Crisis energética: Según Kicillof, la culpa es de China

En el Senado, donde defen­dió el Pre­su­puesto 2014 y los pro­yec­tos para pro­rro­gar la Emer­gen­cia Eco­nó­mica y los impues­tos al che­que y los ciga­rri­llos, el vice­mi­nis­tro de Eco­no­mía Axel Kici­llof se refi­rió al défi­cit ener­gé­tico que padece el país, pero lo jus­ti­ficó ase­gu­rando que obe­dece al cre­ci­miento de la indus­tria local. “Si cre­cés fuerte y si no te que­dás a ven­der al exte­rior, el sec­tor ener­gé­tico va a entrar en ten­sión, como ha entrado”, argu­mentó. Y resaltó que el défi­cit ener­gé­tico a nivel inter­na­cio­nal obe­dece al cre­ci­miento de China, que es una “aspi­ra­dora ener­gé­tica a escala mundial”.

Kici­llof defen­dió en un ple­na­rio de comi­sio­nes del Senado el Pre­su­puesto 2014 y los pro­yec­tos para pro­rro­gar la Emer­gen­cia Eco­nó­mica y los impues­tos al cheque.

VALOR AGRE­GADO

El vice­mi­nis­tro de Eco­no­mía de la Nación, Axel Kici­llof, expuso este miér­co­les (02/10) en el Senado, donde reco­no­ció que “por supuesto la rein­dus­tria­li­za­ción trae ten­sio­nes” en la balanza comercial.

Kici­llof se refi­rió al défi­cit ener­gé­tico que padece el país: “si cre­cés fuerte y si no te que­dás a ven­der al exte­rior, el sec­tor ener­gé­tico va a entrar en ten­sión, como ha entrado”, dijo.

Y explicó, en ese sen­tido, que el desa­rro­llo de la indus­tria demanda mayor ener­gía, y que en la coyun­tura actual el país no logra el auto­abas­te­ci­miento y por eso com­pra en el mer­cado externo, según publicó Sema­na­rio Parlamentario.

“Es un pro­blema recu­rrente de cual­quier país en rein­dus­tria­li­za­ción. No es un pro­blema nues­tro sino de todos los paí­ses con firme inten­ción de rein­dus­tria­li­zase”, pre­cisó Kici­llof, para remar­car luego que dis­tin­tos paí­ses de la región “sufren en la balanza comer­cial la nece­si­dad de impor­tar combustible”.

El fun­cio­na­rio resaltó que el défi­cit ener­gé­tico a nivel inter­na­cio­nal obe­dece al cre­ci­miento de China, que es una “aspi­ra­dora ener­gé­tica a escala mundial”.

En este marco, anun­ció que a fines de este año habría un “cre­ci­miento en la pro­duc­ción de gas”. “Ter­mi­na­mos con el declive y espe­ra­mos haber rever­tido una polí­tica anti-gas como la que había ins­ta­lado en YPF la ges­tión pri­vada”, dijo.

Recor­de­mos que el pasado vier­nes, Cris­tina Fer­nán­dez había encon­trado una insó­lita excusa para no asu­mir su res­pon­sa­bi­li­dad sobre la cri­sis ener­gé­tica que se pro­fun­dizó duranta la “década ganada”, cul­pando por la falta de gas a que en la década de los 90 se ven­día a Chile a “pre­cios irrisorios”.

“El gas que nos falta, si uno lo pudiera medir, es el gas que se ven­dió en los 90 a Chile a pre­cio irri­so­rio”, mani­festó la Pre­si­dente en su discurso.

Tal como informó Urgente24, la cri­sis ener­gé­tica le costó a la Argen­tina en agosto US$1.548 millo­nes en impor­ta­cio­nes, lo que repre­senta una suba del 103% res­pecto al mismo período del año ante­rior. En los pri­me­ros 8 meses del año, el rojo ener­gé­tico cre­ció un 122%, res­pecto al mismo período de 2012. Las pro­yec­cio­nes pri­va­das indi­can que 2013 podría ter­mi­nar con un saldo nega­tivo cer­cano a los US$7.000 millo­nes, una cifra récord.

Tres clases de economistas y lo mínimo que hay que hacer


No se deje enga­ñar, de esta fiesta popu­lista no se salen sin pagar costos.

Luego de tan­tas cri­sis eco­nó­mi­cas que hemos vivido, la gente pre­siente que, más tem­prano que tarde, lle­gará algún ajuste. Por supuesto que el gobierno niega tal posi­bi­li­dad, por otro lado buena parte de la opo­si­ción mini­miza el pro­blema eco­nó­mico diciendo que puede resol­verse sin gran­des sacri­fi­cios para la pobla­ción y, final­mente, algu­nos eco­no­mis­tas sos­tie­nen que si bien el pano­rama eco­nó­mico es com­pli­cado, la solu­ción no tiene por­qué ser dolorosa.

