¡ESTAMOS ENTREGADOS!: ESTADOS UNIDOS DESEMBARCA EN EL CHACO

Se inaugurará durante este mes el primer “Centro de Emergencias” del país, construido con fondos de la Embajada estadounidense y con el apoyo del Comando Sur, división que posee bases militares en el continente…

El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich junto al Ministro Consejero de la Embajada de los Estados Unidos, Jefferson Brown. Diciembre último.

Cercano al aeropuerto de Resistencia, funcionará el primer vestigio de las fuerzas del Comando Sur de Estados Unidos en el país. Si bien oficialmente se anuncia como un proyecto humanitario, es precisamente la fachada que siempre se ha utilizado en América Latina para luego, instalar bases militares en la región. El consejero de la embajada de EE.UU., Jefferson Brown, reconoció en diciembre último, que “es uno de los proyectos más importantes que el gobierno norteamericano tiene con Argentina”. Se trata del primer Centro de respuesta a emergencias que demandó una inversión de 3 millones de dólares y que fue ejecutado a través de la donación de la Embajada de Estados Unidos. Si las autoridades chaqueñas entendieron que se necesitaba ayuda humanitaria, ¿por qué no se la solicitaron el gobierno nacional? Parece que “entendieron” que era más fácil solicitarla a Estados Unidos. el Comando Sur de los Estados Unidos (COSUR) y la embajada estadounidense impulsaron el denominado “Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias” aprobado en 2006 por el ex Ministro de Justicia, Aníbal Fernández, así se le dio entrada al Comando Sur en territorio argentino. Ello implica realizar campañas de “concientización humanitaria” y de instrucción a la población, para luego en un futuro cercano, establecer tropas para “ayuda humanitaria”. Así han hecho en países como Ecuador, Honduras, Costa Rica, Paraguay y en Colombia. Por eso, la estrategia a utilizar es ingresar con “diplomáticos” que poseen inmunidad y allí realizar las tareas de “ayuda humanitaria” en la región elegida del país. El problema es que esos “diplomáticos” son militares de las propias embajadas. Para el caso del Chaco, entre los operarios del centro humanitario, al principio serán argentinos, pero también habrá personal contratado por la Embajada de Estados Unidos. El aeropuerto internacional de la ciudad de Resistencia, administrado por el dueño del mayor monopolio que saquea el Chaco, EURNEKIAN, fue el lugar elegido para la instalación de esta base militar de la CUARTA FLOTA DE LOS EEUU, y hoy podemos ver a quinientos metros de la Ruta 11, en el acceso al aeropuerto de Resistencia, una inmensa mole de cemento, un verdadero bunker, con gigantescas antenas satelitales para espiar todos los movimientos de esta parte de América del Sur, controlando y “haciendo estudios” sobre las luchas de nuestro pueblo por mejores condiciones de vida, para “evitar” el terrorismo, recopilando datos sobre nuestras riquezas petroleras y sobre todo la gran cantidad de agua dulce, no contaminada de nuestros grandes rios, lagunas y los acuiferos Guaraní y Toba para ser explotadas por las grandes empresas monopólicas yanquis. Un verdadero nido de serpientes y espías para ser utilizados contra los intereses de nuestra patria.- Resulta una burla a la razón y a nuestra inteligencia creer como dice el enuncio oficial que los espías civiles y militares yanquis vienen con fines humanitarios y para evitar catástrofes en la zona. Justamente los que hasta hoy no solucionaron en Georgia luego de más de 10 años el desastre padecido por los negros pobres de EEUU por el huracán Katrina, quieren venir a “salvarnos” a los chaqueños de desastres naturales. Los recursos humanos, los pueblos somos descartables para los yanquis.- Para tener un ejemplo del grado de capacidad de “salvar poblaciones” veamos el curriculum de los jefes de esa Cuarta Flota cuya base fue inaugurada en nuestro aeropuerto: Su primer jefe designado en 2008 fue JOSEP KEMAN, jefe de los Comandos de Elite Navy Seals, preparados para actuar en guerra irregular, operaciones encubiertas, contrainsurgencia y terrorismo, premiado y condecorado por la gran experiencia y actuación “humanitaria” contra los pueblos de Vietnam, Irak, Agfanistan, Pakistan el Golfo Pérsico y Medio Oriente.
El Comandante contralmirante Victor G. Guillory, de raza negra, oriundo de Georgia, reemplazó Keman en 2009. Desde el año 1978 se desempeñó al frente de distintas fragatas misilísticas de la SEPTIMA FLOTA con gran participación en bombardeos “humanitarios” durante la guerra del Golfo, Durante esta gira, fue el responsable de las operaciones anfibias conjuntas y combinadas en todo el Pacífico Occidental. Además, se desempeñó como comandante en jefe de las Fuerzas Navales de EE.UU. para el Apoyo a la Fuerza Combinada 535. En enero de 2010 participó al mando de la Cuarta Flota en la ayuda a las víctimas del terremoto de Haiti. Guillory es un graduado de la Universidad de Defensa Nacional (Colegio Industrial de las Fuerzas Armadas) y sus premios y condecoraciones incluyen la Legión de Mérito, la Medalla de Servicio Meritorio de Defensa, dos Medallas de Mérito, la Medalla de Encomio Armada con Estrella de Oro y al Combate “V” y varias medallas de campaña. Él es también un receptor de reconocimiento y medalla 2009 del Ingeniero Negro del Año para el Liderazgo. Actualmente el contralmirante Kurt W. Tidd es el nuevo jefe de la Cuarta Flota Marina de los Estados Unidos . Tidd fue nombrado Director de Política de Capacidades Estratégicas, Dirección de Política de Defensa en julio de 2006. Se unió al personal del Consejo Nacional de Seguridad en marzo de 2005 Director de Asuntos de Estrategia y Defensa en la Dirección de lucha contra el terrorismo. Sus responsabilidades incluyen el desarrollo y la coordinación interinstitucional de políticas en la lucha contra las armas de destrucción masiva, el terrorismo, las amenazas a la seguridad de la aviación internacional y la política de seguridad marítima. Desde enero 2004 hasta marzo de 2005, Tidd participó en la Guerra del Golfo Pérsico en las operaciones de terror como comandante en Oriente Medio y Comandante de la Fuerza de Tareas de la Fuerza 55.- Este breve currículo de estos expertos jefes “humanitarios” de la Cuarta Flota de los EEUU con base en nuestro aeropuerto de la ciudad de Resistencia, autorizados por el gobierno nacional y provincial y que cuenta con el apoyo público de personalidades de nuestra ciudad como Ayala, Alabe, Valdez, Leunda, Moro, Pereyra directivos de la Unión Industrial, etc, nos obliga a tener memoria futura. Cuando este pequeño “huevo humanitario”, transparente, cual simpática e inofensiva criatura, rompa la cáscara salga del huevo y se desparrame en nuestra patria sembrando el terror y el genocidio como lo sufren hoy los pueblos de medio oriente. Porque cuando la serpiente salga del huevo y comience a hacer lo suyo, el proceso no parará hasta que la destrucción sea total. Y cuando por fin alguien quiera hacer algo al respecto, ya será demasiado tarde como en la magnífica película de Bergman.-

