“AIRES DE INSURRECCIÓN”

El deterioro de la economía argentina la agitación social en aumento y la subida del dólar señalan que algo puede suceder en el país.

Por Javier B. Dal

Qué es lo que podrías creer de un gobierno, cuando comienza a perder la lealtad de sus cuadros propios y lo peor, de su electorado? Así podríamos leer entre líneas lo que está sucediendo en Argentina tras los barquinazos que viene sufriendo la población ante las medidas de un gobierno liberal como el de Mauricio Macri que además de haber regresado a las recetas del crédito externo ante el FMI, parece no haber calculado la inmanejabilidad de variables como el dólar.

Es una particularidad de los argentinos el gusto, una patología por la moneda estadounidense como un refugio para sus ahorros y un seguro para vivir estilos de vida que en la realidad nunca podrían costear. Ello ha representado una de las contradicciones, una más, de un país que podría ser una potencia económica y financiera pero que se ve de continuado sumida en crisis cíclicas que asemejan a las recaídas de los ebrios o los adictos a las drogas.

Hay algo peculiar en esos genes. Igualmente, los grandes capitales siguen siendo los responsables de estas volatilidades ya que la mayoría de los ciudadanos del común apenas pueden ver billetes nacionales para poder subsistir con dignidad. Y es que aquí parece ser una regla que los que verdaderamente saben de algo no ocupan los lugares dentro de la administración pública y los incompetentes (por conexiones, favores o simple venalidad) son quienes terminan encaramándose en esos lugares gozando de los privilegios de sueldos estables, jubilaciones y honores mal habidos.

Pero quizá sea uno de los defectos en el carácter argentino, su miopía en ver la realidad que lo rodea. Por décadas han creído que el mundo exterior llegaba hasta sus fronteras y mucho peor las clases elitistas y en especial sus políticos pusilánimes la visualizaban hasta la orilla del Rio de la Plata; en síntesis, una estupidez absoluta. Con ello, los ciudadanos a pesar de haberse quemado con leche en varias oportunidades, siguen apostando a beberla hirviendo. Esto también aplicable como una metáfora referente a las relaciones que sus gobiernos –como el de  Macri- establecen tanto con los polos de poder  internacionales como con los organismos de crédito mundiales.

Pero no se engañe. Durante la “era K”, las relaciones de subalternación con los capitales externos se mantenían, enmascarado con discursos y por otras vías, pero se mantenían y una forma de perpetuarlo fue, debilitando la fuerza del estado con improductivas políticas de subsidios, las continuas inquinas y revanchas internas que desbarataron aún más las posibilidades de reestructurar los objetivos geoestratégicos del estado en la región.

Durante cuarenta años solo se ha visto una política de acción y reacción en el campo dialéctico pero nada en la substancia de la realidad. Con vociferaciones e imposturas en apariencias muy revolucionarias en algunos casos y muy ortodoxas en otros, los políticos se gastaron las gargantas en meros discursos electoralistas sin abordar el problema de un país sin horizonte geopolítico propio dentro del ya cambiante contexto internacional.  Solo discursos demagógicos y melancólicos pero nada más, así fue como llego Argentina hasta la actualidad que hoy la encuentra absorta, completamente desorganizada y al borde de un abismo.

Hoy mientras el mundo ya ha empezado a desprenderse del imperialismo monetario del dólar como la moneda de comercio internacional, en Argentina sigue siendo la divisa de culto por los argentinos de la clase media y alta. Esto demostraría que los argentinos no leen las noticias de otras latitudes o, quizás, sean meros ignorantes o tal vez más leales de lo que muchos creen a los intereses norteamericanos y británicos. Y es que es un contrasentido que mientras en el mismo EEUU la moneda norteamericana se deprecia a pasos agigantados en  medio de una deuda pública que en cualquier momento puede estallar, en Argentina sube su cotización.

Es más. Ya es una realidad en el comercio petrolero ver como la república Popular China y Rusia han establecido de común acuerdo el uso del yuan y el rublo como las monedas de cambio para éste importante mercado. Incluso es sabido que China posee 1.2 billones de dólares en valores de deuda estadounidenses y que últimamente Rusia ha vendido la mitad de esos bonos del Tesoro estadounidense por un valor de 47.500 millones de dólares.

Incluso la continua producción de expertos en economía dentro de Argentina, pareciera reflejar la existencia de una vasta clase de eruditos en la materia que debieran saber todo esto pero, pese a ello, nadie parece saber nada de la realidad económica internacional y menos aún de la propia argentina. Esto a su vez pareciera ir de la mano en lo que hace a los políticos y los expertos en política internacional quienes parecieran ciegos al momento de evaluar las conveniencias y las oportunidades estratégicas para el desarrollo propio.

A la par de esta situación y como claro complemento, estamos siendo testigos de la profundización de las “relaciones carnales” de la era Menem con la permisión inaudita para el ingreso de tropas estadounidenses e israelíes que no se limitaran a unos cuantos efectivos.

Todo ello, refleja un gravísimo cuadro de prejuicios y falsas doctrinas que son el resabio de décadas de subalternidad política a los tan nombrados “valores occidentales” a los cuales vale la pena aclarar, no forman parte de la región latinoamericana ya que dicho concepto fue formado y usado como argumento exclusivo aplicable por y para los EEUU y la Europa cristiana. Entonces, con este panorama ¿Qué es lo que puede suceder?