Que el gobierno nie­gue el ajuste no es nin­guna nove­dad. Que los polí­ti­cos opo­si­to­res digan que la solu­ción no es tan grave, tam­bién es enten­di­ble (digo enten­di­ble y no jus­ti­fi­ca­ble) por­que ellos no van a tener el con­trol del Eje­cu­tivo luego de las elec­cio­nes de octu­bre y, ade­más, ¿para qué asus­tar a la gente y per­der votos mien­tras el gobierno niega el ajuste? En todo caso que sea el ofi­cia­lismo el que se haga cargo del ajuste lle­gado del momento.

Ahora bien, donde la gente puede tener más con­fu­sión es en las decla­ra­cio­nes de los eco­no­mis­tas, lo cual es enten­di­ble por­que hay tres tipos de dis­cur­sos depen­diendo del eco­no­mista que hable.

Como no soy cor­po­ra­tivo, me parece que hay que dis­tin­guir, al menos, entre tres cla­ses de eco­no­mis­tas. Están los que siem­pre van a hacer decla­ra­cio­nes light por­que su nego­cio es hacer lobby o bien entre­te­ner a la gente con un dis­curso suave para que las empre­sas los sigan con­tra­tando. No vaya a ser cosa que advierta sobre los peli­gros eco­nó­mi­cos y la empresa deje de con­tra­tarlo por miedo al gobierno. Lo he pade­cido en carne propia.

Luego están los eco­no­mis­tas cuya fun­ción es siem­pre estar meti­dos en los par­ti­dos polí­ti­cos con mayo­res expec­ta­ti­vas de lle­gar al poder. Esos eco­no­mis­tas pue­den un día estar con Menem, luego con Duhalde, des­pués con Kir­ch­ner y hoy con Massa. ¿Cuál es su nego­cio? Gene­rar la expec­ta­tiva de que pue­den estar en el poder o muy cerca del poder para que empre­sa­rios bus­ca­do­res de pri­vi­le­gios los con­tra­ten con el solo objeto de tener­los como “ami­gos” lle­gado el momento de pedir alguna pro­tec­ción, un sub­si­dio o cual­quier otro “bene­fi­cio”. Incluso tener infor­ma­ción pri­vi­le­giada. Estos eco­no­mis­tas en reali­dad son tra­fi­can­tes de influen­cias y, por lo tanto, su dis­curso eco­nó­mico se va aco­mo­dando a las nece­si­da­des polí­ti­cas del par­tido polí­tico en el cual reca­len. Van sal­tando de par­tido polí­tico en par­tido polí­tico y aco­mo­dando su dis­curso de acuerdo al per­fil de su nuevo socio polí­tico. Obvia­mente, en este caso, sus dis­cur­sos no tie­nen nada que ver con las pers­pec­ti­vas eco­nó­mi­cas, y el lec­tor habrá notado lo difu­sas que son sus res­pues­tas al momento de res­pon­der cómo solu­cio­na­ría deter­mi­nado pro­blema. Res­pon­den como polí­ti­cos en busca de votos y no como pro­fe­sio­na­les de la economía.

Final­mente esta­mos los que nos dedi­ca­mos a la eco­no­mía como con­sul­to­res, pro­fe­so­res, inves­ti­ga­do­res, etc. En esta ter­cera clase de eco­no­mis­tas hay de dife­ren­tes ten­den­cias o escue­las eco­nó­mi­cas. Puede haber dife­ren­tes posi­cio­nes entre noso­tros, pero deci­mos libre­mente lo que pen­sa­mos sobre lo que está ocu­rriendo y qué puede lle­gar a ocu­rrir. Obvia­mente que pode­mos equi­vo­car­nos tanto en el diag­nós­tico como en el pro­nós­tico, pero lo que no hace­mos es un dis­curso para entre­te­ner a la tri­buna para no per­der el con­trato o bien hablar como polí­ti­cos para tra­fi­car influencias.

Como per­te­nezco a esta última clase de eco­no­mis­tas, al igual que muchos otros cole­gas, es que me animo a decir que luce muy difí­cil que pueda salirse de este embro­llo eco­nó­mico con dos medi­das meno­res y sin nin­gún impacto en la socie­dad. Solo con ver los $ 110.000 millo­nes en sub­si­dios que se gas­tan anual­mente para finan­ciar las tari­fas arti­fi­cial­mente bajas de los ser­vi­cios públi­cos y que dada la infla­ción exis­tente ni siquiera pue­den que­dar con­ge­la­dos, uno tiene idea de la mag­ni­tud del ajuste tari­fa­rio que en algún momento habrá que hacer en ener­gía y trans­porte público (tre­nes, sub­tes, colec­ti­vos, etc.).