INFORMES Y REFERENCIAS: EL MALVINENSE—ECOSALTANACIONALY POPULAR

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OPOSICIÓN CON EXPERIENCIA SE BUSCA

 

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La crisis de representación popular es una endemia que ciertamente afecta a todas las sociedades  del hemisferio occidental, pero en el caso de Argentina la situación llega a niveles hilarantes. Tal cual el reclutamiento de tropas para el paupérrimo ejército argentino adopto desde 1995 el sistema de profesionalismo en sus aspirantes abandonando el sistema de conscripción,  los políticos argentos se reclutan y alinean sin escrúpulos en el bando que mejor llene sus expectativas personales y de sus bolsillos.

Con este “profesionalismo” del político en la Argentina, se ha causado una crisis en las viejas usanzas de la llamada militancia que en rigor a su significado preciso, solo existe a cambio de alguna dádiva, favor o dinero por los servicios prestados en alguna área determinada de los centros urbanos con importancia electoral.  De ese modo y sin desparpajo, quien ayer había sido adversario hoy es el más conveniente  de los patrones.  De esta manera el dinero y las ventajas que se podrían obtener del “partido” encaramado en el poder, han venido sirviendo como el ley motiv para moverse de un lado a otro, sin hacerse algún cuestionamiento sobre éste proceder tan anti-militante más digno de un mercenario que de un pretendido idealista.

Si hay algo que ha dado muestra la llamada “década ganada”, es del fenómeno de la migración masiva de  supuestos incorruptibles y fieles corredigionarios radicales, que como si estuviesen hipnotizados o bajo un hechizo poderoso, saltaron limpiamente  el rubicón para marchar extasiados a las filas del llamado Frente Para la Victoria (FPV).  ¿Pero qué malvada poción habrían bebido estos incautos y bienhechores representantes del ideario de Yrigoyen y Balbín para realizar semejante desarreglo?

