No Tenga Dudas Sra. Presidente

La pre­si­dente Cris­tina Kir­ch­ner, en su extenso dis­curso de aper­tura de sesio­nes ordi­na­rias en el Con­greso Nacio­nal, visi­ble­mente emo­cio­nada, dijo que por momen­tos, tiene “dudas” sobre “si vale la pena seguir ade­lante”, tras recor­dar una vez más a su finado esposo.

Como un sim­ple ciu­da­dano, sin nin­guna pre­ten­sión, ni mucho menos, de arro­garme la repre­sen­ta­ción de los 16 millo­nes de argen­ti­nos que no la vota­ron, qui­siera a tra­vés de esta nota dejar asen­tado algu­nas refle­xio­nes refe­ren­tes a las dudas que tiene la Sra. presidente.

En pri­mer tér­mino creo nue­va­mente, y tengo pleno dere­cho a supo­nerlo en base a sus nume­ro­sos ante­ce­den­tes, que la pre­si­dente vol­vió a tea­tra­li­zar, sabiendo que con ello puede impac­tar en el sen­ti­men­ta­lismo y la parte emo­tiva que es carac­te­rís­tica de los argentinos.

Esa frase fue sim­ple­mente un poco más, de su ya sis­te­má­tica actua­ción teatral.

No obs­tante qui­siera ana­li­zar esa frase presidencial.

¿Puede alguien en su sano jui­cio aban­do­nar su ges­tión des­pués de dos meses de haber asu­mido nue­va­mente su cargo, ele­gida por el 54% de los votos válidos?

¿Puede alguien aban­do­nar volun­ta­ria­mente su cargo, que le ha per­mi­tido hacer uso indis­cri­mi­nado del poder para satis­fa­cer sus increí­bles fan­ta­sías, mane­jar el país irres­pon­sa­ble­mente como si fuese un feudo pro­pio e incre­men­tar su for­tuna per­so­nal en forma ver­da­de­ra­mente escan­da­losa (durante su ges­tión y la de su difunto esposo).

¿Puede alguien con una per­so­na­li­dad nar­ci­sista y egó­la­tra como lamen­ta­ble­mente tiene Cris­tina, renun­ciar y vivir sin su séquito de adu­la­do­res, aplau­di­do­res y lamecolas?

¿Puede alguien aban­do­nar el gobierno, sabiendo que deja tras si un ver­da­dero agu­jero negro, nunca visto en nues­tra his­to­ria, dejando en su reem­plazo al bota­rate “can­tante y gui­ta­rrista de la cam­pera” que la reem­place y con­de­nar así al país a entrar en un ver­da­dero y peli­gro­sí­simo estado de anarquía?

¿Puede alguien aban­do­nar su fun­ción sabiendo que sin la impu­ni­dad de su cargo, comen­zará un largo des­file por los tri­bu­na­les fede­ra­les para res­pon­der a la larga lista de deman­das judi­cia­les por deli­tos de corrup­ción y otros rela­cio­na­dos por mal desem­peño en su ges­tión? Y que a con­se­cuen­cia de ello, segu­ra­mente pasará lar­gos años en una celda de una pri­sión federal.

Y así siguiendo, habría más pre­gun­tas para formularse.

Cono­ciendo sim­ple­mente a nues­tra pre­si­dente por lo que infor­man los medios y por su per­ma­nente actua­ción en la tele­vi­sión, la res­puesta es cate­gó­ri­ca­mente que no.

Para que quede más claro, Cris­tina de nin­guna manera renun­ciará volun­ta­ria­mente a su cargo de pre­si­dente de los argentinos.

Pero como todas las cosas y hechos de esta vida, habría entre otros muchos, un enfo­que tam­bién rea­lista como el ante­rior­mente men­cio­nado, pero con resul­tado dia­me­tral­mente opuesto. Es el siguiente:

La situa­ción polí­tica y eco­nó­mica del país se va dete­rio­rando a pasos agi­gan­ta­dos a con­se­cuen­cias de los gra­ves y grue­sos erro­res que se fue­ron sumando a lo largo de casi una década y que ahora en esta difí­cil coyun­tura, van aflo­rando y explo­tando en manos de la presidente.

El gobierno es casi en su tota­li­dad, un con­junto de inca­pa­ces e inú­ti­les, muchos de ellos sos­pe­cha­dos de corrup­ción, (entre ellos el boba­li­cón moto­quero gui­ta­rrista de pelo largo) sin capa­ci­dad para solu­cio­nar los gra­ves pro­ble­mas que aflo­ran por doquier, agra­va­dos por el hecho que hay varias líneas inter­nas enfren­ta­das entre sí, que hacen impo­si­ble la cohe­sión del equipo gober­nante, impi­diendo el tra­bajo armó­nico en con­junto. Más que un gabi­nete parece una bolsa de gatos.

Lo men­cio­nado hace que el gobierno sea prác­ti­ca­mente inma­ne­ja­ble, casi una uto­pía. La pre­si­dente no tiene en quien con­fiar, con su noto­rio des­equi­li­brio psí­quico, per­dida en sus fan­ta­sías irrea­les, sin rumbo y su capa­ci­dad de ges­tión actual­mente es casi nula

Las bases que masi­va­mente la han votado hace solo pocos meses por lo expre­sado en el punto ante­rior y por una grave suce­sión de tor­pe­zas mayús­cu­las y absur­dos erro­res, repen­ti­na­mente han des­per­tado a la reali­dad y han comen­zado lenta pero con­ti­nua­mente reti­rarle el apoyo que sos­tiene a este con­tra­dic­to­rio gobierno.

