Cristina le pidió a Zannini que intervenga en la estrategia

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En medio de las turbulencias, la presidenta Cristina Kirchner dispuso que el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, interviniera en la estrategia de defensa del vicepresidente Amado Boudou . Los dos mantuvieron una reunión secreta para procurar que el escándalo no salpique al Gobierno y a la jefa del Estado.

Pese a que estaban enfrentados entre sí, Cristina les ordenó que cerraran filas. “Ahora el objetivo prioritario es salvar a la Presidenta de una crisis institucional”, señalaron a LA NACION altas fuentes oficiales.

Dentro del Gobierno aseguran que al intervenir Zannini es la propia Presidenta la que tomó la conducción en los hechos de la estrategia judicial cuando el juez federal Ariel Lijo precipitó los tiempos y anticipó la indagatoria para mañana.

Pese a que Boudou lo niegue, Zannini y Cristina buscan la manera de diluir el ritmo de la causa. La irrupción de Zannini coincidió con versiones de un conflicto no saldado entre el vicepresidente y sus abogados, Diego Pirota y Eduardo Durañona, enfrentados con el ala zanninista.

El propósito del Gobierno es ganar tiempo hasta 2015, recusar y sacar de la causa al juez Lijo, acusarlo de obedecer órdenes “de las corporaciones del poder económico y judicial”, de los diarios LA NACION y Clarín, y apelar todas sus decisiones ante las cámaras Federal y de Casación Penal.

La gran apuesta es que la causa llegue a la Cámara Federal, y después a la Corte Suprema, con lo cual se garantizarían que no haya definiciones en el tiempo de las elecciones presidenciales de 2015.

Incluso algunos deslizaron que Cristina le aconsejó a Boudou que declare por escrito para no contestar las preguntas de Lijo, ya que considera nula la citación. Pero el vicepresidente, por ahora, dice en público que las responderá.

“La estrategia es dar pelea, pelea y pelea en cada centímetro de baldosa. Y el Gobierno apoyará a Boudou”, aseguró a LA NACION un ministro bien informado. Cristina dio así una señal interna inequívoca: todo el Gobierno debe estar alineado con Boudou. “Considera que si entrega la cabeza del vicepresidente, la próxima víctima sería ella misma”, dijeron a su lado.

Los tiempos se anticiparon contra la voluntad de Cristina. La semana última, Lijo citó a Boudou para el 15 de julio, pero a pedido de Boudou adelantó la citación para mañana, a las 11. Ahora, en el Gobierno descuentan que Lijo dictará el procesamiento de Boudou en pleno Mundial de fútbol.

También creen que Lijo no pedirá su prisión preventiva y destitución porque el delito que se le imputa, negociaciones incompatibles con la función pública, tiene una pena de 1 a 6 años de prisión y es excarcelable. “El peor escenario es el procesamiento, no la detención. Pero igual tendrá en la gente un impacto negativo”, aseguraron a LA NACION en Balcarce 50.

Cristina le garantizó a Boudou que no deberá renunciar ni pedir licencia. Otros operadores oficiales temen que haya demasiada presión política y judicial y que el vicepresidente deba tomarse licencia.

Quienes descartan esto último aseguran: “Cristina no puede soltarle la mano. Boudou tiene una conducta imprevisible, puede decir cualquier irresponsabilidad si se siente acorralado y salpicar a Cristina o a Néstor Kirchner”.

Todos recuerdan que en 2012 el vicepresidente denunció a dos amigos del kirchnerismo y de Zannini: Esteban Righi, que debió renunciar a la Procuración General de la Nación, y el juez federal Daniel Rafecas, que fue desplazado de la causa.

Ahora, en nombre del proyecto nacional, Cristina les ordenó a Zannini y a Boudou a superar antiguos enconos. Los abogados de Boudou, Pirota y Durañona, del estudio del ex número dos de la SIDE Darío Richarte, inciden en la Justicia a favor del kirchnerismo, pero están enfrentados al ala de Zannini, que influye por medio de la procuradora general, Alejandra Gils Carbó.

Antes Zannini se escudaba en Righi, pero Boudou lo tumbó y se enfrentó a Zannini. Así las cosas, ahora Cristina quiere desplazar a Pirota y a Richarte de al lado de Boudou y poner al frente a Zannini, que se mostró junto a Boudou sonriente la semana última para negar viejos rencores.

¿Logrará Cristina desplazar a los abogados de Boudou? Ni Pirota ni Zannini pueden influir sobre Lijo. Pero Zannini apuesta a incidir sobre la Sala I de la Cámara Federal, clave en futuras apelaciones del eventual rechazo de Lijo a la nulidad de la indagatoria y del probable procesamiento de Boudou.

“Cristina interviene porque existe la idea de que Boudou hizo las cosas muy mal con Ciccone. Pero no se cortó solo: fue parte de una disputa política en la que Néstor Kirchner le ordenó en 2010 sacar del medio a la imprenta Boldt para la fabricación de billetes y colocar a Ciccone. Él tuvo un rol asignado y cumplió, aunque lo hizo mal”, dicen en el primer piso de la Casa Rosada.

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