El tema del tipo de cam­bio real es otro pro­blema. Dado que difí­cil­mente alguien se anime a hacer refor­mas estruc­tu­ra­les pro­fun­das que per­mi­tan ganar pro­duc­ti­vi­dad en la eco­no­mía y hacer fuerte el peso en forma genuina, las pro­ba­bi­li­da­des de una mega deva­lua­ción son altas. Solo un dato, si el dólar de $ 1, 40 con el que se salió de la con­ver­ti­bi­li­dad hubiese aumen­tado al ritmo de la tasa de infla­ción interna menos la infla­ción de EE. UU., para no caer en tér­mi­nos reales hoy ten­dría que estar en $ 9, 30. Es solo un indi­ca­dor para adver­tir cómo cayó el tipo de cam­bio real.

La enorme carga tri­bu­ta­ria que sopor­ta­mos en el sec­tor for­mal de la eco­no­mía es la con­tra­par­tida de un gasto público récord, tanto en can­ti­dad cómo en baja cali­dad. Encima ni siquiera alcan­zan los impues­tos para finan­ciarlo y el BCRA sigue apli­cando el impuesto infla­cio­na­rio para sos­te­ner al tesoro. Esa situa­ción no se arre­gla con maqui­llaje o dos curi­tas y una aspi­rina. Se arre­gla con ciru­gía mayor en el gasto público.

No nos enga­ñe­mos, si bien no soy key­ne­siano, el eco­no­mista inglés pro­puso su fór­mula de aumen­tar el gasto público para reac­ti­var la eco­no­mía cuando el gasto repre­sen­taba el 10% del PIB. Jamás se le hubiese ocu­rrido suge­rir seme­jante receta con un gasto público que ori­lla el 50% del PBI. A mi jui­cio Key­nes estaba equi­vo­cado pero no era un deli­rante como para for­mu­lar seme­jante disparate.

Y la dis­ci­plina mone­ta­ria depende, en gran medida, de la dis­ci­plina fis­cal. Para fre­nar este cre­ciente pro­ceso infla­cio­na­rio hace falta poner orden en las cuen­tas públicas.

Pero el tema más com­pli­cado va a con­sis­tir en recu­pe­rar la con­fianza en las ins­ti­tu­cio­nes, enten­diendo por ins­ti­tu­cio­nes res­peto por los dere­chos de pro­pie­dad, esta­bi­li­dad en las reglas de juego, etc. Si CFK se va a fines del 2015 sin que le explote la eco­no­mía antes, el que venga ten­drá que asu­mir el costo de poner orden eco­nó­mico y recu­pe­rar la con­fianza de una Argen­tina que hoy es una mar­gi­nada en el mundo.

Arre­glar el tema ener­gé­tico, la infra­es­truc­tura (rutas, tre­nes, puer­tos, etc.) va a reque­rir de gran­des inver­sio­nes que solo ven­drán cuando ten­gan la cer­teza de que aquí se acabó esta locura con­fis­ca­to­ria, regu­la­dora y apre­ta­dor. Cuando sepan que pue­den girar sus uti­li­da­des y divi­den­dos. Cuando no haya más cepo cam­bia­rio, lo cual es todo un tema eli­mi­narlo por­que ya se trans­formó en otro corra­lito. Si la salida del corra­lito era trau­má­tica, la del cepo tam­bién lo será. Por lo menos con este nivel de dólar oficial.

El lis­tado de pro­ble­mas eco­nó­mi­cos a arre­glar es muy impor­tante y nada fácil de esqui­var los cos­tos de 11 años de popu­lismo desen­fre­nado. Pero aten­ción que no se puede arre­glar la eco­no­mía si no se recu­pera la con­fianza en el res­peto por las reglas de juego.

No estoy diciendo que nos espera un tsu­nami eco­nó­mico luego del kir­ch­ne­rismo, pero a dife­ren­cia de las otras dos cla­ses de eco­no­mis­tas que men­cio­naba ante­rior­mente, nin­gún eco­no­mista serio puede afir­mar que de esto se sale suavemente.

Sí reco­nozco que del total de medi­das eco­nó­mi­cas que yo toma­ría, muchas de ellas serían invia­bles polí­ti­ca­mente. Ahora bien, aun acep­tando cier­tas res­tric­cio­nes polí­ti­cas a las medi­das eco­nó­mi­cas que per­so­nal­mente con­si­dero ópti­mas, hay un mínimo de medi­das que sí o sí habrá que tomar.

