La justicia felpudo del poder K.

Los jue­ces fede­ra­les están tan subor­di­na­dos al poder cris­ti­nista, que aban­do­nando todas las pre­ven­cio­nes éticas y mora­les se aco­mo­dan a lo que dic­ten los tiem­pos polí­ti­cos; una vieja cos­tum­bre pero que ahora se ha con­ver­tido en coti­dia­nei­dad, y ni que hablar de sus máxi­mos expo­nen­tes el faran­du­lero juez Oyar­bide y la Sala Iª de la Cámara Federal.

La jus­ti­cia al igual que la vida esta llena de casua­li­da­des, pero desde la asun­cion del man­dato de CFK allá por el 2007, aque­llo que pare­cía adqui­rir visos de ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción seria, con la desig­na­ción de una Corte Suprema apa­ren­te­mente impar­cial e inde­pen­diente durante los pri­me­ros años del gobierno del ex Pre­si­dente Kich­ner, se fue con­vir­tiendo en lo mismo que había sido la jus­ti­cia san­ta­cru­ceña del periodo del gobierno de Nés­tor y Cris­tina, con jue­ces doble­ga­dos a los reque­ri­mien­tos del poder polí­tico o coop­ta­dos dine­ra­ria­mente por aquel mismo poder. Así lle­ga­mos a que la jus­ti­cia fede­ral nacio­nal pasare de ser una jus­ti­cia semi aco­mo­da­ti­cia, como lo fuere desde perio­dos inme­mo­ra­bles es cierto, a una jus­ti­cia rayana con la sumi­sión mas obse­cuente, obs­cena y abyecta que se tenga memo­ria en la his­to­ria argentina.

Nos encon­tra­mos así, con un juez para­dig­má­tico de la obse­cuen­cia como el Juez Nor­berto Oyar­bide, ese que dur­mió la causa Skanka sin dic­tar nin­gún pro­ce­sa­miento a los fun­cio­na­rios corrup­tos, aun­que con­taba con la pro­pia acep­ta­ción del pago de sobor­nos y coimas por parte de la empresa, a cerrar en tiempo record y exo­ne­rando a la pareja pre­si­den­cial en la causa de enri­que­ci­miento ilí­cito, el mismo juez que con la com­pli­ci­dad de la Sala 1ª de la Cámara Fede­ral esta juz­gando –y acaba de dic­tarle la pri­sión pre­ven­tiva– a los her­ma­nos Scho­klen­der sin invo­lu­crar ni a los fun­cio­na­rios encar­ga­dos de con­tro­lar el des­tino de los fon­dos ni a la pre­si­dente de la Fun­da­ción Madres de Plaza de Mayo y de la Fun­da­ción Sue­ños Com­par­ti­dos Hebe de Bona­fini, el mismo juez que avanzo en tiem­pos ace­le­ra­dos con la causa de adul­te­ra­ción de medi­ca­men­tos y mando preso al sin­di­ca­lista Juan José Zanola (pri­mer ante­ce­dente de lo que luego ocu­rri­ría con Pedraza, Vene­gas y posi­ble­mente con Moyano).

Es este juez quien obvio inves­ti­gar la denun­cia rea­li­zada por Ser­gio Scho­klen­der de que una parte impor­tante de la plata reci­bida por la Fun­da­ción vol­vía al Gobierno y a los fun­cio­na­rios cris­ti­nis­tas para “finan­ciar la polí­tica y las cam­pa­ñas de Cris­tina y de Bou­dou”, el mismo que ahora y sin que mediare nin­guna nueva razón ele­vara a jui­cio oral la causa de las escu­chas ile­ga­les que invo­lu­cran al Jefe de Gobierno Mau­ri­cio Macri; es este juez el caso para­dig­má­tico de la subor­di­na­ción al poder polí­tico en la era K, pero no nos debe­mos olvi­dar de los inte­gran­tes de la Sala 1ª de la Cámara Fede­ral, los jue­ces Balles­tero, Frei­ler y Farah quie­nes apar­ta­ron al juez Rafe­cas –un juez ampa­rado y colo­cado como tal por Estela de Car­lotto– cuando Cris­tina deci­dió pro­te­ger a su inven­tado vice­pre­si­dente acu­sado de manio­bras dolo­sas con­tra el estado al inter­ve­nir a favor de que se le levan­tare la quie­bra a la imprenta Cic­cone Cal­co­grá­fica por parte de la AFIP coman­dada por Ricardo Eche­ga­ray, y luego com­prada por un ignoto fondo de inver­sión cuyo titu­lar es Ale­jan­dro Vanderbroele.

Ahora y luego del ini­cial éxito de haber apar­tado a Rafe­cas de la causa Boudou-Ciccone, el nuevo juez inter­vi­niente Ariel Lijo, que intenta pare­cer mas pro­lijo que sus com­pa­ñe­ros fede­ra­les se des­hace del fis­cal Car­los Rivolo mediante una manio­bra un poco mas legal y sin entre­gar toda su honra, para lo cual uti­liza la denun­cia que toma el fis­cal Jorge Di Lello por enri­que­ci­miento ilí­cito del vice­pre­si­dente, de sus ami­gos, novia, ex mujer y tes­ta­fe­rros varios y uni­fica aque­lla causa pri­ma­ria de Rivolo con esta nueva de Di Lello y por lo tanto aparta sin hacer lugar al pedido de Diego Pirota y del socio del vice Núñez Car­mona al fis­cal cues­tio­nado por el cris­ti­nismo duro. Lijo junto a Di Lello pre­ten­den avan­zar en la inves­ti­ga­ción de las cuen­tas ban­ca­rias soli­ci­tando infor­mes al BCRA y a la ANSeS la fecha en que el vice y los demás impu­tados comen­za­ron a per­ci­bir suel­dos de la admi­nis­tra­ción nacio­nal, pro­vin­cial o muni­ci­pal, las decla­ra­cio­nes en la AFIP de IVA, ganan­cias, bie­nes per­so­na­les de todos los impu­tados, asi­mismo soli­cito infor­mes a la IGJ, al Regis­tro publico de Comer­cio de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires y los ante­ce­den­tes de: Bra­ver Cheeck, Embar­ca­cio­nes Argen­ti­nas, Inver­sio­nes Inmo­bi­lia­rias Aspen, The Old Fund S. A., Ruta Sur Ren­tals, Sul­far­gen, Nuevo Fede­ral, La Isleña, Hábi­tat Natu­ral, Dan­lon, Com­pa­ñía de Valo­res Sud­ame­ri­cana S. A. –ex Cic­cone– y Lon­don Sup­ply S. A.

