“TERROR Y ESTADO”

 

Cómo puede explicarse la actual situación de inseguridad global y los principales responsables del llamado “Terrorismo Internacional”.

Por Charles H. Slim

Durante décadas se vino asociando al “Terrorismo” como una forma de expresión política, utilizada por sujetos y grupos anónimos, ajenos a las fuerzas regulares de un estado determinado y circunspectas a la lucha irregular contra un poder establecido. La realidad demuestra que algunos estados se han servido y siguen sirviéndose de dicha herramienta. Para peor, esta táctica, fue recurrente y maliciosamente endilgada a una sola parte de los actores políticos dentro del esquema internacional tratando de asimilar una idea sucia y contaminada de prejuicios que terminara asociando esta forma de manifestación con una etnia o nacionalidad determinada.

A partir de este breve prefacio, queda claro que el “Terrorismo” no es una ideología o la base sobre la que se sustenta una religión –como han osado presentar algunos recalcitrantes racistas de esta época-  o el ejercicio desaforado de la violencia a manos de unos cuantos locos. Hay toda una estructura muy bien pensada y que con el paso de las décadas se ha ido mejorando y complejizando en grado extremo.

Los actuales acontecimientos que sacuden al mundo, corroboran esto dejando en evidencia a sus verdaderos orquestadores. Son éstos, quienes mediante una nociva combinación de desinformación desde los medios corporativos y operaciones de agencias de inteligencia,  quienes manipulan a la opinión pública  generando actos como los vistos últimamente en París y Londres (Globalresearch. “Video..http://www.globalresearch.ca/video-information-is-a-weapon-in-the-war-on-terror/5596068 )

Las pasadas acciones de grupos marxistas, maoístas y de nacionalistas árabes como la OLP solo fueron el reflejo de una trama más intrincada y siniestra que se fue mejorando con el pasar del tiempo y que incluso fue absorbida por la actual red que maneja esto. 

Incluso el operar de las células guerrilleras castristas y sandinistas en las décadas de los sesentas y setentas que operaron en el Caribe, los fracasados movimientos intentados en el Cono sur en Uruguay, Argentina y Bolivia, fueron una parte de lo que hoy se pretende englobar con el espectacular rótulo de “Terrorismo Internacional”.

Sacando el idealismo que encubría estos movimientos, había detrás una compleja planificación y financiación que se enmarcaba en la bipolaridad de la guerra fría en la cual, tanto el llamado “mundo libre” liderado por EEUU y la URSS encabezado por Rusia, buscaban extender sus dominios territoriales usando a estos agentes tercerizados. Ambas partes a cargo de sus agencias de inteligencia y militares, usaron y abusaron de estos recursos hasta llegar a conformar verdaderos ejércitos clandestinos con los cuales, tratarían de sobreponerse a su adversario.

Para tener una idea desde cuándo se viene usando esta herramienta sucia, veremos que desde la guerra entre EEUU y España por el control de las últimas colonias (tras el incidente del USS-Maine en Cuba),  hasta las actividades de la CIA en vísperas de la tramada crisis en el Golfo de TonKin en 1964, los entes estatales se vieron involucrados en el desarrollo de actos siniestros que ayudarían a desencadenar efectos políticos a la medida de sus conveniencias.

El paso del tiempo y los cambios geopolíticos que se fueron dando, especialmente para finales de los setentas,  llevaron a que dichos  programas de “subversión” pasaran a ocupar otros objetivos, que incluso no habían sido previstos en las planificaciones originales. El caso de “Gladio”, como programa secreto de la OTAN paso a degenerarse hasta perder sus objetivos originales y termino sirviendo para siniestras operaciones en suelo europeo. En este sentido los escenarios urbanos en Europa pasarían a ser reemplazados por los exóticos parajes del Medio Oriente y Asia, ya no disfrazados como células “marxistas” como fueron “Baader Meinhof” en Alemania o las “Brigadas Rojas” en Italia sino, tercerizando actividades más brutales usando un nuevo componente: la religión.

Cuando los británicos ocupaban Palestina como un protectorado, fueron blanco de acciones terroristas de los grupos sionistas quienes no solo no dudaron en asesinar a los lugareños árabes que ya vivían antes de que migraran colonias judías desde Europa, sino que no tuvieron problemas en matar ingleses para concretar sus objetivos (voladura del Hotel  Rey David).

Una vez instalado ese estado en medio de territorio árabe-palestino, fue un problema continuo el tratar de doblegar al cerco de enemigos que los rodeaba. Soluciones militares como “alternativa nuclear” de la que hablaba el general Moshe Dayan no era tácticamente viable para usar contra los palestinos.

Las políticas policiales y de ocupación militar no alcanzaban para Tel Aviv y pronto a comienzos de la década de los sesentas, los cerebros del Mossad que dedicaron años al estudio de la psicología árabe y de las instituciones del Islam (en especial la Jihad) elucubraron un plan para tratar de erradicar la militancia nacionalista en la población palestina, fomentando las actividades religiosas en las Mezquitas  con la intensión de que absorbieran a la juventud combativa. Y no solo eso. Mientras más extrema fuera la prédica, mejor y de ese modo nació la “Jihad Islámica”, una creación que sin dudas los israelíes apoyaron entusiastamente desde las sombras hasta que, por efecto de sus propias tramas, se les volvió en su contra.

Una de las operaciones terroristas más conocidas ejecutadas por el estado de Israel fue la campaña de asesinatos ejecutada por el Mossad (Operación Cólera de Dios) contra los supuestos responsables de la masacre en las olimpiadas de Münich, en la cual extendieron la muerte con ejecuciones con pistola y bombas lapa matando en casos comprobados, a gente inocente.

Por la misma época, sus colegas de la CIA llevaban adelante sus propios programas de terrorismo con la intensión de ensuciar políticamente las acciones del Vietcong. Con la cooperación de los servicios de inteligencia sur vietnamitas, los estadounidenses montaron una red de asesinos y saboteadores con la intensión de eliminar a 1800 vietnamitas políticamente molestos al mes.  De esta manera, bombas en los cafés, restaurantes repletos de público y algunos ataques contra militares estadounidenses  (para despistar) en plena vía pública de Saigón, daban los argumentos a Washington para incrementar su presencia en el sudeste asiático.

Estos actos además justificaban los arrestos contra sospechosos de ser comunistas y por ende responsables de esos ataques, creando un círculo vicioso de arbitrariedades, detenciones, torturas, desapariciones y muerte. El juego implementado por la CIA que se denominó “Operación Phoenix” no solo causo una sangría sin precedentes para ese entonces sino que además, fue el corolario previo a lo que luego se trasladaría a Latinoamérica con la llamada “Operación Cóndor” que de investigarse, revelaría datos inéditos. Incluso fuentes confiables, revelaron por 1982 que muchos militares estadounidenses, considerados por los evaluadores de inteligencia como potenciales riesgos de filtrar información, fueron asesinados sin contemplación (Covert Action Information Bulletin).