Más allá del sarcasmo y tomando con seriedad este fenómenos, veremos que los incentivos para estas determinaciones, son tan tentadores como muy difíciles de rechazar para cualquier ser humano y argentino.  Con la crisis del 2001 y con el lema “que se vayan todos”, los partidos políticos como tales recibieron un verdadero golpe a sus estructuras porque, pese a que se mantienen hasta el día de hoy, sus estructuras son ciertamente muy endebles.  Fue precisamente tras aquella crisis, que un pueblo harto de las manipulaciones de sus políticos y de los partidos a lo que estos representaban, no fue sino el marco ideal para que entre furia, indignación y una crisis económica endémica que llevaba al país al remate, que se colaron silenciosa y discretamente un matrimonio venido del sur que se las traería.
Con sus predecesores vapuleados por el mal humor de la opinión de la calle y sin estructuras políticas en las cuales refugiarse, se batieron en retirada a sus cuarteles de invierno y disfrutar en sus modestos retiros silentes, con los dineros habidos durante sus estancias en los altos cargos públicos que cada uno de ellos ocupó.  Seguramente con dolor y compungidos por tener que abandonar al pueblo en esas horas tan negras, alguno de ellos a bordo de uno de sus tantos sus automóviles último modelo y blindado  mirando por los espejados vidrios de su ventanilla exclamara entre sollozos ¡ Adiós pueblo, con dolor me retiro a mi mansión en Lomas de Zamora!

Salvando el comentario mordaz y volviendo a la cruda realidad, es necesario abordar el tema de la imperiosa necesidad de que renazca aquellas militancias incondicionales guiados e inspirados por idearios leales a su doctrina y que se reflejen acabadamente en los hechos. Es cierto que la era de las movilizaciones masivas y los liderazgos deslumbrantes han pasado. La globalización con su virulencia consumista a infectado a una parte de los habitantes del globo, en adictos al brillo y la fortuna instantánea que no dan satisfacción más allá de esas metas. Este virus a afectado a la clase política que sin distinciones, causa entre otros síntomas, la incongruencia y la corrupción febril.

Pero la necesidad de subsistir ante una muy y constante dinámica política mundial en constante cambio obliga a que se forme un semillero de futuros líderes en todo su significado. Para ello sería vital, tomar conciencia de dónde se está parado, cómo comenzar a trazar un camino y  hasta dónde pretendemos llegar como nación.  Si el pueblo y la Argentina como nación quiere llegar al desarrollo ideal deberá preparase para un peregrinar constante y paciente de bregar por hacer valer el poder que cada habitante tiene, para mejorar cada área que hoy día, fallan escandalosamente por los arreglos y las incompetencias que sacuden a la convivencia del colectivo nacional.
En el marco de la macro política y de búsqueda de un peso propio a nivel regional y porque no, a nivel mundial, Argentina debería encarar y poner manos a la obra mega proyectos que han venido siendo raleados por intereses espurios o también, por las galopantes acciones de los inescrupulosos que llenan sus bolsillos con los dineros públicos salidos de los impuestos que pagan los ciudadanos comunes.  Y no solo se habla de la Obra Pública para la Capital federal o el Gran Buenos Aires, que muchas veces pareciera ser la representación de un país mucho más extenso.

Pero cualquier lector podría con mucha razón cuestionarse, ¿de qué o cómo cuales proyectos se refiere? Púes, como bien se ha señalado, el país no termina en la General Paz ni menos aún se reduce a la provincia de Buenos Aires. A los políticos cirqueros que se han transformado en vedettes de televisión se les avisa que “hay vida más allá de la Ciudad Autónoma”. La Argentina profunda es un diamante en bruto que espera ser cortado y no cabe lugar a dudas de que debe serlo por nuestras manos.

Como principio de cuentas, lo primero que debería ponerse al corriente y en un control escrupuloso por parte de una administración sana, sería el manejo y la asignación responsable de los recursos para el desarrollo de obras públicas de gran envergadura. Para que esto no quede en una declaración de deseos se hace urgente una reforma  legislativa para tipificar y punir con graves penas el delito de corrupción que a su vez prevea una acción civil de regreso de lo mal habido por un funcionario de cualquier área, poder o jerarquía del gobierno.

Para comenzar, uno de los proyectos que deberían ponerse en marcha sería la de un planeamiento estratégico para el desarrollo y construcción de nuevos puertos con capacidades técnicas propias para prestar servicios multimodales dotados con una marina mercante y asistencia técnica propia. Ante todo, con un exhaustivo estudio topográfico  de todo el litoral costero atlántico y del estrecho de Magallanes como paso adelante en la proyección de una salida marítima comercial competitiva por el pacífico concertado mediante acuerdos con Chile.

Ello requerirá del desarrollo de un programa de planeamiento e industrialización naval basado en las necesidades, características y aspiraciones operativas propias que lleve a estructurar  el diseño y construcción de navíos propios, incentivando a su vez el desarrollo laboral de mano de obra calificada y la captación de profesionales  universitarios calificados  para desplegar sus capacidades  cualitativas, técnicas e imaginativas  que solucione a mediano y largo plazo dos problemas latentes presentes al día de hoy como son, la dependencia tecnológica que resulta una cadena que limita la actividad y la depredación iticola foránea del litoral marítimo y en especial en los mares de sur. No hace falta que se mencione que el desarrollo de este mega proyecto, además de una necesaria millonaria inversión, producirá una bolsa de empleo estimable que se retroalimentara con el avance y consecución de las obras.

Otra área estratégica fundamental que puede dar un puntapié a la movilización y el desarrollo a mediano y largo plazo del país, es la industria aeronáutica y espacial en la cual el país puede aportar una importante plaza para la construcción de aviones civiles, militares y el  desarrollo de vectores inteligentes con capacidad de llegar al espacio que catapulten satélites de propia fabricación.  Evidentemente estos últimos, no serían nada fácil de llevar adelante dado los condicionamientos a los que se sumió al país a lo largo de los gobiernos que vienen desde 1983 en adelante.

Y la lista para el desarrollo con expectativas de un desarrollo económico propio podría seguir. El problema que se presenta es ¿quiénes pueden llevarlo adelante? Dadas las circunstancias y con una clase política camaleónica que no tiene escrúpulos de cambiar de camiseta en los momentos que mejor convenga, hace muy difícil que exista posibilidades de poner en marcha estos proyectos.
Simplemente, la bolsa la maneja el que gobierna y de ella no solo comen ellos, sino también  sus automáticos conversos –como los llamados radicales y socialistas  K- que se arriman para picotear las migas que caen de la mesa de los comensales. Si todos comen de la misma fuente, se hace poco creíble que alguno de esos comensales, pretenda morder la mano que le alimenta.

Con un Frente para la Victoria que cuando conviene se declara “peronista”, o bien “progresista” o “revolucionario” y a veces con impostaciones nacionalistas populistas,  se camufla en la selva política conforme a la ocasión, atrayendo a los más descarados advenedizos de todas las corrientes políticas, no ha hecho más que sembrar la incertidumbre  y concluir en que, se hace necesario, como si de una taberna se tratase, poner en la puerta del Congreso un cartel que rece OPOSICIÓN SE BUSCA.

Editor.

¿PUEDE ARGENTINA CONVERTIRSE EN OTRO ESCENARIO DEL CONFLICTO GLOBAL?

DEBATE
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Tal como reza un dicho “todos quieren ser amos y ninguno dueño de sí mismos”, así se representa la realidad imperante en la sociedad argentina que tiene una clase política refractante a sí misma.  Es en ese autismo semi-localista y hasta patológico, parece querer evadir la realidad de lo que ocurre en un mundo globalizado, interconectado, con distancias acortadas y con ellas, las vivencias de lo bueno y malo más cerca que nunca.

Con esta somera visión de esta realidad nacional, no caben dudas de que el lector sentirá correr un frío  polar por su espalda que le hace rechinar los dientes sin caer en cuentas, que ello solo es una migaja de lo que hay detrás.

