“LA PUGNA”

Ha quedado en claro que más allá de algunos fenómenos como el Brexit o las crisis que se registran en América Latina, hay bajo cuerdas una lucha entre dos corrientes ideológicas irreconciliables

Por Charles H. Slim

 

 

Con cada día que pasa, se puede comprobar cabalmente que existe una lucha a brazo partido que excede a las naciones como típicos actores internacionales dentro del complejo mundo actual. Se sabe que desde la década de los ochentas (en el siglo XX) los grandes intereses políticos financieros que a su vez sustentan el gran aparato de la industria armamentística que genera billonarias cantidades de ganancias monetarias anuales y que benefician a pocas familias del globo, a su vez retroalimenta aquel circuito financiero internacional con centro en Wall Street en la ciudad de New York y “la city” de Londres las cuales también están manos de algunas familias. Como quien diría “todo queda en familia”.

Desde finales de los noventas vimos como de la mano de la propaganda mediática de la poderosa corporación anglosajona ligada a los oscuros intereses sionistas internacionales, impulsaron y justificaron la primera guerra del Golfo Pérsico que fue, el puntapié a todo lo que actualmente se viene desarrollando en el norte de África y el Medio Oriente. Aquel “nuevo orden mundial” que inauguró el presidente George H. Bush en su ponencia ante el Congreso en aquel 11 de septiembre de 1991, no nació de su voluntad o por el mérito propio; Bush al igual que sus predecesores y quienes le continuaron, son el muñeco parlante de los reales intereses que se esconden tras bambalinas. Incluso podemos asegurar que son los mismos que actualmente bregan por imponer engendros financieros como el TTIP y el CETA  que dejarían –entre otras- inoperantes los derechos del consumidor.

Hoy acudimos a un verdadero cisma o como reza nuestro encabezado, a una “pugna” entre dos posiciones irreductibles en las relaciones internacionales:  El Globalismo y el Nacionalismo.

El primero es sin dudas, el hijo de aquella globalización neoliberal que promocionaron e impulsaron desde finales de los setentas y comienzos de los ochentas las administraciones de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y Ronald Reagan en EEUU, protagonistas de los programas de privatización económica que derrumbaron los pilares del llamado “estado de bienestar” para abrirle el camino a la centralización del poder ejecutivo que solo se avocara a controlar pocos sectores del estado dejando las manos libres a la banca financiera para que supuestamente haga de engranaje para el desarrollo económico de la población que ya no contara con una intervención del estado para temas como la salud, el empleo, la educación y la seguridad social.

En este sentido aquella “globalización” fue el movimiento, un procedimiento no popular que nació desde la cúspide del poder con la finalidad última de tender redes globales de cooperación, de negocios y de ayudas mutuas pero,  solo para los contados sectores poderosos. La mejor muestra de la funcionalidad de esta globalización es sin dudas las coordinadas intervenciones de la OTAN (legalizadas por la ONU), que tras destruir la infraestructura de un país, les abre las puertas a las empresas y corporaciones occidentales que reconstruirán lo que sus compañeros militares han destruido.

Iraq es un ejemplo fallido de esto. A pesar de que estadounidenses y británicos demolieron puntillosamente la infraestructura del país y no contentos con ello, eliminaron a miles de sus funcionarios para reemplazarlos con colaboracionistas con misérrimos sueldos de 200 dólares mensuales, las inversiones no han sido las más prosperas para sus interesados, siendo una notoria causal de ello, la pertinaz resistencia armada y política que devino tras la invasión.

Aunque muchos globalistas quieran esconder este tipo de episodios, ellos forman parte de la dinámica “globalista” –que claramente vinculada con el imperialismo- que solo está diseñada por y para ciertos sectores y no para el beneficio común. Creyeron que convertirían a Iraq en el modelo de un oasis árabe para-estadounidense en medio de la Mesopotamia, algo que al no ver resultados óptimos, complicaron la situación con sus experimentos de la ingeniería insurreccional elaborados en los laboratorios de la CIA y aliados que parieron monstruos como “Al Qaeda”, “ISIS” y muy posiblemente a una docena de otras bandas que operan hoy en Siria.

En este último escenario, “los globalistas” más conocidos encarnados en Bush, Barak Obama, Hillary Clinton, John Mc Cain y la lista continua, pese a los intentos por destruir la nacionalidad siria, han hallado un inesperado obstáculo para lograr su misión y ese fue, Rusia que además de su poder militar, se ha plantado ante los foros internacionales en pro de una política “multilateral” de relaciones diplomáticas.

En este marco, el gobierno de Damasco logro soportar el suficiente tiempo al intento claro de derrocamiento de Bashar Al Assad, la desarticulación del sistema político controlado por el partido nacionalista B´aath y el despedazamiento territorial y confesional de la Siria que hoy conocemos, buscando además de los objetivos geopolíticos que beneficiarían a Tel Aviv, la creación de una multitud de zonas bajo control de grupos rivales que además de crear un magnifico mercado para los traficantes y los vendedores de armas, entorpecería muy convenientemente la estratégica “ruta de la seda” que tan buenos negocios le daría al comercio de Rusia, China y al mundo árabe islámico.