El truco era crear una sensación más amplia y distorcionada, del peligro del comunismo militante que además, conto con el apoyo inestimable de los grandes medios de información de la época. Como se puede observar, el terror en sus diferentes modalidades fue usado por algunos gobiernos para lograr objetivos muy lejanos a los intereses relacionados con la seguridad o la patria.

Para mediados de los ochenta, el mismo programa pero adaptado a las necesidades en 

Afganistán, llevó a que por órdenes del Departamento de Estado y con las puntillosas instrucciones del asesor  Zbigniew Bzezinski la CIA pusiera en marcha sus operaciones de sabotaje y asesinato contra las tropas soviéticas que habían entrado en 1979. Así nació “The Base” (La Base) en árabe “Al Qaeda”. Con el financiamiento de dineros negros provenientes del narcotráfico y petrodólares de gobiernos como Arabia Saudita, la CIA recluto, instruyó y respaldo elementos árabes y no árabes para lanzar las operaciones subversivas  contra el gobierno pro-soviético de Kabul.  Curiosamente, esta estructura volvería súbitamente a la palestra con misteriosos ataques en Kenia y Tanzania en 1998, dando su golpe de gracia en el 2000 contra un buque de la marina estadounidense en Yemen.

Como puede verse, se buscaba involucrar a los EEUU en la región y cuando esos intentos no bastaron, el 11 de septiembre de 2001 vendría el golpe decisivo. A la distancia, se advierte que había una planificación deliberada del uso del terror con fines geoestratégicos, algo que por décadas, se mantuvo estrictamente oculto a la opinión pública.

Tras el 11 de septiembre del 2001 y la aplicación de una política de neurosis y temor colectivo, EEUU se lanzo a la conquista del Medio Oriente y del Asia central pero, en el camino, fue tropezando una y otra vez dejando en evidencia ante la atónita opinión pública internacional, lo que había venido haciendo.  

Iraq con personajes como el general David Petreaus, el embajador John Negroponte, James Style, James Coffman y una lista que llega hasta el presidente George W. Bush, fueron los responsables (operativos y políticos) de ejercer el terror mediante variadas metodologías y actores (como el “Daesh”) contra la población civil.

Fue sin dudas las revelaciones de Iraq en 2004, las que comenzaron a mostrar cómo funcionaba y quienes realmente digitaban y continúan dirigiendo el terrorismo.

Tras más de una década de haberse expuesto el embuste, hoy tratan de maquillar este accionar con supuestos cerrojos legales, que aparentar una preocupación por los derechos humanos, violados sistemáticamente por regímenes encumbrados por Washington, intentando desligarse de lo que ellos mismos habían instalado. Más allá de los esfuerzos intelectuales por argumentar esto, nadie con dos dedos de frente puede llegar a creérselo. (Foreing Affairs.   https://www.foreignaffairs.com/articles/2017-06-29/getting-leahy-law-right?cid=int-lea&pgtype=hpg)

“EL ESTADO QUE NUNCA EXISTIO”

 

Tras haberse confirmado la muerte de Abu Bakr Al Bagdadi se da por concluido el gran espantajo creado por cerebros en Langley y el Pentágono, y mediatizado por los medios occidentales. El Estado Islámico ¿en realidad alguna vez existió?

Por Charles H. Slim y Ali Al Najafi

Han pasado tres largos años desde que el autoproclamado “Califa” de los creyentes declaro la creación y el establecimiento del mal llamado “Estado Islámico” en las tierras de Iraq. El jefe del enigmático grupo “ISIL” más conocido por los iraquíes como el “Daesh”, declaro en aquella gran Mezquita de Mosul que había llegado la hora para que todos los musulmanes se unieran a la lucha contra la apostasía que representaban los gobiernos chiitas representados por el partido “Dawa”  de Nouri Al Maliki en Bagdad y el “Baas” dirigido por un “Alawita” (rama chiita) como Bachar Al Assad en Damasco. Por supuesto, en el discurso de Al Bagdadi, muy poco se mencionaba a EEUU y menos aún a Israel.

Hoy se confirma que Abu Bakr Al Bagdadi fue eliminado junto a una docena de lugartenientes en una reunión que se llevaba a cabo en un bunker en las afueras de la ciudad siria de Raqqa. El golpe fue dado entre la noche del 27 y la madrugada del  28 de mayo pasado, dejando el lugar marcado, completamente destruido. Pero ello no fue mérito de los bombardeos de la Coalición liderada por EEUU; no, fue el mérito de la inteligencia rusa y de un ataque aéreo de sus fuerzas aeroespaciales.

Aviones SU-35 y SU-34 concurrieron al punto señalado por los Drones de inteligencia y con precisión lanzaron su ataque sobre dos locaciones bien delimitadas. Casi trescientos militantes del “ISIS” entre los que se hallaban los  comandantes como Abu Al Hajdi y Suleiman Al Shaukah perecieron en el ataque. Del efecto devastador de éste golpe, se asegura que el principal líder de la organización murió junto con todos los presentes.

Fue el último acto de aquel impostor que se hizo pasar por Califa y que aprovechando la desastrosa circunstancialidad en que se hallaba la región, pudo penetrar en Iraq y a punta de fusil, prometer a los iraquíes que había llegado para liberarles del yugo opresor de un régimen  colaboracionista y apostata.

Su imagen y vestuario, fue confeccionado siguiendo los detalles de la tradición (Sunna) islámica que diera una poderosa impresión sobre los espectadores que le vieran. El color negro en su turbante pretendía mostrar que descendía de la línea de sangre del profeta Mahoma y la barba larga, un símbolo de la paciencia de los hombres creyentes.

Fue la versión bizarra del “Laurence de Arabia” británico, pero al servicio de los planes estadounidenses, un fake siniestro creado por la inteligencia estadounidense, plantado en medio del caos y la desolación que los norteamericanos crearon deliberadamente, haciendo imposible corroborar si ese personaje que el Pentágono trato de hacer creer que había sido un prisionero iraquí, había existido alguna vez.  Precisamente, si algo se preocuparon los invasores angloestadounidenses cuando entraron a Bagdad, fue hacerse con el control del Ministerio de Información y de los bancos de datos de la población iraquí a la cual se la hizo desaparecer para luego argumentar que no existían censos actualizados.

Combatientes iraquies en Ramadi


De allí nació Abu Bakr, presunto médico y ciudadano de Bagdad que había sido arrestado por los norteamericanos durante la ocupación y tras ser llevado al campo de concentración de Abu-Graib, fue torturado haciendo nacer en él, una sed de venganza que materializaría tras salir de ese penal. Esa era la historia de cientos de miles de iraquíes anónimos que se perdieron en ese laberinto siniestro administrado por los estadounidenses y sus “servicios contratados”. Pese a lo dramático de la descripción de este personaje, lo cierto es que nadie pudo precisar su real existencia.
Con esa información además de servirle para marcar, señalar y ubicar a los partidarios del Baas (para ir a buscarlos y asesinarlos), fue el material de trabajo para las agencias de inteligencia con el cual sabrían como (entre otras cosas), fabricar la identidad de sujetos que nunca podrían ser rastreados.

