“MACRI O SCIOLI: ¿CÓMO CAMBIARÍAN LA ARGENTINA?”

mafaldaotravez

Cómo puede evolucionar la Argentina ante cualquiera de los candidatos posibles en el próximo Balotage.

Si comenzamos por ver al candidato Daniel Scioli, para la vista popular se puede intuir que lo han dejado solo y abandonado a la vera del camino, en una clara muestra de que el carácter y la idiosincracia  nacional no se cambia de la noche a la mañana. Los celos y la envidia son una clara muestra de lo que corroe a la sociedad y que se refleja perfectamente en su clase política. Además de que Scioli fue el descubrimiento del inefable  Carlos Menem y protegido de “Don” Eduardo Duhalde, fue el patito feo del gobierno CFK pero, en medio del terremoto político que sacude a la fuerza del FPV, era el único útil para sus intereses ya que –CFK- no habrían podido reemplazarlo en su puesto en la gobernación de la provincia –políticamente-  más importante del país.Los argentinos siguen en la incertidumbre y no parece que la mismas se despeje. Próximamente deberán acudir nuevamente a las urnas para definir cuál de los candidatos será el sea definitivamente elegido como mandatario. Pero, para muchos esto puede significar entre el caos o la estabilidad, una nueva etapa de un “Kirchnerismo recargado” o el regreso al oscurantismo neoliberal. Sea como fuese, lo cierto es que cada uno de los candidatos que se disputaran el puesto de presidente, traen tras de sí una pléyade de innombrables que responden a cualquier otro interés menos al nacional.

Simplemente, para los revisores políticos “K” del pasado de Scioli, sus antecedentes no le hacían digno de ser considerado un verdadero militante nacional y popular, menos aún un “K”.  Igualmente, la presidenta sacrificó a Randazzo y puso a Scioli como el “caballo del comisario” que podía revertir la mala situación y la gran decepción que se percibía –y que hoy se ha agudizado- desde la sociedad hacia al FPV.  Pero parece que ese cambio realizado a dedo por el indiscutible juicio de CFK además de erróneo, es aprovechado por el  despechado Ministro del Interior y Transporte, para ironizar a doble banda (1)

Pero más allá de éstas intimidades, lo que nos interesa en esta sección, es ver que le esperaría a la Argentina en el contexto internacional, con un gobierno encarnado por Daniel Scioli y Carlos Zanini, que vale decirlo, estaría bajo la égida de CFK y su órgano político “LA CAMPORA”.

Desde ya, garantizaría la continuidad de las relaciones diplomáticas, comerciales y políticas con la Federación Rusa y con China, lo que de por si no es poco. Desde el punto de vista geoestratégico y político, sería la esperanza para lograr a mediano plazo, un desarrollo y concreción de proyectos de empresas energéticas con el consiguiente efecto de la expansión del mercado para la Argentina con muy buenas perspectivas (2) y el avance paulatino a otros campos en los que la misma CFK no se atrevió a ingresar.

Pero además de estos beneficios comerciales, existiría la posibilidad –si Scioli y su gobierno se atreven- a reestructurar la defensa nacional y poner en marcha la industria militar, una de las fuentes de ingresos legitimo más importantes que un estado echa mano para llenar los fondos de su erario público. Esto fue desaprovechado por CFK apelando a monsergas sin sentido y hoy el país se ve cada vez más inerme ante las amenazas cada vez más trasnacionales.  Aunque se ha venido escuchando que “se blindaría al país usando a las FFAA”, hay un problema con éste discurso: No hay operatividad de las mismas. En estas condiciones, como ya lo habíamos comentado antes (3) la sociedad –trato, negociación y acuerdos- con los gigantes asiáticos, era algo tan abstracto como peligroso.

En apariencias, la política de reclamación verbal y diplomática de la soberanía por las Islas Malvinas y el archipiélago que las secundan, se mantendría sin que eso represente algo importante para la política exterior nacional, pero no porque “Malvinas” no sea una causa importante en la agenda política nacional, sino porque lo visto durante todo el gobierno “K”, solo se trató con cortinas de humo y poses para la propaganda mediática gubernamental sin sustancialidades en el terreno. Es en este sentido, que el gobierno CFK ha demostrado otra de las grandes inconsecuencias de su discurso NACIONAL Y POPULAR que solo terminó siendo, un discurso hueco.

