Milani, ¿una opción?

 

Hace pocos días, en estas mis­mas colum­nas hici­mos un pri­mer comen­ta­rio acerca de la polé­mica desig­na­ción del gene­ral César Milani como nuevo jefe del Estado Mayor del Ejér­cito. Hoy pode­mos agre­gar algu­nas refle­xio­nes de la livian­dad con que nues­tros polí­ti­cos tra­tan este asunto que se desen­vuelve lleno de luga­res comu­nes, mien­tras el país sigue inde­fenso y otros ini­cia­ron una carrera arma­men­tista por varias razo­nes estra­té­gi­cas que agra­van más aún la situa­ción de nues­tra ex Repú­blica Argen­tina. Nadie se per­cata de esta peli­grosa reali­dad y peor aún, lo más seguro es que a la mayo­ría de los diri­gen­tes –ofi­cia­lis­tas y opo­si­to­res– les importa poco o nada. La deca­den­cia suele ves­tirse con estos ropajes.

Sin embargo, pode­mos aña­dir más ele­men­tos de jui­cio que pro­fun­diza lo que ocu­rre. Por ejem­plo, que el 90 por ciento de las crí­ti­cas a la per­sona del mili­tar deja de lado a la vul­ne­ra­bi­li­dad que ofrece la cons­truc­ción de su patri­mo­nio y se cen­tra­li­zan en el hecho des­ta­ca­ble y pon­de­ra­ble de haber com­ba­tido con­tra la agre­sión de orga­ni­za­cio­nes arma­das comu­nis­tas que deja­ron un amplio reguero de san­gre, fami­lias des­tro­za­das y cuer­pos muti­la­dos. Su accio­nar generó con­se­cuen­cias adi­cio­na­les como, por ejem­plo, el inicio de un pro­ceso de desin­te­gra­ción social, de inver­sión de los valo­res que hicie­ron grande a nues­tra Repú­blica y de alte­ra­ción de tra­di­cio­nes, las mis­mas que levan­ta­ron un per­fil his­tó­rico y reco­no­cido. Por eso pode­mos decir que estas acu­sa­cio­nes con­tra Milani no cons­ti­tu­yen una man­cha en su legajo, pues cum­plió órde­nes y operó acorde con los Regla­men­tos mili­ta­res y Leyes que esta­ble­cían los pro­ce­di­mien­tos de com­bate para este tipo de gue­rra, hacién­dolo –y esto es lo más impor­tante– en defensa de la Patria. Es inne­ce­sa­rio decirlo pero de vez en cuando resulta con­ve­niente hacer estas pre­ci­sio­nes. Tan con­ve­niente como recor­dar que esos regla­men­tos fue­ron inci­ne­ra­dos por orden del gene­ral Balza, hoy emba­ja­dor del gobierno en Costa Rica. El hecho ocu­rrió en 1995 y en sus res­pec­ti­vos tiem­pos fue­ron fir­ma­dos por los teniente gene­ra­les Ale­jan­dro Agus­tín Lanusse y Jorge Rafael Videla.

Dichos docu­men­tos fue­ron la com­pi­la­ción estricta de las reco­men­da­cio­nes que nos deja­ron más de un cen­te­nar de ase­so­res fran­ce­ses (más de un cen­te­nar) y nor­te­ame­ri­ca­nos (una docena) que mandó traer el ex Pre­si­dente Dr. Arturo Illia para pre­pa­rar las Fuer­zas Arma­das con el fin de enfren­tar la ame­naza cas­trista. Esto suce­dió des­pués de cono­cerse que había 1.200 jóve­nes argen­ti­nos entre­nán­dose mili­tar­mente en Cuba, que exis­tía un trá­fico orga­ni­zado para via­jar desde la Argen­tina vía México hasta La Habana, que había comen­zado una suerte de patru­lla­jes en la selva tucu­mana por parte de jóve­nes detec­ta­dos por la pobla­ción y que en la famosa bomba de la calle Posa­das se encon­tra­ron pla­nos e infor­mes sobre las carac­te­rís­ti­cas del terreno y las situa­cio­nes socio­eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas en deter­mi­na­das pro­vin­cias como Cór­doba y Santa Fe, entre otras. Las infor­ma­cio­nes obte­ni­das deter­mi­na­ron una pro­funda reor­ga­ni­za­ción mili­tar del país, que se con­cretó bajo el mando del teniente gene­ral Juan Car­los Onganía.