Mientras la partidocracia local se debate en “dimes y diretes” y más preocupada por la imagen que más conviene que se muestre en los medios televisivos, existe un contexto que como una bruma espesa se está acercando cada vez más.   Avocados a lo circunstancial y absolutamente sectorial cada uno de los candidatos postulados para ser los posibles presidentes, no pasan de interpretar las necesidades del país ajustándose a sus propios intereses y a sus propias visiones de cómo afrontar los problemas como la falta de trabajo, la inseguridad y la corrupción, alejando de la vista temas tan importantes como medulares, tales como la disfuncionalidad de la  justicia, las influencias foráneas políticas y financieras que se mueven dentro y por debajo de aquella y otras instituciones, el narcotráfico “de  traje y corbata” y su masividad en la operatoria de lavado de capitales  etcetc.
Ya con esto último habría más que tema para un abordaje serio y de largo andar para la clase política, si es que quisiera esclarecer algo de ello. Sobre esto, había temas capitales, verdaderos asuntos de estado, que seguían en el cajón de los recuerdos sin expectativas de que se quisieran atender. De este modo los atentados de la embajada de Israel, la AMIA, la voladura de Río Tercero o el asesinato del fiscal Alberto Nisman –entre otros episodios menos conocidos o absolutamente fuera del interés mediático- a comienzos de año, parecían destinados a seguir en la nebulosa del misterio.
Con este panorama ¿Cómo sería posible creer que había un proyecto de país sino se resolvían estos temas que a su vez reflejaban una podredumbre estructural en sus instituciones? Con lo visto en la oferta en cartelera, cualquiera de los muñecos de alta voz postulados, la Argentina tiene garantizada no solo la impunidad por esos hechos pasados sino por venideros.

Pero, recordando nuevamente a esa caracterología tan particular de nuestros habitantes y quizás ajustándonos con justicia y no caer en generalidades, los habitantes de capital federal y el Gran Buenos Aires, el “ombliguismo” que tanto  ilustra al ser de estos sectores poblacionales, amenaza con que todo el país y todos los demás habitantes de las afueras de esa presumida sociedad occidentaloide que ha dado históricamente la espalda al interior por estar mirando, primero a Londres y París, para luego desde la década de los cincuentas en adelante dirigir su atención a Miami, New York, EEUU.
En aquellas épocas, las elites y los gobiernos del país dieron cándidamente su confianza a Washington y a pesar de haber hecho a pie juntillas todo lo que cada administración pasatista en La Casa Blanca “sugirió”, Argentina no solo no ganó nada sino que aún más, termino perdiendo y para peor, sin posibilidad de reclamos. Producto de estas afiebradas sobrevaloraciones que como aquellos porteños “chik” de las décadas del 20 y los 40´s del siglo pasado, que soñaban con París despreciando al “cabecita negra” de nuestros pagos, quienes vinieron unas décadas después no cambiaron la orientación.

De esta manera, con la “guerra fría”, la amenaza comunista, el “Macartismo” y el brillo de la potencia estadounidense, terminó deslumbrando a quienes aspiraban al poder, fueran civiles o militares, unos y otros se prestaron a dar por ciertas todas las bajadas de línea que Washington direccionaba para el Cono sur. Entre un grado de ignorancia y obsecuencia insufrible de los manda más de turno, los norteamericanos hicieron de nuestro país el jamón del sándwich y en consecuencia procedieron a degustarnos como mejor les pareciera. En ese contexto patético, Argentina subordino sus intereses e incluso abandono las expectativas para un desarrollo regional estratégico propio como lo había propuesto el proyecto visionario del ABC encarado por el Tte. Gral Juan Domingo Perón con sus pares de Chile y Brasil.
Se pusieron por encima los intereses estadounidenses y bajo los miedos que ellos mismos construían en sus cuarteles de la inteligencia –junto a sus aliados como Gran Bretaña- y de las doctrinas elaboradas  por sus “Think Tanks”, llevando a que Washington diseccionara económicamente la región conforme a los intereses de la banca anglosajona.  A cambio de la alineación de Buenos Aires a la “doctrina de seguridad nacional”  nacida de los cerebros  que ilustran a los círculos políticos en Washington y que sirven para justificar sus políticas externas a tono de las circunstancias del momento, Argentina recibió nada.

De ese modo, ayer fue el comunismo y el peligro de propagación por el continente,  le abrió la puerta a las elucubraciones  del Departamento de Estado en el cono sur para que, por intermedio de sus “asesores” de inteligencia y militares, advirtieran a los gobiernos sobre los peligros de aquel marxismo venenoso por lo cual, se hacía imperioso adiestrar  a nuestros incautos mandos militares sobre este enemigo tan desconocido como sobredimensionado.  Y a pesar de toda la colaboración prestada por nuestras fuerzas armadas en esos años, no importó  a Washington  darle al país y al acuerdo del TIAR una pata en el traste en la guerra de Malvinas de 1982, donde además de las consabidas ayudas de la inteligencia electrónica de la OTAN a los británicos,  fue un episodio de la historia que estuvo rodeado de una previa ciertamente intrigante, que tiene mucho más de lo que hasta ahora se ha contado de ella.

Con la llegada de los noventas, un gobierno “peronista” establece relaciones carnales con Washington y mete al país en una guerra que –con otras variantes y otros actores-  no solo se ha ampliado en el mapa de operaciones sino continúa hasta hoy. Con presumidas “vivezas criollas” muchos vieron en las medidas del gobierno menemista como parte de una maniobra  que estaba dirigida a engañar  a los norteamericano. Tan pronto como se esfumó el humo de las promesas del mandatario patilludo, el país supo de lo que representaba acceder al “primer mundo” tan endiosado por los sectores del liberalismo económico que,  cualquier costo no era suficiente para abrirle las puertas a la inversión.

Con una promesa de que “Argentina sería un aliado extra-OTAN” –Algo que el mismo George W. Bush (Sr.) jamás recordó prometer- se mando un contingente naval a un conflicto en una región donde el derramamiento de sangre no es gratuito y menos aun olvidable. Ese supuesto posicionamiento que respondía presuntamente a un proyecto estratégico, no solo no se concreto sino que está confirmado que nunca existió. Y así, la degradación institucional siguió sin pausa, abandonando los objetivos en pos de los intereses que todo estado tiene y que se vinculan con su propia existencia, desmoronando la moral de los profesionales y de aquellos con vocación de servicio, fuese en la institución que fuese. Con esas condiciones, Argentina quedó inerme y permeable a las ofertas del mejor postor. Algún “cerebro” de aquel gobierno que ocupando una de las áreas más sensibles del estado como era la SIDE supo decir con mucho desparpajo “para qué queremos Fuerzas Armadas”, proponiendo la disolución de las mismas para quedar bajo la “protección de la OTAN”.

Con la llegada del fenómeno FPV en 2003, la desorientación y la ignorancia de la realidad geopolítica no cambio, aún peor, se acrecentó. Con una fachada populista y en apariencias nacionalista, se realizó una verdadera ensalada de doctrinas y de ideas fuerza que muchas veces resultaron contradictorias y contraproducentes. Apelando a un discurso polvoriento y ajeno de la década los setentas, se presento como una reivindicación de los revolucionarios que nunca fueron y de presuntas luchas antiimperialista que ni en sueños sucedieron.  Pero, a pesar de estas pretensiones y contra su discurso, dieron rienda suelta a debilitar mucho más al estado puertas afuera.

El episodio del asesinato de un alto funcionario en pleno corazón de la capital del país, basta como muestra de la situación de inseguridad y no de la que requiere vigilancia policial, sino de esa que requiere inteligencia y de formación, lealtad y compromiso con precisamente defender los intereses nacionales. En éste sentido, este hecho que trata de ser pasado como un anecdótico suicidio, tiene todas las señas de una operación muy bien orquestada por agencias de inteligencia experimentadas en estas “tareas especiales” y no precisamente iraníes como se empecinan varios sectores en acusar.

El mundo está sumido en una guerra global, que por ahora no ha llegado a la escala nuclear pero que, se encuentra muy desarrollada en las instancias del campo convencional y como hemos visto, en lo que hace a la de los espías, con una intensa actividad de la cual no es ajena nuestra región. Denominada como “lucha contra el terrorismo” solo es una fachada, un engaño elaborado con mucha antelación en los laboratorios del  “Think Tank” en Washington para desplegar otros propósitos que, a pesar de los variados intentos de ocultarlos, han venido siendo sacados a la luz por investigadores estadounidenses y europeos.

Tal como se ha venido denunciando desde un par de años hasta acá, uno de los grandes motivos del “por qué”  EEUU necesita estar en guerra y movilización permanente era por su comprometida situación económica interna, que con una deuda de 18, 2 billones de dólares, amenaza con colapsar a la economía mundial y si ello fuera inevitable, Washington quiere llevarse a todos los que pueda.
En estas circunstancias se halla la Argentina, sin plan, sin proyectos ni doctrina geoestratégica para afrontar esta peligrosa situación de la cual, no va a desaparecer con discursillos populistas o tan solo cerrar los ojos.

Editor.

