“Quiero caras nuevas”: el pedido de Cristina que casi hizo estallar al PJ

LOS CONFLICTOS POR LA REORGANIZACIÓN DEL PERONISMO OFICIALEl Congreso partidario mostró disputas internas en La Cámpora.

 Consejo. Jorge Capitanich, Eduardo Fellner, José Ottavis y Eduardo De Pedro, el 9 de mayo. /DAVID FERNANDEZ

Consejo. Jorge Capitanich, Eduardo Fellner, José Ottavis y Eduardo De Pedro, el 9 de mayo. /DAVID FERNANDEZ

 Por Leonardo Míndez

“¡Basta de los viejos de siempre! ¡Pongamos caras nuevas!” La noche del martes 6, tras reunirse con los intendentes K del grupo Oktubres, la Presidenta bajó una directiva fulminante que estuvo a punto de hacer capotar el Congreso del PJ. La apacible foto de familia del viernes 9 en Parque Norte sólo fue posible después de 60 horas de febriles negociaciones que todavía eran la comidilla entre funcionarios y gobernadores esta semana según pudo reconstruir Clarín de boca de cuatro protagonistas de esas horas cruciales.

Es que el pedido de Cristina hacía estallar el acuerdo previo para armar el nuevo consejo combinando un listado que fue armando el operador senior del PJ, Juan Carlos Mazzón, en base a los nombres que le enviaron los caciques provinciales y el que confeccionaron Andrés Larroque, Eduardo “Wado” De Pedro y José Ottavis por vía paralela, con camporistas y aliados ultracristinistas de todo el país. A último momento, la Presidenta pedía priorizar la papeleta juvenil y desechar casi por completo la de la ortodoxia peronista.

“Cristina no quería a la mayoría de los jefes distritales del PJ en la mesa de conducción.

El Congreso se caía. Era imposible conseguir que los congresales votaran un consejo en el que no estuvieran su jefes”, explicó uno de los mandatarios provinciales que participó de los tiras y aflojes.

Mazzón fue el encargado de ir acercando posiciones, reconocieron de uno y otro lado de la cinchada. Debió convencer a Cristina de que era imposible que se aprobara lo que pretendía y que convenía avanzar con un mix, sin dejar a nadie afuera. “Así lo hacía Néstor”, le explicó a una Presidenta que siempre miró el PJ a la distancia. A los gobernadores les aseguró que era mejor ceder algunos espacios a cambio de reactivar el partido. “Me pasé dos noches sin dormir, escribiendo y tachando nombres”, confesó entre los suyos cuando había pasado todo.

El único consenso firme era que Eduardo Fellner sería presidente. Cristina reclamó que Jorge Capitanich fuera ungido en el siguiente cargo ejecutivo como vice 1°. Debajo suyo concedió el retorno a las tradicionales ramas peronistas: una vice sindical para Antonio Caló, una femenina para Beatriz Rojkés y otra juvenil. Pero cuando La Cámporatambién se agenció la secretaría general, comenzó un tironeo impensado, esta vez al interior del movimiento juvenil K.

Una versión indica que Larroque y Ottavis pujaron por la secretaría general y que Máximo Kirchner terminó laudando por el segundo. Cerca de la Presidenta aseguran, sin embargo, que Larroque se corrió y la disputa fue entre De Pedro y Ottavis para ver quién iría de vice y quién de secretario. La indefinición se prolongó tanto que entrada la noche del jueves 8 llegó a circular el nombre de Juliana Di Tullio para la secretaría general.

Al final, el vice 3° De Pedro y el secretario Ottavis sorprendieron en el Congreso con un discurso alineado al de Fellner y eligiendo identificarse como “representantes de la juventud” antes que como camporistas. Larroque ni apareció por Parque Norte. Todos coinciden en que hubiera sido una provocación inaceptable para el pejotismo tener en la conducción a quien intentó desplazarlos al frente de Unidos y Organizados.

JoséLuis Gioja, Daniel Scioli, Juan Manuel Urtubey, José Alperovich y Gildo Insfrán terminaron de armar una lista de consejeros en la Casa de San Juan junto a Mazzón. La giraron a Carlos Zannini, que la devolvió el viernes, minutos antes del Congreso, con algunos retoques finales. Bajó de una vocalía a la diputada salteña Evita Isa para subir al camporista Federico Aquino. Aceptó en otra a la senadora formoseña Graciela de la Rosa recién cuando supo que era la viuda de una víctima de la masacre de Margarita Belén, por citar dos ejemplos.

“¡Nos quedamos con más de 40 lugares!”, celebraban al final los camporistas. “Todos los gobernadores tenemos cargos importantes y los pibes siguen siendo una minoría ”, replicaban los caciques históricos. Para que ambos se sintieran vencedores, el operativo de contención llevó las secretarías a un total de 41 y el Consejo completo del PJ será una inédita asamblea de 161 butacas.

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