Cuando tomaba exa­men a mis alum­nos en los post gra­dos, mi prin­ci­pio era que había un mínimo de cono­ci­mien­tos de la mate­ria que tenían que saber sí o sí. Si no cono­cían ese mínimo, no podían pasar. El resto de lo que sabían era el lujo de la exce­len­cia aca­dé­mica. Pero había un mínimo que no podía no conocer.

Con las medi­das eco­nó­mi­cas para salir de este beren­je­nal pasa lo mismo. Hay un óptimo que dudo que alcan­ce­mos, pero ojo que el mínimo de medi­das a adop­tar es cada vez más ele­vado por­que la des­truc­ción eco­nó­mica va avan­zando a medida que se pro­fun­diza el “modelo” y va pasando el tiempo.

Muchos no podrán estar de acuerdo con lo que acabo de expre­sar. Otros cree­rán sin­ce­ra­mente que puede salirse sua­ve­mente. Pero de lo que puede estar segura la gente es que acabo de escri­bir estas líneas cómo eco­no­mista y no como tra­fi­cante de influen­cias que se hace pasar por economista.

No se deje enga­ñar, de esta fiesta popu­lista no se salen sin pagar costos.

Qué podrá suceder después de la derrota electoral

 

En reali­dad, Cris­tina tiene mala suerte y todas las cosas le salen mal. Nos refe­ri­mos a los meca­nis­mos de defensa que ensaya cada vez que quiere arre­glar uno de sus des­a­gui­sa­dos, cual­quiera sea su natu­ra­leza. Sea para corre­gir algún acto de gobierno, como acaba de suce­der con el blan­queo de capi­ta­les que, pese a su fra­caso, se insiste en su imple­men­ta­ción pro­lon­gán­dolo por tres meses adicionales.

Las con­tra­dic­cio­nes abun­dan y así, el pri­mer can­di­dato a dipu­tado nacio­nal por la pro­vin­cia de Bue­nos Aires, Insau­rralde, reco­noce que la eco­no­mía no mar­cha tan bien, que el INDEC debe vol­ver a ser lo que fue antes pese a Gui­llermo Moreno que, cuando se cree que cayó en des­gra­cia, resurge con más fuerza que antes y dis­cre­cio­nal­mente auto­riza o prohíbe la impor­ta­ción de con­te­ne­do­res con pro­duc­tos indis­pen­sa­bles para la indus­tria nacio­nal, impe­dida de pla­ni­fi­car su pro­duc­ción, todo un tema que viene a demos­trar que se ha per­dido la mínima coor­di­na­ción indis­pen­sa­ble para lle­var ade­lante cual­quier pro­yecto en la mate­ria. A esta altura de las cir­cuns­tan­cias, lo comen­tado apa­rece como una cues­tión menor, mien­tras los gran­des pro­ble­mas pare­cen haberse aquie­tado a la espera de los comi­cios de fin de octu­bre que con­voca el des­plie­gue de can­di­da­tos y pre­can­di­da­tos, donde las ope­ra­cio­nes de pases, sumas y res­tas parece ser lo único que les interesa a nues­tros polí­ti­cos. Si nos dete­ne­mos unos segun­dos en este com­po­nente del esce­na­rio, debe­mos coin­ci­dir en que es muy poco –o casi nada– lo que sabe­mos del pen­sa­miento de quien ya sabe­mos que resul­tará ele­gido en medio de los aplau­sos de quie­nes se ase­gu­ra­ron un amigo o un buen con­tacto en las altas esferas.

