Diez curiosidades del discurso de Cristina ante el Congreso

LOOK. La Presidenta lució un vestido blanco, al cuerpo, de tela entramada, con un motivo geométrico. (Foto: Prensa Senado)

¿Quién es más grande?

Al recordar el último discurso del presidente de los Estados Unidos ante del Capitolio para hablar de la importancia de la “soberanía energética”, Cristina mencionó a Barack Obama y reconoció: “Es un poquito más importante que yo”.

¡Qué memoria!

Uno de los temas que más ofuscó a los maestros durante las discusiones paritarias es el intento del Gobierno de incluir el rubro “presentismo” en su sueldo. Al defender dicho planteo, la mandataria aseguró que es importante “que al niño le enseñe el mismo maestro todo el año, porque el docente sabe los conocimientos que tiene el alumno y los que le falta”. En ese marco, se preguntó: “¿Es lo mismo el que se pela el que te dije, que el que va cada muerte de obispo?”.

Y concluyó: “Yo me acuerdo a los nombres de mis maestros de primaria: la señorita Celia en primera grado, Clelia en segundo, Coca en tercero. Solamente en cuarto tuve una suplencia por una chica que no me acuerdo si quedó embarazada o se enfermó en serio. Y luego la señorita Luisa y por último en sexto, fantástico, una entrerriana, Miriam”.

Nuevas costumbres

Cuando Cristina brindaba cifras sobre la Asignación Universal por Hijos y el estado civil de los que las percibían, advirtió: “Los chicos no se casan. Mi hijo no está casado. Uy, me va a matar. Vos solo te vas a casar, Wado…”. La cámara de la transmisión fue entonces hacia un sonrojado diputado Eduardo “Wado” De Pedro, que respondió con una risa los dichos de la mandataria.

 

A chistar a la vereda

La comparación con los Estados Unidos fue una constante en el discurso presidencial. Entre otras cosas, al criticar los piquetes, contó cómo se realizan las protestas en el país norteamericano. “Una vez en Nueva York fui a ver una manifestación. Allá les ponen vayas en la vereda y dejan un espacio para que se pueda ingresar a los locales, pero nadie corta la calle. Yo no pretendo tanto, porque ya seríamos el colmo de la civilización y los argentinos somos un poco desordenados”, admitió.

Digna de Hollywood

Lejos de la cadena oficial de antaño con una sola cámara y un plano que aburría hasta el cansancio, la televisación oficial mostró a todos los presentes, se encargó de filmar a los responsables de cada dependencia del gobierno cuando la mandataria mencionaba un tema de su área y hasta enfocó una bandera con la cara de Néstor Kirchner que estaba en la fachada del Congreso mientras la presidente lo recordaba.

Directora de cámaras

El camarógrafo oficial fue protagonista del discurso. Primero, Cristina le pidió: “Si se puede correr el camarógrafo que quiero ver las caras de los opositores, me gusta ver todo”. Luego se quejó: “El camarógrafo siempre me tapa”. Y le pidió que muestre el cuaderno y el CD que le presentó a los legisladores sobre el estado de la nación.

Poderoso el chiquitín

Uno de los momentos más aplaudidos del discurso fue cuando la presidente abordó el reciente acuerdo de compensación con Repsol por la expropiación de YPF. Y cuando estaba buscando entre el público al ministro de Economía, Axel Kicillof, para felicitarlo, lanzó un comentario que despertó la risa del público. “¿Dónde estás que no te veo? Ah, ahí estás, chiquitito, pero cumplidor, peleaste como un león por YPF”, disparó.

¿Demasiado largo?

“Ya termino. ¿Cuánto voy, Julián?”, le preguntó a Domínguez, el presidente provisional de la Cámara de Diputados, que estaba a su lado. “Dos horas”, le contestó. “Bueno, es menos que el año pasado”, aclaró Cristina.

En efecto, el discurso de 2013 duró más de cinco horas. Y fue bastante más largo que las veces anteriores: poco más de una hora en 2008 y 2009, y cerca de 1.40 horas en 2010 y 2011. El salto lo dio en 2012, cuando habló casi 5 horas.

Esta vez, cuando aclaró que estaba por terminar no estaba en lo correcto: le faltaba casi una hora más. Duró, en total, 2.50 horas. Fue la tercera alocución más larga desde que asumió.

Quizás por eso el diputado Miguel del Sel se quedó dormido en su primera visita al Congreso como legislador.

A lo Francisco

En su regreso del Congreso a la Casa Rosada, Cristina bajó de su camioneta para abrazar y saludar a un hombre en silla de ruedas, que se mostró ostensiblemente emocionado. Un detalle: cuando volvió a la combi se olvidó de ponerse el cinturón de seguridad.

¿Quién habla?

Al comentar de la toma de un predio en Villa Lugano, la presidente contó que mantuvo una conversación con el jefe de Gobierno porteño. “Hablé con (Mauricio) Macri. Lo digo para desmitificar que no hablo con nadie. Yo atiendo a todos. Él me llamó. Parecía raro, coincidíamos en muchos puntos”, recordó.

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