Para curarse en salud, el juez Lujo soli­cito a la Ofi­cina Anti­co­rrup­ción copia de las decla­ra­cio­nes jura­das, inclu­yendo los anexos reser­va­dos de Amado desde la Asun­ción de sus car­gos y los anua­les durante su desem­peño en la fun­ción publica, en el ámbito tri­bu­na­li­cio a Lijo y a Di Lello se les otorga aun el bene­fi­cio de la duda y no quie­ren creer que des­pués de pedir tan­tas prue­bas ter­mine cerrando la causa, lo mas pro­ba­ble es que la duerma o ralen­tice para que el tiempo vaya trans­cu­rriendo, una meto­do­lo­gía de la cual los “fede­ra­les” son exper­tos. Esta nueva carta agre­gada al mazo tras el des­pla­za­miento de Rafe­cas le per­mite a Lijo cum­plir con lo que se le pide desde el cris­ti­nismo pero desde una posi­ción de cierto decoro, decla­rando la conec­ti­vi­dad de las dos cau­sas, puso a Di Lello y retiro a Rivolo evi­tando pro­nun­ciarse sobre el pedido de recu­sa­ción del fis­cal inco­modo para el poder cris­ti­nista, pero man­te­niendo a Bou­dou en el can­de­lero judi­cial, Lijo no actúo cir­cuns­tan­cial­mente siguiendo sola­mente lo que su con­cien­cia y su expe­rien­cia le dictaron.

Al decir de un encum­brado miem­bro del Poder Judi­cial, Lijo “es un buen hom­bre y un buen juez, no se va a arrui­nar la vida así nomás sacán­dolo al fis­cal del caso Cic­cone. Ahora tiene dos cau­sas rela­cio­na­das con el vice­pre­si­dente, lo mas pro­ba­ble es que eva­lúe el con­junto y actúe con pru­den­cia”. Los cons­tan­tes cru­ces entre los jue­ces y las ins­tan­cias supe­rio­res son mate­ria corriente, se sabe que entre emi­sa­rios de la Corte Suprema y cier­tos jue­ces y cama­ris­tas fede­ra­les hay mas con­tacto que el que ver­da­de­ra­mente exi­gen las estric­tas cues­tio­nes pro­ce­sa­les, este pro­ce­der se ha ins­ta­lado dis­cre­ta­mente en estos años y mas pre­ci­sa­mente durante estos tiem­pos en los que se ejerce mas inten­sa­mente la pre­sión del poder polí­tico sobre la Jus­ti­cia Fede­ral, o sea la encar­gada de inves­ti­gar y juz­gar a los fun­cio­na­rios de Gobierno.

La ope­ra­ción del Gobierno Cris­tina sobre los jue­ces mues­tra ade­más un cam­bio res­pecto de las vie­jas y cono­ci­das prac­ti­cas de influen­ciar al mismo, ser­vi­lleta mene­mista, etc., “antes podía venir alguien del gobierno de turno a pedirte que saques de la gan­chera a un fun­cio­na­rio, o demo­res una reso­lu­ción por­que había elec­cio­nes cerca; pero ahora les exi­gen a los jue­ces que vayan con­tra deter­mi­na­das per­so­nas, que los invo­lu­cren en una causa o que los corran a un cos­tado si moles­tan”, lla­mando correr al cos­tado a cual­quier tipo de manio­bra que uno se ima­gine –Macri, Vene­gas, Moyano, etc.-, esta decla­ra­ción de un ex juez es casi auto­in­cri­mi­na­to­ria, y todo este minué judi­cial, donde se intenta res­guar­dar con bue­nas for­mas, moda­les y alu­sio­nes al Dere­cho lo que en ver­dad son deci­sio­nes polí­ti­cas puras y duras, viene hil­va­nando ya dema­sia­dos capí­tu­los noto­rios y per­ver­sos. Solo la obe­dien­cia incon­di­cio­nal es acep­tada en el actual len­guaje del poder cris­ti­nista, y así la casua­li­dad se con­vierte en cau­sa­li­dad y los jue­ces ami­gos del poder son los niños mima­dos y protegidos.

La cor­po­ra­ción judi­cial qui­zás deba enten­der que “nin­gún poder es eterno”, como ya se ha pro­bado feha­cien­te­mente desde épocas remo­tas y no tan remo­tas, hay mucha his­to­ria aun por escri­birse y en ella los ama­nuen­ses, los obse­cuen­tes y los abyec­tos siem­pre ter­mi­nan por ser des­en­mas­ca­ra­dos por aque­lla y por los pueblos.

Autor: Arq. José M. García Rozado

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