Todo se repite con un cierto abu­rri­miento, excepto por algu­nos datos que nos dicen que ha comen­zado un pro­ceso de dis­per­sión en el pero­nismo, que ya no es el par­tido mono­lí­tico del pasado. Dis­tin­tos gru­pos de cen­tro dere­cha se dispu­tan una heren­cia que ya ha sido gas­tada y se asiste a fal­sas opo­si­cio­nes como acaba de suce­der con la vota­ción del dibu­jado pre­su­puesto, que logró apo­yos ines­pe­ra­dos por parte de cier­tos sec­to­res, como el que res­ponde a los pun­ta­nos Rodrí­guez Saá, que con­tri­bu­ye­ron con la pre­sen­cia de sus dipu­tados en el recinto a lograr el quó­rum que per­mi­tió la vota­ción de los núme­ros dis­pa­ra­ta­dos y las fal­si­fi­ca­cio­nes que pro­fun­di­za­rán la cri­sis. Lo sos­te­ne­mos hoy y lo repe­ti­re­mos mañana, que este pre­su­puesto difi­cul­tará los ajus­tes que suce­de­rán con la inevi­ta­ble com­pli­ca­ción social que augura el enne­gre­ci­miento de la tor­menta que ya se vive. Con los radi­ca­les, las cosas son rela­ti­va­mente dis­tin­tas. Es cierto que hay un leve resur­gi­miento del viejo par­tido que llenó de espe­ran­zas a can­sa­dos diri­gen­tes, sobre todo en Bue­nos Aires y Santa Fe, año­ran­zas en los vir­tual­mente jubi­la­dos en la Capi­tal Fede­ral y fes­te­jos anti­ci­pa­dos en otros dis­tri­tos como Men­doza, por ejem­plo, donde la figura de Cobos, empu­jada por el papel cum­plido durante la cri­sis del campo, se extiende más allá de los lími­tes pro­vin­cia­les. Como mal ejem­plo de un viejo pecado, pode­mos citar el sen­tido prag­má­tico de algún otro radi­cal como Leo­poldo Moreau, cuyo agudo olfato cre­ma­tís­tico lo acercó al kir­ch­ne­rismo, que no sabe qué hacer con él.

Hay nom­bres nue­vos que se han lan­zado a las pis­tas para res­pon­der a la con­vo­ca­to­ria de los inten­den­tes que defien­den sus feu­dos con dien­tes y uñas y con­for­man la base de un anda­miaje que viene a deter­mi­nar el gran juego de la polí­tica que ha des­cen­dido varios pel­da­ños en su con­for­ma­ción. Ya no son las ideas o los gran­des pro­yec­tos, ni la inter­pre­ta­ción de cuál debe ser el rol de la Argen­tina en el mundo o cómo deben ser las pau­tas for­ma­ti­vas de las nue­vas gene­ra­cio­nes o qué debe hacerse para ase­gu­rar el apro­vi­sio­na­miento y pro­duc­ción de ener­gía para el cre­ci­miento, sino las nece­si­da­des de los pun­te­ros que en muchos casos des­atien­den la admi­nis­tra­ción de los lupa­na­res –los pro­pios o los de un juez cono­cido e ideo­lo­gi­zado– que hoy día son deter­mi­nan­tes en la for­ma­ción de agru­pa­cio­nes y líneas inter­nas, mediante un pro­ceso que des­ca­li­fica la polí­tica argen­tina sig­nada por la ausen­cia deses­pe­rante de líde­res genui­nos y des­ta­ca­dos. Como tras­fondo de este pano­rama, impo­si­ble de ago­tar con lo que deja­mos dicho por­que merece un tra­ta­miento más pro­fundo que sepa con­te­ner el vér­tigo de los cam­bian­tes y escan­da­lo­sos acon­te­ci­mien­tos, apa­rece la vio­len­cia que viene a que­rer defi­nir las disi­den­cias par­ti­da­rias –inter­nas y exter­nas– carac­te­ri­zán­do­las como ocu­rre en socie­da­des menos avan­za­das o caren­tes de un pasado como el nues­tro que es deni­grado sis­te­má­ti­ca­mente pero que en el fondo –tal vez no tanto– todos añoramos.

Hace unos días, casi unas horas, esa varia­ble que inte­gra el drama de la inse­gu­ri­dad pública se mani­festó con el pie­drazo que reci­bió Ser­gio Massa durante su agi­tada e inte­rrum­pida gira por La Matanza. El perio­dista Mora­les Solá relató que lo suce­dido fue un intento que apuntó a ampliar la agre­sión a la cara­vana del can­di­dato opo­si­tor y con­cre­tar un ata­que más vio­lento de bus­ca­das y más gra­ves con­se­cuen­cias, por lo que cabe espe­rar que en estas cua­tro sema­nas que fal­tan para las elec­cio­nes se pro­duz­can hechos gra­ves des­ti­na­dos a alte­rar el pro­ceso. Con este comen­ta­rio lle­ga­mos a una de las eta­pas posi­bles en el derro­tero ins­ti­tu­cio­nal y que se resume en la even­tua­li­dad de la apa­ri­ción de una emer­gen­cia que para­lice las accio­nes. Massa es un ver­da­dero ariete para derro­tar al kir­ch­ne­rismo, cris­ti­nismo o como quiera lla­már­sele y su triunfo está ase­gu­rado con votos pro­pios y votos pres­ta­dos, com­ple­ji­dad que deberá aten­derse con suma aten­ción para la etapa posterior.