–Que al aca­barse los fon­dos a los cua­les echaba mano el gobierno, su “polí­tica más efi­caz”, se inte­rrum­pió la per­ma­nente com­pra de volun­ta­des y conciencias.

Que por lo expre­sado tiene nece­si­dad de rea­li­zar lo que siem­pre dijo que no haría: un sal­vaje ajuste a las tari­fas de los ser­vi­cios públi­cos que incide fuer­te­mente en el costo de la vida, en par­ti­cu­lar en la de los nive­les más depri­mi­dos y echar mano escan­da­lo­sa­mente a las reser­vas del Banco Central.

–La corrup­ción es cada vez más escan­da­loso lo que es agra­vado por la acti­tud de la pre­si­dente, quien en vez de des­pe­dir a los pre­sun­tos delin­cuen­tes, los apaña y pro­tege. Casi da la impre­sión, de una aso­cia­ción ilí­cita des­ti­nada a por depre­dar las arcas y los bie­nes de los argentinos.

Y así se podría seguir enu­me­rando un inmenso lis­tado de fac­to­res alta­mente negativos.

Las dos alter­na­ti­vas que señalé pre­ce­den­te­mente, la de no aban­do­nar el poder y esta última, por los fac­to­res que acabo de enu­me­rar, resig­nar el poder, lle­va­rán inde­fec­ti­ble­mente a la pre­si­dente y a muchos de sus fun­cio­na­rios a los juz­ga­dos para ren­dir cuen­tas y final­mente a lar­gos años en la cárcel.

Pero hay una impor­tante dife­ren­cia, que la pre­si­dente, si tiene solo un mínimo de res­pon­sa­bi­li­dad y amor a la Patria debe­ría considerar.

Es sabido que los pue­blos son velei­do­sos y cam­bian­tes y esos cam­bios de humor y deseos son en gene­ral, muy repen­ti­nos. En poco tiempo pue­den pasar del blanco al negro, del amor al odio, del apoyo al repudio.

Es tam­bién sabido que el poder des­gasta rápi­da­mente. Que las segun­das par­tes no son buenas…y mucho menos las ter­ce­ras. Todos estos aspec­tos no los tuvo en cuenta Cris­tina. Tam­poco nin­gún cola­bo­ra­dor se lo hizo ver. O se lo hicie­ron ver, pero ante su des­me­dida ambi­ción y autismo no lo quiso ver ni oír en su ver­da­dera dimensión…como con tan­tas otras cosas.

Your brow­ser may not sup­port dis­play of this image. La pre­si­dente debe­ría saber que las masas, cuando están desen­can­ta­das o frus­tra­das, viendo como los polí­ti­cos no encuen­tran solu­cio­nes y obser­van el dis­pen­dio y des­pil­fa­rro de sus dine­ros, se vuel­ven agre­si­vas y vio­len­tas. Más aún cuando son con­du­ci­dos por diri­gen­tes alterados.

Y Cris­tina y su gobierno están enfren­ta­dos con casi todos los sec­to­res de la socie­dad. Algu­nos la des­pre­cian, otros la odian, otros la odian mucho, pero todos están mal­hu­mo­ra­dos, dis­con­for­mes y fuer­te­mente disgustados.

Y ahí está el pro­blema. Cuando los pue­blos se enojan y pier­den la pacien­cia puede ocu­rrir lo que dijo Perón en su opor­tu­ni­dad, “va a tro­nar el escar­miento”. Y la situa­ción del país pare­ciera que se está enca­mi­nando hacia la vio­len­cia popu­lar. La rebe­lión de las masas. Sabe­mos que la rebe­lión de las masas siem­pre es irra­cio­nal y no tiene lími­tes con su con­se­cuente secuela des­truc­ción, vio­len­cia y muertes.

La pre­si­dente debe­ría saber esto. Y si lo sabe la única solu­ción, si tiene un mínimo de res­pon­sa­bi­li­dad y amor a la Patria es su dimi­sión orde­nada a su cargo.

La Argen­tina durante su ges­tión, ya tiene un enorme número de muer­tos y heri­dos por diver­sas cau­sas, muchas por falta de capa­ci­dad para pre­ver y solu­cio­nar los pro­ble­mas, otros por inep­ti­tud mani­fiesta en el con­trol de las acti­vi­da­des de su responsabilidad.

Cris­tina mani­festó recien­te­mente que “Siento que he ganado en la polí­tica, como mili­tante de toda la vida, lo que nunca soñé. Pero al mismo tiempo en mi vida he per­dido lo que nunca pensé que iba a per­der. Y si pudiera cam­biar todo lo que gané por todo lo que perdí, la ver­dad es que no lo dudaría”.

Ahora es la hora de tomar esa deci­sión pre­si­dente. Ahora, antes de que sea dema­siado tarde.

Antes de que comience la des­truc­ción y la vio­len­cia popu­lar. Segu­ra­mente no se sal­vará de los jui­cios y la cár­cel, pero el daño al país será infi­ni­ta­mente menor.

Autor: Dr. Alfredo Raúl Weinstabl

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