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“VOLVER ATRÁS”

El eterno retorno al comienzo de todo lo que ha destruido a la Argentina

Por Pepe Beru

 

Cuando el presidente Mauricio Macri fue ungido como el presidente de la Argentina, los observadores de los intereses adictos locales  a Washington, Londres y Tel Aviv no tardaron un segundo en enviar sus primeros twits avisando de la buena nueva, diciendo “tenemos un amigo en el Cono sur”. Si bien es cierto que ya estaba Chile como el gran felpudo histórico de los intereses anglosajones de la región, la posición geográfica de Argentina es mucho más ventajosa y estratégicamente mucho más importante que el angosto país trasandino.

No era para menos, Mauricio Macri además de ser un prominente personaje del mundo empresario además de ser un buen amigo de Barack Obama y Hillary Clinton, cuenta en su haber con relaciones personales que lo vinculan, entre otros, con nada menos que el actual presidente de los EEUU. Para el Departamento de Estado norteamericano “era el tipo perfecto” para terminar con gobiernos populistas como el de CFK e impedir el renacimiento de un nacionalismo real. Como siempre, los políticos argentos dejan de lado los antecedentes de estas relaciones y no quieren siquiera oír de incómodos sucesos de la historia cercana que vinculan a estos ilustres amigos del “globo amarillo” que se relacionan con las sistemáticas violaciones a los derechos humanos, crímenes de guerra y lesa humanidad que acumulan alrededor del mundo. No, mejor eso no lo veamos deben decir los más recalcitrantes partidarios de estas relaciones.

Pero los norteamericanos pronto debieron volver la mirada a los asuntos de su propio país, cuando la Casa Blanca sería ocupada por un presidente lleno de imponderables y muchas contradicciones. Era la misma historia de siempre.

Algo similar sucedería con los británicos quienes atacados de un sentimiento “nacionalista” (o bien diríamos de neo imperialismo), se lanzaron a proclamar con el “Brexit” que volverían a una plena autodeterminación cortando los lazos con la Unión Europea. Para peor, el gobierno de Macri ha llegado tan lejos en su obsecuencia con los británicos que éste pasado 26 de abril, en el cumpleaños 92 de la Reina Isabel II no se le ocurrió mejor idea que mandar a la banda de la Fuerza Aérea a tocarle el “God Save the Queen” en la embajada de Gran Bretaña. Y qué decir de Israel, quien además de tener una importante plataforma de partidarios sionistas argentinos, de los cuales muchos de ellos están dentro del “PRO”, encontraba en el nuevo presidente un amigo personal de nada menos que del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien además de estar procesado por varias estafas, es un criminal de guerra que por ahora goza de impunidad.  Como suelen decir los norteamericanos “casa llena”.

 

Cuando Donald Trump se acomodo en la Casa Blanca pronto comenzaron a verse cuáles eran sus políticas hacía el exterior; restricciones a las importanciones, proteccionismo económico comercial y un nacionalismo político que parece apolillado, pero que a los estadounidenses del común parece agradarles.  Ante esto, Macri vio muy difícil poder negociar con algún viso de igualdad, las exportaciones e importaciones entre ambos países, pese a que Trump es un viejo conocido del mundo de los negocios.

Pero el problema de la desigualdad asimétrica que sufre la Argentina como estado nación, no es achacable a Macri; se trata de una falencia que tiene 36 años de antigüedad y que se ha venido profundizando con el pasar de los años. Carente de una geopolítica propia y de un plan de defensa estratégico, la moral de las instituciones prácticamente ha desaparecido y ello involucra a nada menos que a las Fuerzas Armadas y de seguridad de la nación. Mientras puertas adentro los políticos (indistintamente de color partidario) han creado un verdadero rompecabezas social, las mafias ligadas al narcotráfico con ramificaciones políticas, campean no solo por la provincia más corrupta del país como es Buenos Aires sino, por todo el país. Esta es la consecuencia de años de desidia abandónica de un estado en manos de saqueadores.

De este modo se puede ver como aún y pese a la profundización de las limpiezas dentro de las mohosas estructuras de la policía y el sistema judicial bonaerense, sigue habiendo bolsones de corrupción. Y ni hablemos de lo que sucede a nivel federal, que tras la muerte del fiscal Nisman, han venido saliendo a la luz, los tejes y manejes a los que el occiso solía estar involucrado, como parte de un sistema de contubernios entre los fiscales federales y la inteligencia del estado, que en el caso de Nisman, escalaban a contactos (muy bien remunerados) con agencias de inteligencia como la CIA y claro, el Mossad israelí.

Pero, si bien este gobierno ha tomado medidas para cortar con estos tentáculos que todo lo abarcaban, no lo ha hecho para terminar con este sistema de “alcahuetes” locales que lanzaban carpetazos contra quienes podían molestar en la administración pública, sino que lo ha reemplazado por un sistema dirigido por cerebros externos que para peor de males,  están ligados a nuestra histórica enemistad con Londres. De este modo hoy por hoy, la CIA y el Mossad israelí (quienes controlan a la AFI) pueden hoy, leer y analizar todas las conversaciones que usted tenga.

 

En el aspecto militar, la situación ha caído tan bajo como en el área de la inteligencia. Además de que aún se sigue esperando la tan clamada reestructuración de las FFAA, el gobierno puso en marcha recortes al área que virtualmente han paralizado las actividades de las tres fuerzas, dejando en evidencia  tras el hundimiento del submarino “ARA San Juan”, que hay otros mandos militares que tienen la batuta de la “defensa nacional”.

