Orden Jurídico K: Todos Somos Culpables Hasta Que Se Demuestre Lo Contrario

El Gobierno juega con unas reglas dis­tin­tas a las de la opo­si­ción. Es más: ni siquiera res­peta sus pro­pias reglas y las modi­fica cuando mejor le con­viene para siem­pre tener los árbi­tros a su favor. Y si tam­poco lo con­si­gue, direc­ta­mente no acata los fallos. Así cual­quiera gana…

Vivir hoy en la Argen­tina y trata de cam­biar el país para recu­pe­rar la demo­cra­cia repu­bli­cana y el cre­ci­miento eco­nó­mico es como si en la can­cha hubiese dos equi­pos: uno que juega con las reglas de fút­bol y otro que lo hace con las del rugby. Encima, en esta metá­fora, el árbi­tro siem­pre falla a favor de los que jue­gan con las reglas de rugby.

Es obvio que si dos equi­pos se encuen­tran en una can­cha con estas carac­te­rís­ti­cas de juego, los que usan las reglas del rugby podrán aga­rrar la pelota con la mano, taclear al adver­sa­rio o patear por arriba del tra­ve­saño y con­si­de­rarlo gol. En tanto que los que jue­gan con las reglas de fút­bol no podrán aga­rra la pelota con la mano y si patean al adver­sa­rio será con­si­de­rado falta. Ade­más, juga­rán 11 con­tra 15.

Para decirlo direc­ta­mente: los enemi­gos de la demo­cra­cia han tomado el poder y ahora usan las reglas del rugby para sos­te­nerse, mien­tras en la opo­si­ción jue­gan con las reglas de fút­bol, están todos dor­mi­dos y, como si fuera poco, no logran hacer tres pases seguidos.

Antes de con­ti­nuar quiero acla­rar que me gusta el rugby, que —en gene­ral— los juga­do­res de ese deporte tie­nen códi­gos y que, a mi jui­cio, un par­tido de rugby bien jugado es mucho más diver­tido que uno de fút­bol (y ni que hablar si lo com­pa­ra­mos con los que se ven en el famoso “Fút­bol para Todos”).

Pero me arriesgo aún más y sos­tengo que el Gobierno, que juega con las reglas del rugby, ni siquiera las res­peta. Hacen los pases para ade­lante, nock on o taclean a la altura de cue­llo. Todas estas fal­tas son mira­das con indi­fe­ren­cia por el árbi­tro, en este caso la Jus­ti­cia, que se parece al “siga, siga” del fút­bol. En otras pala­bras, el Gobierno, con el mono­po­lio de la fuerza en sus manos, no res­peta las reglas de juego, que no son otras que los lími­tes al poder de una demo­cra­cia repu­bli­cana. Usa el mono­po­lio de la fuerza en bene­fi­cio pro­pio. Ganar sin res­pe­tar las reglas de juego.

¿Qué puede espe­rarse de un gobierno cuyo único obje­tivo es que­darse con el poder a cual­quier pre­cio, sin res­pe­tar reglas ni leyes? Que si la cosa se le com­plica sea cada vez más autoritario.

El ejem­plo más claro del cre­ciente auto­ri­ta­rismo lo vemos en el tema de los dóla­res para via­jar. El Gobierno ha deci­dido que los argen­ti­nos pue­den com­prar dóla­res sólo si demues­tran que van a via­jar al exte­rior, es decir, la gente es cul­pa­ble de que­rer com­prar dóla­res hasta que demues­tre que efec­ti­va­mente va a via­jar. Sin embargo, el auto­ri­ta­rismo crece. En efecto, la AFIP acaba de infor­mar que detectó que 6.800 per­so­nas com­pra­ron dóla­res diciendo que iban a via­jar y luego no lo hicie­ron. Ahora, no solo tie­nen que devol­ver los dóla­res, sino que ade­más deben demos­trar por qué no pudie­ron con­cre­tar el viaje. Nue­va­mente, la gente pasa a ser cul­pa­ble hasta que demues­tre lo con­tra­rio. Si no demues­tran por qué no pudie­ron via­jar, le qui­tan el CUIT, le apli­can una multa y demás sanciones.

