¿SERÁ SCIOLI LA CONTINUACIÓN DEL GOBIERNO K?

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Aunque sea difícil de entender o –para muchos- muy duro de creer, el gobernador Daniel Scioli es el “hombre”, el candidato para suceder a éste gobierno en retirada. Pero muchos pueden preguntarse ¿de dónde saca usted la seguridad de sus afirmaciones? Como dice el dicho, aprende a ver las señales y sabrás anticiparte a los hechos.

Los contactos con Washington no son nuevos. Ya desde el año pasado, tanto Scioli como sus “opositores” viajaron para entrevistarse con el Departamento de Estado, la Cámara de Comercio estadounidense (AmCham) y con los principales  “Think Tanks” que son los formadores de opinión de la clase política estadounidense.  El enviado del gobernador prometió que con su elección se restablecerá las relaciones normales entre Washington y Buenos Aires.  A diferencia de otras propuestas como las llevadas por las macristas Patricia Bullrich y Laura Alonso,   las de Scioli cayeron mucho más creíbles que las explayadas por las obsecuentes colaboradoras en Buenos Aires.

Pese a las cautelas del enviado sciolista, los evaluadores norteamericanos tomaron en serio a sus posiciones y a su persona. El realismo de sus propuestas se veían sustentados con los encuentros que el mismo Daniel Scioli había tenido con el representante estadounidense en el país, Noha Mamet, en los cuales coincidieron en que había que retomar las relaciones negociales que atrajera las inversiones.

Scioli hubo entablado muy buenas relaciones con los principales líderes demócratas como Bill Clinton, quien lo invito a participar de las jornadas “El futuro de las Américas”  que se desarrollo en la ciudad de Miami entre el 10 y 11 de diciembre del 2014.

Pero la aprobación de la persona de Scioli como el elegido para ocupar el poder en la Casa Rosada, va más allá de las simpatías despertada en los círculos políticos oficiales de Washington. Su curriculum le precede. No hay que olvidar que accedió a la política de la mano de Carlos Menem, un verdadero adalid del neoliberalismo y destructor del estado nacional.

La personalidad de Scioli se presenta adusta y equilibrada, distante de las de Bullrich y Alonso e incluso de su oponente Mauricio Macri, que se esfuerzan por demostrar que son incondicionales de las directivas que irradian las embajadas estadounidense e israelí en Buenos Aires.
Washington sabe que si quiere retomar la plaza argentina, no puede regresar al país en forma agresiva o basándose en la discordia, al menos no por el momento. Con lo creado por el propio gobierno es material suficiente para que Washington pueda maniobrar recolectando adeptos descontentos. Según algunos analistas, el gobierno de CFK no tiene chances de sobrevivir, quedándole como última ratio, mantener las conexiones estratégicas en diversas áreas de la institucionalidad para seguir digitando la situación política nacional.

Por lo pronto, Scioli deberá tolerar que los tentáculos del kirchnerismo sigan sujetando su mano como seguro nexo, para que –por medio del maoísta Zanini- Cristina Fernández logre la influencia en la nueva etapa que se abrirá a partir de octubre.

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