“BIBI VISITA BUENOS AIRES”

Con denuncias penales por estafas y pedidos de captura en varios países por crímenes de guerra y lesa humanidad ¿Qué hay realmente detrás de la visita de Netanyahu a la Argentina?

Por Charles H. Slim

 

Tan solo a unos días después que aviones israelíes bombardearan Siria, que sus fuerzas de ocupación realizaron nuevos operativos de apropiación y desalojos de familias palestinas de sus territorios para realizar grandes negocios inmobiliarios para construir nuevos asentamientos para colonos ultraderechistas, llegará el 12 de septiembre acompañado de una numerosa comitiva el premier Benjamín Netanyahu, algo que ya despertó un intenso movimiento en las bases políticas del país.

Al repudio que ya adelantaron varios sectores políticos que respaldan la causa con Palestina, se han unido sectores del judaísmo local que rechazan no solo a la personalidad del primer ministro sino también a las políticas coloniales del estado de Israel.

El revuelo no es para menos. Se trata de la primera visita que hace un premier israelí al país desde la instauración del estado de Israel en 1948 y en este caso, con una cualidad particular, se trata de un criminal de guerra, el más notorio y cínico de los últimos tiempos responsable de entre otras cuestiones, de la masacre colectiva contra la franja de Gaza en 2014. Su régimen además de violar continuada y sistemáticamente el derecho internacional ha sido un recurrente y brutal agresor no solo contra la población palestina sino también contra sus vecinos, especialmente contra Siria.

Como representante de la entidad sionista, Netanyahu habría sido movilizado por el interés particular de un sector de la comunidad judía argentina y su cercana amistad con el presidente Mauricio Macri con quien estuvo reunido en Davos allá por comienzos del 2016.

La agenda de Netanyahu no se inscribe en una visita protocolar de estado ni para tratar temas de una agenda bilateral (aunque así lo pretendan presentar). Tal como lo señalamos antes, su llegada habría estado propiciada por el interés de una parte de la comunidad judía local que se identifica con los lineamientos políticos de la DAIA y su clara actividad política  a favor de Tel Aviv.

Quienes venden esta visita como el comienzo de un acuerdo muy benéfico para la Argentina se han enfocado en señalar que Netanyahu viene acompañado de “treinta empresarios” –inversiones- entre los que se encuentran los representantes de la proveedora de servicios  e inversiones como la “Israel Export Institute”,  “Mitrelli Group” y otras relacionadas a las áreas de comunicaciones como “Faception” (Nuevas tecnologías), “Verit” (Ciberseguridad) y “Cellcom Israel Ltd” (telecomunicaciones) todas relacionadas con las actividades de “inteligencia” de los servicios secretos propios (Mossad y Shin Bet) y de otros países a donde han llevado sus ingenios, algo que debería despertar una seria preocupación para la intimidad y la libertad de las conversaciones privadas de todos los argentinos.

En ése sentido, la visita de “Bibi” –como lo llaman sus camaradas- no viene por una casualidad ni tampoco por acuerdos comerciales como lo han argumentado las plumas anglófilas y sionistas locales. Entre otros asuntos que se vienen a tratar, está verificar como se están encauzando las pesquisas contra Irán, la venta de armas y equipos, el estrechamiento de relaciones institucionales por temas de “inteligencia” y asesoramiento para las fuerzas de seguridad, algo que debería despertar reales preocupaciones por lo que significara la presencia de criminales militares de las FDI y del “Shin Bet” adoctrinando a los uniformados argentinos.

Sin dudas que detrás de estás interrelaciones oficiales, Tel Aviv busca cooptar al gobierno argentino y alinearlo a su geopolítica internacional –con todo lo que ello supone-, mientras que por otros medios hace tiempo que trata de influir en la opinión pública nacional con tácticas tan variadas como son los artículos de intelectuales pro-israelíes, el fomento de actividades culturales con mucha prensa hasta las discretas incursiones exploratorias de personal israelí en la Patagonia que tras haber sido denunciadas desde hace años, se han enmascarado bajo ingeniosas modalidades como es el caso de la ONG denominada “Mochileros sin fronteras”.

Hay también en esta llegada un interés direccionado a que el gobierno argentino sepa que tendrá respaldo político para que prosiga con la causa AMIA manteniendo como argumento principal aquel que sostiene que la república islámica de Irán fue la responsable de dicho ataque, y si es posible, de la muerte del fiscal Nisman.

En este sentido, Netanyahu vendrá a imponer el mantenimiento de la hoja de ruta (instalada por el informe del Mossad y la CIA) para la cual no hay posibilidades de discutir. Incluso es más; según lo informan fuentes confiables, el gobierno estaría entregando información vital del encubrimiento de la causa a empresas privadas que la CIA usa como cubierta, algo que ya despertó el airado reclamo de los familiares de víctimas “Apremia” (Pájaro rojo. “AMIA. 

El gobierno quiere entregarle a la CIA involucrada en el encubrimiento, los archivos escamoteados a la justicia por la SIDE de Stiusso”.http://pajarorojo.com.ar/?p=35655 )

Desde hace años que la extrema derecha israelí que actualmente encabeza Netanyahu, viene insistiendo en la tesis de la llamada pista iraní la cual más que por argumentos jurídicos tangibles, fue impulsada por una rivalidad geopolítica notoria que se ha ido reafirmado con el paso del tiempo, casualmente por el fortalecimiento y la creciente influencia de Teherán en la región. En este sentido, la guerra desatada en Siria e Iraq con el uso de “proxis” financiados por países del golfo –aliados a Israel-  bajo la agenda de Washington, tuvo como resultado contraproducente el acercamiento y la intervención exitosa de Irán en escenarios tan lejanos como Yemen –donde también participa Israel-, que ha llevado a fortalecer actores como el “Hizb´allah” libanes quien a su vez, desde que EEUU intervino en la región ha inspirado y fortalecido a grupos similares tanto en Siria como en Iraq.    

Para enmascarar estos señalamientos, Netanyahu visitara la embajada de Israel para rendir homenaje a los veintinueve muertos del ataque de 1992 donde y seguramente alegara furiosamente que Irán fue el artífice de esa tragedia y de la que mato a 85 personas en la explosión de la AMIA en 1994 con lo cual seguramente conminara al gobierno de Mauricio Macri a que no dude en avanzar con ésta hipótesis, dejando en claro que será la única que Tel Aviv y los partidarios de la DAIA están dispuestos a aceptar. 