La cro­no­lo­gía nos dice que, des­pués de la vic­to­ria opo­si­tora que derro­tará a Cris­tina con un por­cen­taje mayor al espe­rado, deri­vará en su inca­pa­ci­dad para lle­var ade­lante su ideo­lo­gi­zado relato. Es cuando la pre­gunta se hace inevi­ta­ble: ¿insis­tirá en su pro­yecto pese a la invia­bi­li­dad eco­nó­mica o dará un giro de 180 gra­dos, abrirá la eco­no­mía, se des­pren­derá de Moreno y bus­cará fun­cio­na­rios fuera de su entorno para afian­zar un nuevo pro­yecto que le per­mita lle­gar al lejano 2015? Ano­che, algu­nos ana­lis­tas de nota deba­tían sobre las pers­pec­ti­vas que se abrían para estos dos cami­nos que apa­re­cen en el hori­zonte. Pese a que esta­ban bien dibu­ja­dos, quie­nes sos­te­nían cada una de las dos varia­bles acep­ta­ron posi­cio­nes inter­me­dias pero no encon­tra­ron cómo se las podría lle­var ade­lante sin que la izquierda se rebele o sin que el pero­nismo quiera impo­nerse con o sin alia­dos. Como deta­lle sig­ni­fi­ca­tivo del tenor peli­groso que podrán tener los días por venir, se sacó a cola­ción el hecho de que la hija del dipu­tado Car­los Kun­kel –mon­to­nero activo que se des­tacó durante la gue­rra de los años setenta– fue una de las orga­ni­za­do­ras de las ocu­pa­cio­nes de cole­gios secun­da­rios, que pro­ta­go­ni­za­ron suce­sos que cul­mi­na­ron con el intento de incen­dio de la Igle­sia de San Anto­nio de Loyola. De todos modos, la cues­tión quedó pen­diente, la figura de Cris­tina comenzó a dejarse de lado, se eva­luó el poder de su entorno como fac­tor con poder de eje­cu­ción y curio­sa­mente se con­cluyó con la pala­bra anar­quía flo­tando en el aire.

Fuente: Informador Público

Sin pan y sin tortas (¿o con?)

“Cuando estén secas las pilas de todos los tim­bres que vos apre­tás, bus­cando un pecho fra­terno para morir apretado”

                Enri­que San­tos Discépolo

La ridí­cula par­ti­ci­pa­ción de nues­tra egre­gia Pre­si­dente en la Asam­blea Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das fue, tal vez, la mayor mues­tra del pro­fundo estro­pi­cio que el kir­ch­ne­rismo ha come­tido en mate­ria de rela­cio­nes inter­na­cio­na­les, no todas ellas atri­bui­bles a la estu­pi­dez y a la igno­ran­cia de nues­tro lamen­ta­ble Can­ci­ller, el Twit­ter­man. Ir a Nueva York a rogar que el Par­la­mento de Irán apruebe el memo­rán­dum que tuvo un trá­mite express, hace ya un año, en su homó­logo argen­tino por orden de doña Cris­tina, torna aún más inex­pli­ca­ble todo el asunto, que tuvo un enorme costo polí­tico interno para el Gobierno.

Las razo­nes que los men­ti­de­ros loca­les die­ron, en su momento, a esa enorme tor­peza tam­poco per­mi­tie­ron, a la fecha, jus­ti­fi­carla: ni la balanza comer­cial con Irán ha mejo­rado y, mucho menos, lle­ga­ron com­bus­ti­bles para paliar la pro­funda cri­sis ener­gé­tica en que la vora­ci­dad y la rapiña del matri­mo­nio impe­rial ha pro­vo­cado y que, segu­ra­mente, ten­drá con­se­cuen­cias gra­ví­si­mas en el futuro inme­diato. Peor aún: el ali­nea­miento de los paí­ses del arco cha­vista con el régi­men de Ahma­di­ne­jad ter­minó abrup­ta­mente cuando éste per­dió el poder y la real­po­li­tik obligó a su suce­sor a abrir pro­mi­so­rias nego­cia­cio­nes con Occi­dente. O sea, Argen­tina no obtuvo bene­fi­cio alguno con la firma del memo­rán­dum en cues­tión y, por el con­tra­rio, quedó del lado de quie­nes perdieron.

La sole­dad de nues­tro país se mani­festó, una vez más, en el silen­cio de Bra­sil y otros paí­ses ami­gos que, más allá de la habi­tual retó­rica diplo­má­tica, siguen dis­cu­tiendo fuer­te­mente las maniá­ti­cas posi­cio­nes de Pato­tín Moreno, pero quedó cruel­mente expuesta por la casi total ausen­cia de dele­ga­cio­nes extran­je­ras durante el pro­lon­gado dis­curso -¡duró 45 minu­tos, cuando lo per­mi­tido es 15!- con el cual la Pre­si­dente apa­bu­lló al mundo entero. Inclu­sive España, que tiene simi­la­res pro­ble­mas a Mal­vi­nas en Gibral­tar, rechazó aso­ciarse a nues­tro país en su reclamo.