La historia oficial planteada por Washington, se parece más a un libreto de Hoolywood que a la realidad de un hombre que jamás existió.

El “Daesh” fue una implantación artificiosa de la inteligencia militar estadounidense allá por el 2006 que se combino con las operaciones que al mismo tiempo, sus colegas de la CIA (https://pensamientoestraegico.blogspot.com.ar/2016/03/internacional-el-gran-espantajo-como-el.html), los británicos del MI-6 (Red Voltaire.org. “Muerte del califa y fin del Emirato Islámico”.  http://www.voltairenet.org/article196986.html ) e israelíes pusieron a rodar en medio del caos.

Fue con la administración de Barak Obama, que aquella célula del “Estado Islámico de Iraq” que para mediados del 2010 a duras penas subsistía en los desiertos de Al Anbar, fue reactivada y nutrida con hombres, armas y financiamiento suficiente para que pudieran operar casi ilimitadamente. Una de las armas más características que se les entregaba eran las pistolas con silenciador “Beretta” calibre 22, que además de servir para asesinar a plena luz del día a funcionarios iraquíes sin un mínimo de ruido, salían de la fábrica  libres de numero de serie.

Tras aquella cinematográfica fuga de varios supuestos comandantes del “Daesh” en Abu Graib en septiembre de 2013 y que pudieron salir de Bagdad como si fueran invisibles, quedó en claro que aquello fue un embuste, uno más de todos los que rodearían la existencia de esta agrupación.

Solo unos meses después de aquel evento, reaparece el “Daesh” pero con un tamaño y fuerza imposible de creer. Con un despliegue de armas y vehículos modernos, cruzaba con facilidad las porosas fronteras iraquíes mientras Washington impostaba preocupación.

El momento para establecer este “Califato” nunca pudo ser más propicio.  Iraq se hallaba en un levantamiento masivo de las provincias del centro norte con lo cual, la llegada de esta fuerza sunita, se sumaría a los esfuerzos por derrocar al tirano y colaboracionista de Bagdad.  Con una combinación de fuerza y astucia, el “Daesh” con el apoyo de fuerzas iraquíes penetraron hasta los cuarteles más vigilados del ejército y la policía, convirtiéndolos en cementerios. De este modo, con equipos, uniformes y armas que usaban las fuerzas colaboracionistas de Bagdad (de fabricación estadounidense), lograron engañar a cuantos puestos, comisarias y bases se presentaron, terminando los incautos con un disparo en la cabeza.

La venganza fue terrible y los iraquíes se cobraron con sangre por todos los años de opresión que habían sufrido y gracias al “Daesh”, pudieron cobrarse con creces contra funcionarios, jueces, jefes de policía y gobernadores que además de haber colaborado con los invasores estadounidenses, seguían las directivas de Al Maliki.

Los mismos norteamericanos con los que se habían sacado fotos y vendido a sus propios vecinos, les entregaron y abandonaron a su suerte.

Todo estuvo servido en bandeja y de ese modo, bases militares con vehículos blindados “Abrahms” y cuantiosos depósitos de municiones pasaron a ser parte de la fuerza de “Daesh”. Casualmente en Mosul, la ciudad elegida para capital del “Califato” tenía guardados en un depósito unos 500 flamantes vehículos “Humvi” artillados provistos por EEUU unos meses antes que pasaron a ser parte de la fuerza mecanizada del “Estado Islámico”. Todo muy sospechoso.

Los planificadores del “Daesh” y de todas sus troperias tuvieron éxito al engañar a los desesperados iraquíes, en especial a los ciudadanos de Mosul y no fue difícil ganarse su confianza cuando mostraban su descarnada justicia contra los brutales pistoleros y asesinos que representaban y siguen aún representando a un gobierno colocado por los estadounidenses.

Hoy la ciudad de Mosul y el resto de las ciudades del noroeste de Iraq han sido demolidas hasta casi hasta convertirlas en polvo y bajo sus cimientos, han quedado la vida de miles de inocentes de los que jamás nadie hablara. Los que desde occidente pretenden manejar a la opinión pública, se centran en dirigir sus acusaciones sobre esta entelequia para lo cual, se habían vertido un sinfín de embustes que pretendiendo hacerlos pasar por piezas históricas, pretenden explicar el surgimiento del “Daesh”, sin querer aceptar que han quedado develados como mentiras pre elaboradas por las agencias de inteligencia estadounidenses que realmente crearon este adefesio (Globalresearch.  http://www.globalresearch.ca/terrorism-is-made-in-the-usa-the-global-war-on-terrorism-is-a-fabrication-a-big-lie/5435816 ) 

“EL MUSCULO DE RUSIA”

Como en el ajedrez, el jugador más calmo, observador e inteligente prevalece sobre su rival. Algo similar podemos ver con la geopolítica de Rusia impulsada por un Vladimir Putin que ha elegido usar el cerebro más que los músculos contra los subterfugios y provocaciones del occidente anglosajón

Por Charles H. Slim

 

Acostumbradamente hemos visto como desde la elite político y militar de Washington y su caja de resonancia mediática que representa la gigantesca Corporación de Medios, se achaca a Rusia todo tipo maldades tratando de hacerlo parecer a esos ogros feos y sucios de los cuentos de hadas de otras épocas. Para estas elites no hay límites cuando tratan de menospreciar a quiénes se vuelven una amenaza para sus intereses. Si son los musulmanes, además de negros–como suelen calificarlos tanto los neocon como sus socios sionistas- son extremistas y locos que deben ser eliminados preventivamente. 

En lo que hace a Rusia, existe en Washington una gran frustración que claramente comenzó desde que Vladimir Putin asumió la presidencia y que sigue sacudiendo los cimientos del estado profundo de la Unión hasta la actualidad. 

Como una forma de explicar los errores y las torpezas propias, Washington ha elegido como chivo expiatorio a su viejo rival de la “guerra fría”, sospechándose que (detrás de la gran maquinaria mediática y propagandista) se busca desatar una nueva y lucrativa carrera armamentística que llenara los bolsillos de los empresarios corporativos de la tentacular Corporación armamentística industrial norteamericana.

En ese sentido, los discursos rancios con olor a “Macartismo” y naftalina han venido siendo una cosa común provenientes de personajes insignes de la política estadounidense. Quizá el más conocido de todos sea el caso del senador y veterano de Vietnam John Mc Cain, quien desde hace años viene predicando que “Putin es ese carnicero de la KGB” que es una amenaza para EEUU y que ha venido siendo el aliado de “regímenes” dictatoriales como el de Bashar Al Assad en Siria.