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“DE BUENOS AIRES A PYONGYANG”

 

Cuál es la postura de Argentina en la actual crisis en la península coreana ¿Tiene el gobierno actual una visión estratégica sobre ello?

Por Charles H. Slim

 

La crisis en la península coreana parece algo lejana para el común de los habitantes de éste lado del globo y en especial para los habitantes de Argentina, quienes de continuo se ven sumergidos en compulsas internas de bajo nivel que muy poco pueden ayudar al común de su gente. Pero quienes están mucho más –imperdonablemente-desconectados de la realidad internacional en la que la Argentina se mueve, es su clase gobernante que a su notable falta de vocación, se debe agregar su absoluta dependencia de lo que señalan desde el norte anglosajón.

Los únicos coreanos que los ciudadanos porteños actuales conocen (ya que desde allí se manejan los asuntos del país) son los de las tiendas de ropa para mujeres que se caracterizan por sus inagotables jornadas de trabajo y precios tan llamativos. Sobre qué diferencia hay entre Corea del sur y la Corea del norte, nada de nada.

Pero ello no fue siempre así. Aunque muchos desmemoriados no lo recuerden –o quieran barrerlo bajo la alfombra-, la Argentina de los setentas tuvo un activo papel de contacto diplomático con la entonces China Popular y Corea del norte en momentos que el país formaba parte del grupo de los “países no alineados”. Fue así que el 1º de junio de 1973 Argentina y Corea del Norte (RPDC) establecieron relaciones diplomáticas bilaterales comprometiéndose entre otros temas,  a bregar por la liberación de los pueblos del tercer mundo. 

Para cuando llegó el golpe de 1976, la misión diplomática norcoreana se fugo súbitamente del país y ese particular lazo diplomático se corto.

En épocas que el general Douglas Mc Artur, bajo la engañosa bandera de la ONU dirigió la ofensiva contra los coreanos comunistas que habían proclamado la liberación de la península, el gobierno argentino –como era de esperar- se puso del lado de lo que a Washington le agradaba y así continuó hasta ese breve impasse con  el gobierno peronista de Campora entre 1973 a 1977.

Cuando Néstor Kirchner llega a la presidencia, continuó con aquella política conservadora y previa, establecida por Fondizi  en 1962 en la cual Buenos Aires solo mantendría relaciones bilaterales con una sola Corea, la del sur. 

Curiosamente, cuando la presidente Cristina Fernández llega al poder y pese a su pretendido ideario “revolucionario” que reivindicaba la lucha setentista de signo marxista, nunca llevo adelante ninguna gestión por restablecer aquellas relaciones con Pyongyang, otro dato que revela las falacia de sus discursos.

En las actuales circunstancias políticas y sus complejidades, son demasiado afiebradoras para una clase política más cercana a la distendida vida de la farándula mediática que a los sensibles temas de estado.

Desde hace décadas, la clase política argentina se ha ido perfeccionando en su papel de mero observador, una obsecuente repetidora de lo que Washington o la Unión Europea deciden sobre temas que hacen a la seguridad internacional sin atreverse a tomar una posición auténticamente propia que agregue elementos políticos de discusión ante los foros internacionales.  Sin dudas, el síndrome de aquellas “relaciones carnales” prostibularias permanece en el torrente de ésta clase.

Aquellas jornadas en las que el neoliberalismo tomaba por asalto el poder mundial en 1990 y la refrendaba con el uso descarnado de la fuerza contra Iraq se han ido. En esos momentos, EEUU bajo la administración de George H. Bush las políticas eran previsibles y la agenda era clara; como en la mafia, todos se encolumnaban detrás del “padrino” Bush y nadie discutía nada.

De ese modo se ha venido manejando desde la Casa Blanca la agenda internacional, con matices más o menos oscuros, la política de intervención no ha variado en ningún momento. Para los gobiernos argentinos contemporáneos, las pautas estaban más o menos claras.

Pero actualmente hay un serio problema; Donald Trump. Y no es culpa de éste particular mandatario ya que él es el producto de una nación en crisis que se haya en una lucha intestina en lo más profundo de su estado. La sintomatología de una potencia bélica en decadencia en manos de un sujeto tan impredecible como su peinado, no deja lugar a que las cosas puedan ser tomadas a la ligera. Incluso no olvidemos que antes de que Trump fuera ungido como presidente y cuando todo indicaba que Hillary Clinton sería la sucesora en la Casa Blanca, todo el arco mediático nacional y dirigentes políticos como el actual presidente argentino, sonreían jocosamente ante planteo de que llegara a ser el presidente de EEUU.

Cuando Trump ganó, las muecas de sus caras cambiaron y los comedidos medios de información quedaron absortos ante la realidad.

No solo los políticos son responsables de esta parálisis; la clase del llamado “cuarto poder”, hacen mucho más para distraer al vulgo con noticias intoxicadas o el deliberado ocultamiento de lo que realmente ocurre. Ello se debe a que deben sus salarios a empresas que a su vez pertenecen a empresas que forman parte de conglomerados mediáticos que tienen sus oficinas en EEUU o la UE. Casi en una emulación los periodistas “top” de la pantalla nacional, hacen gala de improperios baratos y descalificaciones para explicar la situación de Corea del norte y su gobierno. Su papel es  tan lastimero y rastrero, que de solo verlos sus emulados colegas anglosajones–de la CNN, NBC, FOX- se sonrojarían de vergüenza ajena.

Para empezar, estos sectores poco o nada saben del origen del conflicto y otros no saben ni siquiera dónde está Pyongyang. Hay en el discurso mediático una clara paráfrasis retorcida de la postura estadounidense que del vamos, quita seriedad al abordaje del tema.

El estado argentino no puede hacerse el desentendido y menos aún alegar que como lo exclamaría sus presidente “no tenemos nada que ver”, ya que dentro de su territorio alberga una base de comunicaciones de la República Popular China, la potencia asiática que tiene una influencia innegable en el actual conflicto.

Como se ha estado viendo, las tensiones siguen escalando tras la impulsión de más sanciones comerciales, que tras algunas reformas a su texto, fueron definitivamente aprobadas por Naciones Unidas este último 12 de septiembre.

Por lo pronto Kim Jon Un ha optado por continuar con sus desarrollos misilisticos como una forma de autopreservación ante la amenaza estadounidense que merodea frente a sus costas y del otro lado del territorio en Corea del sur. Las alegaciones de la representante estadounidense ante la ONU Nikki Hallei son tan estrambóticas como falaces ya que en el pasado, el mundo ha sido testigo de las mentiras de sus predecesores que culminaron con situaciones que actualmente deben seguirse lamentando. Por ello, habría que ver si el actual gobierno argentino sabe de que se trata todo esto o simplemente firmará donde el “Tío Sam” le indique.

“IRÁN: ¿PRÓXIMO EN LA LISTA?”

 

Tras la escalada en las amenazas entre Washington y Pyong Yiang por el asunto del programa nuclear y su desarrollo de misiles, sectores influyentes estadounidenses a tono con Tel Aviv apuran políticas similares para aplicar contra Irán.

Por Charles H. Slim

 

La crisis en la Península coreana ha venido siendo el escenario de una pulseada de titanes entre EEUU y China por el asunto del programa nuclear de Pyong Yiang, que hace mucho ha dejado de ser un proyecto de realización y que actualmente se encuentra en pleno desarrollo a la par del programa de misiles de mediano y largo alcance que llevó a desencadenar un cataratas de bravatas por parte de Trump amenazando con literalmente pulverizar a la pequeña nación asiática.

Por su parte el líder norcoreano Kim Jon Um, lejos de amilanarse, dejó en claro de que si EEUU se atreve a lanzar algún tipo de agresión no dudaría borrar a su base naval en Guam. Para demostrar que sus palabras están apoyadas con hechos, el ejército y la marina norcoreanos realizaron ejercicios de defensa mediante el disparo de misiles de largo alcance. Ante esto entonces se puede hablar de un empate técnico ya que y pese al declarado estado de ALERTA DEFCON por parte de EEUU ¿Por qué las poderosas fuerzas estadounidenses no se han atrevido a realizar algún tipo de ataque preventivo como lo supieron hacer en el pasado contra Iraq? La respuesta es clara y ella es que, Corea del norte tiene el poder de responder de un modo decisivo y letal, demostrando que un país bien defendido no es presa fácil para las presiones vengan de donde vengan.

Esto ha desatado la preocupación de los cerebros en Tel Aviv y de los poderosos sectores sionistas internacionales que habían venido insistiendo durante los últimos ocho años,  que había que destruir a Irán; y cuando se dieron cuenta de que sus exabruptos despertaban un amplio rechazo en la opinión pública internacional, comenzaron a moderar sus discursos y se limitaron a decir que lo que había que destruir era el “programa nuclear iraní” lo que obviamente, conllevaría un ataque militar y obviamente, la causación de muchos muertos.

A pesar de los poderosos contactos que Tel Aviv mantiene dentro del Congreso estadounidense y del portentoso aparato financiero sionista en Wall Street que a su vez controla y solventa a los grandes conglomerados de medios estadounidenses, no han podido lograr conmover a la población estadounidense para que sus hijos se sacrifiquen en nuevos campos de batalla para defender los intereses de Israel.

Y es por el “mal ejemplo” de Corea, que los intereses sionistas estadounidenses y de Tel Aviv urgen a destruir cuanto antes  las capacidades tecnológicas de Irán ya que una vez concretados, será muy difícil de aprovecharse de la nación islámica. Y sus intentos mediáticos no pasan por la falacia de que sea “una amenaza para el mundo” o las gastadas acusaciones de ser una “nación que patrocina el terrorismo; la verdad no pasa por ahí.  Si Corea ha logrado perseverar y desarrollar sus capacidades nucleares pese a las amenazas de EEUU y sus aliados europeos, hoy Pyong Yiang puede empardar una amenaza de guerra y mantener a raya a la Casa Blanca. Si Teherán lograra esas capacidades en un futuro próximo, simplemente para Tel Aviv, sería imposible atacar con impunidad, ya que la retaliación sería inmisericorde.

Con esta situación no caben dudas de que los generales israelíes vienen apresuradamente mejorando sus bosquejos para orquestar un ataque al mejor estilo de la “operación Ópera”  realizado en junio de 1981 contra el reactor nuclear de Iraq en Al Tawaita”. En aquel entonces pudieron aprovechar el supuesto despiste de los sauditas para cruzar su espacio aéreo (de ida y de vuelta) y atacar por sorpresa, algo que con las actuales revelaciones sobre la extendida connivencia secreta entre Tel Aviv y Riad parecen echar por tierra aquella supuesta tesis del “despiste” y confirmar la perfidia de la Casa de Saud.

Igualmente, los iraníes no se olvidan de estos ejemplos de la historia ni de cómo actúan sus enemigos. Es más, ya han cruzado espadas en la lucha clandestina orientada a los mismos propósitos de sabotear los programas de desarrollo nuclear que además de ser legítimos, no están orientados para la industria bélica.

Mientras las editoriales sionistas y escritores contratados escriben en todos los medios influyentes de la prensa occidental, las células del Mossad y sus agentes negros contratados para llevar adelante sus trabajos sucios, realizaban cruentos  atentados contra personalidades académicas y del campo científico nuclear con la clara intensión de parar el desarrollo del país. Y si bien estos asesinos causaron daños y mataron a civiles inocentes en sus cometidos, no solo no lograron cumplir los objetivos encomendados sino que incluso, fueron capturados por las autoridades iraníes lo que sin dudas es para Israel, un fracaso con doble sabor amargo.

Desde la asunción de Obama a la presidencia, los poderosos lobbies pro-israelíes que anidan en el Congreso norteamericano junto a sus aliados del neocon (demócratas y republicanos) han impulsado cuanta iniciativa posible  para tratar de embarcar a la Unión en un nuevo episodio bélico de la “War Persian Goulf” , instigadas y apoyadas entusiastamente desde Tel Aviv. Sus esfuerzos han llegado tan lejos que estuvieron por poco, de crear un incidente deliberado con aquella extraña incursión de las dos lanchas de la marina estadounidense allá por enero de 2015  que fueron bochornosamente capturadas por la Guardia Revolucionaria de Irán (Pensamiento Estratégico y Político. 

Similar a la política de Pyong Yiang, Teherán tampoco se dejó amedrentar y mientras se encargaba de procesar a estos asesinos pertenecientes a una red financiada por el Mossad israelí y de denunciar la participación de Tel Aviv en estos planes sucios, su ministerio de defensa no detuvo sus avances en tecnología de misiles los cuales no están orientados a planes ofensivos.

Por lo pronto a Tel Aviv y en especial al régimen de Netanyahu poco les importa que los misiles iraníes sean para la defensa o para atacar; el propósito de aquellos y de los sectores sionistas que se hallan desperdigados por el globo es tratar de convencer a la opinión pública de que es imperioso doblegar la república islámica y arrebatarle sus avances tecnológicos que más que amenazar  la paz mundial, en realidad amenazan la supremacía mesiánica regional israelí

“EL VALLE DE LOS ESPEJOS ROTOS”

 

Cuáles serán las consecuencias de la orden ejecutiva firmada por Trump ordenando el retiro de la CIA en los asuntos internos de Siria? La realidad que se evidencia en la región es tan confusa como distorsionada, tal como la imagen en un espejo roto.

Por Dany Smith

Cuando se hizo oficial que la CIA terminaba con su cooperación secreta con las bandas armadas en Siria, muchos cayeron de bruces al no poder dar crédito a lo que estaban oyendo; y es que era simplemente irreal dar a conocer a la opinión pública que la agencia norteamericana había sido la artífice de lo que durante cinco años los medios corporativos anglosajones trataron de vender como “revolución popular” o “manifestaciones espontáneas” de la población siria contra el gobierno de Al Assad.  Atrás quedan miles de muertos por bombas, secuestros y asesinatos en los que la CIA tuvo que ver y de los cuales algún día debería responder.

Apenas había sido derrocado Mohammar Al Gadafi en Libia, los franceses y sus colegas qataríes –sin esperar a que los norteamericanos dieran su visto bueno- se apresuraron a dar su propio golpe en Siria, pero fracasaron estrepitosamente y por ello Nicolás Zarcozi pago su precio (Red Voltaire.org. “En Siria, Sarcozy repite los errores de Chirac”.

La lenta y progresiva operación de agitación de baja intensidad que comenzaron a desarrollar pequeños grupos de infiltrados en movilizaciones populares organizadas en centros urbanos como Daraa y Latakia, fueron los primeros pasos para ir escalando en grado de violencia que debía ser endilgada al “régimen de Bashar”. Todo estuvo bien planeado para que así pareciera. Provocar al gobierno asesinando a sus funcionarios para que la policía secreta del partido Baas, caracterizada por su impiedad, reaccionara en forma desaforada, fue una de esas tácticas. Para ello, los medios occidentales y especialmente los anglosajones jugarían un papel crucial. Los muertos y los heridos debían ser endilgados al gobierno, sin importar que ello fuera o no cierto.

Mientras matones y criminales soltados de cárceles sauditas y elementos de la cofradía de los “Saidris” se encargaban de asesinatos de policías y el saqueo de comisarías y colocar bombas en lugares públicos, la CIA ya estaba en contacto con oficiales del ejército sirio que por unos dólares estaban listos para pasar a la clandestinidad y formar parte de los planes para derrocar al gobierno nacionalista por uno adepto a Washington.

Desde mediados del 2012, la CIA desde sus campamentos en Jordania ya preparaba todo el programa que se llamó “Ejército Libre Sirio” (ELS), el cual intentaría crear una atmosfera insurreccional dentro de las fuerzas armadas y lograr la caída del gobierno en a lo menos un par de meses. Pero a su vez y al mismo tiempo, también preparaba grupos armados seudo-yihadistas en el sur de Turquía desde donde y con el apoyo del MIT  (Inteligencia turca), darían cobertura a grupos como “Jabbat Al Nusra” y al mismo “Estado Islámico”, éste último reagrupado y reforzado en campamentos secretos en el oeste de Iraq.

Cabe recordar que por aquel entonces, Washington negaba cualquier injerencia en el tema sirio y bombardeaba mediáticamente con las supuestas violaciones a los derechos humanos por parte del “régimen” e incluso llegaría a justificar las actividades de estos grupos irregulares de los cuales no hacía discriminación entre “moderados” y “no moderados” como pretenden seguir argumentando algunas editoriales del neocon y socios sionistas (Foreing Affairs.

Y allí no terminaban las incumbencias de la agencia. También ha sido ya algo que paso a ser un secreto a voces, ver como la CIA, el MI-6 y el Mossad israelí ponían todas sus fichas para ganarse a los kurdos sirios usando obviamente, a los kurdos iraquíes quienes a su vez y en la intimidad desprecian a sus vecinos. Sobornos mediante y la entrega de incontables cargamentos de armas, compraron momentáneamente a las milicias kurdas del YPG y a su vez  se formaron las SDF que sin lugar a dudas –cuando a los norteamericanos no les sirvan más- también terminaran siendo abandonadas una vez que Raqqa sea controlada por el gobierno sirio.

Un dato a tener en cuenta es que, cuando Turquía comenzó nuevamente a masacrar a los kurdos turcos, las YPG abandonaron la alianza con los norteamericanos y volvieron a luchar del lado de las fuerzas árabes sirias.

EEUU estuvo jugando todo el tiempo a dos bandas. Por un lado y clandestinamente armo y alimento a grupos indistintamente de esa maniquea calificación entre “moderados y no moderados”, mientras que por el otro, decía ayudar a sus “socios” iraquíes asolados por ese monstruo llamado “ISIS” que había sido rearmado y puesto en operaciones por la misma CIA. Es por ello que en este último caso cuando los políticos en Washington hablan de “socios”, los iraquíes poco menos que escupen al suelo.

Incluso sobre esto último, se espera que en las próximas “elecciones” que se desarrollen en Iraq, pese mucho la ira y el descontento de los iraquíes que sin dudas entre sunitas, chiitas y cristianos, saben que aquello del “Daesh” ha sido una jugarreta de los estadounidenses y sus socios israelíes.

De esta manera, ese juego sucio que tan descaradamente se desplegó para intentar derrocar al legítimo gobierno sirio, ya es historia. Y aunque ello importaba poco a los funcionarios de las administraciones anteriores, para la actual las cosas se estaban poniendo muy oscuras por lo cual la Casa Blanca y más precisamente el presidente Donald Trump,  decidió que si no se podían morigerar estos escándalos, no pagaría por todos aquellos.

Pero las cosas se complicaron demasiado, tanto que era mucho más importante dejar por escrito y reconocer ante la opinión pública que la CIA sí había venido siendo parte de todo lo que allí ocurría, que pagar un precio más alto por una fracasada planificación nacida de los “Think Tank” neocon y sus colegas sionistas que alineados tras la doctrina “Wolfowitz” trataron de establecer el caos controlado en Siria.

Sin dudas que con esto, todos aquellos que colaboraron y trabajaron efectivamente para la desestabilización en Siria e Iraq, han quedado abandonados y muchos otros eliminados (asesinados) para evitar que se revelen mayores datos sobre el alcance de las operaciones de la CIA. En síntesis, ello causo un descalabro en las redes que durante años, operaron en la región y que en estas circunstancias desde el 2011 se habían avocado a Siria. En medio del desastre creado, muchos de estos alcahuetes eliminados de la nómina de pago, serán un muerto más entre todos los existentes.

Está claro que con esto Trump fastidió a muchos sectores, especialmente a los que se agrupan en la llamada “comunidad de inteligencia”, en la cual la CIA es un miembro más, y  que en EEUU, es uno de los tentáculos que sostienen el poder político y hasta financiero del Stablishment estadounidense.  

“IMPREVISTA SALIDA”

 

Contra las expectativas de un Congreso copado por los intereses Neocon y de sus aliados sionistas, Donald Trump ordena la inmediata salida de sus asesores militares y de inteligencia de Siria ¿Cuáles serán las consecuencias de ello?

Por Dany Smith

En la última semana una de las noticias que fueron el centro de atención de los círculos de la comunidad de inteligencia anglosajona e internacional fue la firma de la orden para que la CIA abandonara su asistencia y cooperación con los grupos armados que operaban en Siria. Un detalle en este documento es que en apariencias la orden no especifica nada sobre las células que vienen operando tanto en el norte con los kurdos como en el interior de Iraq, especialmente en Bagdad.

Esto podría sugerir que lo único que se ha visto ha sido una mudanza parcial, un cambio de lugar de las bases de la CIA ubicadas en lo que fue el llamado “Califato”. 

Los éxitos del ejército árabe sirio y la impertinente y molesta asistencia de la inteligencia rusa han fregado sus planes contra Damasco. Operar con bases en suelo sirio se volvió dificultoso y peligroso, tal como quedo en evidencia a mediados del año pasado cuando dos misiles crucero “Kalibir” disparados desde el Mediterráneo  borraron a una base secreta en la que operaban  asesores norteamericanos e israelíes que se hallaba en una cueva del Monte Salomón, la cual entre otras tareas, prestaba asistencia de comando y control de los grupos armados más organizados.

Con la caída de Alepo y la reconquista de Raqqa, las tropas sirias lograron ir recabando abundantes pruebas de la presencia foránea, e incluso tras la captura de Mosul en Iraq, el hallazgo de bunkers abandonados repletos de documentos que señalan la presencia de la CIA, han sido sin lugar a dudas algunos de los argumentos para ordenar la inmediata salida de la agencia y de todos sus asesores.

Pero no solamente los norteamericanos se han visto conminados a salir presurosos de Siria. Los agentes británicos que secundaban todas estas operaciones han ido abandonando el terreno. Según algunas informaciones, los instigadores británicos de la llamada Primavera árabe que destruyó a Libia en 2011 y que se proyecto para Siria, tras migrar al Kurdistán también han debido hacer sus maletas para volver inmediatamente a Londres (Red Voltaire.org. “El MI6 repliega su dispositivo organizador de Primaveras árabes”. http://www.voltairenet.org/article197278.html )

Sin lugar a dudas que ello se debe al efecto de la firma de la orden ejecutiva de Trump que detuvo la asistencia a los grupos armados y Londres no se quedaría a pagar los platos rotos.

A todo esto, el gasto que implico el adiestramiento por parte de la CIA a grupos “opositores”, revelan el doble fracaso en lo que respecta a la magnífica inversión que hubiera significado eliminar a Bashar Al Assad y hacerse con el control de las regiones de Deir Ezzor ricas en petróleo y gas. Mil Millones de dólares al año, gasto la CIA para solventar los gastos de reclutamiento, adiestramiento, armas y manejo de misiles antitanque guiados TOW (entre otros), han sido tirados a la basura. 

Tal como lo han analizado varios investigadores norteamericanos, EEUU hacía tiempo había perdido su guerra secreta contra Siria, solo que ahora era oficial (The Century Fundation.  https://tcf.org/content/commentary/america-already-lost-covert-war-syria-now-official/)  

 


Para peor, lo realmente malo para estos “agentes” era que aún no empezaba lo peor para ellos. Sin dudas, que el peso de años de dolor instigado por sus elucubraciones que desangraron a la región, serán cobrados con una dolorosa persistencia sobre sus humanidades. Para peor y como parte de la política de los gobiernos a los que sirven y de sus agencias, ellos simplemente no existirán y la suerte de sus vidas quedará olvidada con suerte en algún archivo oscuro de algún sótano gubernamental.La situación en el terreno se hizo insostenible y se puede decir que la salida de las células de estas agencias de inteligencia era una cuestión de tiempo. Una cuestión de supervivencia y de proteger la poca clandestinidad que quedaba de las operaciones, hacía inevitable abandonar la región a costa de caer prisioneros de las fuerzas regulares tanto sirias como iraquíes.  Igualmente y pese a que muchas de esas bases secretas fueron súbitamente evacuadas, otras no corrieron la misma suerte e incluso en algunos casos, sus equipos y personal fueron atrapados en momentos que intentaban fugarse a países limítrofes.

Era una cuestión de hecho y aunque los jefes de estos grupos que respondían de las directivas de su cuartel general en Langley, Virginia, hubieran recibido la orden de permanecer en sus lugares, ello hubiera significado un suicidio y la entrega en bandeja de plata, de todos los planes y equipos que se habían visto involucrados durante estos cinco largos años, destinados a tratar de conseguir el derrocamiento de Bashar Al Assad y el desmoronamiento de la República árabe.

Además no solo la CIA y el MI-6 estaban involucrados en todo esto. Como se ha podido comprobar en otras situaciones especialmente dentro de Siria, las agencias de inteligencia de los países petroleros como Arabia Saudita, Emiratos Árabes  y Qatar, de Turquía, Jordania y por supuesto Israel, se verían expuestas al escarnio público y político ante una recuperación masiva de los territorios ocupados por las bandas mercenarias.

Ahora las bandas armadas y las mismas organizaciones como “Al Qaeda”, “Al Nusra” y el “Daesh” están en jaque. El último golpe a sus aspiraciones se vio en el Ersal donde la resistencia chiita Hesbola capturo más del 70% de las montañas de la región haciéndose con varios escondites subterráneos donde se ocultaban centros de mando.

Lo que viene de ahora en mas es el juego de quién tuvo la culpa de que todo eso fracasara. Alguien deberá pagar las culpas en los libros de historia. Los puntillosos planes de engaño y muerte por los cuales Washington con la ayuda de la mano de obra saudita, trataron de recrear un yihadismo “antinatural” –desde la visión islámica- falso y carente de cualquier sesgo moral, hoy solo son cenizas humeantes.  

“EL SINDROME DE BAGDAD”

Han pasado catorceaños desde que EEUU y Gran Bretaña invadieron Iraq y aún perduran las huellas de su presencia siendo ISIS una de ellas.

Por Horace Husseini

Parece que fue ayer y como en una película que pasa en cámara lenta, el humo negro de las ruinas de varias zonas de Bagdad, se elevaban al cielo tiñéndolo de ese gris sucio que taparía por semanas el sol y tan solo sería el preludio de una tragedia por venir que no tendría fin. Las tropas estadounidenses y británicas, como si de una invasión de langostas, entraron a Iraq en marzo de 2003 arrasando todo lo que se encontraron a su paso y como si de una orgia de muerte se tratase, se dijeron a sí mismos “todo vale con los enemigos que no son humanos”.

Más allá de que éste breve prefacio tenga un cierto aire literario, lo cierto es que sirve para contextualizarnos en un fenómeno que se originaría en la ciudad de las “mil y una noches” y que (querido o no por los invasores) dieron el origen a lo que hoy poco a poco, avanza agazapado a todos los rincones del globo. El llamado “terrorismo” islamista que nunca pudo prosperar con Saddam Hussein en el poder, tuvo su auge con la llegada de los estadounidenses y su denominada “Autoridad Provisional”, una entelequia administrativa que bajo la denominación para la “reconstrucción”, en realidad  camuflaba toda la ingeniería represiva y de exterminio dirigida entre otras agencias, por la CIA y sus colegas de la inteligencia militar.

La maquinaria militar estadounidense logro abrirse paso y aplastar cuanta barricada y posiciones defensivas se les interpuso en el camino. Sus tanques estaban bien provistos y el equipo antitanque de los iraquíes no bastaba en muchos casos para lograr frenar las hileras acorazadas que penetraban en las ciudades. Si algo no falto en aquella lucha fue el ánimo de los iraquíes por no caer bajo el yugo invasor y testimonio de ello pueden darlo los mismos norteamericanos que vieron como desde todas partes y con todos los calibres de municiones imaginables, les disparaban soldados, policías, milicianos y simples vecinos bagdadíes.  Desde techos y terrazas lanzaban cocteles molotov, garrafas de gas a modo de bombas sobre los tanques Abrhams y Bradley que pasaban por las calles.

Con esto queda claro que los iraquíes del común, hicieron cuanto pudieron contra aquella invasión y pese a que no lograron detenerles, no se quedarían de brazos cruzados.

Y mientras las tropas invasoras se movían ruidosamente por la superficie, en la oscuridad de sus bases y agazapados a la espera de órdenes, las agencias de inteligencia como la CIA y grupos dirigidos por el Mossad israelí planificaban su propia guerra subterránea en la cual no habría miramientos ni respeto de cualquier legislación internacional ya que para ellos, “todos en Iraq, son enemigos”, sin importar si sus víctimas eran hombres, mujeres, niños o si ellos eran civiles, sunitas, chiitas o cristianos, para aquellos solo eran blancos y nada más.

Pero estos planes no lograrían tener éxito si no era con la colaboración de ex oficiales de inteligencia de Saddam, quienes consideraron mejor negocio, dar la espalda a su país para unirse a los equipos de la CIA y trabajar para los nuevos amos, tal como lo aseguró el ex jefe de la agencia Vincent Cannistraro (The American Prospect. “El resurgir de Fénix”. http://prospect.org/article/phoenix-rising )

A la par de estos siniestros elucubradores, sus colegas militares quienes son en la vida real, una competencia que muchas veces se chocan en los escenarios donde actúan, median y pronosticaban cual sería la reacción de la sociedad iraquí ante su presencia y como tocar los cables correctos para desarticular las lealtades que existían entre la población para con Saddam Hussein y el partido Baas.  Para ello contaban con la colaboración de traidores políticos, milicias pro-iraníes como la organización “Badr”  y criminales locales que paga mediante y las promesas de un sitial en el gobierno que se erigiría, prestarían su ayuda para que los norteamericanos pudieran moverse dentro de las callejuelas suburbanas de Bagdad.

Apenas los tanques norteamericanos rodaron sobre las calles de Bagdad en aquel 9 de abril de 2003, comenzaron a trabajar las células de delincuentes que habían sido entrenados meses antes por estadounidenses y británicos en campamentos secretos en Jordania y que operarían como los primeros “Escuadrones de la muerte” que sembrarían el terror entre la población. Su misión era ir a la caza de los principales jefes y representantes del partido nacional Baas sin importar a cuantos tuvieran que matar para conseguirlo.

Pese a los daños que causaron y la brutalidad puesta en marcha, no lograron concretar sus propósitos.

Para cuando los estadounidenses desembarcaron, ya tenían preparada una política de eliminación y cooptación que debería disolver a las FFAA, la policía y los organismos de inteligencia iraquíes y colocar en su lugar estructuras con funcionarios de partidos opuestos al Baas sin importar que ellos fueran pro-iraníes (Iraqsolidaridad. “Irán gana influencia y poder en Iraq a través de las milicias”.  Por Tom Lasseter.http://www.iraqsolidaridad.org/2004-2005/docs/ocup_20-12-05_3.html ). Lo imprescindible era que fueran eliminados los elementos baasistas o cualquiera que resistiera la presencia extranjera.

Al mismo tiempo y unas semanas después y cuando los norteamericanos recién estaban armando la infraestructura de la Zona Verde, comenzarían las primeras escaramuzas con grupos irregulares de iraquíes que, organizados en la clandestinidad, proclamaban por videos subidos a internet ser la “resistencia armada” contra la ocupación. Pese a que los voceros militares trataron de minimizar estos hechos, los mismos se fueron multiplicando, y ello llevo a crear tensiones irremisibles entre la administración de George W. Bush y el Pentágono (Iraqsolidaridad. “La resistencia iraquí fractura las relaciones de Bush con el ejército norteamericano”. Por Abid Mustafa. http://www.iraqsolidaridad.org/2004-2005/docs/mustafa_30-06-05.html )

Esto hizo inviable que pudieran estar en el terreno sin pagar duras consecuencias. Fue allí que los cerebros de la inteligencia militar y sus colegas de la CIA implementarían el arma secreta (contrainsurgencia), que ya había sido usada en Afganistán en la década de los ochentas y que (deliberadamente) salto al conocimiento público con los ataques en Kenia y Tanzania en 1998; ella era, “Al Qaeda” con un supuesto origen iraquí. Pero incluso eso fracaso. Su organizador Abu Muzab Al Zarqawi, enviado para crear controversia en enfrentamiento entre los grupos de la resistencia, cuando no sirvió más, fue eliminado por los propios norteamericanos.

Lo que Zarqawi y su grupo no lograron, lo hizo el sistema de prisiones administrado por EEUU (entre ellos Abu-Graib) donde se torturo y asesino sistemáticamente a los iraquíes. Allí no solo se detenía y torturaba a hombres y mujeres por sádico placer, sino que, con la participación de médicos y psiquiatras contratados por la CIA como los doctores James Mitchell y  Bruce Jensen (entre otros) se experimentaba con dolorosos métodos de lavado de cerebro, choques eléctricos, privación del sueño, meter comida por el recto, sodomización de hombres y mujeres, ahogamiento submarino  y el chantaje, se manipulaba las mentes de los desgraciados para que, una vez acondicionados,  sirvieran a los propósitos de los norteamericanos. Destruir la psiquis del prisionero era la meta de estas prácticas aberrantes y llevarlo a los extremos de la desesperación.

En estas redes de prisiones se crearon tal vez cientos o miles de “zombies” que, una vez liberados, estarían al servicio de las células de la CIA y aliados que operativos aún hoy en la clandestinidad, siguen colocando bombas en lugares públicos de Bagdad. He aquí lo que los norteamericanos querían decir “ganar la mente y los corazones de los iraquíes”.

Sumado a ello, la desinformación y el constante radiar de una propaganda engañosa por parte de los medios occidentales sobre una supuesta guerra sectaria para tapar la realidad de una resistencia en auge, que no les dio tregua hasta su salida en 2011.

Al día de hoy no se puede conocer el grado de daño que ha causado esta ingeniería siniestra y cuán importante ha sido éste para perpetrar actos tan violentos como irracionales (como los coches bomba en medio de una multitud o inmolaciones en los  mercados). Sin lugar a dudas y a la distancia,  con estas aberrantes manipulaciones al mejor estilo nazi, el factor “ISIS” surge como un ente aglutinante claramente funcional,  un elemento creado y plantado deliberadamente para absorber a estos “muertos vivos” y moverse con relativa simpatía en una sociedad  mansillada y que fue inoculada con los venenos de la desesperación y terror.

“TERROR Y ESTADO”

 

Cómo puede explicarse la actual situación de inseguridad global y los principales responsables del llamado “Terrorismo Internacional”.

Por Charles H. Slim

Durante décadas se vino asociando al “Terrorismo” como una forma de expresión política, utilizada por sujetos y grupos anónimos, ajenos a las fuerzas regulares de un estado determinado y circunspectas a la lucha irregular contra un poder establecido. La realidad demuestra que algunos estados se han servido y siguen sirviéndose de dicha herramienta. Para peor, esta táctica, fue recurrente y maliciosamente endilgada a una sola parte de los actores políticos dentro del esquema internacional tratando de asimilar una idea sucia y contaminada de prejuicios que terminara asociando esta forma de manifestación con una etnia o nacionalidad determinada.

A partir de este breve prefacio, queda claro que el “Terrorismo” no es una ideología o la base sobre la que se sustenta una religión –como han osado presentar algunos recalcitrantes racistas de esta época-  o el ejercicio desaforado de la violencia a manos de unos cuantos locos. Hay toda una estructura muy bien pensada y que con el paso de las décadas se ha ido mejorando y complejizando en grado extremo.

Los actuales acontecimientos que sacuden al mundo, corroboran esto dejando en evidencia a sus verdaderos orquestadores. Son éstos, quienes mediante una nociva combinación de desinformación desde los medios corporativos y operaciones de agencias de inteligencia,  quienes manipulan a la opinión pública  generando actos como los vistos últimamente en París y Londres (Globalresearch. “Video..http://www.globalresearch.ca/video-information-is-a-weapon-in-the-war-on-terror/5596068 )

Las pasadas acciones de grupos marxistas, maoístas y de nacionalistas árabes como la OLP solo fueron el reflejo de una trama más intrincada y siniestra que se fue mejorando con el pasar del tiempo y que incluso fue absorbida por la actual red que maneja esto. 

Incluso el operar de las células guerrilleras castristas y sandinistas en las décadas de los sesentas y setentas que operaron en el Caribe, los fracasados movimientos intentados en el Cono sur en Uruguay, Argentina y Bolivia, fueron una parte de lo que hoy se pretende englobar con el espectacular rótulo de “Terrorismo Internacional”.

Sacando el idealismo que encubría estos movimientos, había detrás una compleja planificación y financiación que se enmarcaba en la bipolaridad de la guerra fría en la cual, tanto el llamado “mundo libre” liderado por EEUU y la URSS encabezado por Rusia, buscaban extender sus dominios territoriales usando a estos agentes tercerizados. Ambas partes a cargo de sus agencias de inteligencia y militares, usaron y abusaron de estos recursos hasta llegar a conformar verdaderos ejércitos clandestinos con los cuales, tratarían de sobreponerse a su adversario.

Para tener una idea desde cuándo se viene usando esta herramienta sucia, veremos que desde la guerra entre EEUU y España por el control de las últimas colonias (tras el incidente del USS-Maine en Cuba),  hasta las actividades de la CIA en vísperas de la tramada crisis en el Golfo de TonKin en 1964, los entes estatales se vieron involucrados en el desarrollo de actos siniestros que ayudarían a desencadenar efectos políticos a la medida de sus conveniencias.