EN LA MIRA LA BASE CHINA EN ARGENTINA

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Sería una injusticia o mejor dicho, una verdadera omisión injustificable el no analizar la situación de la llamada “base China” ubicada en la zona de la Bajada del Agrio en la provincia de Neuquen, que tanto revuelo ha creado en determinados círculos de la vida política nacional.
Para comenzar, hay que reconocer que la determinación del ejecutivo ha sido simplemente revolucionaria en lo que respecta a la relación que se entabla con la república popular China, pero además es muy respetable y enmarcada dentro de las facultades que tiene el poder ejecutivo previstas en el artículo 99 inciso 11 de la Constitución nacional. Con ello queda claro, que las formas están respetadas pero lo que no se perdona es la sustancia política y es allí, donde se entabla una discusión que pasa sin intermedios desde lo diplomático más delicado a los argumentos más absurdos y bizarros que a ciertos medios interesa instalar.

El acuerdo para que los chinos accedan a una porción de terreno en un paraje patagónico a los efectos de montar una base de control satelital, es tan valedero como la que pudo haberse concertado con cualquier otro estado. Incluso, es muy probable que de haber sido una cesión para una base norteamericana, no habríamos encontrado tantos reparos y suspicacias como los que ciertos medios y conglomerados han ventilado al son de alarmistas hipótesis que cuando son esbozadas en sentido contrario –entiéndase contra EEUU o alguno de sus aliados-  son el producto de “conspiranoicos”.  Que esto no se entienda algún respaldo o simpatía al gobierno chino. Por el contrario, en este análisis se mostrara en qué puede ser benéfico para la incipiente política geoestratégica nacional, una movida semejante.

Para comenzar, para aquellos que se encuentran horrorizados por esta medida del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pasemos a recordar algunos hechos que, pese a lo escandalosos, han sido mantenidos en un muy bajo perfil informativo. Ante todo y como piedra angular de la agresión territorial que ha sufrido y sigue soportando nuestro país es la ocupación ilegal de las Islas Malvinas, Sandwich y el control de las vías marítimas antárticas por parte de Gran Bretaña que no será restablecida a base de improperios ni de discursos para la “popu”.

A partir de allí y yendo a las experiencias en plena democracia no hay que olvidar que fueron los británicos quienes por presión constante y persistente, llevaron a que el gobierno de Carlos Saúl Menem firmara dos acuerdos humillantes de pérdida de soberanía sobre aquellas islas pero además, abrió las puertas para que el Pentágono, además de confiscar todos los proyectos de desarrollo misilistico “Condor I y II” que terminaron en las manos de los contratistas armamentistas de la “Lockeed Martin” y que terminó por ocupar las fabricas de aviones en Córdoba, con los cuales además de hacer un formidable negocio, aquellos vectores serían usados en los campos de batalla del Oriente Medio. Además, en el marco de las relaciones carnales, se le permitió   desplegar efectivos dentro del territorio y constituir bases móviles que aún, al día de hoy y en medio de un supuesto gobierno “progresista nacional y popular”, siguen operando sin ningún cuestionamiento ni del gobierno nacional, ni del provincial donde se hallan, ni de ningún diputado de la Nación.

Pero, como el público en general no está al tanto de estos temas y distraído con un circo mediático empalagoso, menos se darían cuenta de que tanto desde esas épocas como en la actualidad una fuerza naval compuesta por un portaaviones estadounidense con capacidad de unos 4000 a 6000 marines, navega silencioso en los bordes del mar territorial sin que la “Casa Rosada” tuviera la menor idea de que eso estaba pasando.

En cierto sentido, no podía culparse a los argentinos que no vieran esa situación dado que, por aquel entonces  simplemente no tenían los medios ni navales ni aeronáuticos como para vigilar el extenso litoral marítimo, algo que no ha sido solucionado por este gobierno.
Entonces, ante tantas concesiones vistas supuestamente para obtener ventajas políticas o económicas de los “países centrales”, ¿dónde están ellas? Púes obviamente, en ningún lado ya que, jamás existió alguna ventaja dado que simplemente no hubo ninguna reciprocidad en esas tratativas.  Ante esto, alguno que otro “neomenemista” o un digno defensor de la política exterior norteamericana,  podría atiborrarnos de bondades y beneficios que los del norte habrían traído al país. Una de ellas, las benditas inversiones que tanto espacio ocupan en las oraciones culposas de la secta economista de la liberación que no bregan en sufrimiento por que caiga de allí arriba, las mieses  del  sagrado Wall Street.