La base argumentativa de Mc Cain se suele apoyar básicamente en que Putin es un “ex KGB” (Servicio secreto de la URSS) sin darse cuenta que su país, estuvo gobernado por un “ex CIA” como George H. Bush quien estuvo claramente implicado en todo tipo de crímenes durante su ejercicio como director de la Agencia tanto como cuando fue presidente.

Incluso el propio Mc Cain no está libre para arrojar ninguna piedra. A sus estruendosas palabras no hay que olvidar sus continuas y comprobadas acciones por apoyar a los grupos irregulares armados, entre ellos el ISIS en momentos que la entonces secretario de Estado Hillary Clinton, viajaba incesantemente para organizar una “oposición política siria en el exterior”.

Pese a lo básico de las diatribas del viejo político norteamericano, las mismas son el sentir de una amplia franja de partidarios neoconservadores y de sionistas dentro y fuera de los EEUU, que ven al mandatario ruso como un estorbo a sus planes más preciados como son, destruir de una buena vez a Siria y por supuesto, a la república Islámica de Irán.   En base a estos argumentos es que EEUU había impuesto a Rusia una batería de sanciones comerciales contra empresas y empresarios de este país, como una forma artera de degradar la economía doméstica de la Federación.

Cuando hace poco el cineasta norteamericano Oliver Stone entrevisto a Vladimir Putin por 19 horas en su estancia en Moscú, el mandatario ruso, entre otras cuestiones, se apiado del senador Mc Cain  señalando que era un personaje político que se había quedado en el tiempo y que lejos de avanzar en los nuevos desafíos que amenazan al mundo, arrastran tras de sí viejos conflictos que ya no existen. Sin rodeos, Putin fue elegante y no lo califico de “senil”.

Son estos los sectores que trabajan para desestabilizar de diversas formas a Rusia, proponiendo e impulsando políticas como las sanciones comerciales que buscan dañar internamente el tejido social de la población con artilugios financieros y boicots a ciertos productos, buscando crear ese efecto de descontento que se vuelva contra el gobierno pero que Putin ha logrado contra restar con bastante éxito.

Por su parte, Trump como su Staff, hacen alardes de sus razones y puntos de vista sobre las medidas impulsadas contra Rusia.  Al mismo tiempo, los sectores neoconservadores que detestan ésta administración y a su estrambótico presidente, parecieran ser más virulentos con éste, su propio presidente, que con el tan odiado Putin.

Pero lejos de las cámaras y de las agradables entrevistas para televisión, ambas partes se movilizan en forma constante y atenta,  por prevalecer y mantener la cúspide del poder en el ámbito de la geopolítica internacional. Más allá de que EEUU seguiría actualmente  en posesión del estatus de “primera potencia” militar, ello no basta y menos actualmente en el marco de un mundo complejizado por las atomizaciones políticas, étnicas y religiosas que curiosamente ellos mismos ayudaron a crear. 

En el medio de esto, los europeos jugando a los “policías buenos” que tratan de moderar la irascibilidad estadounidense, como en algún momento lo dejo entrever el historiador Robert Kagan al tratar de explicar que ambos no comparten la misma visión del mundo, algo que se ve reafirmado tras la asunción de Trump a la presidencia (Foreing Affairs. https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2017-06-14/how-foreign-policy-came-divide-america?cid=int-lea&pgtype=hpg)

En todo este desastre, la inesperada intervención de Rusia ha sido la vara de hierro para limitar y detener la extensión de ese caos controlado que tanto  los EEUU como Gran Bretaña supieron instigar para remodelar el Medio Oriente para convertirlo en un puzle de territorios desorganizado a costa de las naciones árabes laicas como Iraq, Siria y el Líbano, objetivos primordiales de toda esta componenda que había sido públicamente denunciada por el General Wesley Clark allá por 2004. 

Y mientras EEUU se empantanaba en más guerras imposibles de ganar, Rusia impulsaba una política de apertura y de relaciones internacionales como nunca se habría pronosticado, teniendo como principal mentor al presidente Putin, quien llegó a tender un puente en base al entendimiento multilateral en varios campos con Latinoamérica.

También fue la astucia y la oportunidad muy bien explotada por Putin en 2014, cuando contra todo pronóstico del Pentágono, ordenó entrar a Crimea para conjurar la extensión de las consecuencias por aquel golpe de estado instigado y apoyado por las agencias de inteligencia occidentales contra Kiev las cuales desde bastidores EEUU y la UE pretendieron extender hasta la península.

 

Moscú le fárrago los planes a Washington y peor aún, dejo en evidencia los juegos sucios que se dirigían desde la embajada estadounidense en Kiev con las bochornosas filtraciones telefónicas de altos funcionarios consulares.  A contrario de estas políticas conspirativas y de provocación  que viola el derecho internacional, el Kremlin mantuvo la cordura y la mesura política que le previno de caer en las trampas que sus socios occidentales le habían tendido. Sin dudas que por aquellos momentos, Barack Obama sus asesores militares y de inteligencia, reunidos en el más absoluto secreto se habrían preguntado ¿Por qué diablos no devuelven el golpe?, sin advertir que el verdadero musculo de Rusia era y sigue siendo, el cerebro de su mandatario.

“IRAQ: A DÓNDE IRÁ?”

 

Iraq tras años de luchas y de dolor solo parece esperar más tribulaciones en el horizonte. El ISIS y los grupos armados iraquíes que trataron de expulsar al gobierno títere de Bagdad se han desvanecido y ahora los pobladores de las provincias del centro norte se hallan en manos de los vengativos colaboracionistas

Por Horace Husseini

 

A U.S. Marines attached to a British Army unit drive past a mosque while on patrol outside the southern Iraq city of Basra, Iraq March 27, 2003. The U.S. military plans to double its forces on the ground in Iraq to about 200,000 in the next month as the United States and Britain press to oust Iraq’s President Saddam Hussein, U.S. officials said on March 27, 2003. REUTERS

Los sembradores del odio y la malicia han ganado una vez más. Iraq está inerme y su población tan o más dividida como lo hicieron los carniceros invasores y sus imperdonables colaboradores que hoy se disfrazan de “libertadores”. La fatalidad no parece tener final para Iraq ¿Dónde han quedado los días de gloria de la gran nación árabe que guió a los demás pueblos árabes del mundo islámico y que sembró la envidia en los corruptos emiratos del Golfo Pérsico? Hoy es un estado fallido, gobernado por corruptos y criminales que solo buscan llenarse sus bolsillos y nada más.

Aquel liderazgo inimitable de Saddam Hussein que regía con mano de hierro y que llevó a Iraq a la modernidad sin perder la esencia árabe-islámica que respetaba la diversidad étnico-confesional entre chiitas, sunitas y cristianos no ha podido ser reemplazado y menos aún igualado con las repugnantes marionetas que (colaboración mediante) usurparon el gobierno y que hoy solo ocupan un cascarón vacío tras los murallones blindados de la Zona Verde todavía contralada por los estadounidenses.

