Roca Y Eva Perón

 

En el mes de julio del 2003 un grupo de com­pa­ñe­ros pero­nis­tas junto al doc­tor José María Cas­ti­ñeira de Dios, como pre­si­dente hono­ra­rio, dimos ori­gen a la Peña Eva Perón. Nos ins­pi­rá­ba­mos en aque­lla otra, que en la década del 40’, pre­si­diera Evita y Cas­ti­ñeira de Dios fuera uno de los contertulios.

Sabía­mos que comen­zaba en el país un período oscuro y con­fuso para el jus­ti­cia­lismo. En con­se­cuen­cia nos agru­pa­mos para capear el tem­po­ral. No nos equi­vo­ca­mos. Los anti­guos infil­tra­dos, por razo­nes que no vie­nen al caso desa­rro­llar, se fue­ron apo­de­rando de a poco de la estruc­tura del estado y, tam­bién, del par­tido jus­ti­cia­lista, des­vir­tuando el espí­ritu de su doc­trina.
Hago estos comen­ta­rios para dejar en claro cual es mi sen­ti­miento, valo­ra­ción y res­peto por la Señora Eva Perón.

Es desde este sec­tor polí­tico que observo como un error la deci­sión de la Pre­si­dente de la Nación, Cris­tina Kir­ch­ner, de des­pla­zar al Gene­ral Roca por Evita, del billete de cien pesos.

No con­tenta de pelearse con los vivos ahora pre­tende que se peleen los muertos.

La per­muta ofrece varias aris­tas. Cris­tina se afirma en la idea de pro­mo­ver un cam­bio a favor del género feme­nino “sin qui­tar méri­tos a nadie y sin inten­ción de pole­mi­zar”. Esta afir­ma­ción es dudosa dado que los ata­ques que la figura de Roca viene sufriendo los últi­mos años pro­vie­nen del núcleo duro del kir­ch­ne­rismo cul­tu­ral y sus ami­gos de ruta, el pro­gre­sismo ver­náculo. Relé­vense los pro­yec­tos de ley en Con­se­jos Deli­be­ran­tes, Legis­la­tu­ras pro­vin­cia­les y nacio­nal que pro­mue­ven el cam­bio de nom­bre del gene­ral Roca, de calles, pla­zas y ave­ni­das y se verá que la mayo­ría pro­vie­nen del Frente para la Victoria.

Para “no pole­mi­zar ni qui­tar méri­tos” la figura de Eva podría ser sumada a la gale­ría de pró­ce­res, en un nuevo billete de dos­cien­tos, tres­cien­tos o qui­nien­tos pesos que tanta falta hacen en estos tiem­pos de prohi­bi­ción de dólares.

Ahora bien, este asunto del género con que tan­tas veces nos machaca la Pre­si­dente, no era algo que Evita tenía en su cora­zón ni en su pen­sa­miento. Es esta una pro­yec­ción que el pro­gre­sismo prac­tica, arro­gán­dole prin­ci­pios o valo­res, que por época e ideo­lo­gía, ella jamás profesó.

Eva era una mujer como la inmensa mayo­ría de las muje­res de pue­blo de aque­llos años. Sin super­che­rías, afec­ta­ción o remil­gos. Era sen­ci­lla­mente la mujer de Perón. ¡Nada más y nada menos! Sus car­tas ínti­mas al Gene­ral así lo reve­lan, poniendo en evi­den­cia la esen­cia­li­dad del cora­zón femenino:

“te ase­guro que he luchado muy dura­mente en mi vida, con la ambi­ción de lle­gar a ser alguien y he sufrido muchí­simo, pero enton­ces lle­gaste vos y me hiciste tan feliz que pensé que estaba soñando y puesto que no tenía otra cosa que ofre­certe más que mi cora­zón y mi alma te la dí del todo, pero en estos tres años de feli­ci­dad cada día mayor, nunca dejé de ado­rarte ni una sola hora o de dar gra­cias al cielo por la bon­dad de Dios al con­ce­derme la recom­pensa de tu amor, e intenté a cada ins­tante, hacerme mere­ce­dora de él. Tu me has puri­fi­cado a mí, tu esposa, con todas sus fal­tas, por­que yo vivo en ti, siento por ti y pienso por ti”

Femi­nismo puro, ver­da­dero, pro­fundo el que surge del cora­zón y no de los libros o las razo­nes ideológicas.

Otras de las aris­tas inde­sea­bles de la deci­sión pre­si­den­cial es el nin­gu­neo del Gene­ral Roca. Uno de los mejo­res pre­si­den­tes de nues­tra his­to­ria, por cierto.

Comen­zando por la Cam­paña al Desierto que los argen­ti­nos de enton­ces pedían a gri­tos, para ter­mi­nar de una buena vez con los malo­nes que aso­la­ban ciu­da­des, pobla­cio­nes y estan­cias, robando y secues­trando muje­res que luego eran uti­li­za­das como sir­vien­tas en sus tol­de­rías, ven­dían en Chile o pedían res­cate por ellas. Pero claro, como valo­rar esta polí­tica apro­bada por el Par­la­mento en 1878, por parte de un gobierno para quien los delin­cuen­tes son casi suje­tos de la his­to­ria, en la medida que son vic­ti­mas del sis­tema capi­ta­lista. Resulta sos­pe­choso y trá­gico a la vez que el kir­ch­ne­rismo cul­tu­ral pre­sente a los indí­ge­nas como pací­fi­cos pas­to­res de tie­rras irre­den­tas. Su pos­tura his­tó­rica pare­ciera jus­ti­fi­car su inac­ción pre­sente frente al delito que asota a los argentinos.

La acción mili­tar posi­bi­litó la rápida incor­po­ra­ción de sesenta millo­nes de hec­tá­reas a la pro­duc­ción agrí­cola gana­dera que era la base de la eco­no­mía de aque­llos años.
Inmi­gra­ción, inver­sio­nes extran­je­ras, aumento de las expor­ta­cio­nes, desa­rro­llo expo­nen­cial de las vías férreas, con­so­li­da­ción del Estado Nacio­nal como herra­mienta indis­pen­sa­ble para el desa­rro­llo y el cre­ci­miento. Ley 1420. Crea­ción de una moneda nacio­nal. Ley del Regis­tro Civil.

En su segunda pre­si­den­cia, replan­teo del sis­tema edu­ca­tivo nacio­nal mediante la Ley Mag­nasco de escue­las indus­tria­les. Pri­mer intento de Legis­la­ción obrera recha­zada en el Senado por la opo­si­ción. El monu­men­tal informe sobre la situa­ción de la clase obrera argen­tina soli­ci­tado por Roca a Bia­let Massé. El ser­vi­cio mili­tar obli­ga­to­rio y final­mente la Doc­trina Drago. Toda una revo­lu­ción imple­men­tada por quien hoy se pre­tende ocul­tar y esconder.

Sin pole­mi­zar, claro.

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