Algunos de los logros de estos dolientes suplicantes, la llegada de IBM para “modernizar” los sistemas informático de nuestros vetustos edificios públicos que resulto en una gran estafa; la consolidación para el ingreso de inversiones para la explotación minera con la BARRICK GOLD en el norte de nuestro país, con consecuencias nefastas para la zona;  la promesa de pasar a formar parte de la Alianza Atlántica –OTAN- como “aliados extra-OTAN” una bendición que nunca cuajó y por último, el relegamiento de los intereses marítimos en los que se hallaban la pesca y el uso del mar territorial para usos soberanos, condicionados por una privatización expoliativa que cedió consecuentemente, a que los británicos sean quienes de hecho controlen, cobren canon de paso y ejerzan la policía marítima sobre barcos pesqueros nacionales y extranjeros en operaciones sobre el mar argentino sin que semejante aberración, no pase de alguna declaración del gobierno.

Es cierto que este acuerdo con la república popular China salió de entre gallos y medianoche, como una forma de contrapesar una posición política del gobierno muy complicada, en lo que hace a las relaciones internacionales con Washington.  También lo ha sido el repentino acercamiento a Rusia pero en este caso, sin pasarse de la raya. Aquí las ínfulas de la supuesta gallarda presidente, hasta el momento no paso más que de  acordar con Vladimir Putin, la compra de unos cuantos helicopteros MI-17 embarcables para la Armada que no tienen la más mínima capacidad ofensiva ni defensiva.

Desde un punto de vista geoestratégico, la medida de la presidenta argentina representa una genialidad y –cabe reconocerlo- una demostración de ovarios que muchos de sus predecesores e incluso de sus pares no se hubiera atrevido a materializar. Además representa un posicionamiento claro y crudo de que en el contexto el juego geoestratégico mundial, Argentina toma una posición que rompe el esquema conservador anglosajón, predecesor de la carnalidad histórica a la que el país tuvo que tolerar con el imperio Británico en los comienzos del siglo XX.  El pequeño problema  o más bien el dilema que se plantea es: ¿Qué obtendrá el país por esta movida tan exótica?
Sin lugar a dudas, que lo que primero que ha conseguido esto, fue colocar a la presidente en un lugar de la historia –sea para bien o para mal- y por añadidura por el solo hecho de que se concretase este proyecto, concentrar las miradas sigilosas y espectantes tanto de británicos como de estadounidenses que con la presencia china en un sector tan estratégico como es el cono sur y más precisamente el atlántico sur, darán rienda suelta a inmediatas operaciones de espionaje electrónico, militar e incluso humano, convirtiendo a nuestra despoblada Patagonia en un centro de actividad y de intriga que se las trae.

En resumen, se puede ver que a pesar de todo el escándalo que se teje en rededor de la base china en territorio nacional,  no existen motivos que puedan argumentar algún riesgo –salvo los creados por los interesados-  como los que a lo largo de los últimos 35 años, se han vivido con las cesiones, los tratos y las negociaciones leoninas llevadas adelante entre el estado argentino con los hermanos americanos del norte quienes jamás han dado una puntada sin hilo.
Editor.

Cristina convocó a una cena con las FF.AA.

Cristina convocó a una cena con las FF.AA., el mismo día que la marcha en defensa de la Justicia

El ministerio de Defensa anunció que se hará mañana y que Cristina dará un mensaje a los militares. No se sabe si hablará de salarios.

Cristina, el año pasado, en la cena de camaradería de las FF.AA. con Milani y Rossi

Cristina, el año pasado, en la cena de camaradería de las FF.AA. con Milani y Rossi

La presidenta Cristina Kirchner, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, convocó para mañana a la tradicional cena de camaradería de las Fuerzas Armadas. Llamativamente lo hizo el mismo día en que se convocó a una marcha de protesta en defensa de la independencia de la Justicia.
Será la primera cena en dos años sin el ex jefe del Ejército general (RE) César Milani y no se sabe si la presidenta anunciará el decreto de recategorización salarial de los militares que había pedido el echado poderoso militar. 
 
Acompañarán a la Presidenta el ministro de Defensa, Agustín Rossi; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA, teniente general Luis Carena; y los titulares del Ejército, general de división Ricardo Cundom; de la Armada, almirante Gastón Fernando Erice, y de la Fuerza Aérea, brigadier general Mario Callejo.
También estarán presentes 250 jefes y oficiales superiores en actividad y en situación de retiro.

Durante el trascurso de la ceremonia, la Presidenta, en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, dirigirá un mensaje, se informó oficialmente. 
La cena de camaradería se realiza siempre unos días antes o después del 9 de Julio. La presidenta elige siempre elige el día en que quiere que se haga.