No cabe dudas de que otro de los temas importantes en la agenda internacional,  se refiere al desarrollo del proyecto extractivo de las ricas reservas de petróleo en “Vaca muerta” y la presencia de la base china en “Bajada del Agrio” en Neuquén, lo que ha despertado miedos y acusaciones bastante maliciosas –inspiradas desde gobiernos externos-de un “peligro amarillo” que amenaza a la Patagonia (4).

Obviamente las críticas provienen de sectores locales y de políticos muy ligados a la embajada estadounidense y británica en Buenos Aires que a su vez, se ven activamente involucrados en el “Lobbie” anti-iraní con el propósito de consolidar la hipótesis israelí y estadounidense de la autoría de Irán en los atentados de Buenos Aires.

En ese sentido y tras el repentino cambio dado primero desde la Casa Rosada con el memorando de entendimiento para buscar esclarecer lo que realmente ocurrió en aquellos episodios negros de nuestra historia, que se vio muy beneficiado con el drástico cambio de posición de la Casa Blanca con respecto a Irán, con quién los estadounidenses firmaron su propio memorando de entendimiento en el marco de la misteriosa aparición del “ISIS” en el Medio Oriente que ha desbalanceado el equilibrio –si así se puede llamarle- de una región bastante inestable. A pesar de las tratativas, no hubieron avances concretos dado que para Teherán, Buenos Aires no puede garantizar la imparcialidad que pregona.

Por otras parte, el candidato de “Cambiemos” Mauricio Macri ofrece una aparente variante del neoliberalismo del siglo XXI, un poco aggiornado a las circunstancias de éste nuevo siglo y matizado por la constelación de  posturas con denominaciones coloridas  como  son los “progresistas”, “socialistas”, “centro-izquierdistas”  y adjetivos similares que tratan infructuosamente  de camuflarse y separarse del “Status Quo”. Obviamente y lejos de éste pretendido posicionamiento “idealista” en el que se reúnen, tecnócratas, santos y radicales polvorientos, todos acatan a sus propios intereses y nada más.

Con un gobierno comandado por ésta posición que se presenta como “el cambio”, con seguridad restablecerá la fluidez diplomática y política con Washington, Londres y Tel Aviv bastante conflictiva y deteriorada  durante los últimos cinco años.  Como se puede intuir, no se trata de un cambio sino más bien, de un retorno a los malos hábitos de creer y confiar en las directivas del norte y de la que se triangulan por medio de sus aliados. Y eso queda muy claro cuando se trata el tema del narcotráfico, en el cual tanto “oficialistas” como los “opositores” no han dado pasos concretos para combatirle, en especial en la estratificación más alta donde se consume este delito y ese es, en el lavado de activos y blanqueo mediante todo tipo de emprendimientos que a la vista son legales.

Si se deja de lado, los antecedentes de las “peligrosas compañías” de Mauricio Macri –ligadas a la CIA y el Mossad- como candidato presidenciable es muy potable.  Pero sacando cualquier preconcepto hacia su ideología y su clara tendencia pro-sionista y realizando un poco de futurología, un poder ejecutivo bajo su persona y la de sus acompañantes, abrirá la puerta oficialmente a las peligrosas influencias de organismos militares y de inteligencia extranjeras que –con los amplios precedentes que se han recopilado en el Medio oriente- y tras varios intentos de traer al país sus guerras de odio, podrían convertirlo en un nuevo escenario para los llamados “ajustes de cuentas entre agencias”.

En este mismo sentido y símil a lo abandonado por los “Kirchneristas”, Macri heredaría un país militarmente indefenso, ciego en el campo de la inteligencia internacional y absolutamente corrompido en el área de la que se aboca a los temas de la lucha contra el narcotráfico (5), por lo cual, si no toma sesudas medidas para reestructurar seriamente a las FFAA,  al área de inteligencia que se enlaza con la lucha eficaz contra el narcotráfico y el lavado  que se realiza internamente y no pone al país en el carril del desarrollo geoestratégico mediante relaciones con una mediana capacidad de negociación, no habrá posibilidades de que, ni las organizaciones del narcotráfico externas, internas, los funcionarios corruptos involucrados y menos aún los gobiernos extranjeros, respeten la ley nacional.

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