Sus masacres pasaron a la historia de Iraq y del mundo, que pese a los esfuerzos de los invasores y sus colaboradores por taparla, han quedado documentadas en el colectivo iraquí como en la de los investigadores avezados de todo el mundo (Iraqsolidaridad. “Operación Telón de acero: El verdadero rostro de la ocupación”.http://www.iraqsolidaridad.org/2004-2005/docs/cronica_22-12-05.html )

Quienes no se vendieron al enemigo lucharon (sin distinción entre sunitas, chiitas y cristianos) hasta morir, mientras que esos personeros que adulados y pagados por quienes asechaban al “gran Iraq” desde las tribunas occidentales, vendieron a su cultura, sus hermanos, su propia dignidad  y al país a los intereses de quienes con saña y gozo desangrarían al país, duermen sobre los huesos de los montículos de cadáveres que ayudaron a producir.

Esos que pueden personificarse en Nouri Al Maliki pero que hay muchos tras de él, se beneficiaron con los invasores y mientras dormían protegidos por las tropas ocupantes, el pueblo sufría el impiadoso golpe de los asesinos que a diestra y siniestra barrían día y noche el suelo de todo el país.

Igualmente, los iraquíes lucharon por soltarse de esa nefasta situación en las interminables jornadas de lucha de una resistencia sin cuartel de la que los norteamericanos y británicos quisieran poder olvidar.

Tras la huida del grueso de tropas invasoras en 2011, dejaron su nido de serpiente en pleno Bagdad y sus huevos diseminados en todo el país. Sus colaboradores son salidos de las mafias comunes, traficantes y asesinos en masa que han hecho mucho del trabajo sucio de aquellos desde el  2003 hasta la actualidad.  Incluso varios ellos fueron sacrificados por sus amos al no necesitarles más. Ese es el precio que pagan los traidores.

 

 

Los pobres de Iraq hoy son más paupérrimos y los ricos son menos que antes. Los ladrones han copado los sitios del poder y con sus sucios engaños han pervertido la poca cohesión social que dejaron los señores del terror; los especialistas de la tortura, de los abusos y de los asesinatos. Los servidores del maligno Al Maliki y su secta de matones que han manchado no solo a la nacionalidad de Iraq sino a la estirpe de los chiitas con su abominable persecución contra todos los que se opusieron al invasor y a su tiranía llevada adelante por esos miserables sin alma ¡Oh que Dios se apiade de ellos en el día de la retribución!. Esos empleados que con sus delantales teñidos de sangre y sus guantes de goma gastados de tanto golpear a sus prisioneros en las celdas de las prisiones gubernamentales, vuelven a sus casas para darles de comer a sus familias con la sangre de sus vecinos, de sus conocidos e incluso de sus parientes. ¡Que detestable trabajo!

La policía pos-Saddam es mucho peor y más brutal que la de los Baasistas, incluso muchos de los mismos chiitas que detestaban a su gobierno han caído en cuentas de ello. Muchos han perdido familiares a manos de las “Brigadas Badr” y de otros cuerpos de matones armados por los estadounidenses y que tras retirarse, supervisan sus “tareas especiales” asesores con base en la Zona Verde. Tan brutal y arbitrarias han sido sus acciones que los iraquíes no distinguen entre norteamericanos y estos criminales envestidos de una autoridad que no tienen.

Muchos de ellos son los mismos que colocan las bombas en los populosos sitios de Bagdad y quienes reciben una paga más alta por matar a la mayor cantidad de civiles. Perpetuar el caos entre los iraquíes es la meta. Pero quienes realmente dirigen desde las sombras estas malignas cosas son la CIA y el Mossad algo que Al Maliki y sus corruptos no ignoraban mientras aquellos se restregan las manos de satisfacción.

En 2010 mientras el mundo era distraído con las movilizaciones creadas por agitadores pagados en red, que llevaron el caos sobre  el norte de África y que los medios occidentales maniqueamente llamaron “Primavera árabe”, en Iraq las movilizaciones populares, realmente espontaneas ponían en jaque las políticas impuestas por la ocupación que ya estaba haciendo las maletas ante la insostenible situación material, anímica y moral que amenazaba con avasallarles de un momento a otro.

Fueron momentos desesperantes para los títeres de Bagdad y una esperanza para los revolucionarios que agrupados en Comités populares, organizaron con todos los medios en su haber, el levantamiento que más tarde pondría en jaque al gobierno de Al Maliki y sus esbirros armados que entre otras tareas, se encargaron de secuestrar y asesinar a los prominentes científicos e intelectuales nacionales (Iraqsolidaridad.http://www.iraqsolidaridad.org/2004-2005/docs/represion_11-11-05.html )

Maliki solo fue un títere más. Luego de ser sacado por la conspiración tejida por los estadounidenses y una confluencia detestable entre los baasistas  que  pretendieron retomar el poder creyendo en que aquellos se lo permitirían y los sucios traidores kurdos que han vendido su alma al diablo (Chaitán) al recibir los petrodólares sucios y armas de los americanos e israelíes, soltaron esa bestia de la bandera negra (Daesh) creada, alimentada y fortalecida por los estadounidenses y sus aliados israelíes.

Esa bestia que ha engañado al mundo no lo ha hecho con los árabes. Si los iraquíes bien nacidos se plegaron a esta siniestra ideología ha sido por la desesperación que nació de esa horrorosa ocupación extranjera y de la continua persecución que se ha cobrado millones de muertos, miles de lisiados y otros muchos miles de desaparecidos. Miles ya han huido para no caer en las garras de los colaboracionistas que como ya se ha hecho público,  son peor que el Daesh a la hora de la venganza.

Otra vez más, la misma historia. Los serviles al invasor ensuciándose las manos con la sangre de sus hermanos mientras aquellos miran y controlan que la tarea sea la encomendada. Haider Al Abadi es tan intrascendente e inepto como lo fue Al Maliki y es por eso que está en el poder. La nueva generación de matones afila sus cuchillos para cobrarse con los pobladores que han tolerado la presencia del “Daesh”. 

Escondidos tras honores que no existen se proclaman “fuerzas de seguridad” que solo aseguran lo que les mandan sus patrones foráneos, atrio de matones y pistoleros que felices marchan a la cacería de aquellos que calificados como insurgentes (calificativo de los estadounidenses) que se reniegan a volverles a entregar sus bienes a los que han cruzado el océano y traído la desgracia ¿Cuál es el destino de Iraq ahora?

“CUBRIENDO RASTROS”

En Siria los “yihadistas” patrocinados por las agencias de inteligencia occidentales están perdiendo la batalla por derrocar a la república árabe y las preguntas comienzas a inquietar a los gobiernos involucrados ¿Es el ataque de Manchester una falsa bandera para desviar estos cuestionamientos?