Otro elemento ineludible de éste Globalismo había venido siendo el unilateralismo estadounidense, herramienta política de Washington para implementar sus acciones de intervención militar que hoy vemos sigue siendo utilizada por la administración Trump.

A contrario de todas las predicciones y como reacción a estos intentos, el renacimiento de los nacionalismos es una realidad incontrastable que pese a la propaganda adversa que se lanza desde los medios hegemónicos en su contra, es la única vacuna contra farsa política globalista. En ese sentido, las continuas alegorías maliciosas que pretenden vincular este ideario al “fascismo”, al “nazismo” (filosofías europeas) y con términos como “dictadura” y “régimen”,  surgen a la vista de las nuevas generaciones pensantes como meras cortinas de humo que en realidad esconden el miedo de los sectores del poder global, a perder las prerrogativas y los negocios que giran en torno al montaje de ese Globalismo político financiero.

Hemos visto como hay ciertos nacionalismos que son tolerados por el Stablishment y otros que (caso de Irán, China, Rusia), convenientemente  son motivo del escarnio mediático. Hemos visto como el “ultranacionalismo” ucraniano, pese a su virulencia racista, ha venido siendo apañado desde occidente por su funcionalidad contra Rusia. 

Otro de los más protegidos por la Corporación mediática occidental es el “nacionalismo israelí”  insuflado de mesianismo religioso y político que bajo la denominación de “sionismo”, ha venido siendo el ideario de supremacía de una secula judía askenazi por sobre los derechos de los árabes y palestinos. Con abundantes antecedentes de un racismo recalcitrante y nocivo, este nacionalismo expansionista tiene en su haber todo tipo de crímenes y violaciones contra los derechos humanos desde la instalación de Israel hasta la actualidad.

 

Pero el nacionalismo real no es eso. El miedo que albergan los globalistas contra esta ideología está en el corte de los nexos políticos financieros que se entrelazan entre sectores de las bancas locales que culminan en los centros de poder anglosajones. 

Precisamente, un nacionalismo sano, bregara por una moneda soberana, políticas de beneficio común teniendo primordial interés sobre sus habitantes nativos, la regulación de los negocios foráneos mediante un gobierno respetable, un sistema jurídico sólido y probo, impermeable a los desmanejos e influencias corporativas externas que buscan imponer jurisdicciones extrañas que solo favorecen a sus intereses privados (CIADI). En fin, no permitir que se intoxique y corrompa a los habitantes de una nación con la única finalidad de llenar los bolsillos de pocos y ajenos.

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“¿REACTIVACIÓN AERONAVAL?”

 

La concreción de un contrato de adquisición de aviones franceses Super Etendard puede significar un punto muy preciado desde lo histórico para Argentina ¿pero es una decisión acertada desde lo técnico y estratégico?

Por Javier B. Dal

 

 

Habiamos venido viendo como las Fuerzas Armadas argentinas se derrumbaban sin visos de una coherente y planificada reestructuración, propiciada en gran parte por la desidia política de los gobiernos de los últimos 40 años y especialmente, por la clara aversión ideológica y partidocrática del pasado gobierno “kirchnerista”.

Discurrir sobre la torpeza de estas posiciones ya no tiene interés. Aparentemente y luego de varios estudios, proposiciones y gestiones de los asesores del actual gobierno argentino, el poder ejecutivo habría puesto en camino la segura adquisición de equipamiento especialmente dirigido a una de las áreas más castigadas por falta de presupuesto como es la Armada Argentina.

Según han ventilado algunas fuentes, el arma naval estaría por recibir un lote de entre seis a siete aviones de fabricación francesa “Super Etendard”  a un costo por unidad de “diez millones de dólares”, una operación razonable considerando las capacidades de ése avión en las actuales condiciones del desarrollo bélico.

 

 

Sin dudas que se aplaude este sopló de oxígeno para la defensa nacional, pero aún esto es insuficiente. Vemos que claramente ha habido consideraciones de carácter político para orientar estas adquisiciones, especialmente dirigidas a que Argentina no se salga del marco de vendedores históricos, dejando de lado las magnificas oportunidades que ofrece el mercado ruso.Otro de los anuncios refiere a la adquisición de dos aviones “C-130J Hércules” y de la asistencia técnica de origen estadounidense que llegaría a la fábrica aeroespacial de FADEA en Córdoba, donde se reactivaría el desarrollo de aviones de manufactura nacional.

Los aviones franceses “Super Etendard” de la fábrica “DASSAULT BREGUET” demostraron una excelente perfomance en el Teatro bélico de Malvinas en 1982, sin dejar de considerar el valor agregado del recurso humano que los armaron, mantuvieron y pilotaron con éxito contra la aquella poderosa flota británica. Pero las actuales circunstancias  tecnológicas bélicas no dan clemencia. Aquellas jornadas contra la flota británica –que actualmente se halla renovada- son historia antigua y plantear una nueva misión con éstos aviones contra las actuales fragatas modernas inglesas, representaría un suicidio de los pilotos.