Los nue­vos Regla­men­tos que luego serían que­ma­dos por órde­nes de Balza, bási­ca­mente tras­la­da­ban la gue­rra de masas de masas de hom­bres y de medios a for­mas de com­bate celu­lar, con peque­ños equi­pos que tras los debi­dos tra­ba­jos de reunión de infor­ma­ción, infil­tra­ción y loca­li­za­ción, faci­li­ta­ban que se pro­ce­diera a dete­ner per­sona por per­sona, sin afec­tar al resto de la fami­lia, ni del edi­fi­cio, ni del barrio. Negando obvia­mente infor­ma­ción –como en toda gue­rra– para evi­tar las con­tra­me­di­das del enemigo.

Lo con­tra­rio a esto –el método clá­sico que recla­man los des­co­no­ce­do­res de la trama íntima y cam­biante que carac­te­riza a las doc­tri­nas y esti­los mili­ta­res– hubiese sido lan­zar un misil y reven­tar la man­zana com­pleta. Tal como hay ejér­ci­tos que lo hacen y toda­vía lo tele­vi­san como una pre­miere, sin decir nada cuando no dan en el blanco y cal­ci­nan una escuela llena de niños o inci­ne­ran un hos­pi­tal car­gado de enfermos.

Tam­bién es parte del “olvido” el que las FFAA ini­cia­ron las ope­ra­cio­nes mili­ta­res –obvia­mente de gue­rra– cum­pliendo órde­nes del gobierno cons­ti­tu­cio­nal que mandó “ani­qui­lar” (exter­mi­nar) las orga­ni­za­cio­nes arma­das, no sólo en sus estruc­tu­ras clan­des­ti­nas, sino tam­bién en sus estruc­tu­ras de super­fi­cie. Cosa que las FFAA no hicie­ron y hoy pagan las consecuencias.

Prueba de esto último fue que tanto al Dr. Raúl Ricardo Alfon­sín, como al Dr. Eduardo Luis Duhalde (Secre­ta­rio de Dere­chos Huma­nos muerto recien­te­mente) nada les suce­dió cuando asu­mie­ron la defensa de Roberto San­tu­cho, jefe del ERP, acu­sado en el Juz­gado de San Isi­dro por el ase­si­nato de Ober­dán Salus­tro (gerente de la FIAT), nada menos, en una indu­da­ble acti­tud de per­te­nen­cia a la estruc­tura de super­fi­cie –cons­ciente o incons­cien­te­mente en el caso del enemigo polí­tico de Ricardo Bal­bín– de la orga­ni­za­ción armada.

Un Alfon­sín, que fue apo­yado para asu­mir la pre­si­den­cia de la Nación por un pue­blo que intuía en donde se había ori­gi­nado la vio­len­cia, pero que no cono­cía el com­por­ta­miento de este abo­gado enmas­ca­rado como polí­tico en la Unión Cívica Radical.

Un abo­gado que, siguiendo los linea­mien­tos de la IIda. Inter­na­cio­nal Socia­lista, llevó al cen­te­na­rio par­tido del Teniente Coro­nel Alem, al campo con­tra­rio a los prin­ci­pios nacio­na­les que le die­ron vida, por lo que se dedicó a derrum­bar­las FFAA, entre otras muchas cosas que hoy sufri­mos y de la que es uno de los gran­des res­pon­sa­bles, como ser:

• Juz­ga­miento a las FFAA que se hizo al igno­rar artera y pre­me­di­ta­da­mente la exis­ten­cia de que lo acae­cido en la década del 70, había sido una gue­rra con­tra todo el sub­con­ti­nente, decla­rada por Fidel Cas­tro – siguiendo las direc­ti­vas del XXmo Con­greso del Par­tido Comu­nista de la Unión Sovié­tica – y públi­ca­mente pro­cla­mada hasta hoy, por los miem­bros de las ex orga­ni­za­cio­nes subversivas.

