedido de un préstamo de pago centenario al FMI y que pese a ello, parece no haber sido suficiente para contener la insólita situación de la moneda estadounidense, mucho más apreciada en Argentina que en EEUU.

La autorización para emisión de deuda externa  renunciando una vez más a la jurisdicción de los tribunales nacionales a favor de organismos arbitrales como el CIADI de New York, ha dejado al país completamente a merced de lo que a gusto y conveniencia resuelvan esos mismos capitales que tienen sus sedes en Wall Street, solo a unas calles de donde se ubican aquellos “tribunales arbitrales”.

Por otra parte, esto ha motivado que Argentina pierda algunos de sus valiosos patrimonios en riqueza energética, entregados como garantía a los intereses privados transnacionales para recibir estos préstamos. Uno de ellos ha sido el complejo minero de “Vaca muerta” en la provincia de Neuquén donde además de convertirse en la seguridad para el pago de esta ignominiosa deuda, será ocupada por una base militar estadounidense, claramente un apéndice de todo el asunto.

Como la situación no fue posible de esconder a la opinión pública y sabiendo que ello causaría un revuelo en los sectores políticos de la oposición pero especialmente en los del nacionalismo, comenzaron al mismo tiempo a correrse versiones sobre el peligro del terrorismo islámico no solo en la “Triple frontera” sino, con posibles células dormidas dentro de Argentina que se identificarían con el “ISIS” y “Hesbolla”, una mescla que además de falsa, insulta a los expertos en lo que significa cada una de estas organizaciones.

Estas versiones tienen un claro objeto y el es, disuadir a los críticos de la llegada de tropas estadounidenses y mucho peor, la actual presencia de elementos militares y de inteligencia israelíes quienes se mueven impunemente por toda la Patagonia.  Aterrorizar al ciudadano común para que no razone por sus propios medios es la principal de las funciones de los medios y periodistas que se encargan de impulsar el miedo de fantasmas que para peor, han sido creados por los que dicen combatirlos. Igualmente y pese a ello, la desaparición del submarino “ARA San Juan”  (que encubre el hundimiento por parte de Gran Bretaña) ha colocado al gobierno en una situación muy delicada en la que no le será nada fácil manipular a la opinión pública nacional. Aunque el país se encuentra absolutamente inerme para dar una respuesta político militar a semejante situación, la misma es una generadora de ansiedades que serán el motor de mayores resentimientos dentro del variopinto espectro nacionalista argentino que podría despertar como una alternativa política en el actual escenario político.

Para peor, actualmente asistimos al descarado desembarco y con planes de expansión hemisférica a nada menos que a  la OTAN en la nada oculta búsqueda por extenderse desde Colombia por todo Latinoamérica, teniendo como uno de sus objetivos ya evidenciados a la misma Argentina. Sus intensiones son tan inocultables que los medios (funcionales a estas políticas) callan y desvían como pueden las informaciones que se vierten sobre ello y lo más importante, deforman deliberadamente la naturaleza y las finalidades de esta organización mafiosa internacional.

Esto unido a una recesión económica interna que ha detenido prácticamente la producción y el consumo, choca de frente con las relaciones que se han entablado con países altamente conflictivos como son EEUU e Israel sin dejar de mencionar la insultante y simbiótica relación que el gobierno argentino ha establecido con Gran Bretaña a quien le ha entregado parte importantísima del patrimonio político, estratégico y económico. Pero no hay que olvidar que quienes prepararon todo el terreno para esta calamitosa situación fueron los llamados “populistas” que se identificaron como “kirchneristas” lo cuales durante doce años y entre muchas otras cuestiones, debilitaron las instituciones del país hasta dejarlas por los suelos y hoy vemos las consecuencias con un gobierno de grado extremamente opuesto. 

Y aunque esto suene a un contrasentido, también es necesario señalar que hay varios temas que el gobierno actual de Macri está dando en la tecla para resolverlos. Uno de ellos es el reacomodamiento del destino de millones de pesos que iban a parar a manos de estafadores que impostando derechos que no les correspondían ni le corresponden, estuvieron usufructuando  a costa de los fondos del estado. De este modo desde fraguadas jubilaciones por invalidez gestionadas por abogados, pensiones honorificas para veteranos, carpetas médicas falsas para licencias de maestros pagas sin existir realmente ninguna patología, hasta estructuras mafiosas compuestas por empleados y profesionales médicos dentro de organismos como el PAMI

La historia se repite y las generaciones postreras al ver para atrás también dirán “Cristina abrió el camino y Macri lo hizo”. La ya destruida moneda nacional tras años de impericia y corrupción en el gobierno de los “K” Macri le dio el golpe de gracia con la implementación de medidas financieras inútiles que no hicieron más que hundir aún más al peso. Con ello allano la voracidad de los especuladores (tanto grandes como pequeños) para la compra de dólares obligando a continuas intervenciones del Banco Central que culminaron con la salida de sus responsables. Con este panorama ¿Puede seguir a flote el país?

“AIRES DE INSURRECCIÓN”

El deterioro de la economía argentina la agitación social en aumento y la subida del dólar señalan que algo puede suceder en el país.

Por Javier B. Dal

Qué es lo que podrías creer de un gobierno, cuando comienza a perder la lealtad de sus cuadros propios y lo peor, de su electorado? Así podríamos leer entre líneas lo que está sucediendo en Argentina tras los barquinazos que viene sufriendo la población ante las medidas de un gobierno liberal como el de Mauricio Macri que además de haber regresado a las recetas del crédito externo ante el FMI, parece no haber calculado la inmanejabilidad de variables como el dólar.

Es una particularidad de los argentinos el gusto, una patología por la moneda estadounidense como un refugio para sus ahorros y un seguro para vivir estilos de vida que en la realidad nunca podrían costear. Ello ha representado una de las contradicciones, una más, de un país que podría ser una potencia económica y financiera pero que se ve de continuado sumida en crisis cíclicas que asemejan a las recaídas de los ebrios o los adictos a las drogas.

Hay algo peculiar en esos genes. Igualmente, los grandes capitales siguen siendo los responsables de estas volatilidades ya que la mayoría de los ciudadanos del común apenas pueden ver billetes nacionales para poder subsistir con dignidad. Y es que aquí parece ser una regla que los que verdaderamente saben de algo no ocupan los lugares dentro de la administración pública y los incompetentes (por conexiones, favores o simple venalidad) son quienes terminan encaramándose en esos lugares gozando de los privilegios de sueldos estables, jubilaciones y honores mal habidos.

Pero quizá sea uno de los defectos en el carácter argentino, su miopía en ver la realidad que lo rodea. Por décadas han creído que el mundo exterior llegaba hasta sus fronteras y mucho peor las clases elitistas y en especial sus políticos pusilánimes la visualizaban hasta la orilla del Rio de la Plata; en síntesis, una estupidez absoluta. Con ello, los ciudadanos a pesar de haberse quemado con leche en varias oportunidades, siguen apostando a beberla hirviendo. Esto también aplicable como una metáfora referente a las relaciones que sus gobiernos –como el de  Macri- establecen tanto con los polos de poder  internacionales como con los organismos de crédito mundiales.

Pero no se engañe. Durante la “era K”, las relaciones de subalternación con los capitales externos se mantenían, enmascarado con discursos y por otras vías, pero se mantenían y una forma de perpetuarlo fue, debilitando la fuerza del estado con improductivas políticas de subsidios, las continuas inquinas y revanchas internas que desbarataron aún más las posibilidades de reestructurar los objetivos geoestratégicos del estado en la región.

Durante cuarenta años solo se ha visto una política de acción y reacción en el campo dialéctico pero nada en la substancia de la realidad. Con vociferaciones e imposturas en apariencias muy revolucionarias en algunos casos y muy ortodoxas en otros, los políticos se gastaron las gargantas en meros discursos electoralistas sin abordar el problema de un país sin horizonte geopolítico propio dentro del ya cambiante contexto internacional.  Solo discursos demagógicos y melancólicos pero nada más, así fue como llego Argentina hasta la actualidad que hoy la encuentra absorta, completamente desorganizada y al borde de un abismo.

Hoy mientras el mundo ya ha empezado a desprenderse del imperialismo monetario del dólar como la moneda de comercio internacional, en Argentina sigue siendo la divisa de culto por los argentinos de la clase media y alta. Esto demostraría que los argentinos no leen las noticias de otras latitudes o, quizás, sean meros ignorantes o tal vez más leales de lo que muchos creen a los intereses norteamericanos y británicos. Y es que es un contrasentido que mientras en el mismo EEUU la moneda norteamericana se deprecia a pasos agigantados en  medio de una deuda pública que en cualquier momento puede estallar, en Argentina sube su cotización.

Es más. Ya es una realidad en el comercio petrolero ver como la república Popular China y Rusia han establecido de común acuerdo el uso del yuan y el rublo como las monedas de cambio para éste importante mercado. Incluso es sabido que China posee 1.2 billones de dólares en valores de deuda estadounidenses y que últimamente Rusia ha vendido la mitad de esos bonos del Tesoro estadounidense por un valor de 47.500 millones de dólares.

Incluso la continua producción de expertos en economía dentro de Argentina, pareciera reflejar la existencia de una vasta clase de eruditos en la materia que debieran saber todo esto pero, pese a ello, nadie parece saber nada de la realidad económica internacional y menos aún de la propia argentina. Esto a su vez pareciera ir de la mano en lo que hace a los políticos y los expertos en política internacional quienes parecieran ciegos al momento de evaluar las conveniencias y las oportunidades estratégicas para el desarrollo propio.

A la par de esta situación y como claro complemento, estamos siendo testigos de la profundización de las “relaciones carnales” de la era Menem con la permisión inaudita para el ingreso de tropas estadounidenses e israelíes que no se limitaran a unos cuantos efectivos.

Todo ello, refleja un gravísimo cuadro de prejuicios y falsas doctrinas que son el resabio de décadas de subalternidad política a los tan nombrados “valores occidentales” a los cuales vale la pena aclarar, no forman parte de la región latinoamericana ya que dicho concepto fue formado y usado como argumento exclusivo aplicable por y para los EEUU y la Europa cristiana. Entonces, con este panorama ¿Qué es lo que puede suceder?