Obviamente que este gobierno no tiene en miras semejante hipótesis, pero la causa Malvinas supera los intereses de cualquier sector político y gobierno pasatista. En aquel sentido, adquirir estos aviones al menos reactivara la operatividad de una de las áreas más importantes de la defensa como es la custodia del extenso litoral marítimo.

Hay algo de snob en estas adquisiciones, pero también hay mucho de deliberada permisión por parte de Londres, que sabe muy bien que Argentina con estos “remozados” aviones franceses –los cuales ya no se producen- , no tendrán las mismas chances que en 1982, que no hay que olvidar, por aquel entonces París corto los suministros de misiles “Exocet” por pedido del Foreing Office en Londres. Algo similar ocurriría si el gobierno anunciara a bombo y platillo la adquisición de aviones “SkyHawk A4-Q”, que en la actualidad carecen de toda posibilidad de operatividad.

Desde el punto de vista estratégico, se trata de una compra absurda y hasta inútil. Absurda por el simple hecho de que más allá de que dicho avión cumplió exitosamente sus tareas en 1982, actualmente es un arma inoperante ante los nuevos y sofisticados sistemas antiaéreos y navales que tienen los británicos quienes además, luego del conflicto estudiaron al dedillo, como contra restar al sistema antibuque “Exocet” y por ende a su vector de lanzamiento (el Super Etendard).

 


Hace cuatro años Argentina había desperdiciado la oportunidad de adquirir nada menos que veinticuatro aviones navales Sukhoi SU-33 de IV generación (aunque otras fuentes identificaron como SU-35), lo que a la vista de los expertos fue una clara demostración de ignorancia estratégica y vacío político-estratégico del gobierno de Cristina Fernández que en realidad escondía, un miedo a trabar relaciones con Moscú. Inútil por el motivo que hemos mencionada inmediatamente arriba. Actualmente si Argentina entrase en un conflicto similar al de 1982 o incluso, solo en un incidente aislado, no solo no contarían con aquel “as” bajo la manga sino que para peor, los británicos tras décadas de haber desarrollado contramedidas contra misiles complejos, serían eliminados mucho antes de que sus radares iluminasen el blanco. Hoy existe el llamado sistema antimisiles “Aegis” que montado en las fragatas y destructores 2000, elimina mucho antes de la reentrada a cualquier misil que fura disparado contra una unidad en operaciones.

De haberse perfeccionado ese acuerdo hoy la situación geopolítica del país sería rotundamente diferente.

El desconocimiento de las necesidades y las conveniencias estratégicas llegaron a tal punto, que falto muy poco para que aquel gobierno “popular” se dejara embaucar con la entrega de chatarra israelí (aviones KFIR) que además de usada e inoperante, sería entregada sin sistemas de armas.

 

 

Otras de las ofertas de Moscú era la de proveer aviones de intercepción y caza “MIG-29” e incluso cuando el gobierno de Macri llego al poder, se rumoreaba que habían en danza las probabilidades de adquirir aviones “MIG-31E” a costos muy convenientes, lo que habría desatado la histeria de Londres, Santiago de Chile y de los ocupantes de Malvinas.

 

Pero quienes habrían dado su voto de desaprobación final fueron los estadounidenses, quienes ya desde antes de que Obama se fuera de la Casa Blanca, dejaron bien en claro que si habían compras de armas para una reestructuración estarían supervisadas por ellos; de ese modo, ¿se puede hablar de reactivación?

“POSIBILIDADES GEOESTRATEGICAS”

Las actuales y complejas circunstancias internacionales presentan una oportunidad única propicia para la Argentina ¿Habrá intensiones de aprovecharla?

Por Charles H. Slim

Es sin dudas muy importante ver cómo se desarrollan los acontecimientos a nivel internacional e incluso, es algo bastante trascendente para quiénes tienen algún lineamiento sobre las políticas que la Argentina debería tomar para despegar de letanía política en la que se encuentra, seguir de cerca cómo evolucionan los hechos más trascendentes a nivel global. En este sentido para el país la alocada política de Trump, la situación británica con el “Brexit”, el triunfo del liberal Macron en Francia y hasta el compromiso de Rusia por luchar por el multilateralismo internacional, hacen a las posibilidades que tiene el país sudamericano para lograr reflotar alguna agenda con intereses propios y de altura.

Argentina debe abandonar ese estado de sopor el que muy bien saben explotar sus corruptas clases políticas que además de inoperantes ya no saben diferenciarse en sus ideologías por un simple hecho; y es que no tienen ninguna.

Como dijera alguien, “no todo está perdido”. Argentina y los países del Cono sur tienen salvación y no precisamente de la mano de los centros de poder mundiales y mucho menos de aquellos relacionados con las finanzas. En este sentido y contra todas las predicciones, solo la voluntad de una mayoría de argentinos, indistintamente de sus posiciones sociales, puede cambiar éste rumbo de entrega absoluta.

Asistimos actualmente a una continua y progresiva etapa de disgregación sociopolítica local que no escapa a la realidad global. En base a ella, los sectores globalistas a los que adhieren los llamados “liberales” tratan de sacar partido para crear las condiciones optimas para el desarrollo de sus empresas y negocios transnacionales sin los obstáculos de idearios nacionalistas, socialistas o cualquier otra ideología que limite sus acciones que persiguen un solo objetivo, obtener ganancias inconmensurables a costa de una nueva casta de proletarios voluntariamente oprimidos y exprimidos sin que en apariencias, se den cuenta de ello. Como se suele decir “no hay mejor esclavo que el que le gusta serlo”.

La Argentina pasa por lo que se llamaría la “privatización del poder”, una sintomatología que tiene raigambre anglosajona y que desde Washington y Londres  han venido tratando de contagiar, por todos los medios y sin piedad en el resto del mundo. Para ello y por diversos medios, es necesario destruir los marcos legislativos, institucionales y sociales de los estados nación y cooptarlos a los esquemas globales que se presentan como una supuesta ventaja para las poblaciones.

Asistimos a la realidad de gobiernos administrados por CEOs (Chieff Executive Officer), o para hablar con claridad, empresarios privados elegidos –entre otras cosas-por esta particular condición. Los países pasan a ser empresas privadas y sus estamentos gubernamentales, direcciones y departamentos al servicio de los intereses de ella reemplazando la idea de lealtad y patria y dejando a los habitantes como meros dependientes de la estructura.

En este marco ¿Cuáles pueden ser las alternativas geoestratégicas del país? Ciertamente ninguna. Si los habitantes de la nación refrendan este sistema con su voto a estos sectores alineados con esta metodología, sin dudas que Argentina marcha a convertirse en el “Wall Mart” del Cono sur, ni más ni menos. Si así sucediera, adiós a las pretensiones de soberanía política y mucho menos económica ya que, uno de los pilares de este modelo es el voraz sistema financiero que todo lo corrompe con base en Wall Street y la London Financial City que solo acepta como miembros, a los ricos e influyentes.

Si eso pasara, las privatizaciones de servicios a manos extranjeras serían cíclicas y en breve se llegaría a establecer una forma ingeniosa de privatizar el monopolio de la “fuerza pública”, que aunque suene contradictorio, es una realidad en una buena parte de las estructuras de las FFAA norteamericanas y británicas. Lo que anteriormente desarrollaba y controlaba el estado, estaría bajo contratistas privados que sin dudas y por buenos incentivos económicos, cubrirían las necesidades de equipos, vehículos y armamento para un ejército moderno y letal; entrenamientos, asesoramiento y preparación de cuadros armados pagados por inversores privados e incluso, la remodelación y reestructuración de las fuerzas policiales que siguen siendo una de las herramientas para cometer delitos vinculados a contactos con funcionarios judiciales y políticos.

Pero a pesar de que esto mejoraría en grado superlativo dichas áreas, éstas definitivamente ya no estarán al servicio de intereses propios de la nación –ya que sus esponsors serían norteamericanos y británicos- y cuando sus dirigentes se den cuenta será tarde. No se puede servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo. Con esto, los argentinos deberán olvidarse de la soberanía y temas como “Malvinas y sus derechos antárticos”.

Ahora bien, si por algún extraño fenómeno de la estupidez humana, los argentinos se fueran al otro extremo y votaran otro encantador de serpientes como fueron los Kirchner o el mismo Scioli, el país volverá a la piratería “seudo-populista” pero en la que solo podrán rapiñar sus funcionarios. Para estos ladrones de segunda, la bolsa completa y para los habitantes de a pie, todo el control y las presiones fiscales para que abandonen cualquier idea de resistir ese falso ideario “nacional y popular”. 

Como se puede ver cualquiera de estas dos alternativas son nefastas para los verdaderos intereses del país. En unos la obsecuencia a Washington es total y abierta mientras que los otros, solo la disfrazan bajo ropajes populistas.

Hay una tercera vía y los argentinos independientes con capacidad de liderazgo sano no pueden esperar para que se trace sola. El momento es el oportuno y ello podemos verlo con un EEUU y su socio Gran Bretaña como, embarcados en planes hostiles,  planean iniciar una tercera guerra mundial con un pronosticado ataque nuclear contra Corea del Norte. Y aunque los mediocres analistas internacionales argentinos no quieran o más bien no se atrevan a discurrir sobre las personalidades psicopáticas de Trump y May (Globalresearch. http://www.globalresearch.ca/donald-trump-and-theresa-may-partners-in-planning-armageddon/5589650), lo cierto es que ello puede suceder y a su vez,  abrir una brecha para el desarrollo político, económico y estratégico de Argentina y del Cono sur ¿Existirá lucidez en la clase política argentina o, hay otra nueva dirigencia con coraje para un desafío semejante?

“EL JUEGO SUCIO”

Un fallido intento de ataque terrorista orquestado contra Corea del norte revela inéditas incumbencias y reaviva la discusión sobre el uso de armas químicas. La doble moral continua.

Por Dany Smith

 

Apenas unas horas atrás la cadena de noticias coreana Yonhap daba cuenta sobre la desarticulación de los planes de una célula de asesinos dirigida por la CIA y elementos de Corea del sur, preparaba nada menos que el discreto asesinato del líder Kim Yon Un y de su plana mayor con el objetivo de crear el colapso del gobierno en Pyongyang.  Lo que los norteamericanos tratarían de difuminar con burlas y sus acostumbradas sátiras mediáticas, no es una broma ni menos aún el resultado de la imaginativa propaganda norcoreana.  Se trata nada menos, que de años de ejercer operaciones negras que con la complicidad de otras agencias, utilizan agentes bioquímicos y radiactivos con fines nefastos.

Para desgracia de Washington y su aparato mediático, Corea del Norte ha dejado de ser ese hermético país que se escondía tras un celoso y muy controlado régimen de censura informativa símil al estilo de la Unión Soviética “Stalinista”  o del viejo régimen comunista chino con Mao a la cabeza. Pyongyang se dio cuenta que esas rígidas políticas jugaban a favor de sus detractores occidentales quienes por medio de todo ese oscurantismo informativo que supo existir en épocas de la guerra fría, servía para poner a rodar las más disparatadas e injuriosas mentiras sobre su país.

No hay que olvidar el papel que han jugado los medios hegemónicos a lo largo de estos últimos treinta años, especialmente avocados a justificar las más injustificables acciones impulsadas por EEUU y Cía.  Ridiculizar al oponente hasta convertirlo a los ojos de la opinión pública en un “loco” o la “encarnación del mal”, son algunas de las tácticas informativas más conocidas y empleadas por el arsenal de “guerra psicológica de occidente. 

Explotando ventajas como son la cultura, el idioma y el total desconocimiento de su historia, los ingenieros de estas operaciones saben cómo manipular a una opinión pública mayoritariamente abúlica y perezosa que se deja llevar por lo que los medios oficiales publican por sus diversos medios. Con el mundo árabe e islámico hicieron cuanto se les vino en gana para tergiversar y manipular sus posiciones políticas, sus corrientes religiosas y políticas aprovechando el claro desconocimiento del idioma árabe.

Que podemos esperar entonces con el idioma coreano ¿Usted entiende esos signos inteligibles que no son chino? Aunque suene anodino, los cerebros de la desinformación, aprovechan estos desconocimientos para fabricar una noticia o un trascendido que en realidad es falso. Si por ejemplo usted viera un video por “Youtube” que muestra imágenes de ensayos militares coreanos, con esa característica voz enfática del locutor acompañada de un “graf” en idioma coreano, usted querrá saber de qué se trata. Y es allí donde el diablo mete la uña y manipulando estos elementos, los amos de a controversia y la instigación le harán creer que lo que usted está viendo es una rebelión contra Pyongyang.   

 

 

Esta bravata del funcionario israelí fue dura e inmediatamente criticada por sus pares, entre ellos Moshe Yaalon y no porque haya insultado a la dignidad de un mandatario extranjero sino más bien, porque deja expuesto a Tel Aviv en sus estrechas y secretas actividades que desde hace décadas, mantienen con EEUU.Por suerte actualmente la opinión pública se ha vuelto más desconfiada y ello a su vez ha obligado a que varios de los involucrados tras las sombras, salieran a tratar de respaldar la propaganda contra Corea del Norte. Uno de ellos, Tel Aviv, quien de la voz de su ministro de defensa Avdigor Liberman califico al líder norcoreano de “villano” y “loco”, alineándolo con los líderes de Siria e Irán lo que no estuvo exento de respuesta por parte de Pyongyang.

Uno de los secretos de Israel es planificar y matar sin que nadie se dé cuenta de ello, al menos hasta que lo hayan hecho.

Pero por qué Tel Aviv viene a la palestra a dar una posición tan esmeradamente pro-estadounidense, en un conflicto en el que en apariencia no tendría nada que ver. Bueno, como bien se sabe Tel Aviv y Washington comparten desde hace décadas, muchos secretos sucios que cada día cuesta trabajo mantener bajo la abultada alfombra de la historia. Hay demasiada basura acumulada que no dejaría dormir ni al mismo demonio, diría alguien.

Cuando el gobierno norcoreano denunció la fallida intentona de asesinar a Kim Yon Un usando un elemento “bioquímico”, las dudas y las preguntas sobre este asomo israelí en la crisis de la península se aclararon. Desde hace décadas que la inteligencia israelí y sus colegas estadounidenses, ejecutan operaciones de ataque utilizando novedosos métodos de asesinato, entre ellos, con sustancias biológicas, químicas y hasta radiactivas (Polonio) que tras insertado en el objetivo pueden tardar varios meses para eliminar físicamente a la víctima.

Hasta hace unos años, estas agencias gozaban de la incredulidad que proporcionaba la desinformación de los medios y sus fechorías pasaban como meras anécdotas de ciencia ficción. Pero las investigaciones científicas y los antecedentes sobre éste tipo de “operaciones especiales” son variados y algunos de ellos han pasado a la historia.

 

El envenenamiento del presidente la Autoridad Nacional Palestina Yasser Arafat que termino con su lenta muerte en un hospital de París en 2004, pasando por los intentos fallidos de envenenar a Saddam Hussein o al líder de la resistencia islámica palestina Kaled Mashal a plena luz del día en la vía pública en Aman allá por 1997, o el envenenamiento de Hugo César Chávez con una dosis de radiación en una micro fibra metálica colocada en una silla tras su visita a una universidad en EEUU,  son solo algunos de los ejemplos de cómo opera Israel y sus colegas de la CIA para deshacerse de sus enemigos. En base a venenos y sustancias complejas desarrolladas por médicos, farmacéuticos y virólogos al servicio del Mossad, Tel Aviv ha demostrado ser un experto en el negocio de la muerte inducida.

Sus colegas de la CIA también cuentan con una vasta experiencia sin dejar de señalar que ambos, suelen operar conjuntamente para cubrirse mutuamente.

En el caso de esta intentona que fue desbaratada por Pyongyang, lo relatado por el ministerio de seguridad interior, la célula dirigida por la inteligencia surcoreana NIS que se había venido preparando desde el 2014 en Corea del sur, había reclutado a un simple ciudadano norcoreano, tal vez descontento con su gobierno, tal vez estimulado por los 20.000 dólares que pagaban por sus movimientos, tal vez por el simple hecho de que amenazaban a su familia de que les iría mal si no cooperaba. Igualmente tras el desbaratamiento de este plan la suerte de este ciudadano usado por aquellas agencias, no será para nada agradable.

Más allá de los antecedentes que verifican la viabilidad de orquestar un ataque como el denunciado por Pyongyang, los inusuales movimientos recientes entre Washington y Seúl confirman que algo ha salido mal y hay que taparlo de inmediato ¿Será acaso por este fracaso?

“EL INTERMEDIARIO”

Quiénes han alimentado la idea del presidente Mauricio Macri de que es un especie de intermediario entre la “comunidad internacional” y lo que sucede en Venezuela? A quiénes beneficia su interferencia en los asuntos internos de ésta nación?

Por Pepe Beru

 

Hay varias cosas en la vida que un hombre debe saber para no meter la pata hasta  fondo y una de ellas es, saber hasta dónde jugar y cuando es el momento oportuno de salirse de la partida. En el caso del presidente argentino Mauricio Macri hay un pequeño detalle: Nadie lo llamo para intervenir en los asuntos internos de otro país soberano.  Nos estamos refiriendo obviamente al tema de Venezuela y las confusas circunstancias que actualmente la acucian.  

Desde hace tiempo que Venezuela viene siendo el blanco de una sistemática campaña de zozobra informativa y política que busca arrancar de raíz al gobierno revolucionario y Bolivariano. Obviamente que ello no es por casualidad o solamente por las falencias que sin lugar a dudas tiene el gobierno de Maduro que siempre hay que remarcar, no es lo mismo que Chávez.

Pese a que en los últimos días el mismo Maduro llamó a una Asamblea Constituyente, sorprendentemente –y contrario a lo que reclamaban anteriormente- los sectores de la oposición no solo demostraron su desacuerdo sino que incluso, han dejado en claro que la vía violenta debe incrementarse.

Actualmente hay una muy bien ejecutada operación de boicot contra los implementos más necesarios para Venezuela y ello a su vez se ve agravado por la casi inexistente industria de manufactura local, haciendo depender a la población venezolana de implementos tan básicos como el papel higiénico o el trigo para la elaboración del pan. 

Sin dudas que esto facilita las cosas a quienes están detrás de la oposición que, nadie duda, se halla coordinada desde Washington.

Si alguien preguntara ¿Estamos frente a una maniobra de “golpe blando”? la respuesta es sin lugar a dudas afirmativa.  Y es eso lo que está rompiendo las cabezas de los principales directores e interesados –tanto internos como externos- en que Venezuela regrese a las épocas de la burocracia partidista que tan buenos negocios le concedió a esa clase política que además de haberse robado el país y de consagrar la corrupción institucional permanente, mantenían un estado de impunidad judicial abominable que aseguraba privilegios y dineros sin cuestionamientos.

No hay que olvidar que el “Chavismo” nació de esa crisis y de la cual la mayoría de los ciudadanos  venezolanos y en especial los sectores más pobres, estaban hartos de tolerar. Con la presidencia de Carlos Andrés Pérez la corrupción político-económico y financiera de su gobierno había pasado las nubes, algo de lo cual muchos venezolanos aún no olvidan.  Fue uno de los insignes mandatarios neoliberales que aplicaron al pie de la letra las recetas del FMI, la liberación de tasas de interés y por supuesto, una subordinación política indiscutible a Washington.

 

Hasta la salida de Andrés Pérez Venezuela fue una triste república de burócratas corruptos que no era más conocida que en los límites del Caribe. Con su industria petrolera monopolizada por capitales extranjeros y fuente inagotable de ingresos para los altos empresarios locales, los lacayos políticos tradicionales no se hubieran imaginado ni por un momento, levantar una sola queja contra las injerencias político-financieras de Washington.

La ausencia de Chávez se siente porque, no queden dudas de que si él estuviera vivo en estas circunstancias hubiera sido un protagonista más en todo el descalabro internacional. Su carisma alimentaba la legitimidad de su gobierno que seguramente hubiera disuelto las intentonas golpistas.