• Igno­ran­cia de una gue­rra y una patraña jurí­dica en los actua­les e inicuos jui­cios por deli­tos de lesa huma­ni­dad, des­co­no­ciendo incluso lo dic­ta­mi­nado por la Cámara que juzgó a los Coman­dan­tes en la Causa 13, cuando reco­no­ció la exis­ten­cia de una “gue­rra revolucionaria”.

• Así, actos de gue­rra, son juz­ga­dos con el Código Penal, por jue­ces pre­va­ri­ca­do­res y fal­tos de ido­nei­dad para enten­der en las cos­tum­bres y usos de gue­rra. Un hecho iné­dito, insó­lito y ridículo ante la faz del mundo, que inició el fin del Estado Argentino.

• Impío y pér­fido “entrismo” en el campo nacio­nal, a favor del Socia­lismo que era y es la pan­ta­lla de pene­tra­ción polí­tica euro­pea, para acce­der con sus cor­po­ra­cio­nes a los yaci­mien­tos de rique­zas latino ame­ri­ca­nos, a fin de sobre­vi­vir des­pués de per­der las colo­nias de África y Asia en manos de las ban­cas inter­na­cio­na­les y des­pués de la cri­sis petro­lera del 73, que la dejó sin energía.

El mismo James Petras, cono­cido mun­dia­lista declaró que:

“Parece difí­cil esca­par de la con­clu­sión de que la ban­dera rosa de la social-democracia abre camino al marco verde del capi­tal ale­mán… el Viejo con­ti­nente se vio for­zado a reco­no­cer que depende del Ter­cer Mundo para abas­te­cerse de mate­rias pri­mas. Y en gran parte con­cier­nen a Willy Brandt las ini­cia­ti­vas de la Inter­na­cio­nal Socia­lista para mejo­rar las rela­cio­nes con el Ter­cer Mundo, des­pués que se alejó de sus fun­cio­nes de Can­ci­ller, en mayo de 1974… La idea de que la social-democracia trata de dar una base polí­tica al capi­tal de sus paí­ses en Amé­rica Latina es acep­tada en gene­ral en medios europeos”.

Ven­drá luego, el des­guace mene­mista de las FFAA y por fin, el gobierno de los Kir­ch­ner, quie­nes nece­si­ta­dos de ampliar su base polí­tica siguió sacando madera del árbol caído por con­se­jos del Sr. Hora­cio Ver­bitsky, que los llevó a cam­biar de modo coac­tivo e ile­gal a jue­ces de la Corte, por figu­ras de tra­yec­to­ria ideo­ló­gi­ca­mente afi­nes, de un modo u otro, con los “moco­sos imber­bes”, como los defi­niera el Gene­ral Perón.

Así, la nueva Corte, vio­lando sin pudor el artículo 75, inc. 22 y el mismo artículo 18 de la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal, aplicó Leyes con retro­ac­ti­vi­dad, pul­ve­ri­zando un Dere­cho mile­na­rio occi­den­tal y aún des­co­no­ciendo el Esta­tuto de Roma, que es la norma uni­ver­sal más moderna que se han dado los pue­blos y que no admite –en nom­bre de los Dere­chos Huma­nos– tal trasgresión.

Luego, en su afi­ni­dad ideo­ló­gica, fun­cio­nal a intere­ses anti nacio­na­les, implan­ta­ron una matriz gro­sera que deno­mi­na­ron “Jus­ti­cia”, pero que no res­ponde a las Leyes de la Nación y que, como no podía ser de otro modo, con deter­mi­na­dos medios perio­dís­ti­cos a la cabeza, se ins­tru­mentó el nego­cio de los Dere­chos Huma­nos. Aun­que cuando esta matriz, mucho menos vio­lenta, se vuelve con­tra los medios y los Jue­ces pre­va­ri­ca­do­res, el pata­leo y las mil voces y coac­cio­nes se escu­chan por todos los rincones.

O sea, beben hoy del veneno que fes­te­ja­ron con­tra otros, “sin poner las bar­bas en remojo”, como acon­seja el refra­nero cas­te­llano del Siglo XV.

Frente a toda esta para­fer­na­lia de con­fu­sión ino­cu­lado a la socie­dad, trai­cio­nes masi­vas de diri­gen­tes polí­ti­cos con­tra la Nación ¿qué puede hacer un Jefe mili­tar que debe pre­ser­var su Fuerza – por­que de ella depende la con­ti­nua­ción del Estado que es decir de la Nación, con la pér­dida ase­gu­rada hoy, ya, en caso de con­flicto, de enor­mes espa­cios territoriales?

Luego, más allá de la figura del Gene­ral Milani, lo que corres­ponde ana­li­zar es si su estra­te­gia es erró­nea o acer­tada. ¿Sabrá la Pre­si­dente que está rodeada de ladro­nes e inep­tos, y aún, de agen­tes de Poten­cias de quie­nes ella se declara enemiga? ¿Acaso busca por ello un tar­dío y difí­cil apoyo en las FFAA?

Men­cioné agen­tes de Poten­cias (de quie­nes ella se declara enemiga) como Hora­cio Ver­bitsky, quien sin pudor patrio, dia­ria­mente publica su página web del CELS, aus­pi­ciada y finan­ciada por la Fun­da­ción Ford –cana­li­za­dora de dóla­res de la CIA-, la emba­jada bri­tá­nica y la emba­jada holan­desa, entre otras.

Y que lo hacen por cuanto, con­de­nán­dose a hom­bres que libra­ron una gue­rra entre­na­dos, regu­la­dos y orde­na­dos en sus míni­mos deta­lles de cómo actuar por gobier­nos cons­ti­tu­cio­na­les, al des­co­no­cer el Poder Judi­cial, repito, la obe­dien­cia debida, lo que se obtiene ya, es la implo­sión de las Fuer­zas de Defensa y Segu­ri­dad pública del estado.

Por eso, si el Gene­ral Milani, ha nego­ciado con la Pre­si­dente para que se gire la estra­te­gia a favor de los genui­nos intere­ses de nues­tra Patria, debe ser un hecho que solo debiera ser vitu­pe­rado por los agen­tes mun­dia­lis­tas y los cie­gos que tie­nen ojos y no ven, y oídos y no oyen.

Esta inú­til opo­si­ción que hoy se des­ga­rra las ves­ti­du­ras temiendo la “cha­vi­za­ción” de las FFAA, no solo no advir­tió lo grave del hecho que rela­ta­mos, sino que ni siquiera advir­tió su con­ve­nien­cia elec­to­ral, sabiendo que las FFAA podrán arras­tran cada vez más votos o, si se pre­fiere, un res­paldo público aci­ca­teado por una situa­ción anár­quica y peligrosa.

Luego, no son las FFAA las res­pon­sa­bles de su infe­liz mio­pía, al no abrir los sec­to­res diri­gen­tes una puerta de recon­ci­lia­ción como la que se intenta para evi­tar que se derrame nueva san­gre y diluya el derrumbe final que será el del Estado y de la sub­sis­ten­cia de lo que hoy somos.

El gobierno puede haber enten­dido que no es con­tra las FFAA, sino con las FFAA, con quien debe defen­der un nuevo pro­yecto y el Jefe del Ejér­cito, siendo res­pon­sa­ble de la Ins­ti­tu­ción, no puede sino cami­nar por el camino que se abre, por­que por encima de todo, las FFAA son pila­res esen­cia­les para la con­ti­nua­ción del Estado. Esto es mucho más impor­tante que sal­var los intere­ses de aldea expre­sa­dos por los par­lan­chi­nes y la vocin­gle­ría de una prensa des­in­for­mada con argu­men­tos que esta­lla­rán como pom­pas de jabón el día que se huela a pól­vora. Ése será el momento de las alian­zas posi­bles para superar lo que ocu­rrirá cuando lle­gue la con­fron­ta­ción a la que, inexo­ra­ble­mente, nos lleva el kirchnerismo.

Fuente: Informador Público

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: