“POSIBILIDADES GEOESTRATEGICAS”

Las actuales y complejas circunstancias internacionales presentan una oportunidad única propicia para la Argentina ¿Habrá intensiones de aprovecharla?

Por Charles H. Slim

Es sin dudas muy importante ver cómo se desarrollan los acontecimientos a nivel internacional e incluso, es algo bastante trascendente para quiénes tienen algún lineamiento sobre las políticas que la Argentina debería tomar para despegar de letanía política en la que se encuentra, seguir de cerca cómo evolucionan los hechos más trascendentes a nivel global. En este sentido para el país la alocada política de Trump, la situación británica con el “Brexit”, el triunfo del liberal Macron en Francia y hasta el compromiso de Rusia por luchar por el multilateralismo internacional, hacen a las posibilidades que tiene el país sudamericano para lograr reflotar alguna agenda con intereses propios y de altura.

Argentina debe abandonar ese estado de sopor el que muy bien saben explotar sus corruptas clases políticas que además de inoperantes ya no saben diferenciarse en sus ideologías por un simple hecho; y es que no tienen ninguna.

Como dijera alguien, “no todo está perdido”. Argentina y los países del Cono sur tienen salvación y no precisamente de la mano de los centros de poder mundiales y mucho menos de aquellos relacionados con las finanzas. En este sentido y contra todas las predicciones, solo la voluntad de una mayoría de argentinos, indistintamente de sus posiciones sociales, puede cambiar éste rumbo de entrega absoluta.

Asistimos actualmente a una continua y progresiva etapa de disgregación sociopolítica local que no escapa a la realidad global. En base a ella, los sectores globalistas a los que adhieren los llamados “liberales” tratan de sacar partido para crear las condiciones optimas para el desarrollo de sus empresas y negocios transnacionales sin los obstáculos de idearios nacionalistas, socialistas o cualquier otra ideología que limite sus acciones que persiguen un solo objetivo, obtener ganancias inconmensurables a costa de una nueva casta de proletarios voluntariamente oprimidos y exprimidos sin que en apariencias, se den cuenta de ello. Como se suele decir “no hay mejor esclavo que el que le gusta serlo”.

La Argentina pasa por lo que se llamaría la “privatización del poder”, una sintomatología que tiene raigambre anglosajona y que desde Washington y Londres  han venido tratando de contagiar, por todos los medios y sin piedad en el resto del mundo. Para ello y por diversos medios, es necesario destruir los marcos legislativos, institucionales y sociales de los estados nación y cooptarlos a los esquemas globales que se presentan como una supuesta ventaja para las poblaciones.

Asistimos a la realidad de gobiernos administrados por CEOs (Chieff Executive Officer), o para hablar con claridad, empresarios privados elegidos –entre otras cosas-por esta particular condición. Los países pasan a ser empresas privadas y sus estamentos gubernamentales, direcciones y departamentos al servicio de los intereses de ella reemplazando la idea de lealtad y patria y dejando a los habitantes como meros dependientes de la estructura.

En este marco ¿Cuáles pueden ser las alternativas geoestratégicas del país? Ciertamente ninguna. Si los habitantes de la nación refrendan este sistema con su voto a estos sectores alineados con esta metodología, sin dudas que Argentina marcha a convertirse en el “Wall Mart” del Cono sur, ni más ni menos. Si así sucediera, adiós a las pretensiones de soberanía política y mucho menos económica ya que, uno de los pilares de este modelo es el voraz sistema financiero que todo lo corrompe con base en Wall Street y la London Financial City que solo acepta como miembros, a los ricos e influyentes.

Si eso pasara, las privatizaciones de servicios a manos extranjeras serían cíclicas y en breve se llegaría a establecer una forma ingeniosa de privatizar el monopolio de la “fuerza pública”, que aunque suene contradictorio, es una realidad en una buena parte de las estructuras de las FFAA norteamericanas y británicas. Lo que anteriormente desarrollaba y controlaba el estado, estaría bajo contratistas privados que sin dudas y por buenos incentivos económicos, cubrirían las necesidades de equipos, vehículos y armamento para un ejército moderno y letal; entrenamientos, asesoramiento y preparación de cuadros armados pagados por inversores privados e incluso, la remodelación y reestructuración de las fuerzas policiales que siguen siendo una de las herramientas para cometer delitos vinculados a contactos con funcionarios judiciales y políticos.

Pero a pesar de que esto mejoraría en grado superlativo dichas áreas, éstas definitivamente ya no estarán al servicio de intereses propios de la nación –ya que sus esponsors serían norteamericanos y británicos- y cuando sus dirigentes se den cuenta será tarde. No se puede servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo. Con esto, los argentinos deberán olvidarse de la soberanía y temas como “Malvinas y sus derechos antárticos”.

Ahora bien, si por algún extraño fenómeno de la estupidez humana, los argentinos se fueran al otro extremo y votaran otro encantador de serpientes como fueron los Kirchner o el mismo Scioli, el país volverá a la piratería “seudo-populista” pero en la que solo podrán rapiñar sus funcionarios. Para estos ladrones de segunda, la bolsa completa y para los habitantes de a pie, todo el control y las presiones fiscales para que abandonen cualquier idea de resistir ese falso ideario “nacional y popular”. 

Como se puede ver cualquiera de estas dos alternativas son nefastas para los verdaderos intereses del país. En unos la obsecuencia a Washington es total y abierta mientras que los otros, solo la disfrazan bajo ropajes populistas.

Hay una tercera vía y los argentinos independientes con capacidad de liderazgo sano no pueden esperar para que se trace sola. El momento es el oportuno y ello podemos verlo con un EEUU y su socio Gran Bretaña como, embarcados en planes hostiles,  planean iniciar una tercera guerra mundial con un pronosticado ataque nuclear contra Corea del Norte. Y aunque los mediocres analistas internacionales argentinos no quieran o más bien no se atrevan a discurrir sobre las personalidades psicopáticas de Trump y May (Globalresearch. http://www.globalresearch.ca/donald-trump-and-theresa-may-partners-in-planning-armageddon/5589650), lo cierto es que ello puede suceder y a su vez,  abrir una brecha para el desarrollo político, económico y estratégico de Argentina y del Cono sur ¿Existirá lucidez en la clase política argentina o, hay otra nueva dirigencia con coraje para un desafío semejante?

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