 

Hoy muchos están hablando de que el gobierno de Maduro tiene grupos armados que usan las tácticas propagandísticas de “ISIS”, lo que revela una supina ignorancia y hasta una maliciosa intencionalidad. No es una novedad para quienes conocen bien la realidad política en Venezuela, que muchos grupos que respaldan al gobierno, se mantienen en la clandestinidad como una forma de contrarestar las actividades contra-revolucionarias que orquestan  en las sombras agencias extranjeras en coordinación con grupos aliados internos y que se activarían ante una intervención externa (copiando las tácticas mediáticas de la resistencia iraquí durante la invasión del 2003). 

Desde comienzos del año, los sabotajes contra líneas de tendido eléctrico, agua y producción de incendios intensionales se han multiplicado en forma preocupante y eso sin contar los casos de asesinatos que las estadísticas los contaran como una casuística de la criminalidad común.

Dentro de estos planes se halla el desarrollo de una guerra económica, que consiste básicamente en el desabastecimiento  de mercaderías, que había sido detectada y combatida por el gobierno, logrando interceptar camiones que sacaban alimentos y productos básicos para acopiarlos en depósitos clandestinos establecidos en regiones remotas o incluso para sacarlos por la frontera colombiana.

Tampoco olvidemos (como si lo hacen los medios) que el gobierno bolivariano ha venido siendo, por años, agredido en diversas formas e intensidad llegando a introducirse al país, elementos y grupos de mercenarios extranjeros que se entrenaban en la selva colombiana y que junto a las “guarimbas” locales ( últimamente muy bien organizadas) actuarían con claras intensiones de dar crear una guerra sucia que culminaría con un golpe quirúrgico contra Caracas.

No debiera olvidarse que detrás de estas intentonas no solo estaban –y continúan estándolo-   la CIA estadounidense, sino que incluso pudo comprobarse la complicidad de agencias europeas como el DGSE francés, que bajo el mandato de Nicolás Sarcozi  comisiono a un sicario para asesinar a Hugo César Chávez pero que termino siendo capturado por el SBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) algo de lo cual, París no acuso recibo.

Otros que también fueron acusados de intervenir en un fallido intento –y de lo cual también la prensa ha olvidado-, fue la empresa de seguridad privada estadounidense “ACADEMI”, encargada del entrenamiento y prestación de la logística a los grupos subversivos.

Como se puede ver, nada está claro en el panorama venezolano, pero pareciera que esto no ha sido considerado por Macri que influido por los sectores opositores ligados a EEUU que a su vez se ligan con varios de sus cercanos, hará gestiones políticas para un recambio en Caracas.

Desde tiempo atrás, Macri viene lanzando reclamos y acusaciones contra el gobierno de Maduro, especialmente dirigidos a la liberación del dirigente opositor Leopoldo López para lo cual ha recibido la visita de funcionarios, familiares  y personalidades de la oposición.

 

La situación descripta no es para nada fácil de analizar y dificultosa de entender pero es claramente peligrosa. Al parecer Macri no ha entendido en la ciénaga en la que se estaría metiendo, mal asesorado o aprovechando sus buenas intensiones, creyendo saber lo que hace pero que al final de cuentas y cuando sea demasiado tarde, se dará cuenta que solo está sirviendo a los intereses que se digitan desde Washington y New York que de ponerse feas las cosas, lo abandonaran como lo han hecho con todos sus predecesores. 

“EL ARMA INVISIBLE”

Puede EEUU aun considerarse la primera potencia militar con lo que ha demostrado Rusia en el campo bélico actual?

Por Dany Smith

 


La vida del hombre, desde que pisa la tierra está innegablemente ligada a las situaciones bélicas y a los enfrentamientos permanentes que llevan a una constante elucubración de ingenios y medidas para tratar de estar por encima de sus rivales que amenazan a sus intereses. Desde la caída de la URSS en 1991, EEUU y la OTAN han tratado de extender los dominios de su alianza a toda el Asia tratando de engullirse a los entonces países satélites de la era soviética.

Actualmente tras la asunción de Donald Trump, contrariamente a lo que había prometido, la Alianza ha visto revitalizado su papel de conquista para lograr de una buena vez la hegemonía político militar que los jerarcas de Bruselas soñaron desde su creación. Pese a los aspectos económicos que Trump saca a relucir a cada momento cuando se habla de las contribuciones que hace los EEUU para esta organización, las últimas decisiones de política internacional de la Casa Blanca no dejan lugar a dudas de que no hay precio para los beneficios que éstas traerán a la organización.

Pero la OTAN no es una organización “democrática” y menos aún, un club de amigos; se trata de una colusión de intereses geopolíticos con un poderoso brazo armado en el cual EEUU y sus aliados europeos, tratan de sobrevivir tras perder sus objetivos con la caída de la URSS y el desbande de la amenaza que suponía aquel portentoso “ejército rojo”.  

En ese plan han trabajado en los más diversos proyectos tanto de ampliar su jurisdicción usando su poder militar, como sus influencias políticas amañadas con operaciones de inteligencia en las que no hay que olvidar a las estructuras de ejércitos secretos bajo la denominación “Gladio”, uno de los escándalos históricos más reveladores y muy ligado a lo que actualmente sucede con el llamado “terrorismo internacional”.