Por Charles H. Slim

 

Brutal y despiadado, así podríamos describir el ataque ejecutado el lunes 22 de mayo en Manchester sin que haya ningún tipo de discrepancias, pero en realidad ¿Quiénes están detrás de éste ataque? Las recurrentes informaciones cargadas de argumentos prejuiciosos sobre el “islamismo radical”, el “terrorismo islamista” y la fantochada de “ISIS” han servido para alimentar la islamofobia impulsada a toda máquina desde aquellas nada claras jornadas del 11 de septiembre del 2001 y que, muy convenientemente, fueron recreadas en Madrid, Londres y París unos años más tarde.

Acusar a los musulmanes se volvió una moda siniestra e injusta que esconde a los verdaderos inspiradores detrás de estos espantosos actos y que claramente (y tras las escandalosas revelaciones que se han venido ventilando) no son ni árabes ni musulmanes.

El último episodio de esta novela sangrienta y provocadora, se ha concretado en la ciudad británica de Manchester, en medio de un multitudinario recital que reunía a miles de jóvenes en el conocido estado Manchester Arena, suscitándose muchas controversias sobre cómo y quiénes realizaron el ataque. Estas preguntas son inevitables de hacer ante el poder de los explosivos utilizados, el planeamiento visto y el indudable apoyo que hubo para poder ejecutar esta acción que no dejan lugar a dudas de que no tuvo nada de amateur.

Este detalle no es menor, ya que la mecánica que explicaría como pudieron morir veintidós personas y herir a más de un centenar, no se condice con las simplistas explicaciones del atacante suicida que llevaba un cinturón explosivo que por cierto, contradice la otra versión que habla de la colocación de dos artefactos en una zona fuera del alcance público. Esta última fue incluso la primera relatada por testigos ocasionales que se hallaban afuera del estadio que dicen haber oído dos estampidos que provinieron del estadio sin saber que estaba sucediendo.

Este último dato pone en dudas la versión del “hombre bomba” o el “suicida” como les gusta  calificar a los medios occidentales los ataques que, como una táctica de guerra, suelen ser realizados por los “yahid” en el campo de batalla contra sus enemigos.

Como era de esperar, el ataque fue adjudicado al “ISIS” y que según las autoridades británicas fue inmediatamente reivindicado  por la agencia de información “AMAQ” perteneciente a esta organización seudo-islámica.

 

Otra curiosidad de esto fue la instantánea publicación de los medios conservadores estadounidenses sobre la identidad del supuesto atacante, un joven de tan solo 22 años de edad de origen libio y que las fuentes norteamericanas enseguida vincularon con “Al Qaeda”.  El chivo expiatorio llamado Salman Abedi, un joven de origen libio pero nacido en Gran Bretaña cargaría con el peso de este hecho y sin que lo pudiesen explicar las autoridades británicas, como con apenas unas horas de diferencia y a miles de kilómetros de distancia, los norteamericanos tenían la identidad de un sujeto que (supuestamente) solo quedaban los pedazos esparcidos por el estadio.

Ante esta notable incongruencia que incluso desato la ira de la misma Teresa May, llevó a que –nuevamente y de la nada- los servicios de inteligencia británicos del MI-6 “dilucidaran” y “confirmaran” la identidad de este supuesto atacante por una “tarjeta bancaria” encontrada en un bolsillo de lo que quedaba de la chaqueta de aquel pedazo de carne sin forma de la humanidad que habría sido Salman Abedi. Igualmente y para la desilusión de los interesados, no existe a disposición del público, imagen o alguna referencia sólida a dicha tarjeta, por lo que todo queda a la credibilidad de las autoridades locales  (Globalreseach.ca. http://www.globalresearch.ca/manchester-berlin-paris-nice-london-new-york-passports-and-ids-mysteriously-discovered-in-the-wake-of-terror-attacks/5592063 ) Esto hace recordar a los pasaportes hallados en las Torres Gemelas y los documentos de los terroristas en Francia. Todo muy conveniente.

Al igual que en otros ataques como los de París en 2015 y 2016, los sindicados como “terroristas” o no aparecen o son eliminados por las fuerzas de seguridad antes de que puedan ser procesados por la justicia. Muy raro.

Eso no es todo. A pesar que Scotland Yard le puso un nombre y una caratula al supuesto atacante, Londres ha tratado de tapar las  verdaderas implicancias de Abedi con el MI-6 y de estos con “Al Qaeda” y  el “Daesh”.  Tal como lo señalan otras fuentes informativas que no se dejan influir por los medios corporativos occidentales y que desde hace años investigan estos hechos, este joven libio era hijo de Raman Abedi, un ex oficial de la inteligencia de la Libia de Ghadafi y especialista en vigilancia de movimientos yihadistas.  Eso no es todo. Abedi en la década de los noventas se paso al bando británico y bajo las instrucciones del MI-6 participo en el fallido intento de asesinato de Ghadafy en 1996, motivo por el cual fue asilado en Gran Bretaña como premio a su lealtad a la corona.

 

Como sucede en este mundo oscuro de la inteligencia, siguió trabajando en los nuevos planes que Londres trazó y que el MI-6 puso en práctica para el Medio Oriente. Uno de estos fue la creación del “Grupo Islámico Combatiente de Libia”, rama local de “Al Qaeda” que junto a su jefe de campo Abdelhakim Belhadj trataron de eliminar a Ghadafy con desastrosas consecuencias. Belhadj fue capturado por el gobierno libio encarcelado y torturado (con la asistencia de asesores de la CIA), mientras que Abedi volvió a Gran Bretaña para seguir trabajando en los planes que se trazaban para Iraq (Red Voltaire. “Manchester, el MI-6, Al Qaeda, Daesh y los Abedi”.http://www.voltairenet.org/article196463.html ).  Pero las actividades de Raman Adedi no se quedaron en la de un simple retirado. 

Como dato complementario a esto, cuando Mohammar Al Ghadafy fue derrocado y brutalmente asesinado en 2011 por una banda de mercenarios (entre los cuales había latinos) y con la colaboración de la CIA, el MI-6 y la DGSE francesa, Abdelhakim Belhadj paso a ser el líder de los grupos mercenarios afiliados a “Al Qaeda” y llevó adelante una sangrienta purga contra la población libia que aún no se conocen sus alcances.

 

Sin dudas que todos estos elementos ponen más que en una duda razonable, la versión británica del hecho y expone a la luz de las circunstancias actuales, la conveniencia de un acto tan impactante como este. Londres debe mostrar que es víctima del terrorismo para desviar las miradas de sus actividades tanto clandestinas (en apoyo de los grupos yihadistas en Siria) como de sus abominables crímenes sobre las poblaciones civiles que realizan sus aviones sobre Iraq bajo la excusa del “Daesh”. Los ciudadanos británicos de a pie están hartos de este tipo de enjuagues y los musulmanes que allí viven no están dispuestos a seguir siendo la “cabeza de turco” de los juegos sucios de Downing Street 10 ni de las intrigas que de constante teje el Foreing Office para cubrir sus actividades en el extranjero.