En otro orden de cosas, muchí­simo más gra­vi­tante por cierto, debo refe­rirme a un tema al que hice a lo largo de varias notas recien­tes: el inmi­nente robo de más de cua­tro mil millo­nes de dóla­res de las ya exhaus­tas reser­vas del Banco Cen­tral. Obvia­mente, estoy hablando de la obli­ga­ción de pagar, el año pró­ximo, esa enorme suma a los tene­do­res de los bonos ata­dos al cre­ci­miento del PBI argentino.

Como recor­dará, expli­qué cla­ra­mente que, al fal­sear el Indec las cifras de ese cre­ci­miento, nace­ría esta obli­ga­ción que, incluida en la Ley de Pre­su­puesto 2014, ya ha reci­bido media san­ción en la ex H° Cámara de Dipu­tados y que, segu­ra­mente, será san­cio­nada por el ex H° Senado en quince días, con­jun­ta­mente con la exten­sión de la abso­lu­ta­mente jus­ti­fi­ca­ble emer­gen­cia eco­nó­mica. Me per­mi­tiré, enton­ces, vol­ver a for­mu­larle una pre­gunta: si todos los eco­no­mis­tas y ana­lis­tas del mundo, inclui­das las uni­ver­si­da­des de Har­vard y Bue­nos Aires, están con­ven­ci­dos que la Argen­tina no cre­ció este año, ¿quién puede haber com­prado anó­ni­ma­mente esos bonos, salvo quien hubiera podido mani­pu­lar las cifras? Al cobro los pre­sen­ta­rán ban­cos, que actua­rán en nom­bre de ocul­tos clien­tes, pero tenga la más abso­luta cer­teza de que, tras esos velos, se ocul­tan caras en exceso cono­ci­das. ¿Serán éstas las tor­tas fina­les de la década rapiñada?

Habría que pen­sar, e inves­ti­gar, qué –o cuánto– pue­den haber reci­bido los dipu­tados teó­ri­ca­mente de opo­si­ción que con­tri­bu­ye­ron, con su esen­cial voto, a que el Gobierno obtu­viera tal regalo para sus bol­si­llos, por lo demás ya tan lle­nos y, sobre todo, ana­li­zar muy bien quié­nes inte­gran cada una de las listas-sábana que nos serán pro­pues­tas en menos de un mes, cuá­les son sus ante­ce­den­tes per­so­na­les, cuán hones­tos son. No vaya a ser cosa que eli­ja­mos, los argen­ti­nos, otra vez mal y siga­mos con­va­li­dando nues­tro derrumbe como socie­dad y como país.

La edu­ca­ción o, mejor, la increí­ble deca­den­cia que ha sufrido, pese al incre­mento de la asig­na­ción de recur­sos, sólo supe­rada durante la pre­si­den­cia de Arturo Illia, ha vuelto a apa­re­cer en los titu­la­res de la semana por los mis­mos moti­vos, la toma de cole­gios por estu­dian­tes que pre­ten­den deci­dir acerca de cómo debe edu­cár­se­los. La fru­ti­lla de ese trá­gico pos­tre fue, por supuesto, la inva­sión de cinco alum­nos del otrora glo­rioso Nacio­nal Bue­nos Aires a la igle­sia de San Igna­cio, que inten­ta­ron des­truir e incen­diar des­pués de pro­fa­narla; increí­ble­mente, el acto fue jus­ti­fi­cado por el Minis­tro del área, el com­pa­ñero Sileoni.

La vio­len­cia habi­tual, incre­men­tada al punto de poner en riesgo la vida del can­di­dato a dipu­tado que encarna el fin de ciclo pre­si­den­cial y matri­mo­nial, vol­vió por sus fue­ros hace ya una semana; la forma en que reac­cio­na­ron los natu­ra­les res­pon­sa­bles de la segu­ri­dad pública –tan preo­cu­pa­dos por el desierto que comen­za­rán a atra­ve­sar cuando con­cluya– dejó muy pocas dudas acerca de qué filia­ción tenían los agresores.

Final­mente, un pequeño párrafo para refe­rirme a la encen­dida defensa que hizo doña Cris­tina de DirecTV y la posi­bi­li­dad que el sis­tema de tele­vi­sión sate­li­tal brinda a sus usua­rios de acce­der a todos los cana­les del mundo; si los más pobres y mise­ra­bles de los argen­ti­nos tuvie­ran acceso a ellos y, enton­ces, veri­fi­ca­ran cómo viven los espa­ño­les, los grie­gos y los por­tu­gue­ses que se encuen­tran en su misma con­di­ción (caí­dos del sis­tema), rápi­da­mente comen­za­rían a cons­truir bal­sas para emi­grar a esa Europa en cri­sis con que la Pre­si­dente dice com­pa­rar a nues­tro exi­toso país, des­pués de que­mar la Casa Rosada, Oli­vos y los hote­les de Calafate.