En este último sentido, se puede asegurar que quién ordena lo que sí y no debe suceder en materia militar en la Argentina es el Pentágono, máxime si consideramos que el “acuerdo” –mostrado como un triunfo de la Casa Rosada- sobre las importaciones de tubos de aluminio que Trump autorizo a favor de la Argentina, no iba a ser a cambio de nada. Y por último cabra preguntarnos ¿Ha vuelto Argentina a los años noventas? O incluso ¿Los argentinos deberán acostumbrarse a ver bases militares permanentes estadounidenses en su suelo?

“AMIGOS DE NUESTROS ENEMIGOS”

Entre el pragmatismo político y la estupidez ¿Cuáles son las verdaderas causas para obstruir la búsqueda del submarino en las coordenadas señaladas por los rusos?

Hacen ya 36 años de la gesta de Malvinas y los gobiernos que han pasado no han hecho nada por restablecer la soberanía política, económica y física sobre las islas y todo el archipiélago del Atlántico sur. Demasiado tiempo para cualquier pueblo que tenga algo de sangre en las venas, diría cualquiera que mira desde afuera. Aunque es cierto, que el zizageante carácter argentino que se refleja en su fofa clase política, combinado con las manipulaciones psicológicas de una nación saqueadora como gran Bretaña, Argentina ha caído bajo los influjos de la culpabilidad que prácticamente ha reducido a la nación a un mero territorio habitado por simples inquilinos, situación que no puede durar por siempre.

El final de la guerra tuvo muchas consecuencias de las que los mismos políticos argentinos aún no se han atrevido a confesar. Desde aquel momento desde Londres y con la cooperación de personajes y sectores de la vida política argentina se vino trabajado para que el país no se levantare más. No hay que olvidar que la misma Margaret Thatcher en algún momento se vanaglorio diciendo que gracias a la campaña de “Las Falklands” como le dicen los ingleses, “Argentina había recuperado la democracia” una falacia que además de ser propagada por los medios europeos, lamentablemente muchos anglófilos en Buenos Aires aplaudieron entusiastamente.

 

La “desmalvinización” se convirtió en el objetivo preponderante tras el final de aquella guerra. Desde la instauración de un gobierno socialdemócrata como el de Raúl Alfonsín y los medios informativos decididamente manipulados por la mirada interesada de la Corporación de medios angloestadounidense, ya campeaba con la misión de intoxicar las razones que habían llevado a que se produjera aquel conflicto. La satanización de las FFAA y de quienes tuvieran un discurso nacionalista fue el objetivo central de estas manipulaciones que se direccionaron a tratar de desanimar el espíritu de lucha de los argentinos incautos.

El intocable periódico “Buenos Aires Herald” fue el cuartel general de las operaciones de desinformación y propaganda que ayudaba a que Londres pudiera –por su intermedio– manipular la situación desde adentro de la misma Argentina. Durante años y desde mucho antes de la guerra ésta cueva franca de la inteligencia del MI-6 británica opero para alterar e influir en la situación política interna del país. Esta descarada operatividad nunca fue contrarestada y la explicación pareciera clara: Falta de inteligencia estructural. A ello también deberíamos agregar, la falta de voluntad y un claro temor de los gobiernos tanto civiles como militares, por limitarle a éste diario británico, agitar la guerra psicológica pro-británica dentro de la misma Argentina.

 

En una mezcla de contubernios económicos-financieros, lealtades políticas y la  innegable militancia de sectores anglófilos locales, Londres pudo a través de éste medio, lanzar su ofensiva mediática que para peor, levantaron con mucho agrado periodistas, periódicos y muchos intelectuales de la época. Esta clase de sujetos, son los que uno escuchaba decir  y por ahí se oyen todavía argumentar que “los europeos son más avanzados” o “si estuviéramos bajo la bandera británica el país sería otro”, entre otras detestables elucubraciones. Pese a estas injerencias dentro de la política interna, los periodistas, medios e intelectuales han tomado una posición similar para con Londres. Algunos de estos especímenes actualmente pueden oírse en radios y columnas argentinas, camaleónicamente ayornados a las nuevas circunstancias y muy bien enmascarados para que no queden en evidencia.

El descarado papel político de éste medio no sorprende. Mucho menos lo que actualmente juegan los medios concentrados en el país que sin dudas, (los cuales desde Menem hasta acá) se hallan bajo el control editorial y financiero de la Mass Media internacional.  Ayer con Malvinas y hoy, casi en las mismas circunstancias con la desaparición del “ARA San Juan”, los medios locales bajo esta concepción han estado tratando de manipular la realidad con todo tipo de argucias e intoxicaciones que para peor, son propiciadas por el propio gobierno del presidente Macri.

Tras la desaparición del submarino y la presurosa llegada de las unidades británicas desde nada menos que la base de“Mount Pleasant” en Malvinas, nada ha estado claro en lo ocurrido. Agregado a ello, los reportes y los contra reportes de la misma Armada que señalaban informes contradictorios de lo que había sucedido, desato inmediatas sospechas en quienes estuvieron atentos al curso de los acontecimientos. No olvidar tampoco, que la aparición de importantes pistas técnicas aportadas por el centro de escucha oceanográfica con sede en Austria (Dos Explosiones no nucleares)[3], ahondo aquellas sospechas que desmantelaron las pretendidas causas de una “falla técnica” o la ridícula excusa de “entrada de agua por el “snorkel” al interior del submarino, sin que esto a su vez, excuse a los gobiernos por su falta de mantenimiento y vetustez en el equipamiento.

En este fin estuvieron los medios anglófilos, que tras la llegada y estancia del buque explorador ruso “Yantar”, trataron de desvirtuarlo con argumentos calcados de la visión política del Foreign Office y del gobierno rusofobo de Theresa May que tras verse aludidos y ante la creciente desesperación de los familiares de los submarinistas, borraron convenientemente algunas de sus editoriales. Sumado a ello, las interferencias que obstaculizaban la libre búsqueda en coordenadas que los expertos rusos sugerían, terminó por hartarlos abandonando la búsqueda.

Estas maniobras de intoxicación informativa, tenía un doble propósito: Primero, encubrir a los autores del ineludible y deliberado hundimiento del submarino y segundo, borrar lo que la tripulación descubrió en torno a las islas. No olvidemos que en esos momentos, Londres y la empresa israelí “MpresT” cerró un magnifico negocio para instalar un sistema antimisiles tipo “Cúpula de Hierro”, que no solo es de carácter defensivo como los medios locales trataron de presentarlo sino que incluye una red de inteligencia electrónica que invade el espectro comunicacional del continente e interfiere con las ondas de radio aéreas.

Y si eso no fuera suficiente, para comienzos del año el gobierno de Macri autorizó la salida de un contingente de jóvenes oficiales de la Armada Argentina hacia Israel, donde se hallan junto a otros oficiales de la Armada de los EEUU, recibiendo doctrina y preparación –entre otras materias– en seguridad e inteligencia a cargo de los especialistas que se hallan involucrados (entre otras) en las masacres masivas contra la población palestina de la Franja de Gaza.


Que Tel Aviv sea uno de los amigos de Londres no debería sorprender a nadie y la instalación de este sistema de armas en las islas Malvinas lo deja bien claro. Ahora bien  ¿Habrá entendido el gobierno de Macri de que se trata la geopolítica o deliberadamente trata de guardar la realidad bajo la alfombra?

“INSEGURIDAD PLANIFICADA”

Quienes se benefician y quiénes impulsan desde las sombras la ola de inseguridad que a su vez es amplificada desde algunos medios

 

 

En las encuestas de algunos sondeos realizados en Argentina, la inseguridad es la principal preocupación después de la inflación mientras que para otros, más orientados por simpatía con la oposición el problema más acuciante es la desocupación. Pero algunos hechos que han saltado a los medios capitalinos en estas últimas semanas han sido sobredimensionados con una notable intensidad que ha volcado a la política comunicacional calificando a la situación con diferentes enfoques que vienen desde aquella caracterizada por “sensaciones” a la que algunos amarillistas denominan una de verdadero “desastre” social.

Es una realidad ineludible la inseguridad y en especial, la que se está manifestando con violencia sobre las personas del común, pero no hay que caer en reduccionismos que solo ocultan el contexto y la antigüedad de la problemática.  Para ello, solo miremos a unos diez años atrás cuando la seguridad estaba  cargo de funcionarios “progresistas” como Anibal Fernández y Nílda Garré quienes lejos estuvieron de articular un programa de seguridad integral y coherente que abarcara la problemática de fenómenos criminales modernos como son el narcotráfico, la venta y tráfico de mujeres, órganos y armas.  Lejos de haberse involucrado en estas problemáticas prefirieron usar sus sitiales para jugar a desojar margaritas, solo que lo que desojaban era a las fuerzas de seguridad y de inteligencia (sin hablar de las FFAA).

A ello y con la complacencia de los cuadros políticos de un gobierno como fue el Kirchnerista, gobernadores como Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires  y José Alperovich en Tucumán, hicieron de las fuerzas policiales meras bolsas de trabajo para reducir la galopante desocupación en sus respectivas jurisdicciones y reclutar votos para las elecciones venideras. Quien puede olvidar la leyenda “Gobierno de Daniel Scioli”impresas en las chapas de las camionetas de la policía de la provincia como una clara demostración del feudalismo partidocrático que sigue campeando en el país y que actualmente siguen siendo utilizadas en la Matanza por algunos personajes tan dudosos como los citados.

El plan de estos sectores se baso solamente en clonar policías a granel y saturar de presencia de uniformados toda la provincia, una postura que mínimamente revela el carácter aficionado e improvisado de sus planificadores.

No hay que olvidar que con esta política de masificación policial que se caracterizó por inundar de policías a las jurisdicciones provinciales, se le agregó un nuevo negociado político-administrativo como fue la “policía comunal”, una nueva bolsa de trabajo para paliar el cupo de los desempleados de las jurisdicciones municipales que además funcionó como otra caja de recaudación que estaría controlada por los intendentes quienes a su vez, eran subordinados por lealtad política o conveniencia del gobierno K.

Como hubiera dicho la misma señora Cristina Fernández, “uniformes para todos y todas”, pero ningún tipo de objetivo ni preparación real que los hiciera realmente funcionales. De este modo pasamos de la más absoluta infuncionalidad a la entrega de la preparación a manos de agencias extranjeras que no están precisamente embuídas de la moralidad que la clase política tanto reclama de sus fuerzas de seguridad. En este sentido, a la vez y mientras se realizaba esta absurda construcción de un estado policial berreta y solo para la decoración, ese mismo gobierno terminaba por deshacer las pocas estructuras de las áreas de inteligencia de las FFAA y de la SIDE, ésta última, completamente infuncional para los objetivos de un estado e infiltrada por las agencias de inteligencia extranjeras como la CIA, la DGSE francesa y por supuesto, el MOSSAD israelí.