La OTAN y EEUU gozaron de impunidad operativa desde 1990 hasta mediados del 2003 cuando ya habiendo invadido Afganistán con excusas muy pocos creíbles (y en base a un atentado en 2001 muy poco claro), avanzaron en contra de una abrumadora mayoría de la opinión pública mundial contra la soberanía de Iraq.

Una amplia franja de la población mundial y que no puede centralizarse por países en forma individual, se preguntaban ante estos avasallamientos imperialistas ¿quién podrá detener todo esto? Era algo desesperante ver como a la par de las carnicerías y la troperias impunes que las fuerzas estadounidenses, británicas y de países colaboradores causaban contra poblaciones civiles, usando como frontón una despreciable propaganda islamofoba que justificara semejantes aberraciones.

 

 

Sin justificaciones y de ser necesario, inventándolas, Washington decretaba unilateralmente embargos despiadados, exclusiones aéreas y realizaba sin posibilidad de contrarestarlas, ataques y masacres como el mundo ha sido testigo.

Desde cinco años a esta parte las cosas han venido cambiando en grado superlativo y en gran parte se ha dado por la aparición de una potencialidad de Rusia que los mismos estrategas norteamericanos y sus colegas de la OTAN no esperaban ver, al menos no en un plazo tan cercano.

Es muy cierto por otra parte, que el desarrollo militar de Rusia representa un excelente ambiente para los negocios de las industrias armamentísticas sin importar la procedencia o nacionalidad de las mismas. EEUU no puede vivir sin un rival y ello se ha visto en estos últimos largos 25 años desde que se tomo la libertad de comenzar la guerra del Golfo Pérsico que sigue ardiendo en otras formas, los bombardeos de la OTAN a la ex Yugoslavia y todas las demás calamidades que es sin lugar a dudas, producto de las administraciones norteamericanas han convertido al mundo en un lugar mucho más impredecible.

Rusia ha dado muestras de variadas formas de avance en su tecnología aeroespacial y militar en general que ha venido preocupando en silencio al Pentágono y a sus aliados de la OTAN.  Pero como ha sido la acostumbrada política informativa de occidente, si hay alguna debilidad o información que sea inconveniente para los intereses de EEUU, ello será enterrado en el olvido y de ser posible, eliminado de los records informativos.

Washington no se resignará a caer a un segundo lugar o mucho peor, ser humillado en otro conflicto asimétrico; no puede darse ese lujo con una Rusia que se alza con novedosos y poderosos sistemas de armas de nueva generación que ni siquiera causan un zumbido. Una de estas, son las de carácter electromagnético que pueden inutilizar en un pestañar a las fragatas más modernas e incluso a un portaaviones nuclear del tamaño del “USS-George H. Bush”.

El incidente del “USS-Donald Cook” en aguas del Mar Negro allá por el 2014, fue la prueba cabal de que Rusia tenía la capacidad de inutilizar con un solo avión de combate a un buque de cuarta generación dotado con lo último del sistema de combate electrónico Aegis y que dotado de cuatro poderosos radares de mediano alcance, detuvieron su funcionamiento apenas paso aquel SU-24 por encima del buque.

 

Fue demasiado para los tripulantes de aquel buque, quienes al ver como se fundían sus circuitos eléctricos, quedaron inermes y a la deriva hasta que los vinieron a rescatar y remolcar a un puerto aliado.

Otros incidentes similares fueron registrados en cercanías de Crimea, el Mediterráneo, el Báltico y también en el Mar Negro pero, esta vez los norteamericanos se encargaron de que nada saliera a la luz. Demasiado bochorno para el Pentágono como para que se multiplicaran otros casos inexplicables como el del “Donald Cook”.

Hoy se sabe que lo que Rusia posee es un sistema denominado “Russian Electronic Warfare” basado en el principio del electromagnetismo y algo más.  Aunque este es un principio conocido para los físicos y los expertos estadounidenses, no parece que ellos hayan podido reproducir con eficacia un arma de similares características.

Se sabe si, que EEUU tiene sistemas de armas laser  para el derribo de misiles, armas de ondas infrarojas, de ultrasonido e incluso de pulso electromagnético o plasma (utilizadas en Iraq 2003) que pueden fundir un tanque de combate en unos segundos.  

Pero todos estos ingenios siempre orientados en sentido ofensivo, fiel a su naturaleza.

 

La última muestra de estas capacidades se vio en el ataque con misiles Tomahawk contra la base siria de Shayrat donde se dispararon 59 vectores pero, solamente llegaron 20. Obviamente la versión oficial no habla de ello. Según otras fuentes, los 39 que nunca llegaron cayeron inermes a mitad de camino desperdigándose por los campos y los olivares de la zona.  Una barrera invisible o más bien una red electromagnética de defensa pasiva afecto a las cabezas de los misiles y simplemente los dejo inoperantes e incluso –se supone en algunos casos- fueron desarmados. Los generales y personeros en Washington exclamaron por lo bajo “We have a big problem”