“LA PUGNA”

Ha quedado en claro que más allá de algunos fenómenos como el Brexit o las crisis que se registran en América Latina, hay bajo cuerdas una lucha entre dos corrientes ideológicas irreconciliables

Por Charles H. Slim

 

 

Con cada día que pasa, se puede comprobar cabalmente que existe una lucha a brazo partido que excede a las naciones como típicos actores internacionales dentro del complejo mundo actual. Se sabe que desde la década de los ochentas (en el siglo XX) los grandes intereses políticos financieros que a su vez sustentan el gran aparato de la industria armamentística que genera billonarias cantidades de ganancias monetarias anuales y que benefician a pocas familias del globo, a su vez retroalimenta aquel circuito financiero internacional con centro en Wall Street en la ciudad de New York y “la city” de Londres las cuales también están manos de algunas familias. Como quien diría “todo queda en familia”.

Desde finales de los noventas vimos como de la mano de la propaganda mediática de la poderosa corporación anglosajona ligada a los oscuros intereses sionistas internacionales, impulsaron y justificaron la primera guerra del Golfo Pérsico que fue, el puntapié a todo lo que actualmente se viene desarrollando en el norte de África y el Medio Oriente. Aquel “nuevo orden mundial” que inauguró el presidente George H. Bush en su ponencia ante el Congreso en aquel 11 de septiembre de 1991, no nació de su voluntad o por el mérito propio; Bush al igual que sus predecesores y quienes le continuaron, son el muñeco parlante de los reales intereses que se esconden tras bambalinas. Incluso podemos asegurar que son los mismos que actualmente bregan por imponer engendros financieros como el TTIP y el CETA  que dejarían –entre otras- inoperantes los derechos del consumidor.

Hoy acudimos a un verdadero cisma o como reza nuestro encabezado, a una “pugna” entre dos posiciones irreductibles en las relaciones internacionales:  El Globalismo y el Nacionalismo.

El primero es sin dudas, el hijo de aquella globalización neoliberal que promocionaron e impulsaron desde finales de los setentas y comienzos de los ochentas las administraciones de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y Ronald Reagan en EEUU, protagonistas de los programas de privatización económica que derrumbaron los pilares del llamado “estado de bienestar” para abrirle el camino a la centralización del poder ejecutivo que solo se avocara a controlar pocos sectores del estado dejando las manos libres a la banca financiera para que supuestamente haga de engranaje para el desarrollo económico de la población que ya no contara con una intervención del estado para temas como la salud, el empleo, la educación y la seguridad social.

En este sentido aquella “globalización” fue el movimiento, un procedimiento no popular que nació desde la cúspide del poder con la finalidad última de tender redes globales de cooperación, de negocios y de ayudas mutuas pero,  solo para los contados sectores poderosos. La mejor muestra de la funcionalidad de esta globalización es sin dudas las coordinadas intervenciones de la OTAN (legalizadas por la ONU), que tras destruir la infraestructura de un país, les abre las puertas a las empresas y corporaciones occidentales que reconstruirán lo que sus compañeros militares han destruido.

Iraq es un ejemplo fallido de esto. A pesar de que estadounidenses y británicos demolieron puntillosamente la infraestructura del país y no contentos con ello, eliminaron a miles de sus funcionarios para reemplazarlos con colaboracionistas con misérrimos sueldos de 200 dólares mensuales, las inversiones no han sido las más prosperas para sus interesados, siendo una notoria causal de ello, la pertinaz resistencia armada y política que devino tras la invasión.

Aunque muchos globalistas quieran esconder este tipo de episodios, ellos forman parte de la dinámica “globalista” –que claramente vinculada con el imperialismo- que solo está diseñada por y para ciertos sectores y no para el beneficio común. Creyeron que convertirían a Iraq en el modelo de un oasis árabe para-estadounidense en medio de la Mesopotamia, algo que al no ver resultados óptimos, complicaron la situación con sus experimentos de la ingeniería insurreccional elaborados en los laboratorios de la CIA y aliados que parieron monstruos como “Al Qaeda”, “ISIS” y muy posiblemente a una docena de otras bandas que operan hoy en Siria.

En este último escenario, “los globalistas” más conocidos encarnados en Bush, Barak Obama, Hillary Clinton, John Mc Cain y la lista continua, pese a los intentos por destruir la nacionalidad siria, han hallado un inesperado obstáculo para lograr su misión y ese fue, Rusia que además de su poder militar, se ha plantado ante los foros internacionales en pro de una política “multilateral” de relaciones diplomáticas.

En este marco, el gobierno de Damasco logro soportar el suficiente tiempo al intento claro de derrocamiento de Bashar Al Assad, la desarticulación del sistema político controlado por el partido nacionalista B´aath y el despedazamiento territorial y confesional de la Siria que hoy conocemos, buscando además de los objetivos geopolíticos que beneficiarían a Tel Aviv, la creación de una multitud de zonas bajo control de grupos rivales que además de crear un magnifico mercado para los traficantes y los vendedores de armas, entorpecería muy convenientemente la estratégica “ruta de la seda” que tan buenos negocios le daría al comercio de Rusia, China y al mundo árabe islámico.

Otro elemento ineludible de éste Globalismo había venido siendo el unilateralismo estadounidense, herramienta política de Washington para implementar sus acciones de intervención militar que hoy vemos sigue siendo utilizada por la administración Trump.

A contrario de todas las predicciones y como reacción a estos intentos, el renacimiento de los nacionalismos es una realidad incontrastable que pese a la propaganda adversa que se lanza desde los medios hegemónicos en su contra, es la única vacuna contra farsa política globalista. En ese sentido, las continuas alegorías maliciosas que pretenden vincular este ideario al “fascismo”, al “nazismo” (filosofías europeas) y con términos como “dictadura” y “régimen”,  surgen a la vista de las nuevas generaciones pensantes como meras cortinas de humo que en realidad esconden el miedo de los sectores del poder global, a perder las prerrogativas y los negocios que giran en torno al montaje de ese Globalismo político financiero.

Hemos visto como hay ciertos nacionalismos que son tolerados por el Stablishment y otros que (caso de Irán, China, Rusia), convenientemente  son motivo del escarnio mediático. Hemos visto como el “ultranacionalismo” ucraniano, pese a su virulencia racista, ha venido siendo apañado desde occidente por su funcionalidad contra Rusia. 

Otro de los más protegidos por la Corporación mediática occidental es el “nacionalismo israelí”  insuflado de mesianismo religioso y político que bajo la denominación de “sionismo”, ha venido siendo el ideario de supremacía de una secula judía askenazi por sobre los derechos de los árabes y palestinos. Con abundantes antecedentes de un racismo recalcitrante y nocivo, este nacionalismo expansionista tiene en su haber todo tipo de crímenes y violaciones contra los derechos humanos desde la instalación de Israel hasta la actualidad.

 

Pero el nacionalismo real no es eso. El miedo que albergan los globalistas contra esta ideología está en el corte de los nexos políticos financieros que se entrelazan entre sectores de las bancas locales que culminan en los centros de poder anglosajones. 

Precisamente, un nacionalismo sano, bregara por una moneda soberana, políticas de beneficio común teniendo primordial interés sobre sus habitantes nativos, la regulación de los negocios foráneos mediante un gobierno respetable, un sistema jurídico sólido y probo, impermeable a los desmanejos e influencias corporativas externas que buscan imponer jurisdicciones extrañas que solo favorecen a sus intereses privados (CIADI). En fin, no permitir que se intoxique y corrompa a los habitantes de una nación con la única finalidad de llenar los bolsillos de pocos y ajenos.

“¿REACTIVACIÓN AERONAVAL?”

 

La concreción de un contrato de adquisición de aviones franceses Super Etendard puede significar un punto muy preciado desde lo histórico para Argentina ¿pero es una decisión acertada desde lo técnico y estratégico?

Por Javier B. Dal

 

 

Habiamos venido viendo como las Fuerzas Armadas argentinas se derrumbaban sin visos de una coherente y planificada reestructuración, propiciada en gran parte por la desidia política de los gobiernos de los últimos 40 años y especialmente, por la clara aversión ideológica y partidocrática del pasado gobierno “kirchnerista”.

Discurrir sobre la torpeza de estas posiciones ya no tiene interés. Aparentemente y luego de varios estudios, proposiciones y gestiones de los asesores del actual gobierno argentino, el poder ejecutivo habría puesto en camino la segura adquisición de equipamiento especialmente dirigido a una de las áreas más castigadas por falta de presupuesto como es la Armada Argentina.

Según han ventilado algunas fuentes, el arma naval estaría por recibir un lote de entre seis a siete aviones de fabricación francesa “Super Etendard”  a un costo por unidad de “diez millones de dólares”, una operación razonable considerando las capacidades de ése avión en las actuales condiciones del desarrollo bélico.

 

 

Sin dudas que se aplaude este sopló de oxígeno para la defensa nacional, pero aún esto es insuficiente. Vemos que claramente ha habido consideraciones de carácter político para orientar estas adquisiciones, especialmente dirigidas a que Argentina no se salga del marco de vendedores históricos, dejando de lado las magnificas oportunidades que ofrece el mercado ruso.Otro de los anuncios refiere a la adquisición de dos aviones “C-130J Hércules” y de la asistencia técnica de origen estadounidense que llegaría a la fábrica aeroespacial de FADEA en Córdoba, donde se reactivaría el desarrollo de aviones de manufactura nacional.

Los aviones franceses “Super Etendard” de la fábrica “DASSAULT BREGUET” demostraron una excelente perfomance en el Teatro bélico de Malvinas en 1982, sin dejar de considerar el valor agregado del recurso humano que los armaron, mantuvieron y pilotaron con éxito contra la aquella poderosa flota británica. Pero las actuales circunstancias  tecnológicas bélicas no dan clemencia. Aquellas jornadas contra la flota británica –que actualmente se halla renovada- son historia antigua y plantear una nueva misión con éstos aviones contra las actuales fragatas modernas inglesas, representaría un suicidio de los pilotos.

Obviamente que este gobierno no tiene en miras semejante hipótesis, pero la causa Malvinas supera los intereses de cualquier sector político y gobierno pasatista. En aquel sentido, adquirir estos aviones al menos reactivara la operatividad de una de las áreas más importantes de la defensa como es la custodia del extenso litoral marítimo.

Hay algo de snob en estas adquisiciones, pero también hay mucho de deliberada permisión por parte de Londres, que sabe muy bien que Argentina con estos “remozados” aviones franceses –los cuales ya no se producen- , no tendrán las mismas chances que en 1982, que no hay que olvidar, por aquel entonces París corto los suministros de misiles “Exocet” por pedido del Foreing Office en Londres. Algo similar ocurriría si el gobierno anunciara a bombo y platillo la adquisición de aviones “SkyHawk A4-Q”, que en la actualidad carecen de toda posibilidad de operatividad.

Desde el punto de vista estratégico, se trata de una compra absurda y hasta inútil. Absurda por el simple hecho de que más allá de que dicho avión cumplió exitosamente sus tareas en 1982, actualmente es un arma inoperante ante los nuevos y sofisticados sistemas antiaéreos y navales que tienen los británicos quienes además, luego del conflicto estudiaron al dedillo, como contra restar al sistema antibuque “Exocet” y por ende a su vector de lanzamiento (el Super Etendard).

 


Hace cuatro años Argentina había desperdiciado la oportunidad de adquirir nada menos que veinticuatro aviones navales Sukhoi SU-33 de IV generación (aunque otras fuentes identificaron como SU-35), lo que a la vista de los expertos fue una clara demostración de ignorancia estratégica y vacío político-estratégico del gobierno de Cristina Fernández que en realidad escondía, un miedo a trabar relaciones con Moscú. Inútil por el motivo que hemos mencionada inmediatamente arriba. Actualmente si Argentina entrase en un conflicto similar al de 1982 o incluso, solo en un incidente aislado, no solo no contarían con aquel “as” bajo la manga sino que para peor, los británicos tras décadas de haber desarrollado contramedidas contra misiles complejos, serían eliminados mucho antes de que sus radares iluminasen el blanco. Hoy existe el llamado sistema antimisiles “Aegis” que montado en las fragatas y destructores 2000, elimina mucho antes de la reentrada a cualquier misil que fura disparado contra una unidad en operaciones.

De haberse perfeccionado ese acuerdo hoy la situación geopolítica del país sería rotundamente diferente.

El desconocimiento de las necesidades y las conveniencias estratégicas llegaron a tal punto, que falto muy poco para que aquel gobierno “popular” se dejara embaucar con la entrega de chatarra israelí (aviones KFIR) que además de usada e inoperante, sería entregada sin sistemas de armas.

 

 

Otras de las ofertas de Moscú era la de proveer aviones de intercepción y caza “MIG-29” e incluso cuando el gobierno de Macri llego al poder, se rumoreaba que habían en danza las probabilidades de adquirir aviones “MIG-31E” a costos muy convenientes, lo que habría desatado la histeria de Londres, Santiago de Chile y de los ocupantes de Malvinas.

 

Pero quienes habrían dado su voto de desaprobación final fueron los estadounidenses, quienes ya desde antes de que Obama se fuera de la Casa Blanca, dejaron bien en claro que si habían compras de armas para una reestructuración estarían supervisadas por ellos; de ese modo, ¿se puede hablar de reactivación?