Y usted dirá ¿Pero qué tienen que ver estas últimas situaciones con la inseguridad del país? Pues, la respuesta es tan obvia como importante y ella se basa en que quien controla los más altos niveles de la seguridad de un estado, controlara todos los estamentos del mismo ¿O acaso cree usted, que las grabaciones que aparecieron de las conversaciones de Cristina Fernández y de su ex jefe de la SIDE Oscar Parrilli fueron cosa de simples hackers o agentes improvisados que pincharon un cable telefónico? Para nada. Desde hace años que, por recomendación del Departamento de Estado norteamericano y la CIA se ha estado grabando todas las conversaciones telefónicas, mails, twits y whatups de toda la población.

Y esto ya venía pasando en pleno del gobierno “nacional y popular”, que mareados con sus propios vapores seudo revolucionarios, dejaron de lado los más importantes y vitales temas para la sobrevivencia del estado.

Actualmente la situación de inseguridad y crecimiento del delito violento relacionado con el consumo y tráfico de estupefacientes no dista demasiado de hace unos años atrás, con la diferencia que las políticas que se están imprimiendo actualmente para su combate –discutibles o no- son reales y están dando resultados. Relacionado con esto está, en los implicados en proveer la asistencia y entrenamiento para preparar a las fuerzas policiales del país, en especial a la policía federal, quienes distan mucho en temas de legalidad y respeto a los derechos humanos.

La activa participación de Israel y EEUU en los programas de seguridad, es una preocupación que no puede obviarse, máxime cuando Tel Aviv y sus partidarios en el país, aprovechan la ocasión para mezclar la criminalidad común que azota a la comunidad con la resistencia palestina, una argucia que durante décadas han tratado de meter en el pensamiento colectivo mundial. Una de las formas que tratan de hacerlo es, ejercitando a los efectivos en los territorios ocupados usando a los palestinos como los blancos de prueba y muestra de los resultados de sus detestables procedimientos.

Estos mismos sectores con su lugar en los medios, juegan el cotidiano papel de aumentar el tono de las informaciones que se vinculan con tragedias personales como han sido los últimos asesinatos de trabajadores a manos de jóvenes armados. La táctica de estos medios y de algunos periodistas esta magnificar la situación con manipulaciones sensacionalistas del lenguaje y abusando de estas tragedias personales, imprimen un razonamiento que trata de despertar en los televidentes ese miedo a la completa indefensión que busca subrepticiamente, argumentar que Argentina sea pasiva receptora de recetas y planes de “seguridad” importados especialmente de Israel y de EEUU.

Es por ello, cuando los ciudadanos comunes que trabajan día a día para sobrevivir en esta cada vez más asfixiante realidad, que estos mismos medios y personajes han presenciado durante años con conveniente pasividad, piensen que cuando ven a esos personajes disfrazados de periodistas que hacen de las noticias una novela usando palabras como “desastre”, “catástrofe” o tienden a denigrar al accionar de las fuerzas nacionales, solo son argucias y engaños deliberados, usados como chicana para abrir la puerta a las “soluciones” de sus paisanos, quienes traerán muy peligrosas situaciones al país.

“CREAR EL PROBLEMA”

¿Hasta dónde se tolerara éste tipo de tácticas sucias que sirven para violentar las soberanías de los estados?

Por Charles H. Slim

Tal vez esto no les resulte muy familiar o incluso razonable, proponer que cuando sea necesario conseguir algo “hay que crear un problema” acorde a la solución que se quiere imponer. Esto es lo que más o menos plantean como fórmula recurrente, los cerebros que diseñan las políticas estratégicas tanto en Washington como Londres. Decir esto en esos ámbitos es algo que no sorprende a nadie, pero solo desde hace unos diez años hasta esta parte, recién se han ido develando con un cúmulo sorprendente de pruebas, como es que realmente se puede hacer realidad y a cualquier costo, lo que conviene a un gobierno.

Esto involucra a lo que conocemos como “Banderas Falsas” y “Operaciones Negras”, dos terminologías que desde el 2001 han ganado un lugar en el vocabulario usual de la opinión pública global. Se tratan de maniobras muy bien planificadas destinadas a varios propósitos pero sobresaliendo uno en especial: Crear un culpable. Ellas refieren a acciones de engaño que llegan a tal grado de perfidia, que incluyen incluso el sacrificio de ciudadanos de su propia nacionalidad, tanto por acción como por omisión. En realidad desde hace décadas que se emplean estas maniobras sucias para ejecutar coordinadamente, acciones políticas y militares contra un enemigo externo pero también interno, solo que el tema ha estado rodeado de un silencioso Tabú mediático que dejó a hechos como la voladura del buque “USS Maine” en Cuba, pasando por el bombardeo de “Pearl Harbor” y el ataque en el “Golfo de Tonkín “, como hechos muy difíciles de explicar a la luz de evidencias que contradecían la versión oficial. La sorpresiva explosión del USS-Maine el 15 de febrero de 1898 cuando se hallaba anclado en el puerto de la Habana, dio los argumentos a Washington para culpar a España de esto y arrebatarle el control de la isla. El ataque japonés de “Pearl Harbor” en diciembre de 1941, pese a que los militares fueron alertados de que habían movimientos sospechosos en el pacifico, ello fue pasado por alto por la Casa Blanca y el resultado de esa embestida justifico el ingreso de EEUU a la guerra. El incidente de “Tonkín”  del 2 de agosto de 1964 fue una de estas operaciones y por la cual, EEUU pudo intervenir en Vietnam[1]. Las pruebas sobre el embuste que resulto ser éste último incidente, hace que hoy día sea imposible de rebatir.

El 11 de septiembre de 2001 marco sin dudas un quiebre en esta línea. La espectacularidad del ataque y el exceso de irregularidades detectadas en esa mañana, fue sin dudas contraproducente para la propaganda que seguía detrás.

Desde simples ciudadanos que pasaban esa mañana rumbo a sus trabajos, bomberos, policías hasta funcionarios políticos, militares y de inteligencia que analizaron posteriormente las imágenes de aquellos hechos, han coincidido en lo extraño de todo. Lejos de aquellos días en que todos acataban a pie juntillas lo que los medios difundían, comenzaron las preguntas y con ellas, a obtenerse las respuestas inconvenientes. El público comenzó a demostrar que no se creía cualquier versión y menos aún la gubernamental, por más elaborada que esta fuera. El sentido crítico y de compromiso se vio en el mismo público estadounidense que no se quedo como testigo mudo de lo que aconteció sino que, comenzó a investigar  con los riesgos que le conllevaba, lo que realmente había ocurrido.

El resultado de ello, la puesta en una duda más que razonable al intento del gobierno federal estadounidense por pretender endilgar la culpa del 11/S a simples terroristas del Medio Oriente y perpetrar un ideario colectivo unificado. Y si bien muchos simples ciudadanos de a pie comenzaron a cuestionar lo que los medios repetían a coro de lo que La Casa Blanca alegaba que había ocurrido, las palabras más fuertes y molestas provinieron de ex funcionarios que advertían de un cúmulo de irregularidades dentro del sistema que permitieron que esto pasara. Solo para señalar uno de ellos, tenemos la declaración de un ex general de inteligencia nacional (INSCOM) retirado llamado Albert Stubblebine[2], quien tras analizar las imágenes captadas en aquella mañana, determino que alguien debió desactivar los sensores y defensas aéreas del Pentágono para permitir que un bólido (que no fue un avión) impactara contra uno de sus frentes.  Incluso sobre esto último Stubblebine tras estudiar el agujero en aquella cara del edificio y la forma que presentaba, concluyó que allí había impactado un misil grande.

A ello se unió el sentido crítico y agudo de autores norteamericanos como Gore Vidal donde en un artículo muy interesante publicado en el The Observer [3] en 2002 deja en claro que, además de no creerse la versión de la administración Bush, lo ocurrido había estado dirigido a restringir las libertades individuales de cara a embarcar a la Unión en una aventura geoestratégica en Eurasia, entre otros objetivos.

Desde que se produjeron las revueltas en el norte de África en 2010/2011, intoxicadas por la implicancia de las agencias de inteligencia de países occidentales –con la invalorable cooperación de países como Arabia Saudita y Qatar- y que los medios bautizaron artificiosamente como “Primavera Árabe”, el uso de operaciones negras y de falsa bandera se han incrementado a un ritmo descarado, algo que se ha venido viendo con total desparpajo en los continuos intentos de Washington y de sus aliados por derrocar al legítimo gobierno sirio de Bashar Al Assad. Últimamente hemos venido viendo como extraños ataques con gas venenoso tratan de ser endilgados al gobierno, cuando en realidad se sabe desde hace años que los “rebeldes moderados” fabrican (con la ayuda de laboratorios extranjeros) Cloro y Sarín. A ello se agregan los montajes escénicos de una supuesta ONG humanitaria llamada Cascos Blancos[4] que no es más que una fachada del MI-6 británico.

Sobre esto último, el mismo canciller ruso Sergei Lavrov denuncio hace unos días, la intervención de agentes británicos en la creación de un ataque con gas Cloro en Duma, algo que fue confirmado por el vocero de las Fuerzas Armadas rusas Igor Konachenkov[5].

Desde el año pasado, la fabricación de escenarios falsos se ha venido multiplicando en forma descomunal, a tal punto que los autores de estos embustes no pudieron disfrazar varios de sus engaños y borrar algunos rastros. Con el último episodio montado en Duma y tras el ataque artero realizado por EEUU, Francia y Gran Bretaña el 14 de abril último en un intento desesperado por derrocar al legitimo gobierno de Damasco, el respeto a la ley internacional (una vez más) ha quedado por los suelos llevando a meditar seriamente, si Naciones Unidas puede seguir sosteniendo algo de legitimidad como órgano que debiera hacer aplicar, con igualdad e imparcialidad, los preceptos de la Carta orgánica.

“NO HAY RELACIONES CARNALES, PERO…¿?

Ante las declaraciones del canciller argentino que en breve visitará Moscú muchos se preguntan ¿Cómo se puede disimular lo evidente?

Por Pepe Beru

 

Asi lo aseguró el embajador argentino ante los EEUU Jorge Faurie antes de emprender su viaje a Moscú para entrevistarse con el presidente Vladimir Putin, tratando de apagar los rumores que campan sobre el regreso de las relaciones de subordinación del gobierno argentino que habían existido especialmente en las épocas del gobierno de Carlos Menem.

Pero el intento de Faurie choca contra una realidad cruda y dura que no puede esconder y aquella que ata al país, a los designios políticos y económicos que se digitan desde Londres. Un momento, ¿Quieren decir que Argentina carece de independencia política? Y la respuesta sería “algo así”. El país solo tiene una relativa independencia para manejar sus asuntos domésticos y nada más,  pero en lo concerniente a los temas geopolíticos que puedan afectar a la influencia británica y de la OTAN en la región, se encuentra absolutamente subordinada a lo que el Ministerio de Defensa británico y la Oficina de asuntos externos –Foreign Office- dispongan en sus claustros fuera de la vista y conocimiento de los ciudadanos y de los gobernantes argentinos. Simplemente los argentinos han sido y siguen siendo un rebaño de ovejas manipulado por administraciones arregladas bajo estos condicionamientos externos.

Esta situación que muchos creen de hecho y que viene desde el final de la guerra de Malvinas en Junio de 1982, lamentablemente es una situación jurídica que fue finalmente materializada y consentida por el entonces gobierno de Carlos S. Menem con la firma de los Tratados de Madrid entre 1989 y 1990 por medio de los cuales, Argentina renunciaba a cualquier tipo de acción o medidas que hicieran a temas de su política económica, de defensa y de exteriores (mov-condor.com.ar. “Tratado de 1990 entre Argentina y Gran Bretaña”. http://www.mov-condor.com.ar/documentos/Tratado.htm )

 

Con este marco, la Argentina poco puede negociar o incluso proponer ideas que puedan ser beneficiosas para el país sin que previamente puedan ser evaluadas por los británicos. Se trata ni más ni menos que de una simple relación de dominación nada más que en este caso, no han necesitado del garrote para disciplinar a los gobernantes pasajeros de la Casa Rosada quienes aceptan de buen agrado el marco en el que desempeñan su administración. Como suelen decir los británicos “todos tienen un precio, solo es cuestión de ofrecer y comprarlos”, algo que con los políticos argentinos y los empresarios de las comunicaciones el dicho ha funcionado a la perfección.

No caben dudas de que este marco tan detestable para muchos de los argentinos que no renuncian a la lucha por la plena soberanía sobre las islas Malvinas, Sandwiches y Georgias y el fin de este control invisible, es a su vez un clima maravilloso y de muchas ventajas para los anglófilos admiradores de las políticas de aquellos lugares, que hoy día gozan de grandes privilegios por el notable estrechamiento de relaciones con el dúo Washington-Londres que ha dado como consecuencia colateral, el peligroso acercamiento a Tel Aviv que se nota en las áreas de las fuerzas de seguridad y de inteligencia.

Aunque las declaraciones del embajador tratan de impresionar a sus pares rusos, lo cierto es que en Moscú están bastante bien al tanto de tan fea realidad en la que el país se halla que ha quedado  especialmente visibilizada tras el incidente del submarino “ARA San Juan”, una tragedia de la cual el gobierno de Macri no sabe cómo resolver para no involucrar a los autores de dicha agresión. A la vista de esto, se sabe que Buenos Aires está seriamente condicionada para maniobrar con libertad en las negociaciones que vaya a emprender con Moscú  no solo porque a Washington no le agrada la idea de que se permita una mayor injerencia rusa en la región sino por más bien, porque Gran Bretaña es un socio y aliado indeclinable en los intereses que acaparan en el Atlántico sur.

 

Precisamente, lo ocurrido a los cuarenta y cuatro marinos que fueron sacrificados por el gobierno y por la desidia todos aquellos que previamente habían ocupado la Casa Rosada, recuerdan a los argentinos que sus mares no son sus mares y que ha sido muy fácil para los agresores (hasta el momento) salirse con la suya.

La misma tragedia en sí, ha sido una oportunidad de oro para reflotar ante los ojos de la opinión pública nacional el grado de subalternización política en la que se halla el país. También y por los indicios que se vienen acumulando desde aquella “desaparición”, ha quedo bien en claro que Buenos Aires carece de cualquier forma de respuesta o de ejecutar una retaliación a lo que no cabe dudas, fue un ataque por parte de navíos hostiles con base en Mount Pleasant.

De este modo, un país sin Fuerzas Armadas (que vienen a descubrir recientemente) sin una comunidad de inteligencia propia y con objetivos al servicio de un estado foráneo y con un sistema político completamente decorativo y corrupto, con una lastimera capacidad de administrar una economía de un país africano, hay pocas chances de creer que no existan las relaciones carnales que la cancillería niega con vehemencia.

 

“ACCIONES PELIGROSAS”

Mientras Ucrania adquiere más equipo militar de occidente, la OTAN aprovecha para tratar de recolectar más información sobre la península de Crimea con posibles consecuencias ante las nuevas medidas de Moscú.

Por Charles H. Slim

 

Mientras el mundo se encuentra distraído por las informaciones de los medios occidentales que fijan sus editoriales sobre el teleteatro de “Russia-Gate” y las hilarantes historias de la intervención rusa en las elecciones de EEUU y de países de la región, la OTAN continua maniobrando en el Mar Báltico y en el Mar Negro tratando al mismo tiempo de ampliar el mapa de adherentes con la posible inserción de Suecia dentro de la Alianza Atlántica.