En resu­men, el Gobierno sigue bai­lando en la cubierta del Tita­nic, a pesar de saber el tamaño –del cual ha sido gran res­pon­sa­ble– del ice­berg puesto a flo­tar por una ciu­da­da­nía harta de pre­po­ten­cia, de men­tira, de inse­gu­ri­dad y de tan­tos otros males que nos aque­jan, agra­va­dos des­pués de toda una década ganada por tan pocos, con­tra el cual cho­cará el buque kirchnerista.

Autor: Enrique Guillermo Avogadro

El Próximo Presidente

Hemos lle­gado a un punto en que casi lo único que pode­mos espe­rar es que el pró­ximo Pre­si­dente no sea un inmo­ral, ni un tirano, ni un men­ti­roso, ni un ladrón.

Que tenga un resto de vir­tud, que no per­siga a los bue­nos por serlo, ni pro­mueva a los malos por serlo; que no esté afi­liado a nin­guna socie­dad secreta; que sea inte­li­gente, tenga sen­tido común y coraje para hacer lo que su buen cri­te­rio le indi­que sin temor a la opo­si­ción de los enemi­gos. Y, desde luego, que no pre­tenda que­dar bien con el clero cre­yendo que con eso sirve a la Iglesia.

Que sea un hom­bre de ver­dad, sin mari­co­na­das; que sea labo­rioso y estu­die los asun­tos que le traen, sin fir­mar decre­tos “en bar­be­cho”; que no sea adu­lón de los pode­res inter­na­cio­na­les; que no favo­rezca a los ami­gos ni per­ju­di­que a sus enemi­gos por encima de la Jus­ti­cia; que no le tenga miedo a la izquierda y sepa repri­mirla cuando comete deli­tos como los de cor­tar calles y rutas o decla­rar huel­gas que afec­ten el bien común; que no quiera que­dar bien con los empre­sa­rios favo­re­ciendo sus nego­cios dudosos.

En fin, que sea un Pre­si­dente de todos los argen­ti­nos, por encima de los par­ti­dos y sin pre­fe­ren­cia por nadie que no se lo merezca.

Que se atreva a dis­mi­nuir el Estado, a bajar los impues­tos, a hacer res­pe­tar las liber­ta­des legí­ti­mas, a res­tau­rar el Poder Judi­cial echando a la calle a los jue­ces pre­va­ri­ca­do­res, empe­zando por los de la Corte Suprema y los Oyar­bide. Que res­ta­blezca la buena for­ma­ción y el poder de las FFAA y libere a los secues­tra­dos polí­ti­cos, por más que chi­lle la Bonafini.

Que hable con el pue­blo en un len­guaje sen­ci­llo y se atreva a exi­gir que la prensa informe, pero no difame por odio ideo­ló­gico y que des­pre­cie los “tabúes” de la dic­ta­dura de lo “poli­ti­ca­lly correct”. Y que no per­te­nezca a nin­guno de los par­ti­dos de la “diri­gen­cia” corrupta e inepta, ofi­cia­lista u “opositora”.

Que sea bau­ti­zado cató­lico, aun­que en su vida per­so­nal (sin per­jui­cio del honor y de la hon­ra­dez) no se haya por­tado todo lo bien que es de espe­rarse de un cató­lico, pero que tenga temor de Dios, por más grande que sea su poder, sabiendo que habrá de morir y ser juz­gado por el Crea­dor. Esto es esencial.

¿Hay un argen­tino así? Si lo hay y se pre­senta yo lo apoyo y me pongo a su dis­po­si­ción para que sea Pre­si­dente en el 2015 o antes si esta usur­pa­dora es des­ti­tuida como debe­ría serlo si que­dara un resto de ver­güenza en el Congreso.

Toda otra opción para mejor (o sea, un cató­lico prac­ti­cante y pia­doso) o para peor (cual­quier Massa u otro invento del “esta­blish­ment”), es impen­sa­ble. La pri­mera, por dema­siado buena en una socie­dad podrida como ésta y la otra por no ser otra cosa que más de lo mismo.

La Frase del Día

“Hemos apli­cado metas de cre­ci­miento, metas de pro­duc­ción y no metas de infla­ción, como reco­mienda la derecha”.

Axel Kici­llof