“FRANCIA: SE AMPLIAN LAS SOSPECHAS SOBRE IMPLICANCIAS INTERNAS”

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Pese a las costumbristas aseveraciones sobre los presuntos autores de estos ataques, con una mirada más detenida de lo ocurrido, se pueden ver otros rastros que Paris pretende ocultar

Habíamos visto en una artículo anterior, como lo que los medios presentaban como un múltiple y sorpresivo ataque “yihadista” en plena capital francesa, tenía varios huecos que no podían explicarse con los monolíticos discursos que provenían de los medios informativos afines a lo que surgía de las fuentes oficiales (1).  Con estos contundentes y cruentos hechos achacados a los “extremistas musulmanes”, los sectores de la derecha francesa, muy ligada al sionismo trasnacional, han obtenido magnificas ganancias políticas para sus idearios y seguramente, lograran plasmar estas, en una profundización de la legislación invasiva de la vida privada de cada ciudadano francés –según la Ley de Información de Inteligencia, votada en Junio del 2015- que descargara sus frustraciones sobre los árabes y la amplia comunidad islámica que convive en el país galo.

También y recordando a lo que habíamos dicho, si los franceses pretendían saber la verdad de lo que llevó a que sus propias calles se conviertan en escenarios subrealistas de batallas que solo se veían en Siria y que lo más cerca que habían estado de cosas así,  era lo ocurrido en la ex Yugoslavia en la década de los noventas, debían revisar con meticuloso detalle, las actividades y relaciones de sus agencias de inteligencia con sus colegas anglosajones y sectores del extremismo militante que se extiende desde el norte de África hasta Bruselas, Bélgica.

Algunos casos estas conexiones han sido tan escabrosas como bochornosas para las autoridades francesas, en los cuales  se han revelado más bien, operaciones de “provocación” que de  prevención y combate al extremismo militante (2) .Cualquiera que aborde por primera vez estas temáticas podrá asombrarse ante el tenor de lo que se ventila y con sana curiosidad preguntarse ¿qué pueden ganar creando estos grupos? La primera respuesta que se viene a la mente es; “una justificación para los presupuestos negros que manejan éstas agencias”; pero también, la cobertura de intereses ajenos al interés nacional que busca consolidar una sensación de que el Islam y todo lo que ello representa, es un peligro para occidente.

Pero en el uso extendido de éstas tácticas sucias, donde el engaño y el artificio, matizadas convenientemente con la desinformación sistematizada,  juegan un papel preponderante para el posterior despliegue de políticas legislativas que ya se encuentran previamente elaboradas y guardadas en un cajón hasta que éstos hechos se materialicen, se han llevado la vida de muchos inocentes que pagan por las masacres de otros miles de inocentes más. Si recordamos los ataques contra el semanario Charlie Hebdo nadie interpretó cuales eran los reales objetivos de este hecho. Hoy y a meses de aquel hecho, investigadores serios como el periodista francés Therry Meyssan han descubierto que el jefe redactor de esa revista había recibido la suma de 200 000 euros para que continuara con su campaña antimusulmana y que los atacantes estaban vinculados con los servicios secretos franceses (3) los cuales para ejecutar dicha faena, usaron armas que actualmente se encuentran bajo SECRETO MILITAR.

Claramente, en aquel hecho este tipo de curiosidades sembraron más dudas que certezas y dejó en muchos el mal sabor a lo nebuloso.

Todo ese misterio en torno a lo ocurrido en aquella ocasión y que desde los medios se pretende plantear como la prueba de que ambos hechos fueron obra del “Estado Islámico”, en realidad busca esconder una situación mucho pero mucho más compleja que éste simple libreto de “terroristas malos” y “autoridades francesas buenas”. Tal cual como lo había señalado Vladimir Putin en la cumbre de Sochi en 2014, cuando ante la atenta audiencia de periodistas –entre ellos norteamericanos y británicos- aseveró que los llamados rebeldes sirios eran meros mercenarios y como tales, pelearan para quien mejor les pague.  Y tal como lo señalan varios mitos de la historia del terrorismo internacional,  a pesar de que algunos de los más afamados “terroristas” como fue “Carlos”, que con formación marxista y un acendrado odio a lo occidental, se alineó a la lucha de la OLP contra el Mossad en Europa, por dinero realizó atentados tanto para Libia como para Israel. Actualmente, el denominado “Califa” llamado Abu Bakr Al Bagdadi (4) no es más que un agente insertado junto a la franquicia del ISIS dentro del caos que reinaba en Siria. Y es en esta tela de araña, en la cual se entretejen los más oscuros planes para modificar situaciones geopolíticas, Francia quedó atrapada por las inconscientes maniobras de sus gobernantes y sus agencias de inteligencia, que tal como lo explica Therry Meyssan en uno de sus medulosos artículos la han dejado como un rehén de una guerra que no tiene fin (5)

En los ataques que habrían realizado dos hombres cargados de explosivos en cercanías del estadio de futbol,  fue justamente allí y casi inmediatamente donde las autoridades francesas anunciaron que habían hallado dos pasaportes árabes, uno sirio y otro egipcio, que habrían sido llevados por los atacantes al momento de detonarse sus cargas explosivas. Lo curioso era que ambos pasaportes, estaban intactos como si las detonaciones de sus presuntos portadores no les hubieran afectado.  Esta incongruencia se asemejaba a las aparecidas tras los atentados del 2001 en EEUU donde se las autoridades alegaron que habían encontrado los pasaportes de los pilotos que habían estrellado los aviones (¿¿) Era  un milagro que donde el fuego y el calor habían derretido grandes vigas de hierro, pasaportes de papel aparecieran casi sin rasguños (6).

Otra curiosidad que se registro en otro de los blancos –el Teatro Bataclán- de estos supuestos “yihadistas”, fue que tras el ingreso de estos tipos al recinto, sacaron sus fusiles AK-47 –otras de las cuestiones que darán mucho que hablar- y tras recargar cuatro veces –lo que se estimo como unos diez a quince minutos de disparos- sin que la policía fuera advertida de los estampidos que produce un arma de guerra en una zona urbana. Recién al paso de dos horas, aparecieron los policías cuando ya no eran necesarios.  A esto sin dudas, habría que hacer una gran reflexión sobre la calidad de las investigaciones que, dicho sea de paso,  para las primeras luces del sábado –increíblemente- ya habían terminado.

Igualmente, fuere un trabajo interno o una verdadera operación terrorista llevada a cabo por el ISIS propiciada por la infiltración de extremistas tras la avalancha de refugiados de apenas un mes atrás, los antecedentes contemporáneos sobre las participaciones bélicas abiertas y subterráneas  de Francia y sus socios europeos –alineados con Washington- contra poblaciones árabes, dan amplísimos argumentos –no justificaciones- para entender de donde salen los fundamentos para que grupos terroristas simplemente busquen matar a cuantos franceses se les cruzaran por el camino.  Recordando uno de los testimonios de un periodista que pudo ver claramente a los atacantes cuando irrumpieron en el “Bataclán”, según las señas descritas no parecían árabes, disparaban ráfagas cortas –como lo harían comandos- y algo mucho más curioso, hablaban perfecto francés sin acentos.

Como habíamos visto anteriormente, con el ascenso de Nicolás Sarcozy al poder, Francia comenzó a introducirse en forma progresiva y profunda en los planes de la reconfiguración del norte de África y del Medio Oriente que llevaría al colapso de varios estados para instaurar regímenes títeres que facilitarían el control de los recursos energéticos y sacarlos para los mercados occidentales sin pagar absolutamente nada.

Para poder justificar estas intromisiones los medios informativos y personajes como el filósofo sionista Herni Levy, jugaron un papel preponderante para maquillar mediáticamente los horrores que la OTAN cometería sobre las poblaciones en Libia.  Simplemente se trató de un asalto violento para zaquear sus riquezas.

Cuando postraron a Libia en la miseria y el caos, el siguiente objetivo era Siria, que seguramente calcularon que sería mucho más fácil, obviamente manipulando a conveniencia el mecanismo del Consejo de Seguridad. Pero las cosas no solo salieron mal, sino más bien fueron imprevistamente pésimas para Francia. Seguramente en Paris comenzaron a ver que no habría sido una buena idea el haberse involucrado en todo esto y tal vez, algún que otro ministro –en algún momento- hubo sugerido que había que cortar por lo sano.

Pero Hollande no cambió estás injerencias y peor aún, las profundizó a tal grado de que pese a que más del 60% de los franceses le dijeron que no a la participación de Francia en la guerra en Siria, igualmente y a espaldas de su pueblo continuó operando contra las autoridades del gobierno legitimo sirio y haciendo lugar a las continuas sugerencias del gobierno de Benjamín Netanyahu de endurecer su posición con los musulmanes franceses.

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