Aprendizaje para todos y todas

 

La sober­bia y la petu­lan­cia son algu­nas de las carac­te­rís­ti­cas de nues­tros fun­cio­na­rios. Pode­mos seguir enu­me­rando y encon­tra­ría­mos elre­sen­ti­miento, el odio, la ven­ganza, la muta­ción de los dere­chos uni­ver­sa­les en pri­vi­le­gios par­ti­cu­la­res, la inca­pa­ci­dad, la corrup­ción, el ami­guismo, la osten­ta­ción, la impu­ni­dad, en fin, tal vez la lista podría lle­gar a exte­nuar­nos y siem­pre sería incompleta.

Pero lo que, entre otras cosas, irrita pro­fun­da­mente a la gran mayo­ría de los argen­ti­nos es el berre­tín que tie­nen nues­tros supre­mos guías por ocu­par la tarima del maes­tro de Jar­dín de Infan­tes y desde allí brin­dar­nos impac­tan­tes cla­ses edu­ca­ti­vas. Claro que los alum­nos no pode­mos sacar­nos dudas por­que las pre­gun­tas están prohi­bi­das. Tan cla­ras y sim­ples supo­nen ellos que son sus ense­ñan­zas que no admi­ten répli­cas y no tre­pi­dan en til­dar de trai­dor a quien pre­tenda pedir acla­ra­cio­nes, y no hable­mos de quien ose disen­tir con fun­da­mento serio, la impu­tación de lesa huma­ni­dad caerá sobre su espaldas.

Así nos hemos ente­rado que el efecto afro­di­síaco de la carne por­cina es inme­diato e infa­li­ble, tal como por la cadena nacio­nal ase­guró Cris­tina jurando haber com­pro­bado ella misma sus efec­tos. Que orde­ñar una vaquita cada mañana es una salu­da­ble prác­tica. Que los ango­le­ños inte­gra­ban nues­tros ejér­ci­tos y no, como siem­pre se creyó saber, los del Impe­rio del Bra­sil. Que ya desde el des­tete los cer­di­tos pug­nan por el lide­razgo en una clara y tierna pará­bola meta­fó­rica de nues­tra polí­tica. Supi­mos tam­bién que la inse­gu­ri­dad era ape­nas una sen­sa­ción … y luego, ese mismo fun­cio­na­rio con la modes­tia que lo carac­te­riza nos dijo que no era sen­sa­ción sino reali­dad. Tam­bién un colec­cio­nista de deli­tos con­tra la fe y el tesoro público, en sus tiem­pos de Minis­tro de Eco­no­mía nos ase­guró en un inter­valo de reci­ta­les de rock que la infla­ción sólo las­ti­maba a los ricos. Inclu­sive ya hay gra­dua­dos en Har­vard que se doc­to­ra­ron basando su tesis en tan nove­doso prin­ci­pio eco­nó­mico. Tam­bién hemos apren­dido que un vagón de tren sirve para múl­ti­ples inau­gu­ra­cio­nes sin nece­si­dad de reno­va­ción alguna. Que es muy pro­ve­choso para el país ven­der doce­nas de cose­cha­do­ras que nunca se fabri­ca­rán… Que es común reinau­gu­rar fábri­cas que ya habían sido inau­gu­ra­das y que luego de la pompa mona­cal que­da­rán nue­va­mente para­li­za­das. Que una fun­ción sobe­rana como es la emi­sión de la moneda se le puede dar sin lici­ta­ción ni pedido de infor­mes pre­vios a una empresa fan­tasma y de tur­bios ante­ce­den­tes, amiga de nues­tro Vice­pre­si­dente… . don Amado.” No conozco a van­der­broele, Boudou.”

Todo muy edu­ca­tivo y a la vez demos­tra­tivo del nivel de exce­len­cia de nues­tros gobernantes.

Y superando con cre­ces estos ante­ce­den­tes, hoy la mis­mí­sima Pre­si­dente del Banco Cen­tral de la Repú­blica Argen­tina marca el rumbo en eso de edu­car al sobe­rano: “LOS BAN­COS VAN A TENER QUE APREN­DER A PRES­TAR” dijo para jus­ti­fi­car una serie de medi­das que si bien no estoy capa­ci­tado para hacer crí­tica de las mis­mas, no me caben dudas y salta a la vista que, como todas las deci­sio­nes que se vie­nen tomando desde hace unos años, son sim­ples mano­ta­zos coyun­tu­ra­les, las que a la bre­ve­dad y ante su fra­caso serán nue­va­mente modificadas.

Los espe­cia­lis­tas segu­ra­mente se encar­ga­rán de ana­li­zar tales deci­sio­nes, pero lo que sor­prende cada día a los sim­ples ciu­da­da­nos es la tor­peza de las medi­das y la sober­bia de sus anun­cios: ¿Los ban­cos deben apren­der a dar prés­ta­mos? Y lo dijo sin ponerse colo­rada. ¿Los fun­cio­na­rios ten­drían que apren­der a gober­nar? ¿Los Legis­la­do­res a pen­sar y cum­plir con los man­da­tos de sus elec­to­res? ¿Los Jue­ces debe­rán apren­der a ser jus­tos, ape­ga­dos a la ley e inde­pen­dien­tes del poder eje­cu­tivo? ¿Los repre­sen­tan­tes gre­mia­les ten­drán, por una vez que pen­sar en sus repre­sen­ta­dos y no en sus bol­si­llos y los de sus nume­ro­sos fami­lia­res? ¿Los fis­ca­les apren­de­rán a ser final­mente los ver­da­de­ros repre­sen­tan­tes de la “Vin­dicta Pública”? ¿Los inte­gran­tes del Con­sejo de la Magis­tra­tura apren­de­rán a ser inde­pen­dien­tes y sólo obe­dien­tes de la ley?

¿Reco­rre­rán algún día los fun­cio­na­rios de Salud Pública los Hos­pi­ta­les de nues­tro país para com­pro­bar su estado? ¿Sabrán que el resto de los mor­ta­les no esta­mos en con­di­cio­nes de ser tras­la­da­dos en el Tango 01 ante cual­quier pro­ble­mita de salud?

Tal vez algún día, todos y todas poda­mos com­pro­bar que nues­tros fun­cio­na­rios han apren­dido estos sim­ples postulados.

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