El paso del tiempo y los cambios geopolíticos que se fueron dando, especialmente para finales de los setentas,  llevaron a que dichos  programas de “subversión” pasaran a ocupar otros objetivos, que incluso no habían sido previstos en las planificaciones originales. El caso de “Gladio”, como programa secreto de la OTAN paso a degenerarse hasta perder sus objetivos originales y termino sirviendo para siniestras operaciones en suelo europeo. En este sentido los escenarios urbanos en Europa pasarían a ser reemplazados por los exóticos parajes del Medio Oriente y Asia, ya no disfrazados como células “marxistas” como fueron “Baader Meinhof” en Alemania o las “Brigadas Rojas” en Italia sino, tercerizando actividades más brutales usando un nuevo componente: la religión.

Cuando los británicos ocupaban Palestina como un protectorado, fueron blanco de acciones terroristas de los grupos sionistas quienes no solo no dudaron en asesinar a los lugareños árabes que ya vivían antes de que migraran colonias judías desde Europa, sino que no tuvieron problemas en matar ingleses para concretar sus objetivos (voladura del Hotel  Rey David).

Una vez instalado ese estado en medio de territorio árabe-palestino, fue un problema continuo el tratar de doblegar al cerco de enemigos que los rodeaba. Soluciones militares como “alternativa nuclear” de la que hablaba el general Moshe Dayan no era tácticamente viable para usar contra los palestinos.

Las políticas policiales y de ocupación militar no alcanzaban para Tel Aviv y pronto a comienzos de la década de los sesentas, los cerebros del Mossad que dedicaron años al estudio de la psicología árabe y de las instituciones del Islam (en especial la Jihad) elucubraron un plan para tratar de erradicar la militancia nacionalista en la población palestina, fomentando las actividades religiosas en las Mezquitas  con la intensión de que absorbieran a la juventud combativa. Y no solo eso. Mientras más extrema fuera la prédica, mejor y de ese modo nació la “Jihad Islámica”, una creación que sin dudas los israelíes apoyaron entusiastamente desde las sombras hasta que, por efecto de sus propias tramas, se les volvió en su contra.

Una de las operaciones terroristas más conocidas ejecutadas por el estado de Israel fue la campaña de asesinatos ejecutada por el Mossad (Operación Cólera de Dios) contra los supuestos responsables de la masacre en las olimpiadas de Münich, en la cual extendieron la muerte con ejecuciones con pistola y bombas lapa matando en casos comprobados, a gente inocente.

Por la misma época, sus colegas de la CIA llevaban adelante sus propios programas de terrorismo con la intensión de ensuciar políticamente las acciones del Vietcong. Con la cooperación de los servicios de inteligencia sur vietnamitas, los estadounidenses montaron una red de asesinos y saboteadores con la intensión de eliminar a 1800 vietnamitas políticamente molestos al mes.  De esta manera, bombas en los cafés, restaurantes repletos de público y algunos ataques contra militares estadounidenses  (para despistar) en plena vía pública de Saigón, daban los argumentos a Washington para incrementar su presencia en el sudeste asiático.

Estos actos además justificaban los arrestos contra sospechosos de ser comunistas y por ende responsables de esos ataques, creando un círculo vicioso de arbitrariedades, detenciones, torturas, desapariciones y muerte. El juego implementado por la CIA que se denominó “Operación Phoenix” no solo causo una sangría sin precedentes para ese entonces sino que además, fue el corolario previo a lo que luego se trasladaría a Latinoamérica con la llamada “Operación Cóndor” que de investigarse, revelaría datos inéditos. Incluso fuentes confiables, revelaron por 1982 que muchos militares estadounidenses, considerados por los evaluadores de inteligencia como potenciales riesgos de filtrar información, fueron asesinados sin contemplación (Covert Action Information Bulletin).

El truco era crear una sensación más amplia y distorcionada, del peligro del comunismo militante que además, conto con el apoyo inestimable de los grandes medios de información de la época. Como se puede observar, el terror en sus diferentes modalidades fue usado por algunos gobiernos para lograr objetivos muy lejanos a los intereses relacionados con la seguridad o la patria.

Para mediados de los ochenta, el mismo programa pero adaptado a las necesidades en 

Afganistán, llevó a que por órdenes del Departamento de Estado y con las puntillosas instrucciones del asesor  Zbigniew Bzezinski la CIA pusiera en marcha sus operaciones de sabotaje y asesinato contra las tropas soviéticas que habían entrado en 1979. Así nació “The Base” (La Base) en árabe “Al Qaeda”. Con el financiamiento de dineros negros provenientes del narcotráfico y petrodólares de gobiernos como Arabia Saudita, la CIA recluto, instruyó y respaldo elementos árabes y no árabes para lanzar las operaciones subversivas  contra el gobierno pro-soviético de Kabul.  Curiosamente, esta estructura volvería súbitamente a la palestra con misteriosos ataques en Kenia y Tanzania en 1998, dando su golpe de gracia en el 2000 contra un buque de la marina estadounidense en Yemen.

Como puede verse, se buscaba involucrar a los EEUU en la región y cuando esos intentos no bastaron, el 11 de septiembre de 2001 vendría el golpe decisivo. A la distancia, se advierte que había una planificación deliberada del uso del terror con fines geoestratégicos, algo que por décadas, se mantuvo estrictamente oculto a la opinión pública.

Tras el 11 de septiembre del 2001 y la aplicación de una política de neurosis y temor colectivo, EEUU se lanzo a la conquista del Medio Oriente y del Asia central pero, en el camino, fue tropezando una y otra vez dejando en evidencia ante la atónita opinión pública internacional, lo que había venido haciendo.  

Iraq con personajes como el general David Petreaus, el embajador John Negroponte, James Style, James Coffman y una lista que llega hasta el presidente George W. Bush, fueron los responsables (operativos y políticos) de ejercer el terror mediante variadas metodologías y actores (como el “Daesh”) contra la población civil.

Fue sin dudas las revelaciones de Iraq en 2004, las que comenzaron a mostrar cómo funcionaba y quienes realmente digitaban y continúan dirigiendo el terrorismo.

Tras más de una década de haberse expuesto el embuste, hoy tratan de maquillar este accionar con supuestos cerrojos legales, que aparentar una preocupación por los derechos humanos, violados sistemáticamente por regímenes encumbrados por Washington, intentando desligarse de lo que ellos mismos habían instalado. Más allá de los esfuerzos intelectuales por argumentar esto, nadie con dos dedos de frente puede llegar a creérselo. (Foreing Affairs.   https://www.foreignaffairs.com/articles/2017-06-29/getting-leahy-law-right?cid=int-lea&pgtype=hpg)