Tal cual alguien me comento no hace mucho, “el negocio de la guerra fría nunca terminó”, solo tuvo un impás hasta que las fichas en el tablero internacional se volvieron a reacomodar.  Pero para ello se hacía necesario reeditar las viejas intrigas entre occidente y oriente ayornadas a las nuevas circunstancias y por supuesto, a las nuevas tecnologías que posibilitan que cualquier persona en casi cualquier lugar alrededor del globo, pueda comunicar una información instantáneamente. Como lo hemos dicho antes, EEUU necesita un némesis (PEyP. “La nueva guerra fría”.https://pensamientoestraegico.blogspot.com.ar/search?updated-max=2016-12-18T07:24:00-08:00&max-results=7) para poder desviar las aberraciones de su política doméstica y justificar los presupuestos negros que sostienen esa monumental red global de “defensa e inteligencia”  que tras la caída de la URSS en 1991 había perdido sentido de existir.

A pesar de que Donald Trump había criticado la funcionalidad y la necesidad de la OTAN, hoy Washington es el principal impulsor de una renovada carrera armamentística en toda la región euroasiática demostrando las reacciones a las políticas exitosas de Moscú en varios frentes internacionales, especialmente en Siria. A medida que Rusia vino logrando éxitos militares y políticos, Washington agudizaba sus acusaciones contra la persona de Vladimir Putin endilgándole la supuesta interferencia en los actos electorales norteamericanos.

A estas diatribas, se fueron agregando varias acciones militares que mínimamente podrían ser calificadas de irresponsables y hasta provocativas, que han estado a poco de causar desastres sin excusas para que ello pasara, No fueron pocas las ocasiones en que la Armada de los EEUU realizo acciones de intrusión sobre las aguas y el espacio aéreo de la Federación rusa que terminó hasta el momento, en advertencias.

Por su parte, el Ministerio de defensa ruso ha tomado medidas para limitar este tipo de acciones que parecen buscar el incidente que le dé a Washington la excusa para movilizar mayores recursos militares a la región. En ese sentido varios analistas han visto un lado positivo en estos juegos de “toca y corre” que le han servido a Rusia para ajustar sus defensas de relojería que tiene montado en rededor de su extenso territorio. El resultado de ese trabajo se ve reflejado en las respuestas de la defensa antiaérea y naval rusa que en no pocos casos, sin disparar un solo tiro, dejó inoperantes a sus costosas fragatas.

 

 

Desde ese momento Washington no ha perdonado a Putin y ha incrementado su actividad naval en la zona sin importarle las potenciales consecuencias que podrían devenir de un mal cálculo. En ese sentido la armada estadounidense se ha visto continuamente involucrada en actos de espionaje y de intrusión no autorizada sobre los cielos de la península que fueron inmediatamente repelidos por la fuerza de interceptación rusa. Hasta ahora las advertencias de los cazas aproximándose han sido suficientes para que los P-38 “Orión” y los “AWACS” de inteligencia electrónica que han merodeado las aguas del Mar Negro, giren en 180 grado para huir a sus bases en Rumania o incluso, en Incirilik, Turquía.Actualmente las actividades de la OTAN se ven focalizadas en el Mar Negro en rededor de la península de Crimea que fue ingresada a la Federación rusa en marzo de 2014, en momentos que revueltas y manifestaciones instigadas por grupos de agitadores “importados” pretendían emular el golpe de estado que fue orquestado en Ucrania y que coloco en el poder a un régimen títere de occidente. Ante la dinámica que claramente indicaba un plan para apoderarse de la península y con las evidencias de la implicancia en las agitaciones de funcionarios estadounidenses de alto rango como Victoria Nuland y el embajador estadounidense en Kiev,  Vladimir Putin tomo la decisión inmediata de entrar en Crimea y tomar el control de la situación que, seguramente estaba direccionada a ser una nueva revolución de color como la ucraniana.

Últimamente y por clara influencia de la OTAN, las fuerzas ucranianas han venido realizando operativos aéreos y navales mediante el lanzamientos de misiles en zonas adyacentes como Jerzón y Odesa. Precisamente en Jerzón la OTAN desde julio del 2017 ha comenzado a construir un centro de mando que en realidad está destinado para la Armada de los EEUU.

Las últimas medidas ordenadas por el Kremlin se han visto materializadas con los movimientos desplegados por las fuerzas aeroespaciales de Rusia en torno a la península. De este modo el Ministerio de Defensa ruso hizo público el despliegue de varias unidades de misiles balísticos “S-400” para incrementar el cerco defensivo contra las amenazas que pudieran provenir desde el oeste. El despliegue ha consistido en 12 lanzadores móviles coordinados por un radar polivalente y una antena portátil capaz de anular las interferencias y señuelos de guerra electrónica utilizados por la OTAN.

 

 


La red de defensa que se halla montada en la península puede interceptar desde aviones cazas, de espionaje electrónico hasta los modernos “Drones” RQ-4-Global Hawk destinados a la actividad de inteligencia.

Este despliegue viene a reforzar a un sistema defensivo preexistente compuesto por sistemas de defensa “S-300-PMU”, sistemas de misiles de corto alcance “Panztsir”  y sistemas de baterías antiaérea multitubo de alto calibre. A esto se halla el respaldo de interceptores aéreos con los caza “SU-27” y “SU-30” que combinados con los sistemas de vigilancia aérea y marítima de la flota del Mar negro, aseguran una buena cobertura contra posibles acciones de intrusión sobre el territorio.