El kir­ch­ne­rismo ha dado vuelta el orden jurí­dico y todos somos cul­pa­bles hasta que demos­tre­mos lo con­tra­rio, cuando en reali­dad todos debe­ría­mos ser inocen­tes hasta que se demues­tre lo contrario.

A nadie escapa que el mayor riesgo que corre el Gobierno es que la eco­no­mía le jue­gue en con­tra, es decir, que la rece­sión, la infla­ción y la desocu­pa­ción gene­ren tal grado de males­tar social que la gente ter­mine mani­fes­tán­dose en las calles y luego en las urnas, siem­pre y cuando el sis­tema de con­teo de los votos fun­cione correc­ta­mente, o direc­ta­mente se pro­duzca un altí­simo nivel de con­flic­ti­vi­dad social. Por eso, como la eco­no­mía es la que va a deter­mi­nar el futuro polí­tico hege­mó­nico del Gobierno, en alguna opor­tu­ni­dad he sos­te­nido que el prin­ci­pal opo­si­tor al kir­ch­ne­rismo es la economía.

Ahora bien, como el Gobierno ha dado aca­ba­das mues­tras de no res­pe­tar reglas o nor­mas y mucho menos las sen­ten­cias de la Corte Suprema (como en el caso de las jubi­la­cio­nes o la ley de gla­cia­res) es obvio que su ten­den­cia auto­ri­ta­ria se va a acen­tuar en la medida en que la eco­no­mía se le com­pli­que. Más regu­la­cio­nes, con­tro­les, atro­pe­llos y vio­la­cio­nes a los dere­chos de pro­pie­dad, entre otras medi­das, serán los par­ches que apli­cará el kir­ch­ne­rismo cuando no les sea posi­ble man­te­ner rela­ti­va­mente tran­quila a la gente desde el punto de vista eco­nó­mico. Obvia­mente que las mayo­res regu­la­cio­nes y con­tro­les impli­ca­rán otra vuelta de turca en las vio­la­cio­nes a los dere­chos indi­vi­dua­les. Esto ya está demos­trado en el libro “Camino de Ser­vi­dum­bre”, escrito por Frie­drich Hayek.

A su vez, esas mayo­res regu­la­cio­nes, atro­pe­llos y vio­la­cio­nes a los dere­chos de pro­pie­dad gene­ra­rán más pobreza, lo cual exi­girá más auto­ri­ta­rismo. No habrá que tener asco en apli­car las medi­das más arbi­tra­rias y vio­lar las nor­mas más ele­men­ta­les. Para eso, la Pre­si­dente ten­drá que rodearse de los peo­res ele­men­tos de la socie­dad, per­so­nas imbui­das de un ciego fana­tismo o de una ambi­ción de dinero infi­nita, que solo podrán saciar en algún cargo público. Des­pués de todo, para hacer el tra­bajo sucio hace falta ser faná­tico o mercenario.

Sin duda el esce­na­rio que tene­mos por delante no es alen­ta­dor, salvo que la gente reac­cione antes de que sea tarde.

Un último párrafo para acla­rar un punto. Sue­len comen­tarme que soy muy duro cuando digo las cosas. Puede ser, pero me parece que este no es momento para los tibios. Acá no se está dis­cu­tiendo si nos gusta una polí­tica cam­bia­ria u otra, o si el libre comer­cio es mejor que el pro­tec­cio­nismo. Acá están en juego las liber­ta­des civi­les más ele­men­ta­les. Por eso, insisto: o se está a favor de la demo­cra­cia repu­bli­cana o se es cóm­plice de la des­truc­ción de la repú­blica bajo el argu­mento de los bue­nos moda­les. Por­que —no nos enga­ñe­mos— el kir­ch­ne­rismo no incluye en su estra­te­gia el diá­logo. Su pro­yecto es impo­ner atro­pe­llando los dere­chos civi­les. ¿Acaso creen los “mode­ra­dos” que con su dis­curso de pala­bras flo­ri­das van a con­ven­cer a los kir­ch­ne­ris­tas de que cam­bien su obje­tivo de esta­ble­cer un sis­tema auto­ri­ta­rio? Y si creen que van a sal­varse con sus voca­bu­la­rios flo­ri­dos, que recuer­den aque­lla famosa frase: ayer fue­ron por los negros y como yo no era negro no hice nada…

Roberto Cacha­nosky

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: