Dime con quién andas…

 

Todas –o casi todas– las agru­pa­cio­nes polí­ti­cas recla­man ser la autén­tica expre­sión de la demo­cra­cia. Claro que hay una infi­ni­dad de ten­den­cias disí­mi­les con el mismo rótulo, aun­que la liber­tad y los dere­chos indi­vi­dua­les, inhe­ren­tes a la demo­cra­cia, no pre­do­mi­nen en cier­tos paí­ses. Pero, cómo sor­pren­derse si inclu­sive ese “mani­co­mio” –como tan jus­ta­mente lo lla­mara Car­los Alberto Mon­ta­ner– que es Corea del Norte, lleva el nom­bre de Repú­blica Popu­lar Demo­crá­tica de Corea, y antes lo llevó la Ale­ma­nia del Este, en ese tiempo saté­lite de la Unión Sovié­tica, e igual­mente nega­dora de las liber­ta­des democráticas.

Es cierto que en Amé­rica Latina se que­bró con fre­cuen­cia la con­ti­nui­dad ins­ti­tu­cio­nal y se vul­ne­ra­ron los dere­chos demo­crá­ti­cos y que, luego, poco a poco, se fue recu­pe­rando el sis­tema demo­crá­tico como “la base del estado de dere­cho”, reco­no­ciendo que “la demo­cra­cia repre­sen­ta­tiva se refuerza y pro­fun­diza con la par­ti­ci­pa­ción per­ma­nente, ética y res­pon­sa­ble de la ciu­da­da­nía en un marco de lega­li­dad con­forme al res­pec­tivo orden cons­ti­tu­cio­nal”, y que “son ele­men­tos esen­cia­les de la demo­cra­cia repre­sen­ta­tiva, entre otros, el res­peto a los dere­chos huma­nos y las liber­ta­des fun­da­men­ta­les; el acceso al poder y su ejer­ci­cio con suje­ción al estado de dere­cho; la cele­bra­ción de elec­cio­nes perió­di­cas, libres, jus­tas y basa­das en el sufra­gio uni­ver­sal y secreto como expre­sión de la sobe­ra­nía del pue­blo; el régi­men plu­ral de par­ti­dos y orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas; y la sepa­ra­ción e inde­pen­den­cia de los pode­res públi­cos” (Carta Demo­crá­tica Interamericana).

Fue, en estas cir­cuns­tan­cias que el Foro de San Pablo se fundó por el Par­tido de los Tra­ba­ja­do­res de Bra­sil en 1990, para que se erija como una nueva alter­na­tiva de la izquierda en el con­ti­nente, agru­pando entre otros a todos los par­ti­dos comu­nis­tas de nues­tra región, el de Cuba incluido. Nadie puede obje­tar que los que coin­ci­den en una posi­ción polí­tica se unan; pero tam­poco puede pedirse que se les reco­nozca cali­dad demo­crá­tica, cuando se ve que en su nom­bre se entro­ni­zan auto­cra­cias, como la cha­vista en Vene­zuela, tan imi­tada por los otros miem­bros del ALBA.

Sucede tam­bién que muy pocos podrían afir­mar res­pon­sa­ble­mente que en Bra­sil y Uru­guay no pre­va­lece el sis­tema demo­crá­tico; ni que sus gobier­nos: el Par­tido de los Tra­ba­ja­do­res y el Frente Amplio, y que no han con­ti­nuado cele­brando elec­cio­nes perió­di­cas. Tam­poco puede decirse que estos regí­me­nes de izquierda no res­pe­tan el régi­men plu­ral de par­ti­dos y orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, y que no hay liber­tad de prensa. Todo lo con­tra­rio. Lo que sucede es que ambas agru­pa­cio­nes, miem­bros del Foro de San Pablo, igual que el Par­tido Socia­lista Unido de Vene­zuela creado por Hugo Chá­vez y el Par­tido Comu­nista de Cuba, tie­nen dis­cur­sos muchas veces contradictorios.

Sin embargo, tanto el ex pre­si­dente bra­si­leño Luiz “Lula” da Silva, como el actual man­da­ta­rio uru­guayo José Mujica, que se decla­ran demó­cra­tas, tam­bién son defen­so­res de las auto­cra­cias, a sabien­das de que sus ala­ba­dos neo­po­pu­lis­tas, reuni­dos en la ALBA (Boli­via, Cuba, Ecua­dor y Nica­ra­gua), no de dis­tin­guen pre­ci­sa­mente por res­pe­tar esos valo­res demo­crá­ti­cos como se los entiende con­ti­nen­tal­mente, es decir como son con­ce­bi­dos por los fir­man­tes de la Carta Demo­crá­tica Interamericana.

Hay más: Pese a que no hay nin­gún ele­mento que indi­que que Irán y Siria están regi­dos por gobier­nos demo­crá­ti­cos, el pre­si­dente Lula da Silva se empeñó en acer­carse polí­ti­ca­mente a los aya­to­lás ofre­cién­dose como com­po­ne­dor en el entre­di­cho que Tehe­rán tiene con los varios paí­ses por su insis­ten­cia seguir con sus pla­nes de desa­rro­llo nuclear que podrían con­du­cir a la fabri­ca­ción de armas nucleares.

Tam­poco se podrá olvi­dar que en mayo de 2008, el enton­ces pre­si­dente “Lula” da Silva lanzó hiper­bó­li­cas ala­ban­zas: “Las vic­to­rias de Hugo Chá­vez, Evo Mora­les en Boli­via y de otros, como Fer­nando Lugo en Para­guay, son seña­les de avance demo­crá­tico”. “Sin duda, Chá­vez es el mejor pre­si­dente que ha tenido Vene­zuela en los últi­mos cien años” (Der Spie­gel 12.05.2008). En ver­dad, ni avance demo­crá­tico ni mejor presidente.

Por su parte, el pre­si­dente José Mujica, “atri­buyó espe­cial­mente a líde­res lati­noa­me­ri­ca­nos como el con­va­le­ciente pre­si­dente de Vene­zuela Hugo Chá­vez y al ex dic­ta­dor cubano Fidel Cas­tro el mérito de haber logrado una men­ta­li­dad de uni­fi­ca­ción con­ti­nen­tal por encima de las dife­ren­cias entre los paí­ses” (El País. Mon­te­vi­deo, Uru­guay, 28.01.2013).

Los gobier­nos de Uru­guay Bra­sil no tie­nen, en la prác­tica, pare­ci­dos –salvo en la retó­rica izquier­dista– con los regí­me­nes de Vene­zuela y Cuba, y tam­poco con los que pre­va­le­cen en Boli­via, Nica­ra­gua y Ecua­dor. Enton­ces, surge una pre­gunta: ¿Será que estos per­so­na­jes pien­san que lo que es bueno para sus paí­ses –la vigen­cia del estado de Dere­cho y de las liber­ta­des demo­crá­ti­cas– no es igual­mente bueno para los pue­blos que viven bajo la auto­cra­cia de los neopopulistas?

El gobierno de izquierda que rige en Uru­guay, no es más radi­cal por­que hay fuer­tes barre­ras inter­nas que se lo impi­den. Hay sig­nos, por otra parte que la incli­na­ción gue­rri­llera aflora en sus diri­gen­tes: José Mujica, el viejo tupa­maro vio­lento, que ter­minó ence­rrado por muchos años, ahora ungido pre­si­dente uru­guayo, con poco disi­mu­lada año­ranza, pre­tende ayu­dar a los que aún siguen empe­ña­dos en la vio­len­cia gue­rri­llera, y se ofrece como media­dor entre el gobierno colom­biano y el Ejér­cito de Libe­ra­ción Nacio­nal (ELN) de clara afi­lia­ción cas­trista. ¿Habrase visto tan cínica pre­ten­sión? El media­dor no toma par­tido en una nego­cia­ción, más bien la faci­lita y da ideas para la solu­ción de un entre­di­cho o con­flicto. Para ello, quien sea acep­tado en tal papel, debe tener equi­li­brio, auto­ri­dad moral, cre­di­bi­li­dad y, sobre todo, impar­cia­li­dad; con­di­cio­nes que el señor Mujica no tiene, por su pasado y por sus acer­ca­mien­tos a los ins­pi­ra­do­res de la vio­len­cia: los cas­tris­tas. Afor­tu­na­da­mente, el pre­si­dente colom­biano, esta vez actuó con sen­sa­tez: diplo­má­ti­ca­mente, le dijo no al ex-guerrillero.

Es noto­rio que algu­nos de los nue­vos demó­cra­tas, defien­den a rega­ña­dien­tes un modo de vida –el de la liber­tad– en el que no creen, pero que no pue­den cam­biar, mien­tras otros, los desem­bo­za­da­mente radi­ca­les, ya se ven eter­nos, como hace déca­das se vio a sí mismo don Fidel, para des­gra­cia de su pueblo.

Quie­nes se acer­can, ala­ban y defien­den a dic­ta­do­res como el ira­quí Sad­dam Husein, el libio Kha­dafi, el sirio Bas­har al-Asad o los aya­to­las de Irán, insis­ten en lla­marse demó­cra­tas. Esto recuerda que “la ALBA se soli­da­rizó con el régi­men de Bas­har al Assad durante una visita a Siria de los can­ci­lle­res de Vene­zuela y Cuba, Nico­lás Maduro y Bruno Rodrí­guez, el minis­tro de Comu­ni­ca­cio­nes boli­viano, Iván Cane­las, el sub­se­cre­ta­rio de Exte­rio­res de Ecua­dor, Pablo Villa­gó­mez y la emba­ja­dora de Nica­ra­gua en la ONU, María Rubia­les” (AFP, 09.10.2011) Es más, bra­vu­co­na­mente anun­cia­ron que la Alianza Boli­va­riana para las Amé­ri­cas (ALBA) no se va que­dar de “bra­zos cru­za­dos” en su apoyo al régi­men sirio. Por eso tiene sen­tido la afir­ma­ción de que “… tras el informe de los ins­pec­to­res de las Nacio­nes Uni­das según el cual ese país uti­lizó armas quí­mi­cas, (pero) sor­pren­den­te­mente, Vene­zuela y algu­nos de sus alia­dos siguen defen­diendo al dic­ta­dor sirio Bas­har Al-Assad”. (Andrés Oppen­hei­mer. El idi­lio de Maduro con Al-Assad. La Nacion. Bue­nos Aires 24.09.13).

Y si hay que aña­dir a otros, se debe pre­gun­tar por qué la dama de negro de la Casa Rosada de Bue­nos Aires, ha tran­sado con los ira­níes que ase­si­na­ron a judíos argen­ti­nos en un infame aten­tado terro­rista. ¿Será tanta la influen­cia que tiene en el gobierno “demo­crá­tico” de la señora Kir­ch­ner –tan cer­cano al cha­vismo– el vio­lento pique­tero Luis Ángel D’Elía, que actúa como agente de la teo­cra­cia iraní en la Argentina?

A estos “demó­cra­tas”, les cabe el refrán popu­lar: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

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